El filósofo griego Epicuro (341-270 a.C.) enseñaba que el placer puro es el bien supremo y el dolor es el mal supremo. Defendió el atomismo de Demócrito, creyendo que el universo y el alma están compuestos de átomos que existen eternamente. La filosofía de Epicuro tenía como objetivo principal procurar la felicidad a través de una vida libre de temores sobre el destino, los dioses o la muerte.