En la Edad Media, se entendía al hombre como una combinación de cuerpo y alma. Agustín de Hipona y Tomás de Aquino defendieron visiones dualistas donde el alma racional es lo que acerca al hombre a Dios, mientras que el cuerpo es mortal pero no necesariamente malo. Platón también propuso un dualismo donde el alma proviene del mundo de las ideas y el cuerpo del mundo sensible.