Este documento presenta una serie de ejercicios espirituales y físicos para mantenerse saludable como un niño. Propone ejercicios de relajación, enfocarse en pensamientos positivos, hablar con amabilidad, sonreír, caminar con fe, orar, amar, mantener contacto con Dios y reconocer que formamos parte de su pueblo y que el Espíritu Santo vive en nosotros. El objetivo es alcanzar un estado infantil de inocencia y alegría a través de estas prácticas.