La encina tiene una copa amplia y raíces superficiales, tronco rígido con corteza dura y ramas gruesas. Sus hojas son perennes y ovaladas, florece en primavera y su fruto es una bellota dentro de una cúpula. Crece en la cuenca mediterránea hasta los 1400 metros, en diversos suelos y climas, formando encinares que son importantes para la ganadería porcina.