Este documento discute la importancia de incorporar una perspectiva de género en la educación para el desarrollo. Propone que la educación para el desarrollo debe promover el empoderamiento de las mujeres y combatir las desigualdades estructurales causadas por el sistema de género. También destaca la necesidad de seleccionar contenidos y metodologías que den protagonismo a las problemáticas de las mujeres y promuevan la toma de conciencia sobre la interdependencia entre lo personal y lo estructural.