El documento discute la importancia de preparar a los estudiantes para el futuro a través de una educación de calidad que desarrolle sus competencias. Señala que la escuela, la familia y el estado deben trabajar juntos para garantizar una educación con infraestructura adecuada e integración de tecnología. También argumenta que los sistemas educativos deben analizarse y modificarse para implementar mejor las habilidades del siglo 21 e integrar proyectos de innovación y colaboración que formen a los estudiantes como ciudadanos responsables