La familia es el primer agente de socialización del niño y juega un papel crucial en su desarrollo social, afectivo y cognitivo. A través de la interacción con los padres y otros miembros de la familia, el niño aprende las normas sociales, el lenguaje, y cómo formar vínculos afectivos. La familia provee los primeros aprendizajes que permiten al niño interactuar de manera autónoma en la sociedad a medida que crece.