La educación sexual es esencial para el desarrollo integral de los niños y adolescentes, abarcando aspectos físicos, emocionales y sociales. Es crucial proporcionar información clara y adecuada desde una edad temprana para evitar mitos y tabúes, y así fomentar una sexualidad saludable y responsable. El acceso a una educación sexual completa protege a los jóvenes contra el abuso y les ayuda a manejar sus emociones y relaciones amorosas.