El islam se originó en la península arábiga en el siglo VII d.C. bajo la guía del profeta Mahoma. Los musulmanes creen en un solo dios llamado Alá y siguen las enseñanzas del Corán. Tras la huida de Mahoma a Medina en 622, el islam se expandió rápidamente por el mundo, estableciendo un imperio que abarcaba desde la península arábiga hasta el norte de África y parte de Europa.