Este documento describe tres resurrecciones realizadas por Jesús durante su ministerio terrenal: la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín y Lázaro de Betania. En cada caso, Jesús muestra emoción ante el dolor humano y luego resucita a la persona fallecida a través de su poder sobre la vida y la muerte. Estas resurrecciones sirven como anticipo de la propia resurrección de Jesús y la promesa de vida eterna para los creyentes.