El documento describe el carácter cristiano como un patrón de conducta moral persistente, influenciado por el ambiente y el temperamento, que refleja la auto-conceptualización y las relaciones con los demás. Se enfatizan las características del carácter cristiano, incluyendo la paz, el respeto, la paciencia, y la humildad, y se menciona que el desarrollo del mismo puede lograrse a través de la acción del Espíritu Santo. Finalmente, se subraya la importancia de vivir de manera que se es testimonio para los demás.