Eisner argumenta que la cognición y el afecto están interrelacionados y forman parte integral de la experiencia humana. Sostiene que el conocimiento depende de la experiencia tanto sensorial como de la imaginación. Además, señala que el desarrollo de las capacidades sensoriales posibilita un mayor desarrollo cognitivo y la construcción de la percepción del mundo. Finalmente, afirma que la elección de las formas de representación en el currículum influye en las oportunidades de experiencia de los estudiantes y en cómo conciben