El documento reflexiona sobre la educación diferenciada en una escuela que ha cambiado de modalidad de enseñanza mixta a grupos de un solo sexo y las implicaciones de este cambio en el aprendizaje de los alumnos. A través de entrevistas y experiencias personales, se exploran las diferencias en las formas de aprender entre varones y mujeres y la importancia de adaptar las metodologías educativas para mejorar el rendimiento académico. Se argumenta que es crucial considerar estas diferencias al diseñar proyectos educativos y preparar a los futuros docentes para abordar la diversidad en el aula.