La caída del imperio romano marcó una transformación radical en el pensamiento y la vida de Occidente, impulsada por el cristianismo y la decadencia de la estructura política romana. A lo largo de la Edad Media, se desarrollaron la teología, la economía y la política, dando lugar a un sistema feudal y a un predominio de la Iglesia en la sociedad. El Renacimiento carolingio, impulsado por Carlomagno, buscó revivir la cultura clásica y extender la fe cristiana, estableciendo centros de educación y promoviendo la producción literaria.