En busca de la Navidad
perdida.
EN BUSCA DE LA NAVIDAD PERDIDA
Todo empezó el 23 de diciembre, ya quedaba poco para la Nochebuena y Fede, que así lo
llamaban, estaba preocupado porque en su pueblo se había perdido la Navidad y solo tenía dos días
para recuperarla.
Los niños de su pueblo empezaron las vacaciones el 19 de diciembre y, la noche del 20, Fede ya
tenía los billetes de avión para viajar al Polo Norte en busca de Papá Nöel, para que le ayudarla a
recuperarla.
Durante los días siguientes, Fede planeó su viaje y hoy, 23 de diciembre, como ya hemos contado
al principio, ya estaba en Madrid, cogiendo un avión privado, de la empresa en la que trabajaban sus
padres, Ana y Felipe.
Fede iba sin sus padres, pero no penséis que iba solo, le acompañaba su perro, Lucky, que era
un perro muy aventurero, y siempre estaban juntos: eran amigos inseparables. Fede y Lucky,
pasaron todos los controles del aeropuerto y se sentaron en el avión privado.
Álvaro, el piloto, o mejor dicho el comandante Álvaro, le dio la bienvenida diciéndoles:
-¿Estáis preparados para despegar?
-¡Sí! - contestó Fede mientras que Lucky ladraba:
-¡Guau, guau!
El avión empezó a volar.
Después de siete horas y treinta y tres minutos, Fede y su perro, ya estaban en el Polo Norte.
Hacía mucho frío y Fede se puso el gorro, los guantes y su chaquetón, y con su brújula empezó a
caminar en dirección este hacia la cabaña de Papá Nöel.
Allí estaba Papá Nöel que escuchó pacientemente la historia de Fede:
-Papá Nöel, en el lugar de donde yo vengo, hace unos años, la Navidad se perdió, y solo
me quedan dos días para recuperarla. La familias ya no se reúnen, no vienen los Reyes Magos y en
lugar de cenar y comer juntos, se quedan en sus casas sin hacer nada - ¿podrías ayudarme? - dijo
Fede.
-¡HO, HO, HO!, por supuesto que sí. Pongámonos en marcha, y no perdamos tiempo,
cogeremos mi reno, y una estrella mágica nos guiará. -¡Maquilincuncli!, ¿quieres venir a
acompañarnos a recuperar la Navidad? - le dijo a unos de sus duendes.
-Claro que sí- respondió.
Papá Nöel, Fede, Lucky y Maquilincuncli, cogieron al reno Rodolfo y empezaron a elevarse, y
elevarse, hasta llegar al cielo.
-¡Es increíble, desde aquí se puede ver cómo trabajan los demás duendes haciendo
regalos! - dijo Fede.
Y así, la estrella, guió al reno al Portal de Belén donde se encontraban los tres Reyes Magos,
María, Jesús, José y sus dos acompañantes: el buey y la mula, y con un poquito de magia, los Reyes
Magos podrían ayudar a recuperar la Navidad.
-Buenas noches, Majestades - dijo Fede.
-Buenas noches, ¿Quién eres tú? - dijeron los tres Reyes Magos a la vez.
-Yo, soy Fede. He venido con Papá Nöel hasta Oriente para hablar con vosotros, sé que
sois magos, por eso necesito vuestra ayuda. A Papá Nöel ya se lo he contado y me esta ayudando.
Ahora solo necesito que me echéis una mano vosotros.
Fede contó su preocupación a los tres Reyes Magos, y estos estuvieron dispuestos a ayudarles.
Dejaron a María, Jesús y José en el Portal de Belén y acompañaron a Fede de vuelta a su pueblo,
pero esta vez, Fede no voló en avión, sino montado en el trineo de Papá Nöel, acompañado de
Melchor, Gapar y Baltasar, que iban a camello.
Pasó la noche y Fede estaba cansado del viaje.Ahora sólo quedaban pocas horas para la
Nochebuena y Fede estaba muy preocupado por no poder cumplir su misión.
De pronto la puerta de su habitación se abrió:
-¡Fede, Fede, despierta!, esta noche vendrá a casa nuestra familia y tendrás que ayudarme a
prepararlo todo. Queda mucho por hacer - dijo su madre.
Fede abrió los ojos y puso cara de extrañado.
-¡Menos mal! - dijo Fede como si le quitaran una gran preocupación de encima.
-¿Qué dices, Fede? - dijo su madre - ¿Sabes? Han dicho en las noticias que esta noche se ha
visto en el cielo una extraña caravana formada por un trineo y tres camellos, muy iluminados, que
atraviesan el cielo a gran velocidad.
Nadie se explicaba qué era aquello. Parecía como salido de un cuento de Navidad.
En ese momento, Fede descubrió que lo que hasta ahora pensaba que era un sueño, se había sido
realidad.
Y ese año, la Navidad fue más hermosa de lo que nunca Fede pudo imaginar. Pero no sólo para
Fede sino para todas aquellas personas que habían tenido la suerte de poder ver la "mágica
caravana celeste" de la que Fede fue artífice.
Rocío Calzado Cobo, 1º ESO-C

En busca de la navidad perdida

  • 1.
    En busca dela Navidad perdida. EN BUSCA DE LA NAVIDAD PERDIDA Todo empezó el 23 de diciembre, ya quedaba poco para la Nochebuena y Fede, que así lo llamaban, estaba preocupado porque en su pueblo se había perdido la Navidad y solo tenía dos días para recuperarla. Los niños de su pueblo empezaron las vacaciones el 19 de diciembre y, la noche del 20, Fede ya tenía los billetes de avión para viajar al Polo Norte en busca de Papá Nöel, para que le ayudarla a recuperarla. Durante los días siguientes, Fede planeó su viaje y hoy, 23 de diciembre, como ya hemos contado al principio, ya estaba en Madrid, cogiendo un avión privado, de la empresa en la que trabajaban sus padres, Ana y Felipe. Fede iba sin sus padres, pero no penséis que iba solo, le acompañaba su perro, Lucky, que era un perro muy aventurero, y siempre estaban juntos: eran amigos inseparables. Fede y Lucky, pasaron todos los controles del aeropuerto y se sentaron en el avión privado. Álvaro, el piloto, o mejor dicho el comandante Álvaro, le dio la bienvenida diciéndoles: -¿Estáis preparados para despegar? -¡Sí! - contestó Fede mientras que Lucky ladraba: -¡Guau, guau! El avión empezó a volar. Después de siete horas y treinta y tres minutos, Fede y su perro, ya estaban en el Polo Norte. Hacía mucho frío y Fede se puso el gorro, los guantes y su chaquetón, y con su brújula empezó a caminar en dirección este hacia la cabaña de Papá Nöel. Allí estaba Papá Nöel que escuchó pacientemente la historia de Fede: -Papá Nöel, en el lugar de donde yo vengo, hace unos años, la Navidad se perdió, y solo me quedan dos días para recuperarla. La familias ya no se reúnen, no vienen los Reyes Magos y en lugar de cenar y comer juntos, se quedan en sus casas sin hacer nada - ¿podrías ayudarme? - dijo Fede. -¡HO, HO, HO!, por supuesto que sí. Pongámonos en marcha, y no perdamos tiempo, cogeremos mi reno, y una estrella mágica nos guiará. -¡Maquilincuncli!, ¿quieres venir a acompañarnos a recuperar la Navidad? - le dijo a unos de sus duendes. -Claro que sí- respondió. Papá Nöel, Fede, Lucky y Maquilincuncli, cogieron al reno Rodolfo y empezaron a elevarse, y elevarse, hasta llegar al cielo. -¡Es increíble, desde aquí se puede ver cómo trabajan los demás duendes haciendo regalos! - dijo Fede. Y así, la estrella, guió al reno al Portal de Belén donde se encontraban los tres Reyes Magos, María, Jesús, José y sus dos acompañantes: el buey y la mula, y con un poquito de magia, los Reyes Magos podrían ayudar a recuperar la Navidad. -Buenas noches, Majestades - dijo Fede. -Buenas noches, ¿Quién eres tú? - dijeron los tres Reyes Magos a la vez. -Yo, soy Fede. He venido con Papá Nöel hasta Oriente para hablar con vosotros, sé que sois magos, por eso necesito vuestra ayuda. A Papá Nöel ya se lo he contado y me esta ayudando. Ahora solo necesito que me echéis una mano vosotros.
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    Fede contó supreocupación a los tres Reyes Magos, y estos estuvieron dispuestos a ayudarles. Dejaron a María, Jesús y José en el Portal de Belén y acompañaron a Fede de vuelta a su pueblo, pero esta vez, Fede no voló en avión, sino montado en el trineo de Papá Nöel, acompañado de Melchor, Gapar y Baltasar, que iban a camello. Pasó la noche y Fede estaba cansado del viaje.Ahora sólo quedaban pocas horas para la Nochebuena y Fede estaba muy preocupado por no poder cumplir su misión. De pronto la puerta de su habitación se abrió: -¡Fede, Fede, despierta!, esta noche vendrá a casa nuestra familia y tendrás que ayudarme a prepararlo todo. Queda mucho por hacer - dijo su madre. Fede abrió los ojos y puso cara de extrañado. -¡Menos mal! - dijo Fede como si le quitaran una gran preocupación de encima. -¿Qué dices, Fede? - dijo su madre - ¿Sabes? Han dicho en las noticias que esta noche se ha visto en el cielo una extraña caravana formada por un trineo y tres camellos, muy iluminados, que atraviesan el cielo a gran velocidad. Nadie se explicaba qué era aquello. Parecía como salido de un cuento de Navidad. En ese momento, Fede descubrió que lo que hasta ahora pensaba que era un sueño, se había sido realidad. Y ese año, la Navidad fue más hermosa de lo que nunca Fede pudo imaginar. Pero no sólo para Fede sino para todas aquellas personas que habían tenido la suerte de poder ver la "mágica caravana celeste" de la que Fede fue artífice. Rocío Calzado Cobo, 1º ESO-C