El gusanito Amor quería volar más que nada y le pidió prestadas las alas a su amiga la abeja Flor, pero eran demasiado pequeñas. Más tarde, Flor y su mamá le dijeron a Amor que para volar solo tenía que desearlo con todas sus fuerzas, así que Amor cerró los ojos y deseó tener alas. Amor se quedó dormido durante meses deseando volar hasta que despertó convertido en una hermosa mariposa que podía volar libremente.