Este documento describe un experimento de un ecosistema cerrado realizado por estudiantes en la Ciudad de México. El ecosistema incluía caracoles, lombrices, musgo y frijoles y buscaba observar los procesos ecológicos que ocurren dentro de un sistema cerrado similar a uno abierto. El experimento pretendía demostrar que los ecosistemas pueden ser autosostenibles independientemente de su tamaño u otros factores externos.