El Papa Francisco expresa su gran preocupación por la tragedia del hambre en el mundo y señala que existen alimentos suficientes para todos. Sin embargo, gran parte de la producción mundial de alimentos se pierde o desperdicia, y una mejor distribución podría reducir drásticamente el número de personas con hambre. El Papa denuncia el hambre como un escándalo y llama a cambiar los estilos de vida marcados por el consumismo y el desperdicio, para que la comida llegue a quienes la necesitan.