El gallo Quirico estaba cansado de despertar a los demás cada mañana en la granja, así que decidió irse de aventura. Exploró el bosque y las colinas pero no le gustaron, así que siguió hasta llegar al mar, donde decidió quedarse por un tiempo. Más tarde conoció a un ratón y una tortuga, pero siguió su camino y casi es atacado por un zorro. Finalmente encontró un pueblo junto al mar y decidió que ese sería su nuevo hogar.