El empowerment implica otorgar poder y responsabilidad a los empleados, fomentando su participación en la toma de decisiones y mejorando su autoestima. A pesar de los desafíos que pueden surgir, como la inercia y las dudas personales, sus beneficios incluyen mayor satisfacción laboral, disminución de la resistencia al cambio y procesos de toma de decisiones más eficientes. Los principios clave incluyen proporcionar autoridad, retroalimentación y capacitación, lo que convierte a los trabajadores en agentes activos en la mejora organizacional.