EL ESTADO DE
LA CIENCIA
Principales Indicadores de
Ciencia y Tecnología
Iberoamericanos /
Interamericanos
2013
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EL ESTADO DE LA CIENCIA
Principales Indicadores de Ciencia y Tecnología
Iberoamericanos / Interamericanos
2013
diseño y diagramación: Florencia Abot Glenz
obra de tapa y contratapa: Jorge Abot
impresión: Artes Gráficas Integradas (AGI)
El presente informe ha sido elaborado por el equipo técnico
responsable de las actividades de la Red de Indicadores de Ciencia
y Tecnología -Iberoamericana e Interamericana- (RICYT), con el
apoyo de colaboradores especializados en las diferentes temáticas
que se presentan.
El volumen incluye resultados de las actividades del Observatorio
Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad de la
Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).
La edición de este libro cuenta con el apoyo de la Junta de Andalucía,
la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Programa
Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED)
e incorpora resultados de actividades desarrolladas en el marco de
la Cátedra UNESCO de Indicadores de Ciencia y Tecnología.
Durante los años 2009 a 2012 esta edición ha contado con recursos
aportados por la Agencia Española de Cooperación Internacional
para el desarrollo (AECID), a través del Centro de Altos Estudios
Universitarios de la Organización de Estados Iberoamericanos
(CAEU/OEI).
Director del informe:
Rodolfo Barrere
Colaboradores:
María Laura Trama
Rodrigo Liscovsky
Manuel Crespo
Colaboraron también en este informe:
Facundo Albornoz, Pablo Warnes, Guillermo Anlló, Mariana Fuchs,
Florencia Barletta, Diana Suárez, Gabriel Yoguel, Santiago
Barandiarán, María Guillermina D’Onofrio
Si desea obtener las publicaciones de la RICYT o solicitar información
adicional diríjase a:
REDES - Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación
Superior
Mansilla 2698, piso 2, (C1425BPD) Buenos Aires, Argentina
Tel.: (+ 54 11) 4813 0033 internos: 221 / 222 / 224
Correo electrónico: ricyt@ricyt.org
Sitio web: http://www.ricyt.org
Las actualizaciones de la información contenida en este volumen
pueden ser consultadas en www.ricyt.org
Quedan autorizadas las citas y la reproducción del contenido, con el
expreso requerimiento de la mención de la fuente.
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PRÓLOGO
El futuro tampoco está exento de desafíos. Durante la
conferencia inaugural del IX Congreso, realizado en
Bogotá, el propio Mario Albornoz señalaba algunos de los
desafíos que nos toca enfrentar actualmente.
Considerando el crecimiento que presentó nuestra región
en la última década, incluso en años de fuerte
inestabilidad internacional, afirmaba que “América Latina
ha tenido una oportunidad que posiblemente se extienda
algunos años más. Esta es la ocasión adecuada para
pensar a largo plazo, con metas de desarrollo sustentable
y equidad social. Aprovechar esa ventana de oportunidad
es una tarea que involucra a la ciencia, la tecnología y la
educación”.
“Esta vez hay menos certidumbres y menos ejemplos para
imitar. Los latinoamericanos –los iberoamericanos-
habremos de aprender a pensar estrategias propias, para
lo cual se requiere nueva información confiable. Aprender
a reunir esa información será una tarea convocante para
quienes producen indicadores en estos países. La RICYT
deberá acompañar y estimular la reflexión sobre estos
problemas”.
Además de la información estadística recopilada a partir
del relevamiento anual a los países de la región -que
queda también sintetizada en el primer informe de esta
publicación, “El Estado de la Ciencia en Imágenes”- los
estudios que se incluyen en esta edición buscan aportar a
la discusión de algunas de esas problemáticas.
El papel de la educación como un elemento central para el
desarrollo de la región se ve abordado en esta
oportunidad desde la perspectiva comparativa de los
exámenes PISA en Iberoamérica. Este artículo, a cargo de
Facundo Albornoz (Universidad de San Andrés y
CONICET) y Pablo Warnes (Universidad de San Andrés),
presenta la información más actualizada disponible y se
focaliza en desempeños que pueden resultar similares,
pero que se dan en contextos distintos.
Las posibilidades de desarrollo de Iberoamérica a partir de
la conjunción del conocimiento científico y las recursos
naturales disponibles son analizadas en el estudio de
La RICYT publica una nueva edición del Estado de la
Ciencia, resultado del esfuerzo conjunto de los países
participantes, que ofrecen los datos estadísticos que aquí
se publican, y de la activa comunidad de expertos en
indicadores que participan de la red. Es producto también
del respaldo de varios organismos internacionales que
acompañan a la RICYT.
Se trata de una red que se ha consolidado a lo largo de 18
años de trabajo en Iberoamérica. Eso se ve reflejado
también en los indicadores aquí publicados. Hoy la RICYT
cuenta con 48 indicadores, dentro de los cuales 25 países
aportan datos de gastos y 18 países cuentan con
información sobre recursos humanos. Desde la
coordinación de la red se producen indicadores
bibliométricos para 28 países y en el sitio web se publica
información comparada de 20 encuestas de innovación de
6 países iberoamericanos.
Desde sus comienzos, la articulación de una red de
actores sumamente heterogéneos fue uno de los
principales desafíos. Por un lado fue necesario articular
los intereses y demandas de información de los
organismos nacionales de ciencia y tecnología de una
región con niveles de desarrollo muy diverso. Al mismo
tiempo considerar y dar lugar a intereses académicos muy
distintos de la comunidad de investigadores y gestores de
las actividades de ciencia, tecnología e innovación
iberoamericanos. También fue necesario alinear intereses
de una cantidad importante de organismos internacionales
que sustentaron el desarrollo de la RICYT, algunas veces
con apoyo técnico y otras con respaldo económico.
Dar respuesta a esos desafíos fue posible bajo el
liderazgo y la coordinación de Mario Albornoz, quien tuvo
la capacidad de identificar una demanda regional a
mediados de los años noventa y darle una respuesta
adecuada a la realidad iberoamericana, sin copiar las
fórmulas de los países más desarrollados, pero sin perder
de vista tampoco la inserción de la región en un contexto
global. Quienes tuvimos la fortuna de compartir parte de
ese trabajo podemos dar cuenta del esfuerzo que
significó.
8
Guillermo Anlló (IIEP-UBA/CONICET) y Mariana Fuchs.
En él se señalan las potencialidades de la biotecnología,
un área en el que la relación entre los productores de
conocimiento y las empresas que lo aplican resulta muy
cercana y en el que nuestra región cuenta con ventajas
significativas. Se abre así un espacio de discusión cada
vez más vigente a nivel mundial: la bioeconomía.
Otro aspecto que requiere atención desde la perspectiva
de los indicadores es la innovación en servicios. Este
sector es muy dinámico en los países iberoamericanos
pero ha quedado excluido de la mayor parte de los
ejercicios de medición en la región, generando un vacío
informativo importante para la toma de decisiones. El
artículo de Florencia Barletta, Diana Suárez y Gabriel
Yoguel (UNGS) aborda la necesaria discusión conceptual
y metodológica para una correcta medición de este
fenómeno.
Por último, las múltiples bases de datos aparecidas en los
últimos años ofrecen nuevas posibilidades en el terreno de
la medición. Sin embargo también se requiere del
adecuado desarrollo metodológico para obtener
indicadores útiles y robustos. Uno de los casos
paradigmáticos es el de las bases de CV. El artículo de
Santiago Barandiarán y María Guillermina D’Onofrio
(MINCYT, Argentina) pone en juego algunos de los
indicadores de trayectoria que se están discutiendo para
el Manual de Buenos Aires en un interesante ejercicio
práctico que arroja resultados alentadores.
Este libro se complementa con la información publicada
por la RICYT en su sitio web (www.ricyt.org), en el cual se
publican los indicadores actualizados y los contenidos
surgidos de las actividades de la red.
Rodolfo Barrere
1. En el apartado “Organismos y personas de enlace” se brindan las referencias
a las fuentes de información en cada país.
2. En algunos casos, a falta de información más reciente, se tomaron en
consideración los datos provistos en Relevamientos anteriores o en otras fuentes
de información.
3
ORGANISMOS Y PERSONAS DE ENLACE
PAÍS CONTACTO E-MAIL ORGANISMO SIGLA
ARGENTINA Jorge Robbio jrobbio@mincyt.gov.ar Ministerio de Ciencia, Tecnología MINCYT
e Innovación Productiva
BARBADOS Lennox Chandler ncst@commerce.gov.bb National Council of Science and NCST
Technology
BOLIVIA Roberto Sánchez Saravia rsanchez@minedu.gob.bo Viceministerio de Ciencia y VCYT
Tecnología
BRASIL Renato Baumgratz Viotti rbviotti@mct.gov.br Ministerio da Ciencia e Tecnología MCT
CANADÁ Francois Rimbaud Francois.Rimbaud@ic.gc.ca Industry Canada - National IC/NRC
Research Council
CHILE Mauricio Zepeda Sanchez mzepeda@conicyt.cl Comisión Nacional de Investigación CONICYT
Científica y Tecnológica
COLOMBIA Mónica Salazar msalazar@ocyt.org.co Observatorio Colombiano de OCYT
Ciencia y Tecnología
COSTA RICA Eduardo Navarro Ceciliano eduardo.navarro@micit.go.cr Ministerio de Ciencia y Tecnología MICIT
CUBA Jesús Chía chia@citma.cu Ministerio de Ciencia, Tecnología CITMA
y Medio Ambiente
ECUADOR Diego Fernando Cueva dcueva@senescyt.gob.ec Secretaría Nacional de Educación SENESCYT
Ochoa Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación
EL SALVADOR Doris Ruth Salinas de Alens dsalinas@conacyt.gob.sv Consejo Nacional de Ciencia CONACYT
y Tecnología
ESPAÑA Belén González Olmos bgolmos@ine.es Instituto Nacional de Estadística INE
ESTADOS Robert E. Webber rwebber@nsf.gov National Science Foundation NSF
UNIDOS
GUATEMALA Miriam Ivonne Rivera ivrivera@concyt.gob.gt Consejo Nacional de Ciencia CONCYT
de Lacayo y Tecnología
JAMAICA Donald Miller donald.miller@opm.gov.jm National Commission on Science NCST
and Technology
MÉXICO Octavio Daniel Lázaro Ríos orios@conacyt.mx Consejo Nacional de Ciencia y CONACYT
Tecnología
NICARAGUA Saray Elizabeth Gaitán saray.gaitan@conicyt.gob.ni Consejo Nicaragüense de Ciencia CONICYT
Boudot y Tecnología
PANAMÁ Carlos Aguirre caguirre@senacyt.gob.pa Secretaría Nacional de Ciencia, SENACYT
Tecnología e Innovación
PARAGUAY Nathalie Elizabeth Alderete nalderete@conacyt.gov.py Consejo Nacional de Ciencia y CONACYT
Troche Tecnología
PERÚ José Luís Segovia Suárez jlsegovia@concytec.gob.pe Consejo Nacional de Ciencia y CONCYTEC
Tecnología
PORTUGAL José Alexandre da alexandre.paredes@dgeec.mec.pt Direcção Geral das Estatísticas da DGEEC
Silva Paredes Educação e Ciência
PUERTO RICO Mario Marazzi Santiago mario.marazzi@estadisticas.gobierno.pr Instituto de Estadísticas de
Puerto Rico
REPÚBLICA Andrés Guerrero aguerrero@seescyt.gov.do Secretaría de Estado de Educación SEESCYT
DOMINICANA Superior, Ciencia y Tecnología
TRINIDAD Y Sharon Parmanan sparmanan@niherst.gov.tt National Institute of Higher Education, NIHERST
TOBAGO Research, Science and Technology
URUGUAY Ximena Usher xusher@anii.org.uy Agencia Nacional de Investigación ANII
e Innovación
VENEZUELA Jerónimo Quintero jquintero@oncti.gob.ve Observatorio Nacional Ciencia, ONCTI
Tecnología e Innovación
1. EL ESTADO
DE LA CIENCIA
10
11
En el caso de los indicadores de recursos humanos, los
valores se presentan en Equivalencia a Jornada Completa
(EJC). Se trata de la suma de las dedicaciones parciales
a la investigación durante el año, divididas por el número
de horas de una dedicación completa a la I+D. La
medición en EJC es de particular importancia en sistemas
de ciencia y tecnología en los que el sector universitario
tiene una presencia preponderante, como es el caso de
los países de América Latina, dado que los investigadores
dedican una parte de su tiempo a la I+D y otra a la
docencia o la transferencia.
Para la medición de los resultados de la I+D, se presentan
datos acerca de publicaciones científicas y de patentes.
Este informe contiene información de bases de datos
multidisciplinarias, como Science Citation Index y Pascal,
así como también de bases de datos especializadas en
diferentes áreas temáticas. En el caso de las patentes,
como uno de los productos que refleja el desarrollo
tecnológico, se presenta información obtenida de las
oficinas de propiedad industrial de cada uno de los países
iberoamericanos.
Para facilitar la comparación, algunos de los gráficos que
se presentan están diseñados en base al año 2002=100.
Para ello, se han igualado los valores iniciales de las
series (los que corresponden al año 2002) y se trazaron -
a partir del año base- sus tasas de evolución, permitiendo
así comparar series con valores absolutos de inversión o
cantidad de recursos humanos muy dispares.
Por último, en el anexo de este volumen, se encuentran
las definiciones de cada uno de los indicadores que se
utilizan tanto en este resumen gráfico como en las tablas
que se presentan en la última sección del libro.
1.1. EL ESTADO DE LA CIENCIA EN IMÁGENES
Como ya es costumbre, el Estado de la Ciencia comienza
con un primer informe gráfico acerca de las principales
tendencias de los indicadores de ciencia y tecnología de
América Latina y el Caribe (ALC) e Iberoamérica, en el
contexto global.
Los gráficos que siguen constituyen un resumen
descriptivo de los indicadores que conforman la base de
datos de la RICYT y que pueden ser consultados en las
tablas de la última sección de este volumen o en el sitio
www.ricyt.org. A continuación, se detallan algunas
cuestiones técnicas respecto a su construcción.
Los valores correspondientes a los países de
Iberoamérica son obtenidos de la base de datos de la
RICYT la cual contiene la información brindada por los
Organismos Nacionales de Ciencia y Tecnología de cada
país a través del relevamiento anual sobre actividades
científicas y tecnológicas que realiza la red.
En el caso de los países de la Unión Europea, los de Asia
y África se utilizan las bases de datos de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(http://www.oecd.org) y la del Instituto de Estadísticas de
la Unesco (http://www.uis.unesco.org).
La mayoría de los gráficos toma como período de
referencia los diez años comprendidos entre el 2002 y el
2011, siendo éste el último año para el cual se dispone de
información en la mayoría de los países.
Los valores relativos a inversión se encuentran
expresados en Paridad de Poder de Compra (PPC), con el
objetivo de evitar las distorsiones generadas por las
diferencias del tipo de cambio en relación al dólar. En el
caso de los países de Iberoamérica y el Caribe se han
tomado los índices de conversión publicados por el Banco
Mundial.
12
El contexto económico
La economía de los países de América Latina y el Caribe (ALC) continuó en proceso de expansión, luego de
la caída como producto de la crisis económica de 2008. Su crecimiento entre 2010 y 2011 fue uno de los
más acelerados del mundo, sólo superado por el bloque asiático.
La inversión en I+D
La inversión en I+D para ALC en 2011 alcanzó casi los 44 mil millones de dólares (medidos en PPC), lo cual
implicó duplicar los valores con los que inició la serie en 2002. El impacto de la crisis sólo se observó en una
leve desaceleración en 2009, explicada principalmente por Brasil y México.
El panorama en Iberoamérica es algo diferente, dado que la crisis se notó de forma mucho más cruda en
España y Portugal. Ambos países (que explican el 35% del bloque) tuvieron un descenso en su inversión en
I+D, cercano al 5%.
De todas formas, a lo largo de diez años, ALC e Iberoamérica sólo aparecen detrás de Ásia en tasa de
crecimiento, replicando la tendencia del PBI. Sin embargo, no hay que perder de vista que la inversión de
ALC en I+D para 2011 representó tan sólo el 3,2% del total mundial.
Entre los países latinoamericanos y caribeños existe también un fuerte fenómeno de concentración. En 2011,
Brasil representó el 63% de la inversión de ALC, México el 18% y Argentina el 11%. Sólo entre esos tres
países alcanzan el 92% de la inversión total del bloque.
En 2011 el conjunto de países latinoamericanos y caribeños realizó una inversión equivalente al 0,78% del
producto bruto regional. Con la excepción de Brasil, todos los países presentaron valores por debajo de la
media latinoamericana. Iberoamérica invierte el 0,93% de su producto bruto en I+D gracias al esfuerzo de
Portugal y España con 1,49% y 1,33%, respectivamente. Comparativamente, la inversión de ALC e
Iberoamérica continúa siendo marcadamente inferior a la inversión realizada, por ejemplo, por el conjunto
de países que conforman la Unión Europea, que destinan el 1.95% de su PBI a la I+D.
Una característica distintiva de los países de ALC es la baja participación del sector empresas en el
financiamiento de la I+D. Si bien se ha registrado un cierto incremento desde 2002, evolucionado desde el
39% de la inversión total en I+D en ese año, a casi el 42% del total alcanzado en 2011, los valores están por
debajo de la Unión Europea o de EEUU y Canadá, con un 53% y 59% respectivamente.
Investigadores y tecnólogos
La evolución del número de investigadores, tanto de Iberoamérica como de ALC, ha seguido una evolución
semejante a la de la inversión en I+D en el transcurso del decenio. Así la cantidad de investigadores y
tecnólogos de Iberoamérica aumentó un 73% habiendo superado el total de 450.000 personas en EJC en
2011. En ALC creció un 71% habiendo registrado más de 271.000 investigadores y tecnólogos en 2011.
La proporción de los investigadores en EJC de ALC, en relación al total mundial, alcanzó en 2011 un
porcentaje del 3,8%. Se trata de un valor algo superior a la participación regional en la inversión mundial en
I+D, que fue en ese año del 3,2%.
La marcada concentración de los recursos en pocos países de ALC se replica con los investigadores y
tecnólogos. En 2011, Brasil concentraba más de la mitad de los investigadores y tecnólogos en EJC de la
región. Si además se agrega a México, Argentina y Colombia, se alcanza al 93% del número total de los
investigadores de la región.
PRINCIPALES EVIDENCIAS
13
Graduados
Las ciencias sociales continúan siendo las más elegidas por los estudiantes de grado en Iberoamérica y por
lo tanto las que registran el mayor número de graduados con un crecimiento constante a lo largo del decenio.
En 2011 más del 55% de los titulados de grado provenían de estas áreas.
En el caso de los graduados en maestrías, el predominio de las ciencia sociales aparece matizado por el
aumento en el número de graduados en humanidades, seguidos por de los graduados en ingeniera y
tecnología y ciencias médicas.
En los últimos 10 años, el número total de graduados de doctorados en Iberoamérica ha tenido un
crecimiento del 87%. A diferencia del caso de los titulados de grado y de maestría, la mayor cantidad de
graduados de doctorado corresponde a humanidades seguido de las ciencias sociales y ciencias naturales
y exactas.
Publicaciones
Entre 2002 y 2011 se duplicó la cantidad de artículos publicados en revistas científicas registradas en el
Science Citation Index (SCI) por autores de ALC.
El crecimiento del número de autores latinoamericanos se explica, en parte, por un aumento de la presencia
de revistas regionales en la colección de esta base. De todas formas, destaca una vez más el crecimiento
de Brasil que supera el 140% de crecimiento en esta serie.
El crecimiento de la producción científica local se registra en todas las bases de datos internacionales. En
promedio, en todas estas bases se observó un crecimiento del 1,8% en la década analizada, aunque en SCI,
PASCAL y MEDLINE superó el 2,2%. De esta forma queda en evidencia el crecimiento sostenido del aporte
regional a la producción científica de la “corriente principal”.
Patentes
El volumen de las solicitudes de patentes varía considerablemente entre países, reflejando en buena medida
el interés de los mercados locales en la comercialización de los productos que se busca proteger, aunque
también se ve influenciado por las características de los sistemas locales de protección intelectual. Mientras
la cantidad de solicitudes en Brasil creció un 57% entre 2002 y 2011, las solicitudes en México lo hicieron en
un 8% y en Argentina sufrieron una leve disminución del 1%.
En Iberoamérica el 95% de las solicitudes de patentes corresponde a no residentes, principalmente a
empresas extranjeras protegiendo productos en los mercados de la región. Para 2011, España es el país en
el que este fenómeno es más marcado, con un 99% del total de las solicitudes en manos de no residentes.
En México ese valor alcanza al 92% y en Argentina al 86%. Uno de los valores más bajos de ALC lo obtiene
Brasil, donde el 76% de las solicitudes corresponden a no residentes.
La inversión en I+D para ALC en 2011 alcanzó
casi los 44 mil millones de dólares (medidos en
PPC), lo cual implicó duplicar los valores con
los que inició la serie en 2002.
La línea de evolución de inversión en I+D de
Iberoamérica, que incluye a España y Portugal
muestra un crecimeinto menor al de ALC en los
últimos tres años. Esto se debe a que ambos
países tuvieron un leve descenso en su
inversión en I+D.
14
La evolución de la economía mundial mostró
una tendencia positiva desde el 2002 hasta el
2008, año marcado por la crisis económica a
nivel mundial que se vio reflejada en la caída de
la evolución del PBI de la Unión Europea,
EEUU y Canadá y ALC en ese mismo año.
A partir de entonces, la mejora de los niveles de
crecimiento del PBI presentó variaciones según
la región, siendo la Unión Europea el bloque
regional que mostró una recuperación más
paulatina.
1. EL CONTEXTO ECONÓMICO
1.1. Evolución del PBI en PPC por bloques geográficos.
80
100
120
140
160
180
200
220
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
evoluciónporcentual(%),2002añobase
Unión Europea Asia Oceanía EEUU y Canadá ALC
2. RECURSOS ECONÓMICOS DEDICADOS A CIENCIA Y TECNOLOGÍA
2.1. Inversión en I+D de ALC e Iberoamérica en PPC, años 2002-2011.
10000
20000
30000
40000
50000
60000
70000
80000
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
MillonesdedólarescorrientesenPPC
Iberoamérica ALC
15
2.2. Evolución de la Inversión en I+D en PPC por bloques geográficos.
Si comparamos la evolución de la inversión en
I+D de ALC e Iberoamérica con el resto de
bloques geográficos observamos que ambas
trayectorias han tenido un desempeño muy
destacado. En el decenio analizado en este
informe, el crecimiento de este indicador para
ALC e Iberoamérica superó el 110% -
porcentaje tan solo superado por Asia con una
evolución del 140%. Por su parte, y a pesar de
que su inversión en términos nominales es
considerablemente superior, la evolución de la
inversión en el resto de bloques de los países
desarrollados presenta valores más
moderados aunque sostenidos a lo largo de la
serie como el caso de Estados Unidos y
Canadá.
2.3. Distribución de la inversión mundial en I+D en PPC, por bloques geográficos.
Año 2011*
En este caso se advierte que más allá de los esfuerzos realizados en incrementar la inversión en I+D, el aporte de ALC a la inversión
mundial continúa siendo bajo. Durante toda la serie representó el 3% del total mundial invertido, comenzando con un 2,7% en 2002
y finalizando con el 3,2% en 2011. También se observa un marcado detrimento de la participación de la Unión Europea y de Estados
Unidos junto a Canadá, a raíz del crecimiento asiático impulsado por la inversión realizada por Israel, Japón y China, principalmente.
80
100
120
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260
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
evoluciónporcentual(%),añobase2002
Iberoamérica ALC EEUU y Canadá Asia Unión Europea
39,1%
30,7%
25,2%
2,7%
1,4% 0,9%
EEUU y Canadá Unión Europea Asia ALC Oceanía Africa
32,4%
28,3%
33,7%
3,2%
1,8%
0,7%
* O último año disponible.
Año 2002
Entre los países que más invierten en I+D en
Iberoamérica (medido en PPC) se destaca
Brasil, país que desde el año 2004 inició un
proceso de crecimiento acelerado de su
inversión llegando a casi duplicar el valor con
el que inició la serie con una inversión de
27,69 mil millones de dólares. Argentina tuvo
un desempeño de crecimiento sostenido
durante los diez años y para 2011 registró una
inversión de 4,63 mil millones de dólares.
México también mostró una evolución positiva
y sostenida de su inversión en I+D a lo largo
del tiempo, con un salto en 2010 al invertir
21% más que en 2009. España, por su parte,
comenzó a disminuir su inversión en I+D
desde 2008, terminando la serie con un valor
de 19,7 mil millones de dólares, producto de la
crisis económica que afecta al país.
16
2.4. Evolución de la inversión en I+D en PPC, en países seleccionados.
2.5. Evolución de la inversión en I+D en PPC en países seleccionados.
Este gráfico muestra la evolución porcentual de
la inversión en I+D de los cuatro países
iberoamericanos seleccionados. Se puede
observar claramente el esfuerzo realizado por
Argentina en los últimos 10 años, al
cuadruplicar la inversión con la que inicia la
serie. La trayectoria del crecimiento de
inversión de Brasil también ha sido ascendente
durante todo el periodo y desde 2010 llega a
superar los niveles de crecimiento de España.
México, por su parte, en 2011 mostró un
crecimiento moderado con respecto a lo
invertido en 2010.
5000
10000
15000
20000
25000
30000
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
MillonesdedólarescorrientesenPPC
Argentina Brasil España México
80
130
180
230
280
330
380
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
evoluciónporcentual(%),añobase2002
Argentina Brasil España México
Al analizar la evolución de la participación de
los países latinoamericanos en la inversión
regional en I+D, se puede observar una
evolución positiva de Argentina quien pasó de
representar el 6% del total de ALC en 2002 al
11% en 2011. La participación de Brasil superó
el 60% del total de la inversión durante toda la
serie, mientras México rondó el 20%.
17
2.6. Evolución de la participación en la Inversión en I+D de ALC (PPC).
2.7. Inversión en I+D en relación al PBI por regiones y países seleccionados, año 2011*.
* O último dato disponible.
En 2011 el conjunto de países
latinoamericanos y caribeños realizó una
inversión que constituye el 0,78% del producto
bruto regional. Con la excepción de Brasil,
todos los países de la región presentaron
valores por debajo de la media
latinoamericana. El resto de los países
latinoamericanos invirtieron menos del 0,5% de
sus productos en I+D, con excepción de
Argentina quien presentó una inversión
equivalente al 0,65 %. Iberoamérica invierte el
0,93% de su producto bruto en I+D gracias al
esfuerzo de Portugal y España con 1,49% y
1,33%, respectivamente. Comparativamente,
la inversión de ALC e Iberoamérica continúa
siendo inferior a la inversión realizada, por
ejemplo, por el conjunto de países que
conforman la Unión Europea, que destinan el
1.95% de su PBI a la I+D.
21% 22% 22% 21% 20%
18% 18% 17% 19% 18%
6% 6% 7% 8% 9% 8% 8% 9% 10% 11%
10% 10% 11% 9% 9% 7% 8% 8% 8% 8%
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
Brasil México Argentina Resto de ALC
21% 22% 22% 21% 20%
18% 18% 17% 19% 18%
0,06
0,19
0,43
0,45
0,46
0,48
1,49
1,95
4,03
Paraguay
Panamá
Uruguay
Chile
México
Costa Rica
Argentina
ALC
Iberoamérica
Brasil
España
Portugal
Canadá
Reino Unido
China
Unión Europea
Francia
EEUU
Alemania
Japón
Finlandia
Corea
Israel
0,65
0,78
0,93
1,21
1,33
1,74
1,77
1,84
2,24
2,84
2,88
3,39
3,78
4,38
18
2.9. Inversión en I+D con relación al PBI en algunos países de Iberoamérica, años 2002 y 2011.
0,67
0,99 0,98
0,39 0,39
1,21
0,65
0,46
Iberoamérica España Brasil Portugal Argentina México
2002 2011
1,33
1,52
0,73
0,93
2.8. Inversión en I+D en relación al PBI por bloques geográficos, años 2002 y 2011*.
2,60 2,58
1,85
0,53
2,73
2,66
1,95
0,78
Asia EEUU y Canadá Unión Europea ALC
2002 2011
* O último dato disponible
La relación entre la inversión en I+D y el PBI de
los países de ALC pasó de una equivalencia del
0,53% en el año 2002 al 0,78% en 2011. A nivel
mundial, Asia ha desplazado a Estados Unidos
y Canadá de la cabecera en la relación entre
inversión en I+D y su PBI. Los países asiáticos
registraron en 2011 una versión equivalente al
2,73% del PBI regional mientras que Estados
Unidos y Canadá registraron un menor
crecimiento equivalente al 2,66% de su
producto. Este cambio de liderazgo se debe a
que el ritmo de crecimiento de la inversión en
I+D en ambos países no acompañó al del PBI.
Por su parte, en la Unión Europea la relación
entre la inversión en I+D y el PBI muestra un
crecimiento del 1,85% en 2002 al 1,95% en
2011.
Si se observa el comportamiento de la relación
entre la inversión en I+D y el PBI del conjunto
de países de Iberoamérica seleccionados se
puede apreciar que Portugal es el que presenta
un mayor crecimiento de este indicador entre
2002 y 2011, pasando de 0,73% al 1,52%. De
la misma forma, España también experimentó
un notable crecimiento de su gasto en I+D en
relación su PBI durante el decenio aunque
registró una caída en este porcentaje del 1,39%
en 2010 al 1,33% en 2011. Por su parte, Brasil
pasó de invertir en I+D el 0,98% al 1,21%. En
conjunto, estos tres países han tenido una
fuerte influencia en el crecimiento de este
indicador para Iberoamérica que alcanzó el
0,93% del PBI regional en 2011.
19
2.10. Participación de empresas en la inversión en I+D por bloques geográficos, años 2002 y 2011*.
55%
65%
42%
39%
53%
59%
41% 42%
Unión Europea EEUU y Canadá Iberoamérica ALC
2002 2011
* O último año disponible.
La participación del sector empresas en los
países de ALC ha evolucionado desde el 39%
del total de la inversión en I+D realizada en
2002 al 42% del total en 2011, siendo el único
bloque geográfico que ve incrementada la
participación de las empresas en su inversión.
En Iberoamérica el porcentaje prácticamente
no ha tenido variaciones aunque se debe
destacar que en 2006 este indicador alcanzó el
45% del total de la región. Iniciando la serie con
un porcentaje del 65%, a partir de 2007 la
participación de las empresas de Estados
Unidos y Canadá ha venido mostrando una
tendencia declinante. En 2011 este porcentaje
cayó más de cinco puntos porcentuales y se
ubicó en 59%.
En la Unión Europea también es posible
observar una tendencia declinante aunque más
moderada. Con un financiamiento por parte de
las empresas que superó siempre el 50%, en
2011 el porcentaje no ha experimentado
variaciones con respecto a los dos años
anteriores y se ha vuelto a situar en el 53%
aunque menor con respecto a 2002.
3. RECURSOS HUMANOS DEDICADOS A CIENCIA Y TECNOLOGÍA
3.1. Evolución del número total de investigadores EJC en ALC e Iberoamérica.
50000
100000
150000
200000
250000
300000
350000
400000
450000
500000
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
cantidaddeinvestigadoresybecariosEJC
ALC Iberoamérica
La evolución del número de investigadores,
tanto de Iberoamérica como de ALC, ha
seguido una evolución semejante a la de la
inversión en I+D en el transcurso del decenio.
Así la cantidad de investigadores y tecnólogos
de Iberoamérica aumentó un 73% habiendo
superado el total de 450.000 personas en EJC
en 2011. El capital humano en ciencia y
tecnología en ALC creció un 71% habiendo
registrado más de 271.000 investigadores y
tecnólogos en 2011.
20
3.3. Evolución del número total de investigadores EJC en países seleccionados.
20000
40000
60000
80000
100000
120000
140000
160000
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
evoluciónporcentual(%),añobase2002
Argentina Brasil Colombia México
3.2. Distribución de investigadores en EJC por bloques geográficos, años 2002 y 2011*.
35,3%
31,5%
26,3%
2,9%
2,6% 1,5%
39,9%
30,5%
22,0%
3,8%
2,3% 1,6%
Asia Unión Europea EEUU y Canadá ALC Africa Oceanía
* O último dato disponible.
A lo largo de estos diez años, la proporción de investigadores en EJC de ALC creció notablemente y alcanzó su máximo porcentaje
de participación con el 3,8% del total mundial en 2011.
Además, se observa un notable crecimiento del capital humano en ciencia y tecnología por parte de Asia con valores cercanos al
40% del total en detrimento de la participación de EEUU y Canadá y la Unión Europea.
El número total de investigadores en EJC de
Brasil ha experimentado un fuerte crecimiento a
lo largo del decenio en análisis, comenzando la
serie con un poco más de 82 mil investigadores
y finalizando con casi un 80% más. Argentina,
por su parte, muestra un crecimiento sostenido,
acompañando la evolución de su inversión en
I+D. En el caso de México existen algunos
altibajos, pero desde 2006 el país mantiene
volúmenes muy similares a los de Argentina.
Por último, la cantidad de investigadores en
Colombia pasa de alrededor de 5200 a 8600
investigadores.
Año 2011Año 2002
21
3.4. Distribución de los investigadores EJC en ALC, en países seleccionados, año 2011*.
18,5%
51,5%
3,2%
17%
9,8%
Argentina Brasil Colombia
México Resto de ALC
4. FLUJO DE GRADUADOS
4.1. Evolución del número de titulados de grado en Iberoamérica.
200000
400000
600000
800000
1000000
1200000
1400000
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
cantidaddetítulosdegrado
Cs. Naturales y Exactas Ingeniería y Tecnología Ciencias Médicas
Ciencias Agrícolas Ciencias Sociales Humanidades
* O último año disponible.
La distribución de los recursos humanos en
ciencia y tecnología en ALC sigue una pauta
similar al de la inversión en I+D (ver gráfico
2.6). En 2011 Brasil continúa concentrando
más de la mitad de los investigadores y
tecnólogos en EJC de la región. Cuatro países
– Brasil, Argentina México y Colombia –
aportan el 90% del capital humano en ciencia y
tecnología mientras que el 10% restante se
distribuye entre los demás países
latinoamericanos.
Las ciencias sociales continúan siendo las más
elegidas por los estudiantes de grado en
Iberoamérica y por lo tanto las que registran el
mayor número de graduados con un
crecimiento constante a lo largo del decenio.
En 2011 más del 55% de los titulados de grado
provenían de estas áreas. Por el contrario, el
número de graduados en ciencias agrícolas,
así como en ciencias naturales y exactas se ha
mantenido prácticamente sin modificaciones.
Por último, cabe destacar el crecimiento leve
que se viene produciendo en los últimos años
en las ciencias médicas así como en ingeniera
y tecnología en la región.
22
4.3. Evolución del número de doctores en Iberoamérica
1000
2000
3000
4000
5000
6000
7000
8000
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
cantidaddetítulosdedoctorados
Cs. Naturales y Exactas Ingeniería y Tecnología Ciencias Médicas
Ciencias Agrícolas Ciencias Sociales Humanidades
4.2. Evolución del número de titulados de maestrías en Iberoamérica
10000
20000
30000
40000
50000
60000
70000
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
cantidaddetítulosdemaestrías
Cs. Naturales y Exactas Ingeniería y Tecnología Ciencias Médicas
Ciencias Agrícolas Ciencias Sociales HumanidadesEn el caso de los graduados en maestrías, el
predominio de las ciencia sociales aparece
matizado por el aumento en el número de
graduados en humanidades, seguidos por de
los graduados en ingeniera y tecnología y
ciencias médicas. La cantidad de graduados de
maestrías en Iberoamérica prácticamente se ha
triplicado con respecto a 2002.
En los últimos 10 años, el número total de
graduados de doctorados en Iberoamérica ha
tenido un crecimiento del 87%. A diferencia del
caso de los titulados de grado y de maestría, la
mayor cantidad de graduados de doctorado
corresponde a humanidades seguido de las
ciencias sociales y ciencias naturales y exactas.
Cabe aclarar que las trayectorias de titulados por
disciplinas de Iberoamérica se modificó respecto
a lo informado en publicaciones anteriores. A
principios del 2013, el Ministério da Ciência e
Tecnologia (MCT) de Brasil informó nuevos
datos para las series de titulados de grado,
maestrías y doctorados desde los años 1998 al
2011. Si bien el número total de doctorados no
se vio afectado, sí se modificaron los valores por
disciplina. La diferencia fundamental respecto a
los datos informados en relevamientos
anteriores, consistió en una menor cantidad de
titulados en ciencias naturales y exactas y un
crecimiento en los titulados de humanidades.
Consecuentemente, los valores de graduados en
éstas disciplinas para Iberoamérica también se
vieron afectados.
23
5.2. Publicaciones en la base SCI en relación al número de investigadores en EJC
5
10
15
20
25
30
35
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
PublicacionesenSCIcada100investigadoresEJC
ALC Iberoamérica
5. INDICADORES DE PRODUCTO
5.1. Evolución del número de publicaciones en el Science Citation Index (SCI)*
80
120
160
200
240
280
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
evoluciónporcentual(%),añobase2002
Argentina Brasil España EEUU México ALC Total
En los años comprendidos en esta serie, la
cantidad de artículos publicados en revistas
científicas registradas en el Science Citation
Index (SCI) por autores de ALC creció un
109%. El crecimiento del número de autores
latinoamericanos se explica, en parte, por un
aumento de la presencia de revistas regionales
en la colección de esta base. De todas formas,
destaca una vez más el crecimiento de Brasil
que supera el 140% de crecimiento en esta
serie. Con todo, es necesario advertir que las
diferentes tasas de crecimiento están
relacionadas directamente con el volumen de
la producción científica de cada país o grupo
regional, ya que Estados Unidos es el líder
mundial en este indicador y por ello su tasa de
crecimiento muestra una evolución más
estable.
El crecimiento de las publicaciones de ALC
observado en el gráfico anterior acompaña la
evolución de la inversión y de los recursos
humanos en estos años. Tanto para el caso de
ALC como para Iberoamérica, la relación entre
las publicaciones y el número de
investigadores se ha mantenido relativamente
constante durante los años que ocupa esta
serie. Si bien es posible observar un marcado
crecimiento, a partir de 2005, las publicaciones
de estos países han oscilado entre las 20 y 29
por cada 100 investigadores en EJC.
24
5.4. Solicitudes de patentes en países seleccionados.
5000
10000
15000
20000
25000
30000
35000
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
Cantidaddesolicitudes,enmiles
Argentina Brasil México
5.3. Participación de Iberoamérica en distintas bases de datos, años 2002 y 2011
0%
2%
4%
6%
8%
10%
12%
SCI
Pascal
INSPEC
COMPENDEXBIOSIS
MEDLINE
CAB
2002
2011
La participación de autores pertenecientes a
países de Iberoamérica en las bases de datos
bases CAB (Ciencias Agrícolas), SCI
(Multidisciplinaria), BIOSIS (Biología), PASCAL
(Multidisciplinaria), MEDLINE (Salud),
Compendex (Ingeniería) e Inspec (Física) ha
aumentado considerablemente en el decenio
analizado. En promedio, en todas estas bases
se observó un crecimiento del 1,8% en la
década analizado, aunque en SCI, PASCAL y
MEDLINE superó el 2,2%. De esta forma queda
en evidencia el crecimiento sostenido del
aporte regional a la producción científica de la
“corriente principal”.
En este gráfico se ilustra el número de
solicitudes de patentes de los 3 países de que
concentran la mayor participación en la
inversión de I+D de ALC. Mientras la cantidad
de solicitudes en Brasil creció un 57% entre
2002 y 2011, las solicitudes en México lo
hicieron en un 8% y en Argentina sufrieron una
leve disminución del 1%.
25
5.5. Solicitudes de patentes por no residentes en relación al total de solicitudes*.
86%
76%
92%
99%
84%
95%
Argentina Brasil México España ALC Iberoamérica
* 2011 o último año disponible.
Resulta interesante analizar estos valores de
acuerdo al lugar de residencia de los
solicitantes. Así, se observa que en
Iberoamérica el 95% de las solicitudes de
patentes corresponde a no residentes,
principalmente a empresas extranjeras
protegiendo productos en los mercados de la
región. Para el 2011, España es el país en el
que este fenómeno es más marcado, con un
99% del total de las solicitudes en manos de no
residentes. En México ese valor alcanza al
92% y en Argentina al 86%. Uno de los valores
más bajos de ALC lo obtiene Brasil, donde el
76% de las solicitudes corresponden a no
residentes. En conjunto, las solicitudes de no
residentes alcanzan al 95% en Iberoamérica y
al 84% en ALC.
27
INTRODUCCIÓN
En este capítulo damos cuenta del desempeño de los
países iberoamericanos en la evaluación estandarizada a
estudiantes de 15 años que realiza la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a través
del PISA (Programme for International Student
Assesment). Más allá de los debates sobre su relevancia,
el PISA permite estudiar la acumulación de una serie de
capacidades en las áreas de lectura, matemática y
ciencias. Más relevante aún para nuestro propósito, el
PISA brinda información comparable entre países, y a lo
largo del tiempo, sobre el ambiente, los medios y las
características del alumnado y sus profesores. De esta
manera, el PISA va más allá de calificar y clasificar a los
países de acuerdo a un test de conocimientos y otorga al
investigador y hacedor de política una herramienta para
identificar debilidades en el proceso de aprendizaje y
detectar cambios en el comportamiento de los distintos
actores que componen el sistema educativo.
En la primera parte de este trabajo se analiza, para los
países iberoamericanos que participaron del PISA, la
evolución de los resultados en las tres disciplinas
mencionadas tanto en sus valores promedio como en los
porcentajes de estudiantes con alto y bajo desempeño.
En la segunda parte se brinda información que permite
verificar cómo la desigualdad material condiciona el
desempeño educativo. Más allá de la particularidad de
cada caso, es posible mostrar que la desigualdad material
se refleja en desigualdad educativa y que ésta se
manifiesta en peores desempeños a nivel de los países.
Un canal en que la desigualdad económica deriva en
desigualdad educativa es a través del acceso a escuelas
privadas y en cómo éstas conllevan mejores resultados
educativos. La tercera parte de este trabajo muestra el
peso relativo de la escuela privada para cada país de
Iberoamérica que accedió a la evaluación del PISA y
determina si el tipo de escuela impone diferentes
desempeños promedios.
La cuarta parte del trabajo se concentra en el acceso a
tecnologías por parte de los estudiantes. La posesión de
computadoras introduce una fuente de heterogeneidad
muy fuerte entre los distintos países de la región y entre
estudiantes de escuelas públicas y privadas. Se
identifican países con gran acceso a computadoras por
parte de los estudiantes y pequeñas diferencias
generadas por el distinto tipo de escuelas como en los
casos de España, Portugal, Argentina Uruguay y Chile.
Otros países como Brasil, México y Perú tienen
relativamente menos estudiantes propietarios de
computadoras y reflejan fuertes disparidades entre
quienes van a escuelas privadas y públicas. El hecho de
que ambos grupos contengan países con similares niveles
de ingreso y desempeños educativos sugiere que los
diferentes niveles de propiedad de computadoras pueden
estar vinculados a acciones de política educativa.
Este trabajo culmina mostrando cómo los estudiantes
perciben que su educación puede potenciar sus
oportunidades laborales futuras. Esta es la única
dimensión en que las diferencias entre la región ibérica y
la latinoamericana se diluyen. En general, el 60% de los
estudiantes iberoamericanos considera que la escuela
ayuda a obtener trabajo. Este valor es menor al promedio
de la OCDE (90%) y a varios países avanzados como
Alemania (84%) y Estados Unidos (93%). El resultado es
consistente con el hecho de que no sólo el nivel de
desarrollo afecta las expectativas asociadas a la
educación, sino que también éstas se ven afectadas por
las situaciones de alto desempleo como las
experimentadas en España y Portugal durante estos
últimos años.
1.2. RESULTADOS PISA EN IBEROAMÉRICA:
DESEMPEÑOS SIMILARES, DISTINTOS CONTEXTOS
FACUNDO ALBORNOZ* Y PABLO E. WARNES**
* Universidad de San Andrés – CONICET
** Universidad de San Andrés
28
1. EL DESEMPEÑO DE LA REGIÓN EN
EL PISA
Los Gráficos 1, 2 y 3 muestran la evolución
de los promedios nacionales de los resultados
de los exámenes PISA en matemática, lectura
y ciencia en los diferentes años en los que se
realizó (2000, 2003, 2006, 2009 y 2012) para
los países iberoamericanos que participaron
en el programa de evaluación. Se pueden
observar dos grupos claros de países que
convergen entre sí a rangos de valores
similares. Por un lado, debido a una mejora
sistemática de Portugal y al poco cambio de
los resultados agregados en España, estos
dos países convergieron a valores cercanos
al promedio de los países de la OCDE (500
para todos los años salvo para el 2012 donde
el promedio en matemática de la OCDE fue
estandarizado a 494). Por otro lado, el resto
de los países iberoamericanos (los países
latinoamericanos) muestran una dinámica de
convergencia hacia valores entre 400 y 450
en lectura y ciencia, y entre 370 y 420 en
matemática. Dentro de esta dinámica general
de convergencia existen trayectorias muy
diferentes, desde el caso de Perú que posee
un resultado promedio en matemática de 292
en el 2000 y aumenta hasta alcanzar el valor
de 368 en el 2009 y mantenerlo en el 2012,
hasta casos como los de Argentina y Uruguay
cuyos resultados prácticamente no se
modifican entre el 2000 y el 2012 (aunque sí
sufren una ligera caída en el 2006 y posterior
recuperación en el 2009). Se puede observar
además que el fenómeno de convergencia se
dio con mucha mayor velocidad hasta el
2009, mientras que entre el 2009 y el 2012 en
todos los casos pareciera haberse estancado
el crecimiento.
Por fuera de la dinámica de los promedios
agregados a nivel nacional es relevante
observar la distribución de resultados dentro
de cada país. Para ello recurrimos a una
clasificación de niveles de competencia
realizada por la OCDE, que establece
puntajes mínimos asociados a capacidades
que los alumnos con esos resultados
deberían tener en cada disciplina. La Tabla 1
muestra el porcentaje de alumnos en cada
par de niveles de competencia en matemática
(se agregaron de a dos los niveles de
competencia para facilitar la legibilidad),
según los resultados del PISA 2012.1
Gráfico 1. Evolución resultados promedio PISA en matemáticas
Evolución en el tiempo de los resultados promedio por país de PISA matemática, para los países
de Iberoamérica que participaron en PISA al menos una vez.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa
Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
Gráfico 2. Evolución resultados promedio PISA en lectura
Evolución en el tiempo de los resultados promedio por país de PISA lectura, para los países de
Iberoamérica que participaron en PISA al menos una vez.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa
Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
250
300
350
400
450
500
550
1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014
Valorespromedio
Años
Costa Rica
Argentina
Brasil
Colombia
Chile
España
Perú
México
Portugal
Uruguay
250
300
350
400
450
500
550
1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014
Valorespromedio
Años
Costa Rica
Argentina
Brasil
Colombia
Chile
España
Perú
México
Portugal
Uruguay
1. Los resultados son cualitativamente equivalentes para las
otras dos disciplinas testeadas.
29
Al igual que con los gráficos anteriores, se
observa una clara diferencia entre los países
europeos de Iberoamérica y los americanos.
España y Portugal poseen una distribución de
alumnos según competencias muy similar a la
del promedio de los países desarrollados,
mientras que los países americanos poseen,
en el mejor de los casos, 2,75 veces los
alumnos por debajo del nivel mínimo de
competencia (en el caso de Chile) y, en el
peor de los casos, 5,87 veces el porcentaje de
alumnos por debajo de ese nivel (en Perú)
con respecto al promedio de la OCDE. Esto
significa que en países como Perú, Colombia
o Brasil, según los datos de PISA 2012, el
47%, 41,6% y 35,2% de los alumnos
escolarizados de 15 años son incapaces de
llevar a cabo de forma exitosa las tareas más
elementales que evalúa el PISA en
matemática. Esto es, son incapaces de
identificar la información y llevar a cabo
procedimientos rutinarios siguiendo instrucciones
directas en situaciones explícitas; no saben
responder a preguntas relacionadas con
contextos cotidianos, en los que se explicita
toda la información relevante y las preguntas
están claramente definidas y no pueden
realizar acciones obvias que se deducen
inmediatamente de los estímulos
presentados. Por otro lado, a excepción de
Chile y Uruguay, ninguno de los países
Gráfico 3. Evolución resultados promedio PISA en ciencia
Evolución en el tiempo de los resultados promedio por país de PISA ciencia, para los países de
Iberoamérica que participaron en PISA al menos una vez.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa
Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
250
300
350
400
450
500
550
1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014
Valorespromedio
Años
Costa Rica
Argentina
Brasil
Colombia
Chile
España
Perú
México
Portugal
Uruguay
Sistema educativo Menor a nivel 1 (%) Niveles 1 y 2 (%) Niveles 3 y 4 (%) Niveles 5 y 6 (%)
Promedio OCDE 8 37,5 41,9 12,6
España 7,8 40,7 43,6 8
Portugal 8,9 38,8 41,7 10,6
Chile 22 54,8 21,6 1,6
México 22,8 59,7 16,8 0,6
Costa Rica 23,6 63 12,7 0,5
Uruguay 29,2 49,5 19,8 1,3
Argentina 34,9 53,8 11 0,3
Brasil 35,2 52,3 11,8 0,7
Colombia 41,6 50 8 0,3
Perú 47 43,7 8,8 0,5
Tabla 1. Desempeño en PISA matemáticas según niveles de competencia
Porcentaje de alumnos cuyos resultados en matemática en PISA 2012 no alcanzan el nivel 1 de competencia, porcentaje de alumnos que alcanzan los niveles 1 o 2
de competencia, niveles 3 o 4 y niveles 5 o 6, por país (además del promedio para la OCDE), para los países de Iberoamérica que participaron en PISA 2012.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
latinoamericanos estudiados posee más de
un 1% de estudiantes notables en
matemática (estudiantes con competencias
avanzadas) y aún Chile y Uruguay están muy
por debajo de los valores de España y
Portugal con respecto a la proporción de
alumnos notables.
1. DESEMPEÑO EDUCATIVO Y RIQUEZA
MATERIAL EN IBEROAMÉRICA
Otro aspecto relevante de los resultados del
PISA es que éstos permiten evaluar el nivel
de desigualdad educativa entre diferentes
grupos de un mismo país. En particular es
relevante la diferencia en la calidad educativa
que reciben aquellos con escasos recursos
económicos y aquella que reciben los que se
encuentran en la parte superior de la
distribución de la riqueza. Para poder estimar
el nivel de riqueza de los alumnos que son
examinados en el PISA se les solicita que
completen un cuestionario con información
personal. Dentro de este cuestionario se les
pide que respondan si poseen o no una serie
de objetos, de lo que se deduce el nivel
económico relativo entre los estudiantes y se
construye un índice de riqueza estandarizado.
Utilizando este índice calculamos en cada
país el promedio de los resultados en cada
disciplina de aquellos alumnos que se
encuentran en el decil más bajo de la
distribución de riqueza y el promedio de
aquellos que se encuentran en el decil más
alto. Luego calculamos la diferencia entre
estos valores. Esta diferencia es una medida
simple de la desigualdad educativa causada
por diferencias socioeconómicas. La Tabla 2
y el Gráfico 4 muestran los resultados de
esta diferencia para matemática para PISA
2012 (las conclusiones son cualitativamente
equivalentes para lectura y ciencia). En todos
los casos, como es de esperar, los
estudiantes pertenecientes al último decil de
riqueza tienen mejor desempeño que los del
primer decil, sin embargo, esta diferencia es
heterogénea entre países. En la tabla 2 se
observa que los países con mayor
desigualdad son Perú, Uruguay y Chile,
mientras que los de menor desigualdad son
España, México y Argentina. Salvo por el
caso de España, que casi no posee diferencia
entre deciles de riqueza en términos de
resultados, para todos los demás la diferencia
es cuantitativamente relevante. Los 64 puntos
de diferencia en México son suficientes para
pasar de un nivel de competencia al
siguiente, mientras que los 122 puntos de
Perú corresponden a dos niveles de
competencia de diferencia. Esto significa que
si en promedio un estudiante del nivel
30
País Diferencia
Perú 121.951
Uruguay 107.492
Chile 105.897
Brasil 91.365
Colombia 87.693
Costa Rica 78.418
Portugal 72.744
Argentina 65.052
México 64.667
España 18.875
Tabla 2. Diferencia de resultados del decil 10 al 1 de riqueza
Gráfico 4. Diferencia de resultados del decil 10 al 1 de riqueza
0 20 40 60 80 100 120 140
Perú
Uruguay
Chile
Brasil
Colombia
Costa Rica
Portugal
Argentina
México
España
Diferencia de deciles 10 a 1
Diferencia entre los resultados promedio de matemática en PISA 2012 de los alumnos en el
primer decil de riqueza y aquellos en el último decil de riqueza, por país, para los países de
Iberoamérica que participaron en PISA 2012.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa
Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
económico más bajo se encuentra por debajo del nivel 1 en Perú, es
decir, sin reunir las competencias básicas para poder desempeñarse
correctamente en el examen PISA, un estudiante del nivel más alto se
encuentra en promedio en el nivel 2 o 3, que corresponde a un nivel
de desempeño medio.
El Gráfico 5 muestra que la desigualdad en desempeños por
diferencias socioeconómicas se encuentra relacionada negativamente
con el desempeño promedio de todos los alumnos del país. Es decir,
mayor desigualdad se relaciona con un menor resultado en PISA 2012.
Sin embargo, la relación no es perfectamente lineal, algunos países
como Portugal y Chile son particularmente desiguales para el nivel de
resultados promedio en matemática que poseen y, de forma inversa,
Argentina y Colombia tienen resultados excesivamente menores a lo
que la relación lineal predice, dado sus bajos niveles de desigualdad.
2. DESEMPEÑO EDUCATIVO Y TIPO
DE ESCUELA EN IBEROAMÉRICA
Una manera alternativa de identificar la
desigualdad entre grupos en términos de
desempeño en PISA 2012 es a través de la
diferencia en el promedio de los resultados
entre alumnos de escuelas públicas y los de
escuelas privadas. El Gráfico 6 muestra la
proporción de estudiantes de 15 años
escolarizados que asisten a escuelas
privadas y la proporción que asiste a escuelas
públicas, según datos de PISA 2012, por país.
Como se puede observar, en todos los países
iberoamericanos que participaron en PISA
2012, a excepción de Chile, la mayoría de los
alumnos asisten a escuelas públicas. Sin
embargo, tanto en Argentina, como en
España y Perú, entre un tercio y un quinto de
los alumnos de 15 años asisten a escuelas
privadas. Esto implica que el peso de la
educación privada en estos países no es
despreciable y por lo tanto la comparación en
resultados entre tipos de escuela parecería
ser atinada.
El Gráfico 7 muestra los resultados
promedios por país de alumnos en escuelas
públicas, alumnos en escuelas privadas y la
diferencia entre estos dos resultados, para
matemática en PISA 2012. En todos los casos
los alumnos de escuelas privadas en
promedio tienen mejores resultados que los
alumnos en escuelas públicas (al menos en
parte esto se debe a la correlación entre nivel
de riqueza y asistencia a escuela privada).
Los países donde esta diferencia es menor
son España, México y Chile, mientras que los
que manifiestan mayor diferencia son Perú,
Brasil y Uruguay. Las diferencias entre
escuelas públicas y privadas son del mismo
orden de magnitud, y en muchos países
similares en valor, que las diferencias entre el
primer y último decil de riqueza. El único caso
con alta desigualdad medida por diferencias
en riqueza pero baja desigualdad de
desempeños entre escuelas públicas y
privadas es Chile. Esto podría estar
relacionado con la inusualmente alta
proporción de estudiantes de 15 años que
atienden escuelas privadas en este país. Esto
podría estar reflejando una menor vinculación
entre ingresos y capacidad de asistir a una
escuela privada en Chile que en los demás
países. Si la diferencia entre escuelas
públicas y privadas estuviera causada en
parte por el nivel de ingreso de los alumnos
que atienden a un tipo de escuela y a otro,
entonces en un país con menor relación entre
estas variables habría menor desigualdad en
escuelas públicas y privadas. Este
potencialmente podría ser el caso de Chile.
31
ARG BRA
CHL
COL
CRI
MEX
PER
PRTESP
URY
300
320
340
360
380
400
420
440
460
480
500
0 20 40 60 80 100 120 140
Valorespromedio
Diferencias de puntaje entre decil 1 y 10 de riqueza
Gráfico 5. Relación entre desempeño en PISA matemática y desigualdad
económica por países
Relación entre los valores promedio de los resultados a nivel país en matemática de PISA 2012
y la diferencia en resultado promedio en matemática para PISA 2012 entre los alumnos en el
primer decil de riqueza y aquellos en el último decil de riqueza, por país, para los países de
Iberoamérica que formaron parte de PISA 2012. Además de las observaciones para cada país se
incluye una recta que surge de una estimación lineal por mínimos cuadrados ordinarios de la
relación entre las variables.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa
Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
Gráfico 6. Porcentaje de estudiantes en escuelas
públicas y privadas por países
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
C
hile
Argentina
España
Perú
Brasil
U
ruguay
C
olom
bia
C
osta
R
ica
M
éxico
Portugal
Pública Privada
Porcentaje de alumnos de 15 años escolarizados que asiste a escuela privada y porcentaje que
asiste a escuela pública, según datos de PISA 2012, por país, para los países de Iberoamérica
que participaron en PISA 2012.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa
Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
32
3. EL ACCESO ESCOLAR A
COMPUTADORAS EN IBEROAMÉRICA
A través del cuestionario completado por los
estudiantes en los exámenes PISA es posible
estimar el porcentaje de alumnos de 15 años
de cada país que poseen computadoras. La
tabla 3 muestra este porcentaje, desagregado
además entre el grupo de alumnos que
asisten a una escuela pública y aquellos que
asisten a escuela privada. Como es de
esperar, en todos los países los alumnos de
escuelas privadas tienen en promedio más
acceso a computadoras que los de escuelas
públicas. Sin embargo, estas diferencias (que
se pueden observar en el Gráfico 8) varían
sustancialmente entre países. España posee
el segundo mayor porcentaje de alumnos con
computadoras (después de Portugal) y el
primero en porcentaje de alumnos de
escuelas públicas con computadoras. En
todos los países el porcentaje de alumnos en
escuelas privadas con posesión de una
computadora supera el 80%, mientras que en
escuelas públicas los porcentajes van desde
una cobertura casi total (como es el caso de
España y Portugal) a una cobertura muy baja,
como sucede en Perú y México, donde casi la
mitad de los alumnos de 15 años de escuelas
públicas (que además constituyen la mayoría
de los alumnos, ver Gráfico 6) no poseen
computadoras.
Gráfico 7. Desempeño en PISA de estudiantes de escuela
pública y privada
Resultados promedio en matemática de PISA 2012 desagregado por tipo de escuela a la que
asisten los alumnos (pública o privada) y diferencia entre el resultado promedio en escuela
privada y el de escuela pública, por país, para los países de Iberoamérica que participaron en
PISA 2012.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa
Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
0 100 200 300 400 500 600
Uruguay
Brasil
Perú
Costa Rica
Portugal
Argentina
Colombia
Chile
México
España
Resultados promedio
Privada - Pública Privada Pública
Poseen Computadora
Total Pública Privada Privada - Pública
España 94.8% 94.5% 95.5% 1.0%
Portugal 95.2% 94.7% 99.0% 4.3%
Argentina 80.4% 77.0% 87.1% 10.1%
Chile 84.3% 76.9% 88.9% 12.0%
Uruguay 83.1% 80.2% 97.4% 17.2%
Colombia 59.8% 55.5% 83.2% 27.7%
Costa Rica 71.1% 66.4% 97.8% 31.4%
Brasil 66.0% 60.3% 93.7% 33.4%
México 55.3% 50.5% 90.5% 40.0%
Perú 50.0% 40.2% 81.9% 41.7%
Tabla 3. Porcentaje de estudiantes que poseen computadora en escuelas públicas y privadas
Porcentaje de alumnos de 15 años escolarizados que poseen computadoras, según datos de PISA 2012, en total en cada país, solamente en escuelas públicas y en
escuelas privadas. Además, la última columna reporta la diferencia entre el porcentaje en escuelas privadas y el de escuelas públicas, por país, para los países de
Iberoamérica que participaron en PISA 2012.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
lado, en Colombia y Perú una cantidad menor
de alumnos está fuertemente de acuerdo.
Además, cabe destacar que en ningún país
es significativa la proporción de alumnos que
está en desacuerdo con la afirmación (a
excepción de Colombia, donde más del 8%
está en desacuerdo). Es decir, en todos los
países iberoamericanos los alumnos le
atribuyen a la educación una esperanza de
mejores oportunidades laborales. Sin
embargo, tal certeza alcanza tan sólo a
alrededor del 60% de los estudiantes, con
cierta heterogeneidad regional que pone a
Colombia y Perú entre los países con menor
vínculo entre la educación y las expectativas
laborales. Es curioso, además, que tanto
Portugal y España tienen estudiantes con
expectativas similares a las de los
estudiantes de Latinoamérica. Esto sugiere
que las diferencias en el desempeño entre los
países ibéricos y los latinoamericanos surgen
de diferentes recursos y capacidades
institucionales, no tanto de cuál es el beneficio
laboral de una mejor educación.
Por otro lado, en la primera columna de la
Tabla 4 se puede observar que en promedio
en la OCDE el 90% de los estudiantes de 15
años están al menos de acuerdo con que el
esfuerzo en su educación les ayudará a
obtener trabajo. Esta cifra es considerablemente
mayor a los valores entre 50% y 60% de los
países iberoamericanos, incluyendo a los dos
integrantes de la OCDE, Portugal y España. El
hecho de que España y Portugal posean
valores cercanos a los de los países
latinoamericanos con respecto a la expectativa
laboral de sus estudiantes, cuando sus
resultados están claramente más cercanos a
los del promedio de la OCDE, podría ser
producto de la situación de alto desempleo en
la que se encuentran estos dos países.
33
Gráfico 8. Diferencia en tenencia de computadoras entre estudiantes de
escuelas públicas y privadas
Diferencia en tenencia de computadoras para alumnos de 15 años escolarizados entre aquellos
que asisten a escuelas privadas y los que asisten a escuelas públicas, por país, para los países
de Iberoamérica que participaron en PISA 2012.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa
Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
0,0% 5,0% 10,0% 15,0% 20,0% 25,0% 30,0% 35,0% 40,0% 45,0%
España
Portugal
Argentina
Chile
Uruguay
Colombia
Costa Rica
Brasil
México
Perú
Privada - Pública
4. LA EDUCACIÓN Y SU IMPACTO LABORAL EN
IBEROAMÉRICA
Uno de los objetivos de las encuestas que complementan a los
exámenes de PISA es caracterizar en forma general aspectos de
comportamiento y actitudes de los alumnos en los diferentes países.
Un aspecto motivacional relevante para alumnos de nivel secundario
podría ser la relación percibida entre el esfuerzo realizado en la
escuela y sus posteriores oportunidades laborales. Para ello se incluye
en el cuestionario una afirmación específica: “esforzarme en la escuela
me ayudará a obtener un trabajo”. Se le pide al alumno que elija qué
tan de acuerdo está con esa afirmación. Como se puede observar, en
todos los países un porcentaje mayor o igual al 50% de los alumnos
está de acuerdo con la afirmación (a excepción de Colombia, donde la
cifra es 49,3%). Chile, Uruguay y Costa Rica son los países en que
más alumnos están fuertemente de acuerdo con la afirmación. Por otro
OCDE ARG BRA ESP MEX CHL URY COL CRI PER PRT
Fuertemente de acuerdo 45,15 37,4 35,6 37,7 37,3 42,9 40,9 22,1 45,3 31,0 36,2
De acuerdo 44,61 22,4 22,9 23,3 25,2 19,7 19,2 27,2 15,2 24,1 27,4
En desacuerdo 7,19 1,91 2,16 3,28 2,17 2,06 0,926 7,05 1,11 2,45 1,80
Fuertemente en desacuerdo 1,34 0,714 0,382 0,664 0,527 0,343 0,367 0,967 0,270 0,270 0,296
NR - 33,2 34,4 33,7 33,6 34,3 34,0 33,3 36,9 33,7 33,7
Inválida 1,73 8,96 10,8 1,63 0,027 0,203 0,102 0,140 0,0531 0,042 0,011
Ausente - 4,33 4,42 1,35 1,21 0,522 4,55 9,19 1,27 8,42 0,557
Tabla 4. Nivel de acuerdo con la afirmación: "esforzarme en la escuela me ayudará a obtener un trabajo"
Porcentaje de alumnos de 15 años que está fuertemente de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o fuertemente en desacuerdo con la afirmación “esforzarme en la
escuela me ayudará a obtener un trabajo”; por país, para los países de Iberoamérica que participaron en PISA 2012. En la segunda columna se encuentran los valores
correspondientes al promedio de las respuestas de los países de la OCDE.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
2.1. BIOECONOMÍA Y LOS DESAFÍOS FUTUROS.
LA BIOTECNOLOGÍA COMO VENTANA DE
OPORTUNIDAD PARA IBEROAMÉRICA
GUILLERMO ANLLÓ* Y MARIANA FUCHS
45
INTRODUCCIÓN
El mundo enfrenta una perspectiva de crecimiento
demográfico y ascenso social masivo que pone en riesgo
la sustentabilidad ecológica y la sostenibilidad del estilo de
consumo occidental actual. Estos desequilibrios e
inconsistencias temporales ya eran señaladas a mediados
del siglo pasado desde la bioeconomía, pero hoy, con las
proyecciones de aumento de la población, se tornan una
realidad más palpable. Esta perspectiva plantea un
desafío a la humanidad a ser resuelto en simultáneo,
desde la demanda, a partir de modificar los hábitos de
consumo y estilo de vida; y desde la oferta, a partir de
incorporar mayor conocimiento al sistema productivo y
obtener soluciones más productivas, eficientes y
amigables con el medio ambiente. Los avances en la
biotecnología están trazando un sendero en este sentido
y abren la puerta a pensar el ingreso a un nuevo
paradigma tecno-productivo (Freeman y Soete, 1997).
¿Cómo se encuentra Iberoamérica para ingresar a este
nuevo paradigma? ¿Qué le exige el mismo?
El próximo paradigma –el cual, en teoría, debiera estar
gestándose actualmente- muy probablemente se
vinculará con la biotecnología, la nanotecnología, la
bioelectrónica, los nuevos materiales y fuentes
alternativas de energía. En todos los casos, las industrias
de proceso serán las grandes protagonistas –el tipo de
industria con mayor presencia en Iberoamérica-1
y, si
acaso la historia sirve de ejemplo, la transición hacia la
nueva era podrá ocurrir en las próximas dos o tres
décadas, y cuando ello suceda es importante posicionarse
desde hoy (Perez, C., 2010). Es por ello que vale la pena
imaginar el futuro más inmediato en términos de desafíos
tecnológicos, relevar lo mejor posible los activos con que
cuenta la región en la materia y, a partir de ello, vislumbrar
las oportunidades que se presentan a futuro.
En este nuevo paradigma que se abre, existe una fuerte
correlación entre la investigación en Biotecnología y las
Empresas Dedicadas a Biotecnología (EDB). Más
adelante se podrá ver que, de hecho, la propia definición
adoptada globalmente así lo plantea, ya que para ser una
EDB es necesario utilizar técnicas de biotecnología
moderna ya sea en actividades de Investigación y
Desarrollo (I+D) o en actividades productivas. Esta
interrelación lleva a que en los emprendimientos de base
biotecnológica el modelo lineal sea el que mejor explica su
dinámica –para obtener una innovación (un producto
comercializable y novedoso) previamente es necesario
todo el desarrollo de I+D-. Por esto, también existe un
vínculo directo entre la creación de empresas y la
inversión en investigación biotecnológica en universidades
e institutos públicos. Al mismo tiempo, dadas las
particularidades del desarrollo de un producto
biotecnológico (intensivo en I+D, con largos tiempos para
su descubrimiento, largos plazos para su puesta en punto
e incertidumbres mayores por trabajar con organismos
vivos que mutan) en general la base de la I+D del área es
prioritariamente de origen público.
De esta manera, para poder determinar la potencialidad
de desarrollo del sector empresarial biotecnológico en un
determinado país o región hay que comenzar por relevar
sus activos de investigación y desarrollo, al tiempo de
observar las vinculaciones y entramados institucionales
que se establecen a su alrededor, ya que la biotecnología
demanda trabajo en equipo e interacción para la
generación de conocimiento.
* IIEP - UBA/CONICET
1. Joan Woodward, en su trabajo de 1965, Industrial organization: Theory and
Practices; Oxford University Press,z define a las “industrias de fabricación” como
la manufactura de productos mediante el ensamblaje de partes diferentes
(automóviles, equipos mecánicos, eléctricos y electrónicos, ropa, y otros)
generalmente en talleres y línea de ensamblaje usando mano de obra; y a las
“industrias de procesos” como a aquellas que realizan la transformación directa
de materias primas mediante métodos químicos, eléctricos, calor u otros (acero,
papel, alimentos y bebidas, gasolina, plásticos), y servicios como las
telecomunicaciones. La diferencia principal entre ambas reside en que el proceso
de producción tiene lugar “dentro” del sistema de equipamiento y el personal
supervisa y apoya el proceso en lugar de ejecutarlo. (Perez, 2010).
46
Este documento busca revisar aquellas áreas en las que
la biotecnología podría brindar respuestas productivas a
los problemas que se prevén con la futura explosión
demográfica, de qué manera se están estructurando
organizativamente los modelos empresariales para
proveer esas respuestas y qué activos presenta la región
para sumarse a esta nueva ola. Evidentemente, este
mundo con incremento demográfico, creciente demandas
por alimento y salud y consecuencias ambientales que
plantea un conjunto de desafíos acuciantes, no será ni
necesaria, ni exclusivamente, atendido desde la
biotecnología. Otras disciplinas de investigación se irán
desplazando (quizás, el ejemplo más claro se encuentra
asociado al desarrollo de energías alternativas), lo que
también tendrá su correlato sobre el futuro derrotero de la
“bioeconomía” y la región.
Así, el trabajo aquí planteado se estructura, en su primera
parte, en un breve repaso de los desafíos más
sobresalientes del cambio de composición demográfica y
geopolítica global, para luego en la segunda parte revisar
aquellas áreas en las que la biotecnología podría brindar
respuestas productivas a estos problemas. A continuación,
en la tercera parte, se describen las principales
características del modelo de negocios que acompaña las
iniciativas biotecnológicas, con una somera aproximación
cuantitativa para poder dimensionar la magnitud que
significan estas iniciativas para la economía global. En la
cuarta y última sección, se describe brevemente, a través
de los indicadores de insumo más tradicionales
(publicaciones, índice de citas, patentes, formación de
recursos humanos) y otras fuentes secundarias, los
recursos científicos y académicos que posee la región que
permiten vislumbrar la potencialidad de desarrollo de la
bioeconomía.
I. UN MUNDO EN EXPANSIÓN. NUEVOS
DESAFÍOS GLOBALES Y LA BIOECONOMÍA
La evolución de la humanidad se encuentra
indisolublemente atada a la domesticación de la energía y
de los alimentos -como fuente de energía-, lo que, a
medida que fue sucediendo, derivó en cambios sociales
de enorme trascendencia y magnitud.
Teniendo en cuenta que hoy somos el resultado de
diversos hechos que sucedieron en el pasado y que,
muchos de ellos –por no decir los más trascendentales en
términos de consecuencias futuras- estuvieron vinculados
a la intervención del hombre sobre la naturaleza en un
intento por controlar cada vez más el ciclo natural de
reproducción de los seres vivos, es importante hacer un
pequeño ejercicio de prospectiva para imaginar qué puede
pasar en el futuro, sobre todo ahora que la biotecnología
aplicada viene avanzando a paso firme.
A principios de siglo XX, la población mundial mostraba
por primera vez indicios de un crecimiento acelerado,
superando la barrera de los 1000 millones de habitantes
(se estima una población de 1600 millones, para ese
momento); a fines de octubre del 2011, Naciones Unidas
ungía a una beba nacida en filipinas como el habitante
7000 millón del planeta, con proyecciones demográficas
que especulan con un ritmo de crecimiento en torno a los
mil millones más por década durante los próximos
cuarenta años. Esta tendencia plantea, para el año 2030,
una población de 9000 millones de habitantes, lo que
supone un gran desafío para la sustentabilidad futura del
planeta, dado que las proyecciones señalan que los
recursos naturales no son suficientes para esa población al
actual ritmo de consumo. Por lo tanto, es importante
modificar los hábitos de consumo hacia modelos más
sustentables y responsables, así como también
incrementar la oferta de bienes, también responsable y
sustentablemente. ¿Quién proveerá de alimentos a toda
esa población? ¿Dónde se originará la materia prima?
¿Cuál será su fuente de energía?
Las proyecciones de FAO (Food and Agricultural
Organization) prevén que el 90% del crecimiento de la
producción mundial de granos se deberá por mayores
cosechas gracias a una mayor productividad, y sólo un
10% por el corrimiento de la frontera agrícola2
(el 80% de
ese incremento se espera que provenga de países en
desarrollo). Es decir, la mayor parte del aumento en la
producción granaria se deberá a una mejora tecnológica
continua, aunque no todos podrán garantizar el
autoabastecimiento. Las esperanzas, por lo tanto, se
encuentran fuertemente depositadas sobre los progresos
biotecnológicos en la producción primaria. La biotecnología
promete aportar mejoras en los procesos, gracias a la
mayor precisión del manejo de lo biológico, al mismo
tiempo que una mejor eficiencia genética –mejores granos,
diseñados para obtener mejores resultados según el
destino final de lo producido- y un mejor aprovechamiento
del “ambiente” natural en el cual se vaya a desarrollar el
emprendimiento agrícola.
La FAO menciona que para 2050 las estimaciones para el
cercano oriente y el norte de África continuarán siendo
deficitarias en cuanto a la producción de cereales (base de
la pirámide alimenticia) y que sólo Latinoamérica y el
Caribe se volverán superavitarias (es decir, es la región
que más crecerá como proveedora del mundo de insumos
en base a semillas, volviéndose en el exportador global de
las mismas). Las otras regiones se mantendrán cerca del
equilibrio, aunque con una tendencia deficitaria. (Gráfico 1)
La población mundial crece gracias a los avances técnicos
y cierto progreso social, lo que se verifica tanto en una
reducción en las tasas de mortalidad infantil, como en una
prolongación en la esperanza de vida. Si bien esto es fruto
–en parte- a una mejora en el sistema de salud a escala
global, el envejecimiento y crecimiento poblacional vendrá
acompañado de nuevas y mayores demandas por salud,
las que presionaran sobre el costo del sistema y empujarán
2. Las fronteras agrícolas también sufrirán modificaciones: el incremento neto
será de unas 70 millones de hectáreas, que surgen de un aporte positivo en 120
millones por parte de los países en desarrollo (básicamente el África sub-
sahariana y Latinoamérica) y un retiro de unas 50 millones de hectáreas por parte
de los países desarrollados (FAO, 2009).
47
a buscar nuevas alternativas, más eficientes y menos
costosas -la biotecnología también está llamada a jugar un
rol determinante en este sentido-.
Asia (principalmente China e India)3
, está recorriendo un
proceso de modernización e industrialización que ha
llevado a que gran parte de su población migre desde su
origen rural (donde se autoabastecían y, por lo tanto, no
existían para el mercado global) a las ciudades donde, si
bien, por un lado contribuyen a la producción y
crecimiento económico de esos países -al tiempo que
aspiran a un ascenso social-, ahora son nuevos
consumidores ávidos por adquirir bienes y servicios. Estas
grandes migraciones, que suceden a la par del incremento
de la población, vienen acompañadas de cambios de
hábitos y estilos de vida que no son inocuos en materia de
salud asociada a la alimentación –y, por lo tanto, en
términos de consumo-.4
Por lo tanto, se verifican dos fenómenos concurrentes
asociados al incremento de la población mundial con
consecuencias sobre el patrón de demanda global: una
mejora en la esperanza de vida (por acceso y mayor
conocimiento) junto a cambios en los hábitos y
costumbres hacia posiciones más suntuarias (por mayor
riqueza y potencial económico).5
Estas circunstancias han
derivado en un escenario que presenta severas dudas
sobre la sostenibilidad en el tiempo del modelo de
desarrollo social imperante. Para diversas proyecciones
futuras, el mundo, tal cual lo conocemos, no es sostenible
y, por voluntad u omisión, va a tener que modificarse
(Visión 2050, 2010).
Es sumamente relevante comprender los desafíos que se
vislumbran en el horizonte para continuar el desarrollo y
las respuestas que puede brindar la tecnología y la ciencia
a los mismos –particularmente, la biotecnología-. El estudio
de estas cuestiones ha vuelto a poner en boga a la
bioeconomía.6
En contra de un espíritu un tanto pesimista
que imbuía al termino en sus orígenes -si bien continúa
pendiente la necesidad por modificar los hábitos de
consumo de la población-, existe la buena nueva de que
mediante la moderna biotecnología, muchos de los
problemas y desafíos que plantea el escenario futuro
pueden ser atendidos, de forma tal de incrementar la
oferta, procurando un sendero más sustentable.
La OECD (Organization for Economic Cooperation and
Development) plantea que la bioeconomía puede ser
pensada como un mundo donde la biotecnología
3. China e India explican un tercio de la población mundial y, si se le añaden los
países aledaños, probablemente se llegue a los dos tercios. Esta región del
planeta está viendo salir de la mayor de las pobrezas a su población media; lo
que lleva a un ingente número de personas sumarse al consumo mundial, con
consecuencias que amenazan la sustentabilidad global. Ciertos estudios señalan
que, si las nuevas capas medias asiáticas replican el patrón de consumo
promedio occidental, harán falta 2,3 mundos para sostener ese nivel de consumo
(Visión 2050, 2010).
4. Una mayor urbanización quita tiempo en la cocina, lo que lleva a -junto a un
mayor acceso a alimentos procesados-, dietas desbalanceadas con altos
contenidos en hidratos de carbono. Así, mientras globalmente se seguirán
enfrentando problemas de desnutrición, también serán cada vez más los
problemas de obesidad y otras cuestiones asociadas a la malnutrición (Bisang,
et.al 2013).
5. A medida que la población mejora sus ingresos, su demanda por alimentos se
modifica, hacia gustos más sofisticados, mutando del consumo de proteína verde
(vegetales), hacia proteínas rojas (carne) y blancas (lácteos), las que implican
mayores transformaciones de energía (Bisang, et al, 2013).
6. La bioeconomía es la administración eficiente de los recursos escasos de
origen biológico. El origen del término puede rastrearse hasta fines de la década
del 50 y a Nicholas Georgescu-Roegen, matemático y estadístico reconocido,
como su autor. La bioeconomía nace con una visión un tanto fatalista –ya que,
en apariencia, no hay mucho margen para modificar el sendero- que establece
que, ante una oferta limitada y finita de recursos de origen biológico, la demanda
debe modificar su conducta para adaptarse a esa realidad ya que no hay
posibilidades de alcanzar el crecimiento infinito.
Gráfico 1. Estimación de producción de cereales – 2005 a 2050
Fuente: Van der Mensbrugghe, D. FAO. IADB y Seminario CIAT, Marzo 2012.
-40
-30
-20
-10
0
10
20
30
40
50
América Latina y
el Caribe
Oriente y África
del Norte
Asia oriental Asia del sur África subsahariana
2005/07 2015 2030 2050
48
contribuya con una parte importante del PBI global7
y
colabore a que la producción se guíe por los principios de
desarrollo sostenible y sustentabilidad ambiental,
involucrando tres elementos fundamentales: la generación
de conocimiento biotecnológico, la existencia de biomasa
renovable y su integración a través de diversas
aplicaciones (OECD, 2009). Las áreas involucradas
donde la biotecnología actualmente tiene conocimiento y
puede aportar para atender los desafíos bioeconómicos
son: la producción de recursos renovables de origen
biológico (seguir llamándolo producción primaria parece
quitarle trascendencia a la incorporación de conocimiento
y cambio tecnológico que está llevando adelante),8
el
sector de la salud y la producción industrial. Al mismo
tiempo, las tendencias futuras que despiertan señales de
alerta no impactarán de igual modo en las áreas
mencionadas: el incremento de la población y los niveles
de ingreso demandarán con mayor fuerza recursos
renovables; los cambios demográficos –especialmente en
los países desarrollados- demandarán mayor atención
sobre el sector salud; el cambio climático y desafíos
ambientales afectarán, por un lado, la agricultura, pero
sobre todo impulsarán a tomar acciones sobre la
producción industrial contaminante.
Más allá de algunos factores exógenos –regulación,
estrategias de negocio, financiamiento a la I+D- algunos
senderos de la biotecnología pueden estimarse mejor que
otros. Según la OECD, las plataformas tecnológicas que
se prevé tendrán mayores impactos en el corto plazo son
la bioinformática, la secuenciación genética, la
interferencia de ANR (RNAi), la ingeniería metabólica, la
síntesis de ADN y, posiblemente, la biología sintética
(OECD, 2009).
Los desarrollos tecnológicos del futuro inmediato en este
sector hacen prever que el número de aplicaciones de la
biotecnología se encuentra en expansión. Las plataformas
tecnológicas seguirán consolidándose y las nuevas
aplicaciones desarrolladas a partir de ellas llevarán a un
mayor uso de la biotecnología en muchas más áreas.
Pronto, casi todos los productos farmacéuticos, así como
las nuevas variedades de granos, se desarrollarán
aplicando biotecnología en su proceso. También se irá
incrementando la participación de ésta en la producción
de químicos y plásticos.
En este proceso, la frontera entre el sector agrícola y el
industrial continuará desdibujándose, de tal forma que cada
vez más el primero producirá insumos específicos para el
segundo, trasladando lógicas y rutinas propias de la
industria a la organización y gestión del agro; es decir,
mucho de lo que la industria produzca, tendrá origen en
procesos que se dieron al momento de plantar la semilla
–o incluso antes cuando se “diseñó” la semilla-. El avance
en la biología sintética podría funcionar como contrapeso
a esta imbricación entre industria y agro, ya que lo
biológico producido en el laboratorio evitaría tener que
pasar por el “laboratorio de la tierra” –después de todo, el
suelo actúa como un gran laboratorio-. Estas opciones,
también serán diferentes según el país y región del mundo
del que se trate, en función de los recursos relativamente
abundantes con los que cuente.
La OECD prevé para la biotecnología avances evolutivos
del tipo “innovaciones incrementales”. Es decir, en salud
se irán observando avances paulatinos y constantes, pero
no un cambio de paradigma, la producción industrial se
volverá más amigable ambientalmente, pero no modificará
sus procesos o productos; en la agricultura, se tendrán
granos que demanden menos agua, sean más productivos
y, por lo tanto, más eficientes en su resultado, pero
tampoco serán saltos por fuera de lo previsible.
Al mismo tiempo, es importante señalar que el desarrollo
de la bioeconomía no depende exclusivamente de los
avances tecnológicos. El marco regulatorio (derechos de
propiedad intelectual, leyes sanitarias, etc.); cómo se
estructura el mercado (regulado/intervenido,
monopolizado, atomizado, etc.); el conjunto de empresas
existentes (grandes, pequeñas, trasnacionales, familiares,
etc.); cómo se forman los recursos humanos; y cómo son
los canales de venta y distribución impactan sobre la
forma en que los productos serán comercial y
económicamente viables, y, por lo tanto, tienen relación
directa con quién y cómo va a financiar la investigación y
desarrollo necesarios para poder avanzar en biotecnología
(una actividad altamente dependiente de la I+D). El cómo
se estructuren estas variables determinará fuertemente
cómo se desarrollará el sector a futuro.
II. LA BIOTECNOLOGÍA HOY. SUS APLICACIONES
La OECD identifica dos factores claves para poder pensar
el futuro desarrollo de la bioeconomía: i) la tasa de
innovaciones exitosas que alcance la investigación
biotecnológica en los próximos años; entendida como la
comercialización exitosa de los productos biotecnológicos
–dependientes del grado de avance y competitividad
alcanzada por la I+D del área en relación a otras
disciplinas; y ii) los cambios en la matriz político-
7. La OECD, en una estimación conservadora, presupone que en sus países
miembros para el año 2030 la biotecnología contribuirá con, al menos, el 2,7%
del PBI.
8. En Brasil, en 2012, se produjeron 166 millones de toneladas de granos en 55
millones de Hectáreas. Según expertos de EMBRAPA, alcanzar esa producción
con la misma tecnología que se aplicaba cuarenta años atrás, hubiera implicado
involucrar 155 millones de hectáreas más a la producción. Es decir, en ese lapso
de tiempo la producción se incrementó en más de un 500%, mientras que la
superficie implantada creció tan sólo un 80%. En Argentina se pueden observar
cifras semejantes. La producción de granos superó en el 2012/3 los 100 millones
de toneladas, con perspectivas de crecimiento superiores a los 160 millones en
unos pocos años más, siendo que, de la década del ´20 a la década del ´60 la
producción oscilaba los 20 millones de toneladas y durante los años 80 se había
logrado duplicar esa cifra, pero en un esfuerzo que estaba erosionando
fuertemente los suelos cultivables. En términos de superficie, este salto
productivo se dio con un incremento en la superficie cultivada de un poco más de
20 millones de ha, a cultivar, en la actualidad, un poco más de 30 millones de ha.
9. La apreciación conservadora sobre los escenarios a futuro se basa tanto en los
largos períodos que hacen falta para poder comercializar los descubrimientos
biotecnológicos; como en cuanto a que la mayoría de los cambios regulatorios e
institucionales -la matriz política- tienden a ser reactivos a las modificaciones que
van sucediendo –su tendencia es más bien conservadora, tradicionalmente-.
Tabla 1. Biotecnologías con alta probabilidad de llegar al mercado para el año 2030 según la OECD
49
institucional regulatoria; la calidad de gobierno. A partir de ello, plantean la construcción de dos escenarios, con una
perspectiva conservadora –es decir, una expectativa de cambio moderado para los próximos 15 años-9
, en los cuales se
desenvolverá la investigación biotecnológica.
Los dos escenarios descriptos por la OECD buscan destacar, por sobre todo, cómo se pueden desenvolver diversas
realidades que condicionarán los disparadores y eventos que pueden llegar a ocurrir y moldear el futuro de la
bioeconomía. Al contrario de los tradicionales trabajos con escenarios (una bueno, uno regular y otro malo), en este caso,
ambos presentan aspectos positivos y negativos, sin resultar uno mejor que otro. Comparten la idea de un mundo
multipolar, con ningún país o región con dominio por sobre las demás; e incluyen eventos y sucesos plausibles de
suceder con influencia sobre el sendero de la bioeconomía (como ser la degradación ambiental, grandes sequías, falta
de agua, epidemias y algún suceso de bioterrorismo). Al mismo tiempo, auguran que gran parte de los productos de
Producción Primaria Salud Industria
Amplio uso de marcadores moleculares en Aprobación anual de muchas vacunas Enzimas mejoradas para un amplio rango
cría de animales, peces, mariscos y plantas nuevas y productos farmacéuticos de aplicaciones en el sector químico.
basados en avances biotecnológicos.
Variedades OGM de los principales granos Gran uso de farmogenéticos en Microorganismos mejorados para
y árboles con mejoras en contenidos de tratamientos clínicos y en la práctica producir un creciente número de
almidón, lignina y aceites para su posterior de prescripciones, con una caída en productos químicos en un solo paso,
procesamiento industrial. los pacientes elegibles para algunos a partir de genes identificados
con ciertas terapias dadas. tratamientos por biopropección.
Plantas y animales OGM para producir Seguridad mejorada y eficacia para Biosensores para monitorear en
farmacéuticos y otros componentes valiosos. los tratamientos terapéuticos, gracias tiempo real contaminantes ambientales
a la vinculación entre información e identificaciones biométricas de gente.
farmogenética, de prescripción y
resultados de salud de largo plazo.
Variedades mejoradas de los principales Blindaje extensivo para múltiples Biocombustibles de segunda generación
granos para alimentación, con mayores factores de riesgo genético para (alta densidad energética en base
rindes por cosecha, tolerancia al estrés, enfermedades comunes (como artritis). a caña de azúcar y biomasa).
resistencia a pesticidas, por OGM,
marcadores moleculares, cisgénesis
o intragénesis.
Más diagnósticos para rasgos y Sistema de administración de drogas Mayores porciones de mercado
enfermedades genéticas de animales. mejorado a partir de la convergencia atendidas por biomateriales
entre la bio y la nanotecnología. (como bioplásticos).
Clonaciones de animales de alto Nuevos nutracéuticos, producidos
valor en los stocks de cría. a partir de microorganismos OGM,
y plantas o extractos marinos.
Principales granos de los países en Test genéticos de bajo costo para
desarrollo reforzados con vitaminas y factores de riesgo en enfermedades
nutrientes a partir de crónicas (artritis, diabetes II, coronarias,
modificaciones genéticas. algunos cánceres)
Microbiología de suelos La medicina regenerativa proveerá mejor
manejo de la diabetes y el reemplazo o
reparación de ciertos tipos de tejidos dañados.
Fuente: Tabla 7.1 de la página 195 del informe The Bioeconomy of 2030; OECD, 2009.
50
origen biotecnológico provendrá de –y será consumido
por- los países en vías de desarrollo. Esto mismo se
vincula directamente con el hecho de que estos países
serán referentes en diversas investigaciones
biotecnológicas, lo que tendrá consecuencias sobre la
localización de los recursos humanos calificados, la I+D,
mercados, competición y comercio, ya que, para la
aplicación de biotecnología, las empresas adoptarán
crecientemente estrategias globales.
Pero, ¿qué es la biotecnología? Dada la falta de una
definición única y unívoca, lo que dificultaba la obtención
de información estadística confiable y comparable a fin de
cuantificar la magnitud de las actividades biotecnológicas
en el mundo,10
en la OECD se consensuó la siguiente
definición: “La aplicación de la ciencia y la tecnología a los
organismos vivos, así como a partes, productos y modelos
de los mismos, con el objeto de alterar materiales vivos o
no, con el fin de producir conocimiento, bienes y servicios”,
la cual actualmente guía la compilación de las estadísticas
biotecnologías en muchos países (OECD, 2005). Dado
que el propósito de la OECD era el de proveer de una
definición que permita dar cuenta de la relevancia de la
biotecnología moderna, la definición propuesta se acota e
interpreta a partir de una lista de técnicas de la misma.11
En esa misma línea, según la OECD, una empresa
biotecnológica es una firma que utiliza técnicas de
biotecnología moderna (según el listado de referencia),
tanto para actividades de I+D, como para actividades
productivas. Aquellas empresas que sólo comercializan
productos biotecnológicos o utilizan insumos
biotecnológicos sin realizarles ninguna otra modificación,
no serían, por lo tanto, empresas biotecnológicas.
Siguiendo ese criterio, dentro de las firmas
biotecnológicas, la OECD diferencia entre:
1) Las empresas dedicadas a la biotecnología o
Dedicated Biotechnology Firms (DBF) definidas como
firmas activas en biotecnología cuya actividad
predominante involucra la aplicación de técnicas
biotecnológicas en la producción de bienes o servicios
y/o en la ejecución de I+D biotecnológica.
2) Las empresas de I+D biotecnológicas definidas como
aquellas que realizan actividades de I+D en el área
biotecnológica. Estas firmas no tienen productos
biotecnológicos desarrollados o comercializados.
Simplemente se dedican a la I+D, desde una iniciativa
privada.12
La biotecnología no es una industria en sí misma (como la
aeronáutica, la automotriz o la textil) ni se relaciona
estrictamente con un conjunto de productos determinados
(agrícolas, forestales, de la salud). En cambio, se puede
afirmar que abarca un conjunto de tecnologías que pueden
utilizarse para diversos propósitos en distintas actividades
económicas. Por ejemplo, la tecnología de ADN
recombinante puede usarse para producir moléculas en la
industria farmacéutica, crear nuevas variedades de cultivos
para el sector agrícola o modificar microorganismos para
producir enzimas industriales en el sector químico. Lo
anterior pone de manifiesto la transversalidad de la
biotecnología, lo que dificulta encasillarla dentro de un
sector, actividad o grupo de productos determinados.
En la actualidad, la biotecnología es aplicada en la
producción primaria, en algunas actividades industriales y
en el sector de la salud. En el primer caso, sus principales
usos son para la cría de animales y plantas, para realizar
diagnósticos y en algunas aplicaciones veterinarias. En
salud humana, su uso va desde acciones terapéuticas,
diagnósticos médicos, farmogenética para mejorar las
prácticas prescriptivas, los alimentos funcionales y
nutracéuticos, y algunos instrumentos médicos. En la
industria, los procesos biotecnológicos se utilizan para
producir enzimas, plásticos y químicos, para aplicaciones
ambientales (biorremediación y biosensores), reducción de
efectos ambientales o costos de extracción, y la
producción de biocombustibles. Algunas de estas
aplicaciones pueden ya considerarse que son procesos
maduros, mientras que otras aún presentan viabilidades
comerciales limitadas sin un apoyo gubernamental
(biocombustible, por ejemplo) o son meras promesas
(medicina regenerativa).
Estos diferentes usos que la economía está haciendo de la
biotecnología comparten plataformas tecnológicas
comunes. Es decir, ciertos descubrimientos aplicados a
más de una de las actividades descriptas provienen de un
mismo origen pero, dada la particularidad de cada
actividad, se desarrollaron con diferentes trayectorias
–principalmente, porque cada campo de aplicación posee
distintos marcos regulatorios, estructuras productivas y
culturas empresariales-. Esto, en definitiva, se verá
reflejado en diversos modelos de negocio.
Áreas en las que la biotecnología se aplica
actualmente al sistema productivo13
Los avances en biotecnología deberían suceder sin
mayores problemas; según diferentes expertos, los
obstáculos existentes hoy se irán solucionando, sólo es
cuestión de tiempo ya que todavía falta cierta maduración
13. Este acápite se basa en la revisión realizada por la OECD en su documento
“The bioeconomy 2030”.
10. En el reporte de 1982 (Bull A.T, G. Holt y M. Lilly (1982) “Biotecnology:
International Trends and Perspectives” OECD) se mencionan 10 definiciones de
biotecnología utilizadas por organizaciones en distintos países, a partir de las
cuales se construían estadísticas y reportes de la actividad biotecnológica.
11. Ver el anexo con la lista de técnicas provista por la OECD.
12. Podría definirse un tercer tipo de firmas en las que se desarrollan actividades
de I+D o productivas que involucran tecnologías biotecnológicas, pero que ésta
no es su actividad principal. Se trata, generalmente, de empresas de origen
químico o biológico, que empiezan a incursionar en el desarrollo de la
biotecnología –como una alimenticia, o una farmacéutica-.
51
- En la primera área se incluye a la biofarmacéutica
(basada en anticuerpos monoclonales y recombinantes);
los tratamientos experimentales (que van desde
ingeniería de tejidos a tratamientos con células madres)
y terapéuticas de pequeñas moléculas (producidas,
generalmente, por síntesis química).
- En el plano de los diagnósticos, la biotecnología
moderna se utiliza para identificar enfermedades tanto
de origen genético, como no genético; las técnicas
pueden ser invasivas (en este caso existe mayor
regulación que en otras áreas de salud, razón por la que
los avances en la materia, si bien llenos de promesas
impactantes, marchan muy lentos) o in-vitro
(inmunológicos y genético moleculares).
- En farmacogenética se estudia el modo en que las
drogas y los genes interactúan, identificando aquellos
que responden –o no- a drogas específicas. Este tipo de
sendero abre la puerta a pensar en un futuro de la salud
mucho más orientado (casi a medida).
- Avanzando un poco más sobre el plano industrial,
aunque todavía con lazos con la salud humana, surge
todo el mercado de alimentos funcionales15
y
nutracéuticos.16
En estos casos, la biotecnología se
utiliza para seleccionar o actuar sobre especímenes que
puedan incrementar los niveles de ciertos nutrientes o
componentes funcionales. Debido a los altos costos
asociados a este tipo de I+D y a los marcos regulatorios
que acompañan al sector de alimentos, en general este
tipo de iniciativa son económicamente viables sólo si se
aplican a grandes producciones (es decir, estamos ante
la presencia de altos costos de escala). Por ejemplo,
aditivos sobre la harina (y no algún tipo de galletita
especial) o sobre la leche fluida (y no algún tipo de
derivado particular de la leche). Al mismo tiempo, las
promesas de contribución a disminuir el riesgo sobre
ciertas enfermedades resulta un atractivo para los
consumidores del mundo desarrollado, dispuestos a
pagar un sobre precio por este tipo de productos
“innovadores”.
- Finalmente, en relación al mundo de la salud, pero
dentro de la industria, se encuentran cierto tipo de
“aparatos médicos” que involucran a la biotecnología
–muchos tipos de diagnósticos y la ingeniería de tejido,
por caso-. Se están desarrollando biosensores para
identificar la presencia de ciertas sustancias (en el caso
de tratamientos diabéticos, por ejemplo).
* En cuanto a la producción manufacturera, las
aplicaciones de biotecnología se dan en aquellas
en el desarrollo de la tecnología para poder apreciarlo.14
En
cualquier caso, lo que se haga los próximos años,
ciertamente, condicionará lo que pase en el futuro. ¿En
qué áreas se puede observar la presencia de la
biotecnología hoy?
* En la aplicación en producción primaria para
desarrollar: nuevas variedades de plantas y animales, con
rasgos mejorados; nuevas herramientas de diagnóstico;
técnicas avanzadas de propagación; y vacunas y
terapéuticos veterinarios.
- En el plano de las nuevas variedades para cereales y
oleaginosas se podría decir que los avances a la fecha
ocurrieron en el plano de tolerancia a herbicidas;
resistencia a pestes; fortalecer ciertos rasgos
agronómicos; modificar características cualitativas del
producto, más la utilización de marcadores moleculares.
- En el caso de la industria forestal, si bien existen
avances de laboratorio en la modificación genética, el
sector –o mejor dicho las certificadoras internacionales
del sector que defienden su imagen “verde”- se resiste a
adoptar este tipo de variedades, por lo que se
encuentran más extendidas otras prácticas asociadas a
la hibridación y la multiplicación (mutagénesis y
micropropagación). Al mismo tiempo, los plazos de
crecimiento de los árboles (décadas), versus los cultivos
anuales, también hacen que los avances en este sector
sean mucho más lentos en comparación.
- En el caso de la cría de animales, actualmente lo más
utilizado son los marcadores moleculares con el objeto
de identificar en origen características deseadas
(terneza de la carne, contenido de grasa, capacidad de
producción láctea, etc.) y poder seleccionar esos
especímenes para su reproducción. A su vez, también se
está avanzando aceleradamente en la clonación y
selección de embriones.
- Por otro lado, la industria veterinaria avanza a la par
de la de salud humana; en muchos casos aplicando
antes las experiencias en animales, y en otros
trasladando los avances alcanzados en salud humana.
* A propósito, en el plano de la salud humana se pueden
identificar tres grandes áreas: terapéutica, diagnosis y
farmacogenética.
15. Aquellos que se asemejan a los alimentos ingeridos en cualquier dieta regular
y se ha comprobado que contienen beneficios fisiológicos o contribuyen a reducir
el riesgo de ciertas enfermedades crónicas, más allá de sus funciones nutritivas,
como ser que contienen compuestos bioactivos.
16. Aquellos productos aislados y purificados con base en algún alimento que se
venden en forma médica. También deben poseer probados beneficios fisiológicos
o proveer protección contra alguna enfermedad crónica. También pueden
obtenerse en base a plantas no comestibles –como las algas-.
14. La producción agrícola de biotecnología, si bien es el origen de la biomasa a
ser utilizada en otras industrias, aún adolece de desarrollos específicos según
determinadas demandas. Esta débil integración de la cadena de proveedores
genera ineficiencias. La reducción en el uso de combustible fósil requiere que los
granos que se planten sean los más adecuados a estos fines; mientras no sea
así, se estará ante un segundo mejor. En el campo de la salud, el lento desarrollo
de medicamentos y tratamiento en base biotecnológica sólo vuelve más costoso
este tipo de tratamiento, y lo deja al alcance de unos pocos, atrapado en un
círculo vicioso. No porque estos deban ser siempre costosos, sino que, debido a
un problema de escalas, al ser pocos los que los utilizan, los altos costos de la
I+D son afrontados por los pocos tratamientos aplicados; una vez que se
masifique su aplicación, los costos se reducirán rápidamente sustituyendo a la
medicina tradicional.
52
industrias que aplican química en sus procesos o
biomateriales. Por ende, existe lugar para la biotecnología
en la producción de enzimas, solventes, aminoácidos,
ácidos orgánicos, antibióticos, polímeros y
biocombustibles.
- En el caso de la industria química, la ventaja de la
biotecnología radica, fundamentalmente, en la
posibilidad de reducir costos, porque puede reducir
pasos sensiblemente respecto a la producción
tradicional mediante una mejor focalización en las
reacciones buscadas o menores demandas en el
proceso productivo (como ser de energía), con menos
desperdicios y, consecuentemente, menores impactos
ambientales.
A pesar de ello, su uso aún no es extendido en esta rama
productiva ya que todavía es costosa la obtención de
enzimas o biorreactores y existen resistencias a
desmontar o adaptar las grandes plantas existentes en la
actualidad (la destrucción creadora schumpeteriana lleva
a volver inservible un amplio conjunto del parque
industrial, generando así grandes perjuicios a aquellas
firmas que poseen capital instalado en esas áreas). Estos
no son más que obstáculos que retrasan la imposición del
nuevo paradigma, pero su paso irá disminuyendo costos y
volverán estériles cualquier movimiento por impedir su
sendero.
- En la producción de biomateriales –más allá de los
más usuales como madera y algodón- se pueden
obtener una amplia variedad de productos (desde
containers, hasta bienes de consumo durable); el gran
sector a ser impactado por la biotecnología será el de
los bioplásticos.
- La industria de enzimas es amplia y de larga data. En
general reemplaza a ciertos químicos, con
consecuencias favorables tanto en términos sanitarios
como ambientales. Se las suele aplicar en alimentos y
bebidas, detergentes, telas y pulpa y papel.
- Las aplicaciones ambientales de la biotecnología se
vinculan con la remediación de contaminaciones
efectuadas por ciertos procesos industriales o humanos
(aguas servidas). Para ello, los avances ocurren por lo
que se conoce como biorremediación y por
biosensores.
- A su vez, se está aplicando la biotecnología en las
industrias extractivas (principalmente, minería). La
exploración e investigación en este sector tiene un
mayor retraso en relación a otros sectores, aunque con
un fuerte potencial dado los grandes montos que se
manejan en el mismo.
* Por último, existe todo el plano de los biocombustibles.
Aquí hay dos grandes senderos establecidos y un tercero
en ciernes, que viene avanzando rápidamente: los
derivados de etanol (en base a los azucares en las
plantas), y los biodiesel (asociados al componente oleico
de las semillas). El que viene marchando se asocia a la
explotación forestal, pero aún se encuentra en etapas
experimentales. En este sector, la biotecnología actúa
sobre dos planos: Modificar las variedades de grano en
pos de mejorar los atributos que contribuyan a obtener más
y mejor combustible (azucares, aceites o lignina) o sobre
los procesos que convierten la biomasa en combustible.
- Asociado a los biocombustibles están las biorefinerías,
las que actúan de forma similar que las refinerías del
petróleo pero, en este caso, haciendo cracking de la
biomasa. En su proceso se obtiene combustible, pero
también los demás derivados con origen en biomasa.
III. LOS MODELOS DE NEGOCIO EN
BIOTECNOLOGÍA
Los progresos que promete la biotecnología en medicina,
agricultura, materiales avanzados y energía no serán
posibles sin un diseño organizacional, institucional y
administrativo apropiado que acompañe su desarrollo. Es
decir, a medida que la idea madure, la investigación
evolucione y los resultados se vayan haciendo más reales,
el modelo de negocio deberá ir cambiando para poder
responder a cada etapa del desarrollo.
Desde finales de los años 70 –momento donde comienzan
a surgir las empresas de biotecnología- predominan dos
modelos de negocios en el sector: a) la PyME que se
concentra en investigación biotecnológica y b) la gran
empresa, integrada verticalmente; los cuales presentan
una relación simbiótica (McKelvey 2008). En este
esquema, las pequeñas empresas proveen de servicios y
un cierto menú de opciones de acuerdos de cooperación y
alianzas para acceder a ciertos activos tecnológicos
potenciales. En contrapartida, las grandes empresas
ofrecen a las pequeñas el acceso a ganancias rápidas,
cierta credibilidad y el acceso a activos complementarios
–como ser la comercialización y venta por los canales ya
establecidos por las grandes-. Esta relación, claramente,
se basa en que las grandes firmas no pueden abarcar por
sí solas la gran variedad de tecnologías relevantes
asociadas a la biotecnología, ni llevar adelante la I+D
necesaria para sostener su negocio. Los problemas de
gestión y administración son distintos en ambos casos
(OECD, 2009).
La gran empresa ya tiene montada una gran estructura y,
para llegar a ella, lleva recorrido un camino que le permitió
incorporar y aprender muchas de las cuestiones atinentes
a la gestión empresarial. En todo caso, sus problemas se
asocian mayormente con la falta de agilidad para enfrentar
un escenario dinámico y cambiante lleno de incertidumbres
–como el de la biotecnología naciente- junto a la necesidad
de sostener altos costos fijos.
Por su parte, las pequeñas empresas, si bien más ágiles,
enfrentan un conjunto de desafíos propios a su tamaño al
que suman las particularidades de la producción
biotecnológica -largos plazos de maduración para obtener
un producto comercializable; necesidad por grandes
sumas de dinero durante bastante tiempo antes de
53
continuo ingreso al mercado de nuevas iniciativas (en
general, derivadas de saltos a la producción comercial
desde desarrollos en laboratorios) lo que ha evitado la
concentración -que si existe en otros rubros-.
En la producción primaria ya se dio un fenómeno de
concentración que devino de la adquisición de las PyMEs
por parte de las grandes firmas o de la unión de PyMEs en
empresas de mayor porte. Desde finales del siglo XX, la
concentración ha sido muy marcada.18
En el sector industrial, algunas especificidades
tecnológicas y condiciones de mercado favorecen la
integración vertical. Por ejemplo, en el caso de las
enzimas, si bien existen miles de empresas en el mundo,
su producción se encuentra fuertemente concentrada:
cuatro empresas –de las cuales tres se localizan en
Dinamarca- explican el 80% de las ventas globales. A su
vez, las capacidades ingenieriles requeridas para escalar
cierto tipo de producciones (como en algunos rubros
químicos), actúan de barreras a la entrada para pequeñas
empresas al sector.
El panorama en Iberoamérica
Todos los países de la región, si bien con diferentes
órdenes de magnitud, vienen experimentando un
crecimiento del sector biotecnológico –ya sea en términos
de emprendimientos como de facturación-. Dados los
modelos de negocios descriptos, es importante remarcar
que la región adolece de grandes empresas de escala
global –son pocas las excepciones-, y cuenta con un gran
presencia de subsidiarias de éstas. Por lo tanto, en
general, los emprendimientos biotecnológicos locales son
de menor porte y responden a lo descripto para estos
casos: planta de personal reducidas, pero con alta
calificación,19
con fuertes vinculaciones con el sector
académico,20
y con aportes financieros del sector público,
claves para el desarrollo de las iniciativas
biotecnológicas.21
18. Los ensayos a campo de OGM conducidos por las cinco principales
empresas del sector pasaron de ser el 53% a mediados de los años 90 a ser casi
el 80% diez años después. (OECD, 2009)
19. Por ejemplo, en Brasil, el 90% de las empresas con menos de 5 empleados,
tiene un alto nivel educativo: 40% PhDs, 25% Masters y 25% graduados
universitarios. Una situación similar se observa en las empresas con entre 6 y 10
empleados. Hasta en las firmas con entre 21 y 50, que representan un quinto del
total, se registra un alto porcentaje de doctores (12,5%) (Biominas, Brasil, 2011).
20. El trabajo en colaboración con universidades y centros de investigación es
una de las características de las empresas de biotecnología de Brasil. EL 95% de
estas tienen algún tipo de relación con estas instituciones. Del total,
aproximadamente el 70% tiene una relación formal con Universidades o centros
de investigación. Cabe mencionar que para el 77% de las empresas el objetivo
de esta asociación es el desarrollo conjunto de productos o procesos (BrBiotec,
Brasil, 2011). En Chile existen 215 grupos de investigación que se encuentran en
los diversos ámbitos de la biotecnología, éstos trabajan en el marco de 61
instituciones, incluyendo universidades, entidades del sector público y centros
privados de investigación (InvestChile 2012).
21. En Brasil, el financiamiento público ocupa un lugar central en el desarrollo del
sector privado; 78% de las empresas lo utilizan (BrBiotec Brasil 2011). El
Programa Biotecnológico de InvestChile ha materializado proyectos por US$ 37
millones (InvestChile 2012). España, producto de la crisis, ha visto caer casi un
30% la participación de los fondos públicos –un 70% el de las universidades- y
prevén que eso tenga consecuencias severas sobre el desempeño del sector
privado –de hecho, el último año, la I+D privada ha caído por primera vez en
cinco años un 5%- (Asebio, 2013).
presentar resultados; más la incertidumbre propia de toda
iniciativa científica sobre sus posibilidades de
descubrimiento-. En general, las Empresas Dedicadas a
Biotecnología (EDB) son lideradas por investigadores
desde algún laboratorio (público o universitario) y requieren
más de una década para desarrollar su descubrimiento y
convertirlo en algo comercializable; carecen de recursos
para su manufactura, distribución y comercialización; y su
modelo de negocios depende de conseguir apoyo
financiero –estos fondos van desde venture capitals, a
ofertas públicas de acciones, pasando por la venta de
licencias a grandes empresas del sector o subsidios
públicos-.
Estos dos modelos se observan sin lugar a dudas dentro
de la industria de la salud. En lo relativo a la producción
primaria, en cambio, el uso predominante de tecnologías
de modificación genética ha dado lugar a economías de
gama y escala; lo que ha llevado, rápidamente, a la
concentración corporativa al mismo tiempo. Por su parte,
existen muy pocos casos de pequeñas firmas dedicadas a
la biotecnología en los rubros industriales (distintos a los
dos anteriores), ya que los retornos en ese sector
dependen de la capacidad para escalar la producción (es
decir, de poder llevar el producto de escala laboratorio a
escala de producción en cantidades industriales en planta),
lo que exige poseer conocimientos ingenieriles y una gran
capacidad de inversión.
La OECD, entre sus países miembro para el año 2009,
había identificado unas 6000 PyMEs en el sector de la
salud (casi todas EDB) activas en el desarrollo de nuevas
drogas, plataformas tecnológicas –como ser la
secuenciación de genes, la síntesis génica o
bioinformática-, bioingeniería, y otras técnicas. En las otras
dos grandes ramas de actividad identificadas para la
biotecnología (producción primaria e industrial) la
presencia de PyME es mucho menor y con menos EDB.
En relación a las grandes firmas integradas, la OECD
identificó 50 grandes firmas en el rubro farmacéutico. En el
año 2006, las 5 más grandes invirtieron en I+D más de us$
6.000 millones, lo que casi cuadruplica lo invertido por las
5 principales en el rubro primario –donde identificó 10
grandes empresas- y vuelven insignificante lo gastado en
el rubro por las 5 primeras en biotecnología industrial (us$
275 millones).17
En farmacéutica, desde finales de los años 70, la
comercialización es dominada por las grandes firmas del
sector, mientras que las EDB las proveen con servicios y
otros desarrollos. Al mismo tiempo que el sector
experimenta gran cantidad de uniones y adquisiciones, el
amplio acceso a capital de bajo costo ha permitido el
17. La inversión total en I+D para ese mismo año–pública y privada, y en todos
los rubros (no sólo en los asociados a biotecnología)-, en Brasil rosó los us$
11.000 millones y en España los us$ 15.000 millones –los dos principales
inversores de la región por órdenes de magnitud-. En México fue de us$ 3.600
millones, en Portugal de casi us$ 1.500 millones y en Argentina fue de un poco
más de u$s 1.000 millones (www.ricyt.org).
54
las cuales tienen ingresos anuales de alrededor de us$ 1,5
millones. Una quinta parte de las empresas no tiene
ingresos con sus productos o servicios aún en desarrollo,
y sólo el 10% tiene ingresos anuales superiores a los us$
7 millones. Tomando el empleo como indicador del tamaño
de las firmas, la conclusión es similar. El 85% de las
empresas tiene hasta 50 empleados -un quinto tiene
menos de 5 empleados y un 25% tiene entre 6 y 10
empleados-; sólo el 9,4% de las empresas tiene más de
100 empleados, lo que indica que la mayoría de las firmas
tiene una estructura sencilla y/o se encuentran en proceso
de formar equipos (BrBiotec Brasil, 2011).
Las empresas que en México desarrollan actividad en
biotecnología varían en cuanto a su nivel de base
biotecnológica. Algunas tienen como su principal núcleo
de negocios a la biotecnología, mientras que otras sólo
incluyen en sus cadenas productivas o de servicios,
insumos, sistemas, procesos o aplicaciones relacionadas
con biotecnología. Dichas empresas constituyen una base
amplia y variada de la demanda de innovación, de
adaptación de tecnología y de conocimiento en
biotecnología. En este sentido (con criterios más amplios
que los establecidos para Brasil y España), se han
detectado 375 empresas que cuentan con procesos o
productos, insumos o sistemas relacionados con
biotecnología. La mayor proporción de ellas corresponde
al área de biotecnología farmacéutica (36%), seguida por
aquéllas de agrobiotecnología (21%) y después por las
correspondientes a biotecnología alimentaria (14%). En
las demás áreas se distribuyen el restante 19% (“Situación
de la biotecnología en México y su factibilidad de
desarrollo”; 2010).
Según la 2da Encuesta Nacional de Empresas de
biotecnología (Anlló et al, 2011), Argentina contaba en el
año 2009 con unas 120 empresas dedicadas a la
producción de biotecnología que se concentraban en
distintos campos productivos entre los que sobresalen los
medicamentos y otros insumos para el cuidado de la salud
humana (24 empresas), la producción de semillas (14),
inoculantes (29) y micropropagación (6), la sanidad (6) y
manejo ganadero (14) y la reproducción humana asistida
(22). Claramente, dada la estructura productiva del país,
se observa un sesgo hacia el sector agrícola-ganadero –el
sector de las semillas explica dos terceras partes de la
facturación total de las 120 empresas relevadas-. De esas
120 empresas, 58 son microempresas, un número similar
(52) PyMEs, y solamente una decena califica como
grandes (en términos de las definiciones locales sobre el
tema). La presencia de empresas medianas y grandes
sobresale en las producciones de semillas y
medicamentos y otros servicios aplicados a la salud
humana, mientras que las firmas de menor tamaño tienen
presencia en inoculantes, fertilización asistida y
reproducción animal. Más del 98% de las firmas relevadas
son de origen local; solamente en semillas, inoculantes e
insumos industriales existen empresas multinacionales. A
pesar de ello, éstas últimas explican más del 50% de la
facturación total –claramente, los grandes agentes
trasnacionales en el sector semillas son determinantes-.
Por otro lado, es importante remarcar que, si bien hay un
creciente apoyo al sector y los distintos países presentan
diversas iniciativas para apoyar su crecimiento, no existe
información sistematizada al respecto –salvo algún caso
particular-, lo que dificulta poder comparar los datos
existentes sobre la evolución del sector empresarial
biotecnológico en Iberoamérica. A su vez, dado que es un
área de crecimiento muy dinámico, la información suele
presentar fuertes variaciones de un año a otro –las
fuentes existentes no presentan, necesariamente,
información de los mismos períodos-lo que se suma al
problema de poder garantizar que se relevó todo el
universo existente.22
Por ende, a continuación se presenta la información que
se pudo relevar de fuentes secundarias, procurando
obtener el dato más reciente en cada caso, motivo por el
cual no debe tomarse como dato definitivo o realmente
significativo de toda la realidad de cada país.
Desde diversas perspectivas (patentes, indicadores
bibliométricos, entre otros), el principal país en
Iberoamérica en términos de inversión en I+D en
Biotecnología es España. Esto se refleja en inversión y
empresas de biotecnología. España, entre 2000 y 2010,
pasó de tener 89 a 395 empresas de biotecnología
(Fundación Genoma España). Casi dos terceras partes de
ellas (67%) tienen una orientación en salud (desarrollo de
nuevas tecnologías y aplicaciones o de agentes
terapéuticos –biofarmacéuticas - diagnóstico clínico);
agroalimentos ocupa el 23% y bioprocesos industriales el
10%. Entre 2011 y 2012, la facturación del sector pasó de
ser el 5,72% al 7,15% del PIB español, confirmando una
tendencia alcista del sector durante la década pasada
(ASEBIO, 2012).
En Brasil, segundo país de la región en relación al
desarrollo del sector biotecnológico, se ha estimado la
presencia de 237 empresas. El sector privado
biotecnológico se concentra en la región sudeste de
Brasil, especialmente en los Estados de San Pablo
(40,5% del total) y en Minas Gerais (24,5%).23
La mayoría
de la actividad del sector se concentra en salud humana
(39,7%). La salud animal es otro sector con fuerte
presencia en Brasil y el de reactivos también,
representando, respectivamente, 14,3%y 13,1%. Las
firmas dedicadas a la agricultura representan 9,7% y
medio ambiente y bioenergía suman 14,8% del número
total de empresas (BrBiotec Brasil, 2011).
Una de las características del sector biotecnológico
privado de Brasil es que está compuesto
mayoritariamente de micro y pequeñas empresas, 56% de
22. En general, dado que es un sector novedoso que está surgiendo, es muy
difícil determinar el padrón/universo a ser relevado, por lo que se suele trabajar
mediante el efecto “bola de nieve”, por la acumulación de información en varias
rondas de consulta, lo que, si bien permite realizar una aproximación, suele
brindar indicadores que subestiman la realidad.
23. Otros estados importantes son Rio de Janeiro (13,1%) y Rio Grande do Sul
(8%). En la region noreste, en el estado de Pernambuco se concentra el 4,2% de
las empresas de Brasil.
Según el informe elaborado por CORFO, existen 201
empresas de biotecnología en Chile, representando un
incremento del 30% en los últimos años. Las empresas
biotecnológicas chilenas se distribuyen principalmente en
el sector agroindustrial (41%) y de salud-diagnóstico
humano (27%), el 32% restante se distribuye en empresas
dedicadas a la acuicultura, alimentos, bioprocesos y
biotecnología industrial (InvestChile, 2012).
Según un relevamiento reciente, Colombia cuenta con 153
firmas de base biotecnológicas distribuidas en distintos
sectores: en el sector agrícola 59 (38%), sector alimentos
y bebidas alcohólicas 50 (33%), biocombustibles 12 (8%),
sector farmacéutico 8 (5%), Universidades y Centros de
Investigación 24 (16%) (Buitrago Hurtado G, 2012).
Por su parte, según un estudio de Ernst&Young, en
Portugal existen 40 empresas dedicadas a la
biotecnología; en su mayoría creadas entre 2001 y 2006.
Enfocadas en I+D, la mayoría de éstas se concentran en
tres áreas: salud, sector agrícola y medio ambiente. Al
mismo tiempo, el 40% de las empresas de biotecnología
de Portugal tienen algún tipo de asociación o colaboración
con otras firmas de I+D. Se observa una fuerte conexión
entre estas firmas y la comunidad científica, ya que el 86%
de estas firmas tienen acuerdos con universidades.
Dos lógicas en busca de una síntesis
Frente a esta realidad, cabe resaltar que el modelo de
negocios imperante se encuentra en conformación y
transita en el límite entre la empresa que investiga y el
laboratorio –público o universitario- que comercializa. La
tarea organizativa por delante no es sencilla ya que
implica sintetizar dos mundos muy diferentes en
horizontes temporales, riesgos, expectativas, normas y
conductas.
No es novedad que la ciencia se aplica y utiliza para hacer
negocios. De hecho, en algunas clasificaciones utilizadas
para segmentar a la industria según su comportamiento
tecnológico, se habla de sectores basados en ciencia
(Pavit, 1984). Pero existe una gran diferencia entre hablar
de sectores basados en ciencia, con empresas
propietarias de grandes laboratorios, que hacer de la
ciencia un negocio.
El modelo de negocios de la ciencia durante el siglo
pasado presenta algunas características salientes: a)
aquellas empresas que se embarcaron en la realización
de investigación básica fueron empresas de grandes
dimensiones, con capacidad para montar y sostener
grandes laboratorios (Dupont, Dow, Xerox, Kodak, entre
otras); b) las nuevas empresas emprendedoras, si bien
fueron claves para desarrollar nuevos productos y
mercados, en general, no se comprometieron con
significativas investigaciones científicas; y c) las
instituciones académicas, si bien podían involucrarse en
investigación aplicada, y tener cierta injerencia en algunos
sectores o áreas, nunca fueron grandes agentes en el
55
“negocio” de la ciencia. Las tres cosas cambiarían
radicalmente con el advenimiento de la biotecnología.
Recientemente, se observa el surgimiento de empresas
de base científica con otra lógica empresarial asociadas a
las nuevas tendencias (nanotecnología, biotecnología y
energía). Estas nuevas empresas tienen la particularidad
de que enfrentan horizontes temporales mucho mayores
que los de cualquier empresa tradicional (décadas de
riesgo e incertidumbre antes de colocar el producto en el
mercado) y, en ellas, la ciencia ha dejado de ser un
insumo necesario para avanzar en la elaboración de
ciertos productos, para pasar a ser, directamente, el
producto a comercializar. De allí que recientemente las
universidades estén asumiendo, o se las esté viendo,
como potenciales “nuevas empresas”. Quizás en parte por
la fuerte incertidumbre, o por estar acostumbradas a tratar
con la “lógica y tiempos científicos”, las universidades son
un nuevo agente que cada vez interviene más fuertemente
en este tipo de iniciativas, adquiriendo una función
empresarial en el nuevo mundo productivo basado en
ciencia (buscando no sólo ser quienes proveen el
conocimiento, sino también volviéndose inversores y
aspirando a obtener, al menos, parte de las ganancias).
El desarrollo de las TIC como negocio presentó ciertos
indicios que marcaban un cambio en el modelo
organizativo de la empresa24
hacia un perfil comercial que
implicaba poner en el centro, como el activo estratégico, al
conocimiento -aunque su mayor desarrollo comercial no
necesitó de la ciencia-.
La biotecnología probablemente es la puerta de entrada a
un nuevo mundo de negocios que presenta muchos
desafíos de gestión y organización y que, todavía, no logró
salir de la gran promesa para convertirse en una realidad
–si bien el volumen de facturación del sector ha ido
creciendo sistemática y significativamente, las ganancias
asociadas a estas iniciativas continúan siendo muy bajas
y en algunos casos, incluso, siguen dando pérdidas
(Pisano, 2006)-.
La capacidad que una empresa privada alcance para
desenvolver un modelo de negocio rentable en
biotecnología, que recupere los costos asociados a la
investigación, producción, distribución y comercialización
de los productos y procesos biotecnológicos y, a la vez,
deje una ganancia, será determinante para establecer el
modo en que se desarrollará la bioeconomía en el futuro.
En este caso, la idea de modelo de negocio remite a cómo
la empresa hace negocios; a cómo utiliza sus capacidades
y recursos para producir y generar ganancias en la venta
de bienes y servicios biotecnológicos.
24. Como novedades en el campo de la organización se pueden mencionar a los
spin-off de las universidades; un nuevo conjunto de instrumentos financieros para
este tipo de actividades –angel capitals, venture capitals, etc.-; más la necesidad
de un mayor vínculo entre los equipos comerciales y los de desarrollo de
producto, ya que el producto a comercializar implicaba una complejidad cognitiva
elevada para poder sostener su venta.
56
Si bien la cadena de valor en biotecnología va desde un
primer eslabón compuesto por la investigación básica
hasta llegar, en la otra punta, al consumidor final, es
importante comprender que la gran diferencia con otras
cadenas productivas pasa porque, en biotecnología, la
ciencia es el negocio en sí mismo, y no una herramienta
más para los negocios. Esto implica establecer una nueva
organización y forma de administración institucional que
facilite nuevas formas de colaboración empresarial, nuevas
definiciones de propiedad intelectual y nuevos arreglos
contractuales. Es decir, una gran empresa farmoquímica,
para desarrollar una nueva droga, puede aplicar técnicas
biotecnológicas (de hecho, lo hace desde hace muchos
años); allí no radica la novedad. Lo nuevo está en aquellos
emprendimientos que están surgiendo para desarrollar las
técnicas biotecnológicas y todo lo que ellas implican. Lo
novedoso radica en aquellos casos en los que el negocio
es todo el desarrollo de conocimiento para poder producir
una nueva droga. Allí está el eje de las nuevas empresas
biotecnológicas, conformadas por planteles científicos (en
general, con origen en universidades y laboratorios
públicos).
Según Gary Pisano, un negocio basado en ciencia se
diferencia de aquellos emprendimientos productivos que
utilizan a la ciencia en el hecho de que los basados en
ciencia trabajan, al mismo tiempo, en generar ciencia y
obtener un valor comercial de ella. Por lo tanto, las
empresas que utilizan a la ciencia como negocio participan
activamente en el proceso de creación y avance científico
–como cualquier laboratorio público o universitario-. De
hecho, el valor económico de la empresa depende,
principalmente, de la calidad de ciencia en la que se
encuentra involucrada y desarrollando. La biotecnología
presenta varias empresas que cumplen con esta consigna
(desde GENENTECH –considerada la pionera en el
mundo de la biotecnología- con sus investigaciones sobre
clonación genética y expresión de proteínas, hasta
MERCK identificando la estructura del virus del SIDA,
pasando por CELERA, la compañía privada que participó
de la iniciativa global por secuenciar el genoma humano),
o casos paradigmáticos (como la rápida creación de
empresas a partir de la publicación de ciertos artículos
claves sobre interferencia en ARN en búsqueda de
descubrir nuevas drogas). Cada novedad que aparece
dentro del campo de la biotecnología atrae ingentes masas
de recursos atentos a obtener grandes ganancias, incluso
mucho antes de que los descubrimientos estén asentados
y hayan dado señales consistentes sobre su capacidad
funcional. En consecuencia, estos emprendimientos
privados se ven forzados a participar activamente en
resolver cuestiones atinentes a la ciencia básica, a través
de desarrollos propios o en colaboración con otras
empresas y laboratorios universitarios (existe una fuerte
tasa de publicaciones conjuntas entre investigadores
universitarios y empresas en las disciplinas asociadas a la
biotecnología).
Así como las empresas privadas se involucran activamente
en la esfera académica de la investigación básica, las
universidades y laboratorios públicos avanzan sobre las
cuestiones comerciales. Las universidades, de hecho, han
comenzado a operar licencias y lazos con la industria tanto
para incrementar los fondos para investigación como para
apropiarse de los ingresos por derechos de propiedad
intelectual.25
Ya no se limitan solamente a las etapas de
investigación básica, sino que están avanzando aguas
abajo en las etapas de desarrollo y testeo de nuevas
drogas.
En algún punto, las necesidades básicas de los negocios
basados en ciencia no son muy distintas de las de otro tipo
de emprendimientos. Hace falta contar con los arreglos
institucionales necesarios para administrar una iniciativa
comercial, lo que implica poder asignar correctamente los
recursos escasos (financieros, humanos, intelectuales,
etc.), administrar el riesgo, coordinar las diferentes
actividades a llevar a cabo para generar valor y apropiarse
de las ganancias. Para ello, el capitalismo de mercado ha
avanzado a lo largo de la historia hasta presentar hoy
diversas herramientas sofisticadas que acompañan la
administración empresarial (sistemas de derecho de
propiedad intelectual, prácticas contables modernas,
mercados de capitales, diversas formas empresariales
–SA, SRL, etc.-). La ciencia, como negocio, implica
desafíos nuevos y únicos que demandan innovaciones
organizacionales y de gestión para poder llegar a obtener
resultados. Una buena gestión en empresas de base
científica será aquella que pueda administrar la
incertidumbre en el largo plazo, integrar los diferentes
cuerpos de conocimiento y aprender en el proceso
(Pisano, 2010).
A pesar de los buenos augurios y grandes apuestas que se
han hecho sobre el sector desde el surgimiento de
GENENTECH a la fecha, la tasa de éxito es relativamente
muy baja. Las expectativas de éxito y grandes retornos
generadas por las novedades biotecnológicas atrajeron
grandes inversiones sin resultados acordes a dichas
expectativas. La hipótesis de Gary Pisano al respecto –la
que plasma en su libro “Science Business”- es que no se
ha sabido resolver satisfactoriamente, aún, la fuerte
tensión existente entre los objetivos y requisitos de la
investigación y las iniciativas comerciales biotecnológicas.
Así, plantea para la biotecnología los tres planos en los que
existen desafíos particulares a ser resueltos en la gestión
de este tipo de iniciativas:
a) Las grandes y persistentes incertidumbres
asociadas a la ciencia exigen mecanismos que
administren y recompensen la toma de riesgo.
Obviamente que todo proyecto tiene sus propias dosis
de riesgo e incertidumbre, sobre todo si éste se
desarrolla en contextos que involucran tecnologías
avanzadas. Sin embargo, en muchos de ellos, la
tecnología ya está suficientemente madura como para
garantizar una base sólida de posibilidades fácticas. En
25. Son ejemplo de ello tanto la Universidad de Columbia, que generó ingresos
por más de u$d 300 millones durante dos décadas por sus patentes en
tecnología de ADN recombinante, como el Hospital escuela de Harvard, que ganó
u$d 46 millones en licencias en el año 2003.
57
desarrollar un tipo de organización particular –que, a
su vez, coincida con algún tipo de financiación
específica.
c) El rápido ritmo de avance del conocimiento científico
en un campo nuevo y en desarrollo como es el de la
biotecnología implica asimilar una capacidad por
aprendizaje acumulativo. El aprendizaje organizacional
o, mejor dicho, el desarrollar organizaciones que
aprendan es, a esta altura, un cliché del management
moderno. En cualquier caso, esta idea, dentro de las
empresas de base científica, toma toda una nueva
dimensión. Al iniciar un emprendimiento de base
biotecnológica son tan pocas las certezas que se
tienen y es tan dinámico el proceso de cambio que
está sucediendo debido al avance del conocimiento,
que todo debe ser re-evaluado permanentemente; las
decisiones deben ser revisadas reiteradamente para
poder determinar qué seguir y qué descartar, con el
agregado de que éstas deben tomarse en contextos
inciertos y nebulosos, donde existen escasos
antecedentes y experiencia, lo que garantizará que los
errores sean rutinarios, no por incompetencia, sino por
desconocimiento. Por lo tanto, el aprendizaje más
relevante, es aquel que nos permita aprender del error
y, a la vez, nos habilite a aprender a desaprender lo
actuado (Johnson, 2009). En este caso, el aprendizaje
es colectivo, y no sólo como un conjunto de
aprendizajes individuales, experimentado por cada
integrante del equipo, sino como un aprendizaje
organizacional acumulativo. Parte quedará expresado
en la memoria institucional escrita (manuales de
procedimiento, etc.), pero gran parte será tácito, dado
lo incipiente y dinámico del estado del arte.
Como plantean Khilji, Mroczkowski y Bernstein, las firmas
biotecnológicas son únicas porque, no sólo enfrentan
costos crecientes de I+D, competición global y adolecen
de masa crítica suficiente como para aprovechar
economías de escala, sino porque i) al basarse en ciencia,
son más ágiles y menos adversas al riesgo que una gran
farmoquímica, y sus innovaciones suelen ser más
radicales que en otros rubros (es decir, se destacan más,
a nivel individual, por obtener innovaciones radicales que
por recorrer el sendero de las innovaciones
incrementales); ii) representan conocimiento tácito, por lo
que la generación/explotación económica de dicho
conocimiento demanda una fuerte interacción basada en
ciencia; las alianzas con otras firmas y/o universidades
son parte de la rutina diaria, acelerando su acceso a
capital y conocimiento, y dándoles mayor velocidad y
flexibilidad de reacción ante las novedades que
aparezcan; y iii) el tiempo que transcurre entre el
establecimiento de la compañía y la aparición de
ganancias es más largo que el promedio de cualquier otra
industria –en promedio, todo el proceso biotecnológico,
desde el descubrimiento hasta su comercialización,
demanda unos 15 años-.
La innovación es la base de las pequeñas firmas
biotecnológicas; es lo que les permite atender nichos de
mercado con mayor eficiencia que sus competidores. Si
los negocios de base científica no es así, ya que
todavía hay dudas sobre la factibilidad tecnológica (¿se
puede expresar esa proteína en una bacteria? ¿qué
gen se relaciona con qué?, etc.). La biotecnología
enfrenta altos riesgos, variadas incertidumbres y largos
plazos de maduración. Para poder afrontar estos
desafíos, es necesario contar con financiamiento y,
para ello, es relevante el poder transformar el knowhow
de la industria en un activo distinguible y transable
comercialmente, para lo que hace falta volverlo
apropiable y plausible de ser monetizado (aquí es
donde intervienen los derechos de propiedad
intelectual y se abre la puerta para la polémica entre la
posibilidad de apropiar algo que está en la naturaleza y
la necesidad de financiar las iniciativas). La apropiación
de la ciencia básica –objeto a ser comercializado en los
nuevos emprendimientos de base científica- presenta
dos complicaciones particulares: i) ciertos tipos de
avances científicos no son plausibles de ser patentados
(por ejemplo, los descubrimientos biológicos básicos);
ii) los diversos modos de apropiación de la propiedad
intelectual (patentes, secretos comerciales, marcas,
etc.) son difíciles de aplicar en el marco de las rutinas y
valores de la comunidad científica, donde se aspira a
publicar los resultados y compartir los avances del
conocimiento.
b) Las bases heterogéneas y complejas que componen
el desarrollo científico de la biotecnología (por sólo
mencionar algunos de los campos: biomedicina;
biológica molecular; ciencias de la vida; genómica),
plantean un desafío por la integración de estas lógicas.
A pesar del esfuerzo sintetizador de esos términos
identificando una tecnología determinada como base
del cambio en curso, la realidad es que esa base es
mucho más amplia. Resulta más acertado pensar a la
biotecnología como una constelación de revoluciones
científicas (en biología, bioquímica, química,
computación y bioinformática, nano-física, ingeniería,
varios campos de la medicina, etc.) que como una
revolución única y concentrada.
Por ejemplo, el mundo de la investigación en
medicamentos ha variado sustantivamente. Mientras
en el pasado se concentraba en el campo de la química
médica, actualmente incluye multiplicidad de áreas.
Toda esta bateria de nuevas herramientas ha abierto un
conjunto de nuevas ventanas de oportunidad pero con
un detalle no menor: cada una de las tecnologías
nuevas permiten visualizar y solucionar problemas
parciales dentro del complejo rompecabezas que
implican los nuevos descubrimientos. Por ende, el gran
desafío pasa por coordinar, complementar e integrar
las diversas soluciones halladas, para dar una
respuesta global. En el caso particular de la
biotecnología, se añade que este conjunto de sub-
disciplinas se encuentran transitando etapas
madurativas incipientes. Por lo tanto, la dinámica de
integración compleja que presenta la biotecnología
establece el desafío por lograr articular el diálogo entre
expertos de distintas áreas del saber para poder llegar
a un destino común, para lo que es necesario
58
importante revisar el estado de la ciencia en biotecnología.
Para ello, en el próximo punto se hará una pequeña
reseña sobre los recursos humanos con que cuenta cada
país (en los casos que exista información), para luego
pasar revista a la evolución de las publicaciones, como
proxy de la producción científica en la materia, y a las
patentes, para acercarse a la idea de cuánto de ese
conocimiento producido es visto como un activo rentable y
quién se está apropiando del mismo.
IV. OFERTA ACTUAL DE CONOCIMIENTO EN LA
REGIÓN
En España, el personal dedicado a I+D (en equivalencia a
jornada completa) en biotecnología, tanto pública como
privada, se situaba para 2009 en torno a 22.000
personas30
(según los datos del INE). Esta cifra significaba
un aumento en más del 80% respecto a 2005,
representando los investigadores públicos un 75% del
total. Ello confirma la importancia que tienen los centros
públicos de investigación como motor de la producción
científica que sirve de base para las aplicaciones de la
biotecnología.
España produjo el 2,4% en 2009 y el 3,0% en 2010 de
todos los artículos científicos mundiales en Biociencias, y
el 9,9% de la producción científica europea en 2010,
situándose en el 4º lugar en el ranking de la Unión
Europea (Genoma España, 2011).31
Esto marca
claramente un crecimiento en la investigación
biotecnológica española, lo que augura un mayor conjunto
de iniciativas plausibles de ser transformadas en
emprendimientos privados o empresas de base
biotecnológica.
En el caso de Brasil, el financiamiento público ocupa un
lugar central en el desarrollo del sector privado en
biotecnología. El 78% de las empresas lo utilizan, y ello
muestra la importancia de la política científica, tecnológica
y de innovación -el financiamiento con capital de riesgo es
todavía poco: sólo el 14% de las inversiones de las
empresas proviene de él- (Biominas Brasil, 2011).
En cuanto a la producción científica, medida en términos
de programas/formación de posgrado en biotecnología, el
número de graduados y profesores (Masters y PhDs) es
significativo. En agronomía, se concentran alrededor de
8000 investigadores (considerando docentes y
estudiantes); en salud animal (veterinaria) 3300; en
bioquímica, ciencias farmacéuticas y farmacología 5100.
Otras áreas son muy importantes también: genética
(2000), enfermedades infecciosas (1600), inmunología y
microbiología (1500) (Biominas Brasil, 2011). Por lo tanto,
a pesar de contar con mayor cantidad de empresas en el
bien hace tiempo que se critica el modelo líneal para
comprender el proceso innovador26
(para alcanzar una
innovación deben cumplirse todas las etapas del
conocimiento previas, desde la investigación básica,
pasando por la aplicada, para luego desarrollar el
producto y recién allí lanzarlo al mercado como una
innovación), ciertamente, en este tipo de sectores de base
científica, el mismo está vigente y es el que mejor explica
la evolución y funcionamiento de la dinámica de
producción. Casi que sería la descripción de la función de
producción de este tipo de empresas (Khilji, S.;
Mroczkowski T.; y Bernstein B., 2006).
Quizás, justamente por su funcionamiento lineal,
contrariamente a otras disciplinas, en relación a las
actividades de I+D el aporte de fondos del sector público
en esta rama se corresponde con la mayor parte del
esfuerzo en investigación.27
Los laboratorios públicos y las
universidades son los grandes espacios donde se
desarrolla la investigación de punta en biotecnología,
tanto en salud como en actividades agropecuarias. Estos
centros investigan y mueven la frontera, al mismo tiempo
que son quienes forman los recursos humanos
capacitados.28
La actividad pública, sin embargo, no es
inocua; según la línea a la cual destinen financiamiento,
determinará qué actividad se desarrollará más
rápidamente.
Por esta razón –la relevancia de la inversión pública en
I+D-,29
más el hecho de que las Universidades e Institutos
Públicos son claves en el desarrollo del sector, es que es
26. Antes de que se desarrollaran las modernas concepciones que resaltan la
enorme complejidad de los procesos asociados a la innovación, predominaba el
llamado “modelo lineal de innovación” -bien caracterizado por Kline y Rosenberg
(1986)-. Allí, el cambio tecnológico se concibe como un proceso unidireccional
que va desde la investigación básica (ciencia), al surgimiento de aplicaciones
prácticas (innovación), continuando con la producción de nuevos bienes y
servicios, para, finalmente comercializarlos. En otras palabras, aquí se supone
que la innovación es simplemente ciencia aplicada -idea que responde bastante
acabadamente al “saber común” con relación al tema- y que las condiciones que
permiten su transformación en productos o procesos comercializables son
relativamente sencillas. Un reflejo de esta concepción es la distinción entre
invención, innovación y difusión como tres actos o etapas claramente separables
y bien definidas. La invención sería una actividad creativa aislada del proceso
productivo y cuyo impacto se deriva de las etapas siguientes de innovación y
difusión. La innovación, en tanto, consistiría en la primera introducción comercial
exitosa de un invento, cuyas características técnicas básicas ya se encontraban
plenamente definidas. A su vez, la difusión se entiende como una actividad
similar, en esencia, a la copia, encarada por los imitadores de la firma que
originalmente introdujo la innovación en cuestión. Claramente, el proceso
biotecnológico presenta mayores dificultades; sin embargo, este modelo lineal es
una descripción simplificada bastante certera sobre la función de producción de
las iniciativas biotecnológicas modernas.
27. EE.UU. explicó más del 80% del gasto público en I+D en biotecnología
registrado en 2005 (para ese año, el gasto público norteamericano en
biotecnología en salud era cuatro veces el gasto sumado de 25 países
integrantes de la UE); el gasto privado global es menor que el público y, en este
caso, USA concentraba un poco más del 65%. Las previsiones marcan que esta
preponderancia de USA no se va a modificar (básicamente gracias a su industria
de la salud), aunque también señalan un crecimiento importante por parte de las
economías emergentes (principalmente Brasil, China e India en agricultura, con
cierta lógica por las demandas crecientes de su población).
28. Se verifica un incremento notable en formación de RRHH por parte de
múltiples países (entre los que se destacan varios emergentes, con China e India
escalando posiciones los últimos años).
29. La región no cuenta con grandes empresas globales en biotecnología que
puedan sostener por sí solas la inversión necesaria para llevar adelante
investigaciones de punta -todavía, ya que algunas iniciativas, acompañadas por
las adecuadas políticas gubernamentales, podrían ir en ese sentido- lo que
demanda la participación activa de la inversión pública para sostener los
proyectos de I+D.
30. En la distribución del gasto en los centros públicos de investigación, el
personal constituye aproximadamente el 60%.
31. Evidentemente, esta dinámica y producción científica se verán afectadas por
los recortes presupuestarios que viene sufriendo el sector de I+D en España los
últimos años como consecuencia de la crisis.
59
215 grupos de investigación que se encuentran en los
diversos ámbitos de la biotecnología. Éstos trabajan en el
marco de 61 instituciones, incluyendo universidades,
entidades del sector público y centros privados de
investigación.
El caso de Cuba merece un comentario aparte. El Centro
de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) concentra
las actividades de Investigación y Desarrollo, de
producción y de comercialización de productos biológicos.
Según su propia definición, su impacto está destinado a la
salud humana, las producciones agropecuarias,
acuícolas, y al medio ambiente. En la Dirección de
Investigaciones Biomédicas (IBM) del centro trabajan en
más de 20 proyectos encaminados a la obtención y
desarrollo de productos biomédicos 200 trabajadores: el
41% de los investigadores ostenta el grado de Doctor en
Ciencias y el 37% el de Máster en Ciencias. En lo referido
a las investigaciones agropecuarias, cuenta con un
Departamento de Plantas y uno de Biotecnología animal
(www.cigb.edu.cu).
Un reciente trabajo de relevamiento sobre los recursos
biotecnológicos en la Provincia de Buenos Aires, en
Argentina, estimaba que existían, para 2011, más de 600
proyectos de investigación en marcha con más de 3500
investigadores abocados a ello (Anlló, Bisang y Gutti;
2013) en dicha provincia -la de mayor concentración
poblacional y de investigadores-. Sendos informes para
las otras dos mayores provincias del país, Córdoba y
Santa Fe, también señalan una gran cantidad de
proyectos de investigación. En Santa Fe, el estudio
identificó 192 proyectos llevados adelante por 75 equipos
de investigación que aglutinaban, aproximadamente, a
unos 450 investigadores en el año 2010 (Stubrin, 2012a);
mientras que en Córdoba se identificaron
aproximadamente 200 investigadores involucrados en 259
proyectos de investigación (Stubrin, 2012b). Por otra serie
de indicadores, podría aseverarse que esta información
representa el 80% del total para el país, por lo que podría
estimarse que Argentina, para el año 2010, contaba con
más de 5000 investigadores trabajando en más de 1300
proyectos de investigación biotecnológica.
Todo este conjunto de grupos de investigación y proyectos
se traducen en resultados. Por ende, a continuación se
pasa revista a la producción científica en biotecnología de
Iberoamérica en términos de citas bibliográficas y
patentes.
PUBLICACIONES CIENTÍFICAS
El Informe “La biotecnología en Iberoamérica: situación
actual y tendencias”, publicado en el Estado de la Ciencia
2009, realizaba un exhaustivo relevamiento de la
evolución de las producción científica –medida en
publicaciones y citas realizadas- en biotecnología. Todas
las tendencias allí señaladas han continuado, reforzando
los horizontes que se vislumbraban. Aquel informe
contaba con información hasta el año 2008, en el que el
total de las publicaciones en biotecnología registradas en
área asociado a salud, los recursos científicos se
encuentran mayormente concentrados en áreas
relacionadas con la producción primaria (agricultura y
salud animal).
El trabajo en colaboración con universidades y centros de
investigación es una de las características de las empresas
de biotecnología de Brasil. El 95% de éstas tienen algún
tipo de relación con aquellas. Del total, aproximadamente
el 70% tiene una relación formal con universidades o
centros de investigación. A su vez, cabe mencionar que
para el 77% de las empresas el objetivo de esta asociación
es el desarrollo conjunto de productos o procesos.
Adicionalmente, más de la mitad de estas compañías
utiliza la infraestructura de estas instituciones (laboratorios
o equipos) y 44% contrata servicios especializados. Estos
datos confirman el rol central que juegan las universidades
y los centros de investigación en el desarrollo de nuevas
tecnologías en el sector privado en Brasil (BrBiotech Brasil,
2011).
Por su parte, en México se desempeñan aproximadamente
3100 investigadores en las áreas de biotecnología y
biociencias aplicadas, agrupados en 185 programas de
posgrado e investigación en los que se desarrolla
investigación científica y formación de maestros o doctores
en ciencias -solamente 1000 se dedican tiempo completo a
la biotecnología como actividad principal- (Trejo Estrada,
2010. Existen 542 programas educativos en biotecnología
y biociencias aplicadas, o en áreas relacionadas con la
biotecnología; el 46% correspondieron a programas de
nivel de licenciatura; el 32% a programas de nivel
maestría; el 18% a doctorado, y sólo el 4% al nivel de
Técnico Superior Universitario (TSU). (Bolivar Zapata F,
2003).
Según un estudio del Observatorio Colombiano de Ciencia
y Tecnología (OCyT 2004) sobre los programas de
posgrado para la formación en biotecnología, Colombia
contaba en el primer quinquenio del siglo con 16
doctorados y 50 maestrías. En la perspectiva de capacidad
científica y tecnológica medida a través de las unidades de
investigación, investigadores y proyectos de biotecnología
moderna, Colombia presentaba 184 unidades de
investigación y 1007 investigadores relacionados a 678
proyectos.
Los centros de investigación en biotecnología en Colombia
se distribuían en su inmensa mayoría entre las
instituciones de educación superior (113, representando el
61,4%), y las instituciones y organizaciones sin fines de
lucro (con 45, son el 24,5%). El resto se repartía entre el
Gobierno (con 12, siendo el 6,5 %) y empresas privadas
(14 centros, que significaban el 7,6%). El 54% de los
grupos y centros en Colombia trabajan en biotecnología
agropecuaria, mientras que el resto se reparte en salud
humana, animal, problemas ambientales e industriales
(Gonzáles C. et al, 2010).
Actualmente, la biotecnología en Chile abarca una amplia
gama de sectores gracias al Programa Biotecnológico de
InvestChile (Conicyt, 2012). Hoy en día en Chile existen
60
el SCI alcanzaban a 62.472. La actualización
de esa información32
muestra que en 2012
ese conjunto alcanzó a un total de 81.843
documentos (Gráfico 2).
Si se observa a nivel global, las publicaciones
en biotecnología han crecido mucho más que
la producción científica general; así, mientras
que las citas en publicaciones científicas en
su conjunto crecieron entre 2000 y 2012 un
poco más de un 50% -lo cual también señala
la dinámica ascendente de la producción de
conocimiento científico globalmente-, las
destinadas específicamente a cuestiones
relativas a biotecnología lo hicieron en casi un
130% (Gráfico 3).
Este crecimiento se explica, principalmente,
por la dinámica de publicación de los dos
primeros países: EE.UU. con un crecimiento
superior al 75% durante ese período (principal
país en cantidad de citas en publicaciones,
con casi 25.000 en el 2012), y la muy
significativa aceleración de la capacidad de
producción y publicación de China, quien
pasó a ocupar la segunda posición en número
de publicaciones (con casi 15.000 en 2012)
incrementando su presencia en la SCI en más
de 15 veces en estos últimos 12 años. Japón,
Alemania e Inglaterra completan el podio de
los países con mayor cantidad de
publicaciones -todos ellos rondando las 5000
publicaciones el último año- (Gráfico 4).
En este sentido, es válido destacar que
Iberoamérica también ha participado de este
fenómeno ascendente, más que duplicando
su producción científica (pasando de menos
de 2000 publicaciones a más de 7000 en los
últimos 12 años) y escalando posiciones
aproximándose a los principales países. En
este caso, el incremento en el ratio de citas en
publicaciones ha sido generalizado, aunque
se destacan -por la gran cantidad de
publicaciones- los dos principales países en
términos de esfuerzo científico: España (con
casi 3000 citas) y Brasil (con casi 2000)
–nótese que no son valores tan alejados de
los del pelotón de cola del top cinco a nivel
global, los que, de mantenerse la tendencia,
serían rápidamente alcanzados por estos dos
países-. El podio de los cinco primeros países
iberoamericanos lo completan Portugal,
México y Argentina (en ese orden), todos con
citas en publicaciones en torno a 500
(Gráfico 5).
0
5000
10000
15000
20000
25000
30000
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
EEUU
CHINA
JAPÓN
ALEMANIA
INGLATERRA
Gráfico 4. Publicaciones en biotecnología de los principales
países del mundo.
Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS
0
50
100
150
200
250
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
Total Bio
Total SCI
Gráfico 3. Total de publicaciones en SCI y biotecnología (Base 2000=100)
Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS
0
10000
20000
30000
40000
50000
60000
70000
80000
90000
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
Gráfico 2. Total de publicaciones en biotecnología (SCI)
Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS
32. Para la actualización se replicó la estrategia de búsqueda
utilizada en el informe mencionado, basada en las técnicas
incluidas en la definición de biotecnología de la OCDE.
61
Cuando se desagregan las publicaciones por
institución de origen, sorprendentemente, no
es una institución española la primera del
ranking para el año 2012, sino la Universidad
de San Pablo (USP), Brasil, la que participa
en casi un cuarto del total de publicaciones de
ese país. Siguiendo en el análisis por
instituciones, se observa que la producción
científica se encuentra bastante concentrada.
En Brasil, las cinco primeras instituciones
(todas Universidades del sur del país)
explican más de la mitad de la producción
científica; en Chile, la Universidad de Chile, y
en México, la Universidad Autónoma, explican
casi un tercio de la producción; en Argentina,
el CONICET representa más del 50% de las
citas bibliográficas –esta fuerte concentración
permite que el CONICET se ubique entre las
primeras cinco instituciones académicas en
producción científica en la región que, junto al
CSIC (quien ocupa el segundo lugar), son las
únicas entidades que no son universidades
dentro de las primeras 25 instituciones por
producción bibliométrica-.
En España y Portugal (1º y 3º país en término
de citas bibliográficas), en cambio, si bien son
países con muchas publicaciones, las
mismas aparecen más repartidas entre
distintas entidades, marcando una menor
concentración institucional (probablemente,
exista una mayor competitividad entre los
diversos grupos y, la posibilidad de establecer
redes en Europa les permita no tener que
concentrar toda su producción en pocas
entidades) (Gráfico 6).
En este sentido, en términos de redes y
vinculaciones de 2012, utilizando las co-
publicaciones como proxy de la colaboración
en la producción científica, se puede observar
que Iberoamérica conforma una “constelación
planetaria” con dos “soles”: España y Brasil. A
su vez, aquellos países que más publican –el
tamaño del círculo está en relación a la
cantidad de documentos- tienden a tener
mayores relaciones entre sí, siendo España
quien mayores colaboraciones con los demás
países presenta (Gráfico 7).
De forma un tanto previsible, cuando se
desglosa por co-publicaciones entre
instituciones en 2012, en cambio, se observa
una tendencia fuerte a colaboraciones intra-
países, y un menor flujo inter-países. En
cualquier caso, lo que si se mantiene es la
mayor vinculación entre los nodos mayores,
los que terminan funcionando como soles o
planetas mayores que atraen a sus órbitas a
los de menor tamaño (Gráfico 8).
0
1000
2000
3000
4000
5000
6000
7000
8000
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
TOTAL IBERO
ESPAÑA
BRASIL
PORTUGAL
MÉXICO
ARGENTINA
CHILE
COLOMBIA
Gráfico 5. Publicaciones en biotecnología de los principales
países iberoamericanos.
Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS
549
327
267 265
217
170 169
143 142
129 117 116 110 107 106 105 101 88 87 85 76 75 73 70 69
0
100
200
300
400
500
600
U
niv
Sao
Paulo
-BR
C
SIC
-ES
U
niv
Barcelona
-ES
C
O
N
IC
ET
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U
niv
Autonom
a
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U
niv
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de
Janeiro
-BR
U
niv
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Sao
Paulo
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pinas
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Buenos
Aires
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U
niv
Valencia
-ES
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III-ES
U
niv
C
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plutense
M
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-ES
U
niv
Autonom
a
M
adrid
-ES
U
niv
Santiago
de
C
om
postela
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U
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N
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Lisboa
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U
niv
C
hile
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L
U
niv
M
inho
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U
niv
G
ranada
-ES
U
niv
C
oim
bra
-PT
U
niv
N
avarra
-ES
U
niv
Sevilla
-ES
Gráfico 6. Producción en biotecnología de las principales
instituciones iberoamericanas
Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS
62
CSIC
CONICET
Inst Salud Carlos III
Univ Autonoma Barcelona
Univ Autonoma Madrid
Univ Barcelona
Univ Buenos Aires
Univ Chile
Univ Coimbra
Univ Complutense Madrid
Univ Estadual Campinas
Univ Fed Minas Gerais
Univ Fed Rio de Janeiro
Univ Fed Rio Grande do Sul
Univ Fed Sao Paulo
Univ Granada
Univ Minho
Univ Nacl Autonoma Mexico
Univ Navarra
Univ Nova Lisboa
Univ Porto
Univ Santiago
de Compostela
Univ Sao Paulo
Univ Sevilla
Univ Valencia
Gráfico 8. Red de colaboración institucional en la biotecnología iberoamericana (2012)
Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS
Nota: Se incluyen las 25 instituciones de mayor producción. El tamaño del nodo representa la cantidad de publicaciones. Los colores agrupan señalan países de
pertenencia (rojo: Argentina, violeta: Brasil, gris: Portugal, naranja: España, negro: México y azul: Chile).
BRASIL
ARGENTINA
CHILE
BOLIVIA
COLOMBIA
COSTA RICA
CUBA
ECUADOR
EL SALVADOR
GUATEMALA
HONDURAS
MEXICO
NICARAGUA
PANAMA
PERU
ESPAÑA
PARAGUAY
URUGUAY
VENEZUELA
DOMINICANA
PORTUGAL
Gráfico 7. Red de colaboración en la biotecnología iberoamericana (2012).
Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS
Nota: El tamaño de los nodos da cuenta de la cantidad de publicaciones. El color señala la cantidad de lazos que establece cada país (grado): rojo para mayor
intensidad de relaciones, gris para menor intensidad.
63
0
2000
4000
6000
8000
10000
12000
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
Gráfico 9. Patentes PCT publicadas en biotecnología
Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI
33. Para ampliar en cuestiones técnicas sobre la lectura e
interpretación de las patentes, se recomienda leer las
aclaraciones metodológicas que se realizan en el informe “La
biotecnología en Iberoamérica: situación actual y tendencias”,
publicado en el Estado de la Ciencia 2009 (www.ricyt.org).
34. Aunque en declinación constante, pasando de explicar más
del 50% de las mismas a inicios del milenio, para ser hoy
apenas un poco más del 40% del total.
35. Del 2002 en adelante con registros que varían en torno a las
1000 patentes.
36. Luego del boom de inicios de milenio se estabilizó los
últimos años en torno a las 600 patentes.
37. Intercambiando posiciones en el cuarto y quinto lugar (a
comienzos de la década del 2000, Inglaterra ocupaba el
segundo lugar, pero desde ese momento viene declinando su
patentamiento, y hoy registra la mitad de lo que hacía en
aquellos años, mientras que Francia ha venido incrementando
su participación lenta, pero sostenidamente).
PATENTES
Como ya señalara oportunamente el informe
“La biotecnología en Iberoamérica: situación
actual y tendencias”, publicado en el Estado
de la Ciencia 2009,33
a nivel mundial las
patentes publicadas por la OMPI en el marco
del convenio PCT en biotecnología (utilizando
la definición de patente biotecnológica de la
OECD) oscilan anualmente en torno a las
8000 -con una variabilidad menor a mil, salvo
para el período de auge entre 2001 y 2003,
donde los registros superaron la barrera de las
10.000 publicaciones (Gráfico 9).
A nivel mundial, EE.UU. es el principal titular
de las mismas.34
Completan los cinco
principales países en términos de titularidad,
Japón,35
Alemania,36
Francia e Inglaterra37
(Gráfico 10). Asimismo, como también se
remarcara en dicho informe, los cinco
primeros países en términos de titularidad de
patentes, también son los primeros cinco en
términos de publicaciones (con la excepción
de China, segundo en publicaciones). Esta
correlación no haría más que reafirmar la
dependencia de la investigación para poder
obtener resultados plausibles de
transformarse en innovaciones (en la lógica
del modelo lineal de innovación).
En ese escenario de cierta estabilidad,
Iberoamérica pasó de ser titular del 0,4% del
total de patentes publicadas en el año 2000, a
superar el 3% en el 2012 (en base a un
incremento sostenido en el tiempo en sintonía
con lo sucedido en publicaciones), dando
lugar a una perspectiva optimista sobre el
futuro del sector (Gráfico 11). Sin embargo, a
pesar de que la mayoría de los países han
experimentado un movimiento ascendente en
el desarrollo del sector, el mismo se encuentra
fuertemente concentrado por los dos países
con mayor presencia en el sector; España y
Brasil –quienes, a su vez, poseen los mayores
sistemas científicos de Iberoamérica-.
0
1000
2000
3000
4000
5000
6000
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
EEUU
JAPON
ALEMANIA
FRANCIA
INGLATERRA
Gráfico 10. Principales países en la titularidad de patentes PCT
publicadas en biotecnología
Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI
0
50
100
150
200
250
300
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
Gráfico 11. Patentes PCT de titualres iberoamericanos
publicadas en biotecnología
Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI
64
Cerca del 80% de las patentes
iberoamericanas las explican España
(registrando por encima del 60% del total
durante casi todo el período), y Brasil
(explicando un poco menos del 15% del total
registrado, aunque ganando participación los
últimos años). En el acumulado de estos 12
años, si se suman Portugal (6,3% del total) y
México (4,9%), se tiene el 90% del total de
patentes con titularidad en Iberoamérica. Si
en lugar de observar el acumulado se presta
atención a la dinámica de los últimos años, se
destaca Chile, quien registra un incremento
en su tasa de patentamiento anual en
biotecnología, pasando a ocupar el tercer
lugar de patentes registradas en el año 2012
-debajo de España y Brasil- (Gráfico 12).
Merecen mencionarse dos casos particulares
que, por sus características individuales y
antagónicas entre sí, llaman la atención. Por
un lado, el caso de Cuba que en el acumulado
completa el podio de los cinco primeros
países titulares de patentes en la región (con
70 registros). Dadas las particularidades del
sistema de investigación cubano, estos
registros contribuyen a que la segunda
entidad con mayores títulos de patente en su
poder sea el CIGB. Al mismo tiempo, la
relación entre nacionalidad del inventor y del
titular de la patente registrada es de casi una.
En el otro extremo, Argentina, que figura
séptima en el total acumulado de titularidad
de patentes biotecnológicas, aparece en el
tercer lugar según los inventores (muy cerca
de Brasil), lo que hace que la relación
titularidad e inventores sea la más elevada de
la región (10 inventores argentinos por cada
titular de patente con esa nacionalidad),
duplicando a su seguidor. Los valores de este
ratio (entre nacionalidad de inventor y
nacionalidad de titular), en general, son
bastante elevados y llamativos para toda
Latinoamérica, señalando una buena
capacidad inventiva (en este caso, sobre
todo, de investigación en biotecnología), pero
una poca capacidad empresarial para
transformar el descubrimiento científico en un
negocio próspero y afincado territorialmente
en los países latinoamericanos, siendo el
caso argentino el extremo de tal situación.
Este aspecto debería ser atendido por los
gobiernos, ya que se están realizando fuertes
esfuerzos en materia de formación de
recursos humanos y financiamiento de
proyectos, y los frutos de dicha inversión
social parecerían estar siendo aprovechados
(y madurados) en otras latitudes. Estas
características llevan a plantear la siguiente
hipótesis: los problemas no residirían en la
política científica y tecnológica sino, más bien,
en las condiciones para –o ausencia de- la
0
20
40
60
80
100
120
140
160
180
200
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
ESPAÑA
BRASIL
CHILE
PORTUGAL
MEXICO
COLOMBIA
ARGENTINA
CUBA
Gráfico 12. Principales países iberoamericanos en la titularidad de
patentes PCT publicadas en biotecnología
Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI
863
184
85 68 62
36 34 25 7 5 3 2 1 1 1
0
100
200
300
400
500
600
700
800
900
1000
ESPAÑ
A
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ASILPO
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G
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O
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AN
AEC
U
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O
STA
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IC
AH
O
N
D
U
R
AS
Gráfico 13. Patentes PCT de países iberoamericanos
(acumulado 2000-2012)
Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI
65
creación de empresas, es decir, para un
óptimo“clima de negocios”.
En términos de titularidad, la institución que
más patentes posee a nivel global es la
Universidad de California –reafirmando así la
noción del estrecho vínculo entre
investigación y oportunidad comercial-. Detrás
de ella, se ubican 9 empresas relacionadas
con el campo de la farmaceútica y la salud
humana, en las que, si bien predominan las de
origen norteamericano, dado su carácter de
multinacionales y la sucesión de adquisiones
y fusiones que están sucediendo, es dificil
distinguir la nacionalidad del capital y sus
propietarios. Por ello, quizás resulte más
significativo observar que sus comienzos
están ligados a la ciencia, tanto las de reciente
formación como las de más larga data38
(Gráfico 14).
En contraposición, en Iberoamérica, la
principal institución en términos de titularidad,
muy lejos de su seguidor inmediato, es el
CSIC de España (que registra más de 200
patentes, mientras que el segundo no llega a
30). Asimismo, tambien se destaca que,
mayoritariamente, los titulares de las patentes
son universidades (7 españolas, 3 brasileras y
una chilena) o instituciones científicas (a la
CSIC de España, se suman la FAPESP y
FIOCRUZ de Brasil, más el CONICET de
Argentina). Por lo tanto, entre las primeras 20
entidades en términos de titularidad de
patente, sólo se encuentran 6 empresas –y no
entre las diez primeras- (3 españolas, una
argentina y otra brasilera)39
(Gráfico 15).
38. Las empresas que, junto a la Universidad de California,
conforman los diez principales titulares de patentes, si no son
ya grandes empresas constituidas que, en los últimos años,
viraron hacia la biotecnolgogía (como Bayer y Novozymes), son
compañías de reciente creación (GENENTECH, considerada la
pionera en la moderna biotecnología, tiene 35 años), que están
siendo adquiridas o se están funcionando con grandes
empresas (grandes laboratorios, mayoritariamente). Así,
Human Genome Science fue adquirida en el 2012 por
GlaxoSmithKline; CuraGen fue absorbida por Celldex
Therapheutics en 2009, mismo año en el que GENENTECH
pasó a ser parte del grupo ROCHE; Millennium
Pharmaceuticals –creada originalmente en el año 1993, en
Cambridge, Massachusets-, fue adquirida en el 2008 por
Takeda Pharmaceutical. Applera, es un contra caso, ya que
nace como un desprendimiento de la división de ciencias de la
vida de la corporación Perkin-Elmer –en el año 1999 ésta última
es adquirida por una empresa tecnológica multipropósito a la
que no le interesó la división-. Finalmente, quedan dos casos
paradigmáticos que continuan independientes: Isis
Pharmaceuticals, creada en 1989 con sede en San Diego, que
es proveedora de casi todos los grandes laboratorios
farmacéuticos, y Biowindow, que fue fundada en 1998 y tiene
base en Shangai.
39. Es interesante remarcar que la empresa brasileña, Alellyx
SA, especializada en el estudio de la caña de azúcar, fue
adquirida en el 2008 por Monsanto. Al mismo tiempo, dos de los
emprendimientos privados son los “comercializadores” de las
patentes generados en laboratorios privados de investigación
(INIS, de la Fundación Leloir en Argentina, y CIMA, del Centro
de Investigaciones en Medicina Aplicada de Pamplona,
Navarra, en España).
1221
922
825
552
498
469
435
376
329
322
0 200 400 600 800 1000 1200 1400
UNIVERSIDAD
DE CALIFORNIA
BAYER
BIOWINDOW
ISIS PHARMACEUTICALS
NOVOZYMES
MILLENNIUM
PHARMACEUTICALS
GENENTECH
HUMAN GENOME
SCIENCES
APPLERA
CURAGEN
Gráfico 14. Principales titulares de patentes PCT
en biotecnología a nivel mundial (acumulado 2000-2012)
Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI
220
37
25
24
23
19
17
15
14
14
14
14
14
12
12
11
10
8
8
8
6
5
5
5
0 50 100 150 200 250
CSIC
CT BIOTECH
BIOMEDICINA CIMA
UNIV. AUT. MADRID
UNIV. SANTIAGO COMPOSTELA
UNIV. BARCELONA
UNIV. AUT. BARCELONA
PROGENIKA BIOPHARMA SA
FAPESP
UNIV. POL. VALENCIA
UNIV. MINAS GERAIS
UNIV RIO DE JANEIRO
UNIV. DE ZARAGOZA
UNICAMP
UNIV. COMPLUTENSE DE MADRID
PANGEA BIOTECH SA
CONICET
FUND OSWALDO CRUZ
INIS BIOTECH LLC
UNIV. CHILE
ALELLYX SA
BRASIL PESQUISA AGROPEC
UNIV. COIMBRA
UNIV. DO MINHO
Gráfico 15. Principales titulares iberoamericanos de patentes PCT
en biotecnología a nivel mundial (acumulado 2000-2012).
Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI
66
Sin embargo, si bien se trata de una ventaja relativa
adquirida, la abundancia e historia evolutiva en términos
de recursos naturales de origen biológico por sí sola no
llega a constituir una condición necesaria para poder
participar en la revolución biotecnológica. La condición
necesaria es contar con equipos y laboratorios de
investigación en biotecnología. Como se vio en el
presente documento, la función de producción
biotecnológica moderna demanda necesariamente iniciar
el proceso en el laboratorio, si se espera obtener algún
producto al final del proceso. Por ello, es importante saber
con qué recursos científicos se cuenta en estas disciplinas
–aquellas vinculadas a la biotecnología moderna- y
conocer su evolución reciente. En este sentido, un
indicador positivo para la región lo constituye la creciente
participación de Iberoamérica en la producción de
conocimiento asociado a la biotecnología y la existencia
de numerosos y diversos grupos de investigación.
Al mismo tiempo, como toda condición necesaria, no es
suficiente. Lo que hace falta para poder ser protagonistas
del cambio por venir es poseer empresas grandes que se
vuelvan agentes relevantes a escala global en los nuevos
modos de producción. Es aquí donde se presenta el
mayor desafío a la región. Si bien hoy se cuenta con
incipientes y crecientes iniciativas de pequeña escala –las
empresas de base biotecnológica-, el grueso del negocio
se relaciona con grandes corporaciones, las que hoy,
todavía, pertenecen a otros países.
La región está llamada a jugar un rol relevante en el
próximo paradigma tecnológico. Las características que
tendrá su participación, todavía está por verse. Para que
esa relevancia se vuelva determinante y el control –o rol a
interpretar- no quede supeditado a las decisiones de otros
agentes, será necesario el desarrollo de emprendimientos
de gran escala localizados en su territorio -de preferencia,
con dueños de la región-. Para ello hace falta diseñar
buenas políticas públicas y de gobierno (incluso, a escala
regional). Parte de esas políticas debe consistir en
continuar financiando la investigación en temas relativos a
la moderna biotecnología, comenzar a ser más selectivo
en la orientación de las investigaciones y acompañar –y
en algunos casos, de ser necesario, generar- el
surgimiento y crecimiento de empresas de base
biotecnológica. Es ahí donde se encuentra la gran
oportunidad, el gran desafío, para las próximas décadas.
La presentación realizada de manera estilizada de la
oferta actual de conocimiento en biotecnología en la
región permite confirmar el rol estratégico de los sistemas
científicos en la producción de conocimiento y en el
establecimiento de las bases del potencial sistema
empresarial de la bioeconomía en la región.
V. REFLEXIONES FINALES
Si las proyecciones sobre crecimiento demográfico y
sustentabilidad del modo de vida actual se verifican en el
futuro, entonces, Iberoamérica tiene una oportunidad
única -en perspectiva histórica-.
La superpoblación, el crecimiento de la clase media
global, y la presión sobre la demanda de recursos
naturales por los hábitos de consumo existentes
acelerarán el surgimiento del próximo paradigma
tecnológico, el cual deberá dar respuesta a estos
desafíos. Evidentemente, parte de la solución vendrá de la
mano de las innovaciones biotecnológicas (lo que resta
saber es si serán todas de ese origen o si el paradigma a
conformarse tendrá otros componentes más relevantes,
como ser la nanotecnología y los nuevos materiales), por
lo que es lógico pensar que la bioeconomía tendrá un rol
muy importante en el marco de las políticas y previsiones
gubernamentales.
Las anteriores revoluciones tecnológicas (siguiendo la
descripción realizada por Freeman y Soete), estuvieron
basadas en procesos y cambios fuera de la región.40
Esta
vez, existe una característica tecnológica asociada a lo
biológico que establece una necesidad de localización: el
territorio importa, en tanto y en cuanto los climas, suelos y
ambientes son únicos y particulares a cada lugar. En este
sentido, Iberoamérica presenta una larga experiencia en
el tema. La península Ibérica con una milenaria tradición
en la producción de alimentos –que va desde las
plantaciones de vides, olivos y frutales, hasta la
elaboración de aceites, vinos y otros alimentos-, junto a
los países latinoamericanos con una fuerte raíz e historia
agrícola y siglos de adaptación de especies y variedades
a las condiciones ambientales de la región, posicionan a
estos países en el lugar de potenciales proveedores de
materias primas renovables al resto del mundo. De hecho,
las proyecciones de FAO predicen que para los próximos
veinte años la única región con capacidad de exportar –y
abastecer- productos agrícolas será Sudamérica.
40. La primera revolución tecnológica, fue la revolución industrial (1780-1840),
con predominancia del Reino Unido, y se vinculó a la industria textil; la segunda
(1840-1890), hizo eje en la aparición del motor a vapor y el ferrocarril, sumando
al Reino Unido otros países europeos y a EE.UU.; la tercera (1890-1940), fue la
era del acero y la electricidad, marcando el cambio de eje como principal potencia
mundial a EE.UU.; la cuarta (1940-1990), fue la consolidación del modelo
americano de vida y producción, con las producciones masivas asociadas al
automóvil, los electrodomésticos y materiales sintéticos; y la última, hasta ahora,
(desde 1990 en adelante), relacionada con la revolución en las tecnologías de la
información y la comunicación (la microelectrónica), abriendo la puerta a los
países del sudeste asiático (Freeman y Soete; 1997).
67
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INVESTAV Irapuato y LANGEBIO y empresas del sector
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Sitios web consultados
www.cabiotec.com.ar
www.consorcioinnovador.com.ar
www.redbioargentina.org.ar
www.cenibiot.gov.cr
www.iibunsam.edu.ar
www.observatoriocts.org
www.redalyc.org
www.ines.es
www.inia.es
www.agrobiomexico.org.mx
www.promexico.gob.mx
www.grupobiotecnologia.com.ar
www.biobras.org.br
www.fiocruz.br
www.embrapa.br
www.audebio.org.uy
www.asebio.com
www.biotecsur.org
ANEXO
Lista de técnicas de la biotecnología moderna provista por
la OECD
Las técnicas de la moderna biotecnología según los
criterios establecidos por la OECD para la definición de
una empresa biotecnológica son las siguientes:
ADN (Ácido Desoxirribonucleico)/ARN (Ácido
Ribonucléico): genómica, fármaco-genética, sondas de
genes, ingenergía genética,
secuenciamiento/síntesis/amplifiación de DNA/RNA, perfil
de expresión genética)
Proteínas y otras moléculas:
secuenciado/síntesis/ingeniería de proteínas y péptidos
(incluyendo grandes hormonas moleculares), drugs,
proteómica, aislamiento y purificación de proteínas,
transmisores de señales, identificación de receptores
celulares.
Cultivo e ingeniería celular y de tejidos: cultivo de
células/tejidos, ingeniería de tejidos, hibridación, fusión
celular, vacunas/estimulantes de inmunidad, manipulación
de embriones.
Biotecnología de procesos: bioreactores, fermentación,
bio-lixiviación, bioproducción de pulpa de papel, bio-
blanqueado, bio-desulfuración, bioremediación y
biofiltración.
Organismos subcelulares: terapia génica, vectores virales
Bioinformática: construcción de bases de datos de
genomas, secuencias de proteínas y modelización de
procesos biológicos complejos, incluyendo sistemas
biológicos.
Nanobiotecnología: aplicaciones de herramientas y
procesos de nano/microfabricación a la construcción de
dispositivos para estudiar biosistemas y aplicaciones en
liberación de fármacos, diagnósticos, etcétera.
INTRODUCCIÓN
Durante las últimas décadas, los servicios se han
convertido en una de las actividades económicas más
relevantes a nivel mundial, tanto en las economías
desarrolladas como en los países en desarrollo. Esta
dinámica se pone de manifiesto a partir del significativo
incremento de la participación de los servicios en el
empleo, el valor agregado y el comercio de la mayoría de
los países. A su vez, se ha puesto en evidencia en los
últimos años su potencial para traccionar la productividad
del resto de las actividades que configuran la estructura
productiva, lo que ha colocado al sector de servicios en el
centro del debate académico y político.
En la actualidad, los servicios representan alrededor del
66% del valor agregado mundial, alcanzando el 75% en
los países desarrollados, aunque con fuertes diferencias
entre países y sobre todo entre regiones (UNCTAD, 2013;
Eurostat, 2013). En la Unión Europea, por ejemplo, en
2010 se registraban alrededor de 50 mil empresas
manufactureras de alta tecnología mientras que el número
de empresas de servicios intensivos en conocimiento
ascendía a 800 mil (Eurostat, 2013).
En gran parte, esta dinámica positiva fue impulsada por la
emergencia de nuevos sectores de servicios asociados a
las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TICs), que constituyen el núcleo del paradigma tecno-
económico vigente. A su vez, la difusión de las TICs al
resto del entramado productivo incrementó la importancia
relativa de otros servicios y facilitó la internacionalización
de otros que anteriormente eran no transables o
débilmente transables – salud, educación, publicidad,
ingeniería, diseño, contabilidad, administración, entre
otros (Lopez et al., 2011; Miles, 2012).
En América Latina, la participación de servicios es
significativamente mayor que en otras economías en
desarrollo.1
En particular, en los países más pequeños
como los del Caribe, donde el turismo es una actividad
central, los servicios son la actividad principal de sus
economías, explicando alrededor del 74% del valor
agregado (Rubalcaba, 2013). En este contexto, el
desarrollo de las economías de la región depende
fuertemente de las ganancias de competitividad que
puedan desarrollar las actividades vinculadas a este
sector y, por lo tanto, de la posibilidad de generar procesos
de innovación.
En este marco, y desde hace más de 10 años,
académicos y organismos internacionales encargados de
compilar y difundir estadísticas han venido participando de
un importante debate que busca responder qué se
entiende por innovación en servicios. En la práctica, sin
embargo, en la mayor parte de los relevamientos
realizados se observa una extrapolación lineal de las
encuestas tradicionales de innovación utilizando los
conceptos estandarizados del Manual de Oslo (OECD,
2005a) y la traducción metodológica de la Encuesta de
Innovación de la Comunidad Europea (CIS, por sus siglas
en inglés). Así, mientras que desde la teoría se ha
avanzado en el desarrollo de enfoques que resaltan las
especificidades del sector (demarcatorio y de síntesis), en
la práctica su medición ha seguido un abordaje
asimilacionista, que considera que la innovación en
industria y servicios se manifiesta de manera semejante.
Por lo tanto, este abordaje sugiere que los procesos de
innovación en industria y servicios requieren un
2.2. INNOVACIÓN EN SERVICIOS: UN APORTE A LA
DISCUSIÓN CONCEPTUAL Y METODOLÓGICA
FLORENCIA BARLETTA, DIANA SÁREZ Y GABRIEL YOGUEL*
1. El 51% del valor agregado de las economías en desarrollo es generado por los
servicios. En los países asiáticos este porcentaje es del 48% y del 45% en las
economías africanas. En las economías en transición y Oceanía este valor se
ubica entre el 52 y 59%, mientras que en América Latina los servicios explican el
62% del valor agregado (Rubalcaba, 2013).
61
*Instituto de Industria - Universidad Nacional de General Sarmiento
62
tratamiento análogo. Como veremos a lo largo de este
documento, la tensión constante entre lo que se puede
medir y lo que debería medirse, y entre la comparabilidad
–intertemporal y entre países- y la relevancia de captar
especificidades sectoriales se ponen de manifiesto en la
búsqueda de clasificaciones e indicadores que den cuenta
de la naturaleza intangible de los servicios y de su
dinámica particular de búsqueda de nuevos productos,
procesos y prácticas organizacionales y de
comercialización.
Desde las perspectivas planteadas, el principal objetivo de
este documento es contribuir al debate respecto de la
medición de la innovación en el sector servicios a partir de
la revisión bibliográfica de documentos que reúnan
contribuciones teóricas y metodológicas. Las preguntas
que articulan este documento son las siguientes: ¿Qué
actividades y rubros incluye el universo “servicios”? ¿Qué
se entiende por innovación en servicios? ¿Las
especificidades del sector requieren un tratamiento
diferente del que se da a la innovación en la industria
manufacturera? ¿De qué manera se aborda el estudio de
la innovación en servicios en las encuestas tecnológicas?
El análisis realizado en este documento pone de
manifiesto que cuando se pretende medir el
comportamiento innovativo de las firmas del sector
servicios se debería tener en cuenta que está compuesto
por una multiplicidad de actividades que requieren un
tratamiento diferente al que se da a la industria
manufacturera. Estas especificidades no radican tanto en
los drivers de la innovación –que desde Schumpeter se
centran en la búsqueda de cuasirentas en el mercado-
sino en los tipos de innovaciones prevalecientes, en las
formas para alcanzarlas y en los determinantes de los
aumentos en la productividad. En esta línea, diversos
estudios empíricos regionales presentan evidencias
dispares que dependen del conjunto de elementos
complementarios de la innovación incluidos en las
estimaciones (por ejemplo, el nivel de calificación de los
recursos humanos, las vinculaciones con el entorno y las
características estructurales de la firma).
A fin de avanzar con las preguntas y el objetivo de este
documento, en la primera sección se realiza una revisión
teórica de la literatura que aborda la definición de las
actividades de servicios en general, y de la innovación en
servicios, en particular. En la segunda sección se presenta
la definición de servicios que adoptan aquellos países que
aplican encuestas de innovación en servicios. En la
tercera sección se explora la forma en la que se mide la
innovación en servicios en las encuestas de innovación y
se discuten las ventajas y desventajas de las
metodologías utilizadas. Finalmente, se desarrollan las
principales conclusiones.
1. ¿Qué se entiende por innovación en
servicios?
En una de sus definiciones más básicas, los servicios
están conformados por un conjunto de actividades cuyo
output no se puede stockear (servicios personales, salud,
educación), que se co-producen con la demanda
(servicios prestados a las empresas) o que se consumen
mientras se ofrecen (transporte). Desde esta primera
definición, el estudio del sector ha ido cobrando relevancia
dentro del análisis académico, en un contexto de creciente
participación del sector en la explicación del crecimiento,
el empleo y las ganancias de productividad de toda la
estructura productiva. En efecto, dada la relevancia que
ha tomado el sector en la economía global, las
investigaciones sobre innovación en servicios son
relativamente recientes y tomaron impulso en los últimos
10 años.2
A pesar del uso extendido de los indicadores
tradicionales de innovación para la medición de este
proceso en el sector servicios, desde el punto de vista
conceptual diversos autores y organismos internacionales
coinciden en señalar que las innovaciones en servicios no
suelen ser el resultado de las inversiones en investigación
y desarrollo (I+D) (Miles, 2012; OECD, 2009a; Rubalcaba,
2013; Tacsir, 2011). En consecuencia, el enfoque centrado
en los esfuerzos endógenos orientados a generar
innovaciones radicales, que ha predominado en materia
de análisis de la innovación en el sector manufacturero,
pierde utilidad y pone de manifiesto las limitaciones que
tienen las encuestas de innovación basadas en el Manual
de Oslo para dar cuenta de la dinámica de generación,
apropiación y difusión de conocimiento en el sector. La
manifestación de estas limitaciones ha dado lugar a la
multiplicación de contribuciones teóricas, conceptuales y
metodológicas tendientes a explicar los determinantes del
cambio tecnológico y organizacional.
En esta línea, desde principios de los 2000s se han venido
realizando un conjunto de estudios específicos sobre
innovación en diversos segmentos del sector de servicios
(Colecchia, 2006 Corrocher et al., 2009). Muchos de estos
avances se hicieron fuera del ámbito de los indicadores de
CyT, y como consecuencia de estudios que analizaron el
desarrollo de la sociedad de la información y su impacto
sobre:
i) nuevas formas de servicios
ii) la creciente importancia de los procesos de
outsourcing y offshoring en las cadenas globales de
valor comandadas por empresas multinacionales
iii) los cambios significativos en la investigación
colaborativa.
Desde una perspectiva teórica, y tal como planteamos en
la introducción, este conjunto de contribuciones forman
parte de un debate aún abierto, en el cual es posible
identificar tres enfoques diferenciados: el enfoque
asimilacionista, el enfoque demarcatorio y el enfoque de
síntesis.
2. La creciente importancia del sector servicios en la estructura productiva se
manifiesta en la aparición de un número muy significativo de artículos
académicos desde los 2000´s. Así, mientras entre 1975 y 1989 se pueden
identificar sólo 8 publicaciones que contengan en su título “innovación en
servicios”, y 24 entre 1990 y 1999, a partir del año 2000 pueden contabilizarse
más de 500 (Miles, 2012).
63
El enfoque asimilacionista conceptualiza la innovación en
servicios siguiendo los mismos criterios utilizados para
definir la innovación en productos. De esta manera, se
considera que los conceptos y herramientas desarrolladas
para estudiar la innovación en manufactura pueden ser
transferidos y adaptados al análisis de los servicios,
entendiendo a la innovación como un servicio nuevo o
mejorado (Romijn y Albaladejo, 2002; Segelod y Jordan,
2002; Boschma y Weterings 2005; Grimaldi y Torrisi,
2001).
Según Rubalcaba (2013), este enfoque representa una
visión tecnológica de la innovación en los servicios al
asumir que éstos tienen un comportamiento similar a los
productos. Así, esta perspectiva le otorga un rol menos
importante a los servicios en el proceso de innovación, y
se deriva de una visión muy arraigada en los orígenes de
la tradición económica clásica, según la cual los servicios
no generaban ningún valor. También tuvo cierta influencia
la taxonomía de Pavitt (1984),3
cuya adopción para el
análisis del sector conduce a afirmar que los servicios son
principalmente receptores de innovaciones desarrolladas
en otros sectores de actividad –a excepción de los
servicios informáticos y las telecomunicaciones, donde el
rol innovador es ampliamente reconocido. Siguiendo esta
taxonomía, los servicios quedarían categorizados como
sectores “dominados por proveedores”.
Desde otra perspectiva, algunos autores señalan que las
dimensiones no-tecnológicas de la innovación son
particularmente relevantes en los servicios, y que esto
requiere el desarrollo de un nuevo enfoque, específico
para este sector, que es denominado demarcatorio
(Coombs y Miles, 2000). Según este enfoque, la
innovación en servicios muestra ciertas particularidades
distintivas de la innovación en productos, que requieren
una nueva manera de pensar la forma en que tiene lugar
este proceso. Si bien estas particularidades son difusas y
no están muy bien definidas, sus dinámicas y
características requieren un enfoque novedoso y nuevos
instrumentos de medición. Bajo esta concepción, las
características que definen a los servicios son:
i) su naturaleza intangible
ii) sus dificultades para almacenarlos, para
transportarlos y para protegerlos a partir de los
mecanismos tradicionales de propiedad intelectual y,
finalmente
iii) el alto grado de interacción con los clientes (incluso,
en muchos casos, el servicio es co-producido con el
cliente) que requiere su producción.
Siguiendo esta perspectiva, la I+D -como insumo- y las
patentes -como resultados- tienen poca importancia en la
generación de innovaciones. Así, la identificación de
servicios intensivos en conocimiento (como análogos a las
industrias de alta intensidad tecnológica), no puede
realizarse tomando en cuenta únicamente el gasto en I+D.
Por el contrario, se requerirían nuevos indicadores -tales
como la calificación de la fuerza de trabajo y su proporción
en la ocupación total- que capturen el grado de desarrollo
de las capacidades de absorción de las empresas de
servicios.
Otra característica distintiva del sector se deriva de la
importancia asignada a las interacciones en el proceso de
innovación, en la medida que las fuentes de conocimiento
de las empresas de servicios generalmente provienen de
agentes externos. En este marco, Den Hertog (2010)
define cinco patrones de innovación en servicios:
i) innovaciones dominadas por proveedores
ii) innovaciones en firmas de servicios (in-house)
iii) innovaciones motorizadas por clientes o usuarios
iv) innovaciones a través de servicios (servicios
empresariales intensivos en conocimientos)
v) innovaciones paradigmáticas o motorizadas por las
TICs.
A excepción del segundo caso, donde gran parte del
conocimiento se genera dentro de la empresa, en el resto
de los patrones, gran parte del conocimiento aplicado a las
innovaciones proviene de fuentes externas.
En esta línea, y con el objetivo de estilizar los distintos
procesos de generación y aplicación de conocimiento al
interior del sector, Gallouj y Djelall (2010) identifican siete
patrones diferentes de innovación, que pueden tener lugar
en distintas actividades de servicios:
1) comportamiento clásico centrado en la I+D, sobre todo
en firmas grandes de base tecnológica
2) servicios profesionales intensivos en conocimiento y
customizados (industrias creativas, diseño,
publicidad)
3) un patrón neo-industrial con actividades como servicios
de salud y consultoría, que comparten rasgos de los
dos patrones previos
4) un patrón de innovación organizacional
5) un patrón emprendedor caracterizado por firmas start-
up que ofrecen innovaciones radicales
6) un patrón artesanal (limpieza y catering)
7) un patrón de red que involucra una multiplicidad de
firmas que, operando en forma conjunta, adaptan
procedimientos operativos y estándares comunes
(franchising, comida rápida, hoteles, entre otros).
Siguiendo una línea similar, aunque preocupados por la
naturaleza de las relaciones que establecen las firmas del
sector con el resto del entramado productivo, Hipp y
Grupp (2005) diferencian entre servicios intensivos en
conocimiento de naturaleza técnica (I+D), intensivos en
red (bancos), intensivos en escala y motivados por
patrones de innovación externas al sector e inducidas por
otros sectores (comercio).
3. Es importante recordar que la taxonomía de Pavitt fue el resultado de una
ardua tarea de investigación sobre las características del proceso innovador en
el Reino Unido sobre la base de amplios relevamientos en las empresas
realizados durante un largo período. Las asimilaciones de la clasificación
realizada por Pavitt a otros países y sectores tienen muchas veces un carácter
fetichista dado que atribuyen a los sectores la misma intensidad tecnológica que
Pavitt había estudiado durante varias décadas para el caso del Reino Unido.
64
Sin embargo, la evidencia empírica de éstas y otras
clasificaciones incluidas en el denominado enfoque
demarcatorio no proviene de investigadores interesados
en la teoría de la innovación. Por el contrario, surge
fundamentalmente:
i) de estudios de caso realizados por investigadores
interesados en entender la estructura y dinámica de
los servicios
ii) de la literatura del marketing
iii) de estudios sobre productividad (Gadrey, 2002;
Grönroos y Ojasalo 2004).
La importancia de una aproximación empírica a través de
los estudios de caso también se justifica a partir de la
lógica organizacional de ciertos sectores de servicios,
basada en el trabajo por proyecto –y por tanto,
transitorios-, en los que la innovación surge de manera
experimental y ad-hoc. En esta línea, Miles (2012) sugiere
que la profundización de estudios de caso es clave para
identificar mejores alternativas metodológicas para medir
la innovación en el sector.
Finalmente, el enfoque de síntesis,4
que también incluye
algunos investigadores presentes en el enfoque
demarcatorio (Coombs y Miles, 2000; Gallouj, 1998),
reconoce similitudes y diferencias entre industria y
servicios. Sin embargo, plantea que las diferencias entre
sectores, al interior de la industria manufacturera y de
servicios, son en muchos casos más marcadas que las
diferencias entre el conjunto de la industria manufacturera
y de los servicios cuando se los considera en forma
agregada. Por este motivo, proponen como unidad
analítica a las “actividades” y no a las tradicionales
clasificaciones de sectores. Por ejemplo, señalan que la
dimensión de actividad de cualquier sector económico,
incluyendo la manufactura y la agricultura, siempre
comprende diversas actividades de servicios, lo que hace
borroso el límite convencional entre producto y servicios.
Así, la innovación en servicios es altamente relevante
porque no sólo está presente en las empresas de
servicios sino también porque ocurre en los demás
sectores económicos. Este fenómeno de convergencia
entre sectores, a partir de la transversalidad de los
servicios que es denominado “servicisation”5
(Avadikyan y
Lhuillery, 2007; Howells, 2001; Miles, 2012; Neely, 2008;
Susman et al., 2006) se puede identificar en diversas
situaciones. Por ejemplo, en firmas que proveen servicios
sobre los bienes o materias primas (como los servicios de
post-venta y mantenimiento), en firmas que ofrecen
servicios complementarios de bienes (como los seguros y
software) y en firmas que ofrecen un servicio que los
propios bienes crean (por ejemplo, el alquiler de autos),
entre otras. También en muchos casos el proceso
productivo de la industria manufacturera se volvió más
parecido a las lógicas de producción y organización de los
servicios con el pasaje de la producción en masa a la
producción flexible, donde la customización de los
productos requiere de una fuerte interacción con los
clientes y puede adoptar también la forma de co-
producción. Esto amerita que muchas de las cuestiones
metodológicas que se discuten en el caso de servicios
también son válidas para el caso de la innovación en la
industria manufacturera.
En términos metodológicos, desde esta perspectiva de
síntesis, se propone adecuar los indicadores para mejorar
la comprensión del proceso de innovación a lo largo de
toda la economía y poder captar tanto las actividades de
servicios de las empresas manufactureras como la
producción de bienes que puede tener lugar en firmas de
servicios.
Ahora bien, cuando se pretende avanzar desde el
abordaje teórico hacia el abordaje conceptual y
metodológico, se observa que a pesar de las
potencialidades de los enfoques demarcatorios y de
síntesis, la información primaria sigue recogiéndose sobre
la base de las clasificaciones tradicionales, lo que obliga a
los tres enfoques mencionados a forzar las definiciones
para convertirse en agregaciones de rubros y a la
búsqueda de combinaciones ad-hoc de los indicadores
tradicionales de innovación para dar cuenta de fenómenos
que, en apariencia, parecen diferir de manera notable de
los observados en la producción de bienes. En la práctica
esto conduce a que el enfoque asimilacionista haya
primado por encima de los otros, relegando la búsqueda
de aproximaciones superadoras a la realización de
estudios de caso y análisis sectoriales. Desde luego, se
trata de un campo que está aún en sus primeros estadíos
de desarrollo y por lo tanto es de esperar que se
produzcan avances notables en la medición en los
próximos años.
2. ¿Qué actividades y rubros incluye el universo
servicios?
Tal como se mencionara previamente, a pesar de las
discusiones teóricas y metodológicas recientes, los
procesos innovativos en servicios son estimados
mayoritariamente siguiendo el criterio asimilacionista, con
algunas diferencias centradas en la utilización de
clasificaciones ad-hoc e indicadores de capacidades, los
que se construyen a partir de la medición de la innovación
en diferentes sectores de la estructura productiva.
La Tabla 1 presenta una síntesis de los sectores relevados
por las encuestas de innovación en las diferentes
regiones. Esta tabla pretende esquematizar la
multiplicidad de definiciones del sector servicios en
términos de las clasificaciones internacionales. Como es
habitual, estas tablas resultan de la agregación de
realidades diversas, especialmente para el caso de la
región latinoamericana, donde no existe un organismo
4. Miles (2013) identifica un cuarto enfoque que denomina “tecnologicista”
(Gallouj, 1998), cuyo foco está en el rol de las nuevas tecnologías
(fundamentalmente las tecnologías de la información) en la innovación en
servicios. Sin embargo, por sus similitudes, este enfoque es comúnmente
identificado con la perspectiva asimilacionista (Gallouj y Savona, 2010).
5. Esta perspectiva retoma la visión Lancasteriana de la industria planteada por
Saviotti y por Metcafe (1984) acerca de la doble naturaleza de producto y
servicios.
ISIC Rev. 4 OECD UE LAC
A – Agricultura, silvicultura y pesca
B – Explotación de minas y canteras
C – Manufactura
D – Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado Industria Industria
E – Captación, depuración y distribución de agua, gestión de desechos y recuperación de materiales
F – Construcción
G – Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores, motocicletas
H – Trasporte y almacenamiento
I – Hoteles y Restoranes
J – Información y Comunicaciones Servicios Servicios
K – Intermediación financiera
L – Actividades inmobiliarias
M – Actividades profesionales, científicas y técnicas
N – Actividades administrativas y servicios de apoyo
O – Administración pública, defensa y seguridad social
P – Educación
Q – Salud Humana
R – Arte, entretenimiento y recreación
S – Otras actividades de servicios
65
análogo a Eurostat que pueda generar directrices
metodológicas y suministrar pautas de difusión de la
información estadística (y la metadata). En este sentido, el
agrupamiento resulta arbitrario y las tonalidades de gris
dan cuenta de la mayor (más oscuro) o menor (más claro)
cantidad de países que incluye la clasificación. Asimismo,
y a fin de presentar un esquema sintético, sólo se ha
considerado el nivel de clasificación (letras), donde se
asume que la clasificación es relevada cuando al menos
una de sus ramas (dos dígitos CIIU) es incluida en las
encuestas.
Desde la OECD, se agrupa como servicios a las ramas
comprendidas entre las categorías G y S de la
Clasificación Internacional Industrial Uniforme (CIIU Rev.
4) (OECD, 2012). Al interior del sector servicios, suele
distinguirse entre los intensivos en conocimiento (KIS, por
sus siglas en inglés) y los servicios menos intensivos en
conocimiento (LKIS). Entre los primeros se incluyen ramas
seleccionadas de las letras J y M,6
mientras que los LKIS
se definen como un residuo compuesto por todas las
demás ramas no KIS.
En el caso de los países de la Unión Europea (UE) y de
acuerdo a las directrices de Eurostat, el núcleo del sector
servicios (“core services”) que los países deben relevar en
sus encuestas de innovación comprende ramas incluidas
entre las categorías G y M.7
Luego, cada país elige
extender el relevamiento ya sea a otras clasificaciones
(otras letras) o a una mayor desagregación (más de dos
dígitos CIIU). Al igual que en la OECD, también en la UE
se distingue al interior del sector, siendo el core KIS el
mismo conjunto selecto de ramas dentro de las categorías
J y M (Eurostat, 2013).
Para el caso de los países latinoamericanos no es posible
establecer una distinción tan clara entre industria y
servicios. En términos generales, el sector parecería
definirse como un residuo compuesto por todas las
actividades que no pertenecen ni al sector primario
(clasificaciones A y B), ni al sector secundario (clasificación
C). Cuando se abre la diversidad de actividades relevadas
por las encuestas de innovación en la región, se observan
tres situaciones diferentes (Gráfico 1). En un extremo se
encuentran encuestas como la de Argentina, donde sólo
6. Incluye CIIU rev. 4, ramas 59-63 y 72 (OECD, 2012).
Tabla 1. Clasificaciones CIIU relevadas por las encuestas de innovación*
* Al menos una rama (dos dígitos CIIU) relevada dentro de la categoría (letra). Las tonalidades de grises dan cuenta de la cantidad de países que incluyen cada
clasificación en sus encuestas de innovación: más oscuro, mayor cantidad de países. UE: sectores clave determinados por Eurostat. LAC: incluye Chile, Colombia,
Cuba, Brasil, México, Panamá, Paraguay y Uruguay.
Fuentes: Eurostat (2013), OECD (2012), UIS (2013), BID (2012).
7. Incluye CIIU rev. 4, ramas G46, H, J58, J61, J62, J63, K y M71 (Eurostat,
2013).
66
relevamiento de una clasificación completa, en particular,
la J. A su vez, otros, como Colombia, avanzaron en el
relevamiento de sectores prácticamente no explorados
desde las encuestas de innovación como el caso de las
ramas comprendidas dentro de la clasificación P.
A esta disparidad de situaciones se agregan las
limitaciones de las clasificaciones sectoriales (en este
caso, la CIIU), cuando se pretende analizar la conducta
innovativa de las firmas. Durante los últimos años,
diversos autores han alertado sobre las implicancias de
clasificaciones basadas en productos finales – y no en
actividades- para comprender el proceso de innovación,
sus determinantes y sus impactos en la industria
manufacturera, aun cuando las comparaciones se realizan
al nivel de dos dígitos de la CIIU (Anlló et al., 2007;
Lugones y Suarez, 2010; Suarez, 2006). Además de las
cuestiones señaladas por el enfoque de síntesis
presentado en la sección anterior respecto de la
servicisation de todos los sectores productivos, la
complejidad adicional en el sector en cuestión es que las
empresas que lo conforman difieren notablemente no sólo
en la composición capital-trabajo sino también en la
naturaleza del servicio prestado, en las tecnologías de
proceso, en las competencias clave necesarias para
desarrollarlos, en la regularidad en la prestación y en la
complejidad tecnológica.
Desde luego, además de los planteos teóricos y
conceptuales de los enfoques demarcatorios y de síntesis,
estas limitaciones son reconocidas por los diferentes
analistas. Esto ha llevado a la multiplicación de
agrupaciones ad-hoc que están atravesadas por la
necesidad de reducir la heterogeneidad de las actividades
incluidas en las diferentes clasificaciones y ramas. La
Tabla 2 presenta una selección de estas clasificaciones,
utilizadas en diferentes publicaciones oficiales, con el
objetivo de mostrar la multiplicidad de los abordajes que
se releva al sector manufacturero (clasificación C). A
continuación se encuentran aquellos países que relevan al
menos una rama dentro de cada una de las clasificaciones
CIIU (este es el caso, por ejemplo, de Chile, Panamá y
Uruguay). Finalmente, se observan países donde se releva
un conjunto reducido de servicios seleccionados, con una
amplia cobertura de alguna de las clasificaciones (tal es el
caso de Brasil y Colombia).8
Cuando se retoma la información presentada en la Tabla 1,
y se la aborda a partir de la lectura comparada de sus filas,
se observa que mientras que las encuestas de innovación
en la industria manufacturera (clasificación C) han
avanzado de manera extensiva en sus diferentes ramas
(todas las encuestas incluyen el conjunto de ramas
incluidas dentro de esta clasificación – de la 10 a la 33-),
en el sector servicios se ha avanzado de manera selectiva
siguiendo criterios estratégicos ah-hoc en cada país. Esta
conducta se observa tanto entre los países
latinoamericanos como entre los países europeos. Así, por
ejemplo algunos países como España y Uruguay han
avanzado hacia un relevamiento extensivo, incluyendo
tanto la clasificación A como los grupos N, Q y R. Otros
países, como Brasil, Chile y Francia profundizaron el
Gráfico 1. clasificaciones incluidas en las encuestas de innovación en Latinoamérica (países seleccionados – CIIU Rev. 4)
Fuente: UIS (2013).
ArgentinaArgentina Costa RicaCosta Rica BrasilBrasil CubaCuba ParaguayParaguay ColombiaColombia MéxicoMéxico UruguayUruguay ChileChile PanamáPanamá
AA BB CC DD
EE FF GG HH
II JJ KK LL
MM NN OO PP
QQ RR
8. El caso de Brasil es interesante porque las actividades de servicios estudiadas
se limitan a las de tipo KIA. Usando un criterio asimilacionista, la proporción de
empresas innovadoras en servicios es mayor que en industria (46% vs. 38%), lo
que si bien se puede deber a que las actividades que se incluyen en servicios
(software, telecomunicaciones, bases de datos) son más innovativos , también se
trata de sectores en los que los nuevos productos pueden estar referidos a una
modalidad de trabajo a pedido, lo que tendería a sobreestimar la relevancia de
las actividades innovativas Otras cuestiones que llaman la atención en el caso
brasilero son i) que los gastos en actividades innovativas alcancen en promedio
al 5% de las ventas de las empresas y llegan a ser casi del 7% en tratamiento
de datos y hospedajes en internet, ii) que la actividad innovativa más importante
en servicios sea la adquisición de maquinaria (78%) (incluso superior a la
industria (56%)) y iii) que exista una asociación positiva tan importante entre la
tasa de innovación y el tamaño de las firmas, en especial en las actividades KIA
donde se esperaría que la escala no sea tan significativa.
67
se utilizan como criterio de selección o corte. Estas
clasificaciones pretenden superar las deficiencias
encontradas en la CIIU y otras clasificaciones
estandarizadas al momento de comparar la dinámica
innovativa de diferentes empresas en diferentes países.
Desde luego, la selección de ejemplos resulta arbitraria y
siempre será posible encontrar ramas que en ocasiones
pertenezcan a una categoría y en ocasiones a la contraria;
no obstante, permite ilustrar la multiplicidad de taxonomías
que pueden construirse con las empresas del sector.
Una primera distinción, un tanto tácita, que se observa al
momento de analizar el sector se relaciona con la
naturaleza del servicio prestado. Por un lado, se identifican
los denominados servicios públicos, cuya prestación suele
encontrarse regulada por el sector público debido a que
constituyen servicios básicos para el crecimiento y
desarrollo. Este es el caso de la prestación de energía
eléctrica, agua, gas y trasporte. Por otro lado, se
encuentran los servicios de naturaleza privada, regidos por
una lógica más cercana a la del mercado y la interacción
de la oferta y la demanda. En este caso es posible
identificar las actividades profesionales y los servicios de
alojamiento y gastronomía (hoteles y restaurantes en
términos de la tabla 2).9
En un informe reciente del proyecto EPISIS (2012) de la
Unión Europea se plantean un conjunto de cuestiones para
avanzar hacia una mejor caracterización de las actividades
de servicios y de los procesos innovativos que se
desarrollan a su interior. Así proponen que, más allá de la
clasificación CIIU, las actividades de servicios deberían
distinguirse según la dinámica de prestación del servicio, lo
que da lugar, entre otras clasificaciones, a servicios de
entrega continua y servicios de prestación discreta.10
Esta
clasificación permite diferenciar, por ejemplo, la prestación
de energía eléctrica (clasificación D) de las obras de
ingeniería (clasificación M). En términos más generales,
esta clasificación permite separar los servicios públicos de
los servicios privados, en ambos casos regidos por lógicas
diferentes al momento de establecer el precio de venta y
también por incentivos diferentes al momento de
establecer los planes de inversión.
También en el marco de la Unión Europea, el último
informe de Eurostat (2013) sobre la ciencia, la tecnología y
la innovación en la región, dedica un apartado especial al
análisis de las actividades intensivas en conocimiento
(KIA, por sus siglas en inglés). Las KIA agrupan a todas
aquellas ramas donde la participación de recursos
humanos calificados (nivel terciario o universitario) es
superior al 33% del empleo total, independientemente de
la clasificación CIIU de las ramas. Esta diferenciación de
actividades trasciende al sector servicios y permite separar
a aquellas firmas donde la calificación de los recursos
humanos resulta un elemento competitivo clave (el caso
más claro son los servicios de I+D) de aquellos servicios
donde las competencias se asocian más a los patrones de
la demanda (comercio al por menor) o la disponibilidad de
infraestructura y equipamiento (logística y trasporte).
Tabla 2. El sector servicios – clasificaciones y ramas seleccionadas*
Fuente Naturaleza Prestación Capacidades Conocimiento
Pública Privada Continua Discreta KIA No-KIA KIBS No-KIBS
D- Suministro de electricidad,
gas, vapor y aire acondicionado
H- Transporte y almacenamiento
I- Hoteles y Restoranes
J- Información y Comunicaciones
K- Intermediación financiera
L- Actividades inmobiliarias
M- Actividades profesionales,
científicas y técnicas
Fuentes: BID (2012), Eurostat (2013), EPISIS (2012), OECD (2012).
9. Vale aclarar que la clasificación J (información y comunicaciones) incluye
claramente rubros de ambas categorías y por ello se optó por sombrear las dos
celdas.
10. Otros criterios de diferenciación propuestos en este mismo proyecto son:
características industriales, nivel de intangibilidad, objetos que son
transformados por el servicio, simultaneidad de producción y consumo,
intensidad de la interacción cliente- consumidor, intensidad laboral, intensidad del
conocimiento, intensidad de la información y nivel de estandarización o
customización.
68
En la región latinoamericana, clasificaciones similares se
observan en los documentos del proyecto BID (2012)
sobre innovación en servicios en Latinoamérica, donde se
comparan los resultados de las encuestas de innovación
en manufactura y servicios, para un grupo selecto de
países de la región. En el caso de México, Dutrénit et al.
(2013) aplica una clasificación análoga a la clasificación
OECD en sectores high- y low-tech en manufactura para el
sector servicios y distingue entre servicios a las empresas
intensivos en conocimiento (KIBS), donde se incluyen
básicamente los servicios profesionales (clasificación M) y
servicios tradicionales (el resto). En el caso de Chile se
observa una diferenciación similar (Álvarez et al., 2012),
aunque los KIBS también incluyen las ramas de trasporte,
comunicaciones, actividades inmobiliarias e I+D (H, J, L,
M). También en el marco del citado proyecto BID, y para el
caso de Uruguay, Aboal y Garda (2012) distinguen entre
KIBS y servicios tradicionales, donde los KIBS incluyen las
ramas programación, I+D y otras actividades de servicios a
las empresas (J y M).
La diferenciación entre KIBS y no-KIBS es todavía anterior
a la construcción de las categorías KIA y no-KIA, y fue
utilizada originalmente por analistas de la Comisión
Europea (1995) para identificar los sectores con mayor
contenido de conocimiento. Esta es la misma definición
que actualmente se aplica a los KIA. La diferencia radica
en el hecho que los KIBS se definen de manera arbitraria
a partir de la CIIU (y no a partir de un indicador objetivo),
sobre la base de la complejidad tecnológica y los
requerimientos de capacidades. En el caso puntual de las
ramas incluidas en los diferentes estudios del proyecto BID
mencionado, la disparidad en las agrupaciones se explica
casi exclusivamente por la agregación con la que se
difunde la información de las encuestas de innovación y la
revisión CIIU utilizada. No obstante, las diferentes
clasificaciones utilizadas permiten distinguir los servicios
que resultan estratégicos por su capacidad para traccionar
aumentos en la productividad en el resto de la estructura
productiva (por ejemplo, los servicios profesionales) de los
destinados a la satisfacción del consumidor final (hoteles y
restaurantes), donde los aumentos en la productividad se
trasladan a los márgenes de utilidad (competencia
colusiva) o a los precios finales.
Desde luego, se podría argumentar que cualquiera de
estas clasificaciones tiene las mismas limitaciones que la
CIIU – identificación del servicio en su etapa final-, si no se
avanza hasta los últimos dígitos de la clasificación. El
ejemplo más claro de ello lo constituye el sector de
software y servicios informáticos, donde las actividades de
factoring11
quedan agrupadas junto con las actividades de
desarrollo a medida. Esta homogenización requiere partir
de la hipótesis de que en ambas actividades se espera la
misma interacción con los clientes, la misma inversión en
I+D o la misma necesidad de competencias en los
recursos humanos (Barletta et al., 2013). En otros
términos, tanto las clasificaciones estándar como las
construidas ad-hoc presentan limitaciones similares a las
observadas en la industria manufacturera. Sin embargo,
las clasificaciones también se ven agravadas por el hecho
de que, en el sector servicios, aún se observa una prolífera
discusión y falta de consensos respecto de lo que se
pretende medir. Dicho de otro modo, aún está en discusión
tanto teórica como metodológicamente cuáles son los
elementos clave del proceso de innovación y la
importancia de la pregunta de investigación con que se
debe abordar el estudio de la innovación en el sector.
3. ¿Qué se entiende en innovación en servicios?
Los antecedentes para medir los procesos innovativos en
servicios comienzan con la revisión del Manual de Oslo en
1997 y la revisión del Manual Frascati en 2002. En efecto,
ya en la segunda Encuesta Comunitaria de Innovación
(CIS2), había muchos países que hacían encuestas de
innovación en servicios usando el mismo formulario que en
manufactura.
Algo similar se observa en el caso latinoamericano con el
agregado que aquellos países cuyas encuestas
incorporaron desde el inicio no sólo las recomendaciones
del Manual de Oslo sino también del Manual de Bogotá
(RICYT, 2000), cuentan con una base más amplia de
información respecto de las innovaciones en organización
y comercialización, claves en el desarrollo de los procesos
innovativos en servicios. Así, por ejemplo mientras en el
caso de Chile y México se utilizan las recomendaciones del
Manual de Oslo; en el caso de Colombia y Uruguay12
se
combinan esas recomendaciones con las planteadas en el
Manual de Bogotá. Las estimaciones de Colombia van aún
más allá porque la metodología se complementa con el
análisis de las estrategias innovativos de las firmas. Esto
constituye un indicio de nuevas formas ad-hoc de medir la
innovación en servicios. En Centroamérica, el BID está
impulsando la realización de encuestas de innovación que
incluyan al sector servicios a partir de un formulario mínimo
que incorpora las recomendaciones del Manual de Oslo en
su tercera revisión, la cual incluye gran parte de las
recomendaciones que hacía el Manual de Bogotá.
Además de las limitaciones planteadas en las secciones
anteriores, la utilización de los citados manuales en la
medición de la innovación en servicios acarrea, en parte,
las mismas dificultades que las registradas en la medición
en el sector manufacturero, destacándose: el sesgo hacia
11. La modalidad de servicios de factoring consiste en la venta de horas hombre
de programación donde tanto los oferentes como los demandantes (ya sean
empresas o departamentos de una empresa) realizan desarrollos de software y
servicios informáticos.
12. El caso de Uruguay es interesante porque arroja resultados sorprendentes
que abren dudas acerca de la metodología asimilacionista. Por ejemplo, a
diferencia de toda la experiencia de la innovación en servicios en la UE (Eurostat,
2013), las actividades de I+D en servicios tienen mayor participación que en la
industria. Esto se manifiesta en que la inversión realizada en actividades de I+D
interna (casi un 10% del gasto total en innovación), es sustantivamente superior
a la de las unidades industriales donde la inversión en I+D representaba sólo el
4%. Más allá de que esto puede ser la consecuencia del escaso desarrollo de la
industria manufacturera y en especial del perfil de especialización predominante,
este resultado es llamativo ya que alude a todas las actividades de servicio
consideradas en forma agregada (incluyendo actividades que no son intensivas
en conocimiento).
69
la innovación tecnológica en detrimento de la innovación
organizacional, la subjetividad en la definición de novedad,
la falta de atención a las capacidades de absorción y el
excesivo énfasis en las empresas que han realizado
innovaciones por encima de aquellas que, no siendo
exitosas, han realizado esfuerzos que permitieron mejorar
su desempeño económico.13
En términos de los inputs del proceso innovativo, Tacsir
(2013) sostiene que las especificidades del sector
requieren un tratamiento especial centrado en que la
innovación constituye una actividad continua y de
colaboración en la que las empresas del sector cambian
constantemente las características específicas del servicio.
El desarrollo de nuevas formas de trabajo no se basa
necesariamente en las actividades de I+D y en gastos
asociados. Por el contrario, se observan fuertes
inversiones en lo que se podría denominar innovación
organizacional y en comercialización así como esfuerzos
para la creación de capacidades en los recursos humanos
y el establecimiento de vinculaciones aguas arriba y abajo.
Estas especificidades se manifiestan tanto en una menor
formalización de las actividades de innovación, que no
pueden ser identificadas y estimadas a partir de los
indicadores tradicionales porque subestiman el gasto
efectivo de tipo incremental y la mayor inversión en
intangibles.
Rubalcaba (2013) sostiene que los indicadores de inputs
del proceso innovativo deberían permitir cuantificar:
i) el rol clave del capital humano involucrado, puesto que
da cuenta del nivel alcanzado por la capacidad de
absorción de las firmas, ii) la naturaleza fundamentalmente
intangible del capital que dificulta la financiación de las
actividades innovativas utilizando fuentes convencionales,
iii) la menor importancia de las indivisibilidades, iv) la
menor presencia de economías de escala y v) el mayor
riesgo de conductas free-riding debido a la menor
importancia de los mecanismos de protección. En efecto,
los estudios realizados en países latinoamericanos
destacan sobre todo el carácter fuertemente heterogéneo
del sector, lo que se manifiesta en la dificultad para captar
los esfuerzos y resultados innovativos utilizando
instrumentos de medición similares a los utilizados en la
industria manufacturera.14
Así, se sugiere que los
indicadores tradicionales estarían subestimando los
esfuerzos (inputs) en innovación dado que cuando una
firma innova al prestar un servicio las convenciones
contables requieren que los desembolsos involucrados en
el desarrollo de la innovación sean considerados como
costos de los servicios vendidos y no como esfuerzos
innovadores o inversiones en desarrollo tecnológico u
organizacional.
En la misma dirección, desde la Comisión Europea (2012)
se propone que la evaluación de la innovación en servicios
debería incluir, además de los recursos requeridos en el
proceso de innovación (tiempo, recursos humanos,
recursos financieros) para desarrollar nuevos productos y
servicios, un conjunto de elementos que resultan claves
para entender el impacto tanto del proceso como de las
innovaciones logradas. En particular, destacan la
necesidad de:
i) capturar la rapidez del proceso de innovación
manifestado por el tiempo necesario hasta llegar al
mercado, un elemento que suele distinguir a los
servicios de los productos innovadores;
ii) entender cómo se organizan y gestionan las
actividades de innovación, incluido el grado de
formalidad/informalidad y la importancia alcanzada
por los departamentos de I+D;15
iii) diferenciar el tipo de innovación, identificando las
innovaciones de producto, procesos y
organizacionales;
iv) distinguir entre las actividades de innovación que
conducen a un cambio en la oferta del servicio;
v) identificar el rol de la empresa y sus innovaciones en
las cadenas de valor.
De manera análoga, según la OECD (2005b) la innovación
en servicios ha sido en general despreciada, en parte por
la dificultad de medirla, lo que se expresaría ya sea en el
predominio del criterio asimilacionista o en la ausencia de
medición. Las propuestas generales de la OECD se
sustentan en la necesidad de:
i) comprender mejor la relación de servicios con otros
sectores y su carácter transversal;
ii) desarrollar métodos que permitan medir el peso de
los recursos humanos calificados y su variación en el
tiempo;
iii) identificar la adquisición de conocimiento externo
(patentes, software, etc.) que le permite a las firmas
desarrollar innovaciones tecnológicas y no
tecnológicas;
iv) tener en cuenta la importancia de los clientes como
fuente de conocimiento externo a la firma;
v) identificar el rol de los emprendedores y de las
nuevas firmas en el desarrollo de innovaciones;
vi) evaluar la existencia de estándares y su efecto en el
desarrollo de innovaciones en servicios. De las
recomendaciones de la OECD se desprende que los
factores que promueven la innovación deberían ser
tomados en cuenta en mayor medida para su
medición (relación con clientes, emprendedorismo,
recursos humanos calificados, estándares, etc.).
Sin embargo, las metodologías tradicionales subestiman la
verdadera actividad innovativa de las firmas de servicios. A
13. Para una discusión más detallada de las limitaciones de las encuestas de
innovación ver Lugones y Suárez (2010).
14. Vale destacar que a pesar de las diferencias entre la industria manufacturera
y el sector servicios destacadas en cada uno de los análisis nacionales, todos los
estudios utilizan el mismo método econométrico CDM para eliminar la
endogeneidad en industria y en servicios cuando se investigan los factores
determinantes de la productividad del trabajo.
15. A modo de ejemplo, se sugiere que al analizar la naturaleza de los
desarrolladores de servicios, es importante diferenciar los casos en los que existe
un staff designado de aquellos ámbitos de la firma en donde las actividades
innovativas se desarrollan en el proceso de trabajo.
70
su vez, se sostiene que las relaciones con clientes y la
trasmisión de conocimiento no se mide adecuadamente en
la medida que se consulta únicamente por la existencia de
vinculación y no por el contenido de la misma.
En relación a las vinculaciones que se establecen durante
el proceso innovativo, Rubalcaba (2013) destaca la
centralidad de la co-producción de innovaciones que tiene
lugar en el sector. Esta naturaleza cooperativa de la
innovación requiere una mirada a la relación proveedor-
cliente que vaya mucho más allá de las evidencias
empíricas en la industria manufacturera y de los
indicadores de vinculaciones/cooperación usualmente
estimados. En esta línea, Guellec y Muzart (1998) critican
la ausencia de preguntas que intenten dar cuenta de los
procesos de co-producción de nuevos servicios con los
clientes, un elemento sistemáticamente retomado por los
diferentes enfoques de la innovación en servicios pero
ausente en los instrumentos de medición.
Uno de los estudios más importantes en materia de mejora
en la identificación de la co-producción de la innovación se
desarrolló a partir de una encuesta llevada a cabo por el
Science & Technology Policy Institute (STEPI) de Corea
del Sur con el objetivo explícito de buscar nuevas formas
de medición de los sectores de servicios intensivos en
conocimiento (Lee et al, 2003). El estudio, desarrollado en
60 firmas usuarias de innovaciones en servicios intensivos
en conocimiento apuntaba a entenderlos desde la
perspectiva de las firmas demandantes y del conjunto de
agentes públicos y privados que intervienen como
oferentes y co-productores del proceso de innovación.
Siguiendo la lógica de encuestas de tipo estructuradas, las
firmas usuarias de los servicios innovadores fueron
entrevistadas acerca de la frecuencia con la que se
vuelven usuarias/demandantes de servicios intensivos en
conocimiento.16
Esta información cuantitativa fue
combinada con un cuestionario semi- estructurado para
tratar de entender el uso que las firmas hacen de las
actividades intensivas en conocimiento (KISA) en su
innovación más importante, cómo integran fuentes de
KISA para esa innovación proveniente de diversas firmas y
cómo construyen las firmas capacidades innovativas a
través del uso e integración de KISA para mejorar sus
capacidades. A partir de este estudio se concluyó que las
actividades innovativas en servicios constituían un proceso
de co-producción que la firma demandante hace con una
red de oferentes KIA que articula. De esta forma, captar el
proceso de innovación requiere ir más allá de las
clasificaciones consideradas en la mayor parte de los
trabajos empíricos. En este sentido, la estimación debería
identificar cómo los servicios producidos en distintas
actividades se articulan a partir del armado de una red que
tiene como centro a la empresa demandante.
Las variables de outputs (innovaciones logradas) no están
exentas de conflicto. Desde la OECD (2012) se han
elaborado numerosos documentos que plantean la
importancia que alcanzan las innovaciones en innovación
comercialización y la organización que, dadas las
clasificaciones actuales serían consideradas como
innovaciones no tecnológicas y no basadas en I+D. A su
vez, y en línea con las posiciones que plantean la
convergencia entre industria y servicios (enfoque de
síntesis), desde estas publicaciones se sostiene que las
diferencias en el grado de complejidad de las innovaciones
logradas están más asociadas al dinamismo tecnológico
de la rama que a las diferencias existentes entre servicios
y manufactura.
También como parte del debate respecto de los outputs,
desde la Comisión Europea (2012) se sostiene que lo que
distingue la innovación de servicios de la idea tradicional
de innovación es la naturaleza no tecnológica e intangible
que adquiere, donde la tecnología es entendida como una
plataforma para desarrollar nuevos conceptos de servicios
y modelos de negocios. De esta forma, la integración de
servicios y tecnología es importante para el desarrollo de
una innovación de servicios pero el driver de la innovación
no es la solución tecnológica en sí misma sino el valor que
puede crear tanto para el proveedor del servicio como para
el consumidor. En esta línea, Guellec y Muzart (1998)
critican el estado de las estimaciones en servicios y
sostienen que las únicas innovaciones que se miden son
sólo las de producto (servicio) y proceso, dejando afuera
las innovaciones no tecnológicas (organización y
comercialización), que son claves en servicios. En su
crítica a las encuestas CIS, los autores plantean que éstas
dejan afuera otros elementos importantes de la estrategia
innovativa de las firmas, tales como como las cuestiones
organizacionales y la gestión de los recursos humanos, los
que según los autores deben ser incluidos a partir de otras
fuentes de información. En esa dirección recomiendan que
en avances ulteriores se discrimine entre firmas
innovadoras y no innovadoras en base a esa definición
más amplia de innovación y que se estime la capacidad de
absorción de las firmas, un elemento hasta ahora
aproximado en forma imperfecta a través de los
indicadores de calificaciones (skills).
Desde luego, estas discusiones no agotan las limitaciones
observadas en los análisis de la innovación en servicios a
partir de los instrumentos tradicionales, muchas de las
cuales también aplican al análisis de la innovación en la
industria manufacturera. El objetivo de estos debates es
mostrar que si bien las ventajas de aplicar el formulario de
las encuestas de innovación (CIS) entre los servicios se
centran en la amplia aceptación, en la comparabilidad y en
la posibilidad de diseño y adaptación rápidos, existe un
conjunto de desventajas. Estas se centran en que pueden
capturar sólo parcialmente el proceso de innovación, más
basado en los flujos de conocimiento entre las diferentes
partes involucradas que en la acumulación del mismo al
16. En particular, se consultó acerca de la frecuencia con que reciben i)
trasmisión de saberes KIS por parte de profesionales TIC; ii) servicios de
entrenamiento de TIC; iii) servicios de consultoría técnica en servicios de IT; iv)
software enlatado; v) servicios de I+D; vi) servicios profesionales de propiedad
intelectual; vii) consultoría vinculada a innovación organizacional y al desarrollo
de productos y procesos y viii) apoyo por parte de agencias de empleo oferentes
de personal muy calificado. A la vez, el ejercicio apuntaba a saber si los servicios
recibidos provinieron del sector público, del sector privado o de una combinación
de ambos y si los oferentes eran locales, internacionales y/o nacionales. A partir
de estos antecedentes, también se consultó a las firmas respecto de sus
preferencias sobre la localización de las empresas oferentes.
71
interior de las firmas (Hollanders, 2007). Esto influye en los
factores que impulsan y dificultan el proceso de
innovación, por lo que podrían proporcionar sólo
información parcial para la formulación de políticas.
La concatenación de los supuestos que están por detrás
de las encuestas de innovación y los indicadores que a
partir de ellas se construyen implica que actividades tan
diversas como el comercio al por mayor (clasificación G) y
la producción de software (clasificación J) sean abordadas
con el mismo instrumento (la encuesta de innovación)
esperando las mismas relaciones causales (a mayor
intensidad del gasto en I+D es esperable mayores tasas de
innovación y productividad). Similares apreciaciones
podrían realizarse respecto de las relaciones causales
entre inputs y outputs de innovación para ramas tan
diversas como la textil y la química.
En términos de los supuestos que están por detrás de los
análisis de la innovación, vale la pena una breve
disquisición sobre los servicios públicos. Existen sobrados
antecedentes respecto de la importancia de la innovación
en los servicios educativos, en especial entre los países
miembros de la OECD. Por ejemplo, un estudio reciente de
la OECD (2009b) se centra en marcar las especificidades
de las actividades de servicios de educación y
entrenamiento respecto tanto a otros servicios como a la
industria manufacturera. Así, entre las especificidades de
los servicios educativos que condicionan el desarrollo y
tipo de las actividades innovativas destacan la importancia
de los cambios obligatorios, que aluden a modificaciones
en las prácticas de organización como resultado de la
legislación o del proceso político y los menores incentivos
a la competencia de las organizaciones públicas que
tienen menor reacción a los incentivos para innovar y alto
riesgo de fracaso. Como resultado, los cambios radicales
en el sector público pueden seguir un proceso político de
negociación entre las partes interesadas que pueden no
estar relacionados con la generación de un conocimiento
específico. A la vez, plantean que mientras las empresas
del sector privado tienen un objetivo claro y único, las
instituciones públicas tienen múltiples objetivos (mejorar la
calidad, equidad, cobertura, eficiencia) que pueden entrar
en conflicto.
En este sentido, es importante aclarar que las limitaciones
en la medición en servicios remiten en parte a viejas
discusiones acontecidas en la región latinoamericana
respecto de la importancia de otros esfuerzos de
innovación y espacios no formalizados de I+D que son los
que explican la mayor proporción de gasto innovativo en
las empresas de la región así como también la lógica de
generación y apropiación de nuevo conocimiento. En el
extremo, la ampliación de la pregunta acerca de los
esfuerzos en innovación se puede observar ya en el
Manual de Bogotá, más de una década atrás. Es decir,
parte de las “nuevas” discusiones en servicios son también
cuentas pendientes de la medición de la innovación en la
producción de bienes, cuando la producción se estructura
en base a pedidos que van cambiando temporalmente. Así,
retomando a Guellec y Muzart (1998) es posible afirmar
que lograr avances en la medición de la innovación podría
repercutir en una mejora en las estimaciones realizadas en
manufactura, por ejemplo, a partir de una mejor
identificación de lo que implica “innovación” en una
empresa que trabaja a pedido, donde a manufactura y
servicio le caben las mismas limitaciones de la definición
de innovación del Manual de Oslo, que conduce a que
cada uno de los bienes y servicios producido se trate de
algo “nuevo o significativamente mejorado”.
CONCLUSIONES
En los últimos años se viene acentuando la discusión
sobre la importancia de efectuar cambios significativos en
la forma en que se conceptualizan y estiman las
actividades innovativasen el sector de servicios en general,
y en los intensivos en conocimiento en especial. Este
creciente debate es impulsado en parte por diversos
investigadores y policy makers pertenecientes a países
desarrollados como el Reino Unido que, debido a cambios
en su perfil de especialización hacia servicios intensivos en
conocimiento, viene perdiendo peso en los rankings de los
países más innovadores, estimados centralmente a partir
del peso de la industria manufacturera. En relación a esa
aparente caída en el ranking, muchos autores sostienen
que esto se debe, en gran parte, a que la innovación en
servicios se subestima cuando se adopta un enfoque
asimilacionista debido a que en estas actividades los
gastos en I+D son menos relevantes que en la industria
manufacturera, tal como señaláramos a lo largo de este
documento. Otro disparador que ha dado lugar a una
mayor discusión teórica y metodológica proviene de la
creciente importancia de las cadenas globales de valor y
las actividades de off-shoring en servicios, en especial por
las posibilidades de convertir servicios tradicionalmente no
transables en transables a partir del uso de las TIC. Esto
agrega otra problemática centrada en que con la
emergencia de cadenas globales de valor en las últimas
dos décadas las clasificaciones de rama tienen limitaciones
para dar cuenta de los perfiles de especialización,
particularmente cuando no se considera la importancia
alcanzada por la subcontratación externa (off-shoring).
Por su parte, los criterios demarcatorios, si bien resultan de
interés, en especial en los segmentos de servicios
intensivos en conocimiento en los que destacan las formas
de co-producción, tienen el inconveniente de requerir una
base de información que no sólo hoy no está presente sino
que es difícil de generar y homogeneizar en el futuro. Así,
por ejemplo, las actividades innovativas estimadas en el
caso del ejemplo coreano, donde se estudia la innovación
a partir de relevamientos cuali y cuantitativos a los
usuarios, sólo pueden realizarse para estudios de caso o
muestras acotadas. Fuera de ello, son imposibles de
replicar en encuestas generales, orientadas a identificar
los esfuerzos y resultados de innovación de todas las
actividades de servicios. Esto requeriría conocer ex ante
quiénes son los demandantes de las empresas de
servicios a relevar.
La discusión anterior pone de manifiesto la existencia de
un trade-off entre continuar utilizando los métodos
72
tradicionales de medición y avanzar hacia una nueva
propuesta metodológica que pueda captar de mejor
manera los procesos de innovación en el sector servicios.
En el primer caso, la opción consiste en incorporar los
servicios a las encuestas, como ya lo han hecho varios
países no sólo de la UE sino de la región latinoamericana.
Si bien estas encuestas no están exentas de críticas y
pueden ser mejoradas, constituyen una herramienta con
amplia aceptación entre los analistas, académicos y policy
makers, y un buen punto de partida para llevar a cabo
investigaciones ulteriores que permitan mejorar la
metodología de captación. Las ventajas también están
asociadas a la comparabilidad entre los distintos sectores
económicos y a los bajos costos –en tiempo y recursos-
respecto a la estrategia centrada en encarar un proceso de
diseñar un nuevo formulario desde su inicio.
Una segunda opción es adaptar las encuestas a las
especificidades de los servicios, manteniendo un núcleo
común de preguntas y agregando nuevas preguntas para
poder captar mejor aquellas actividades que son claves en
el perfil de especialización de cada país de la región. Esta
vía, si bien implica mayores desafíos en términos del
desarrollo de las preguntas y la generación de consensos
para su implementación, permitiría obtener información
comparable con la industria manufacturera. Esto último
probablemente llevaría tiempo debido a que el debate
conceptual sobre la forma en la que los procesos de
innovación se manifiestan en el sector servicios es reciente
y continúa aún abierto. A su vez, abre nuevas preguntas a
las planteadas en la introducción: ¿se puede capturar con
un único set de preguntas la innovación en todas las ramas
de servicios? O, por el contrario, dada su heterogeneidad
intra-sectorial ¿no es necesario avanzar hacia el desarrollo
de diferentes preguntas para las distintas ramas?
En el caso específico de América Latina, como se señaló
en la sección 2, algunos países han optado por extender
sus encuestas de innovación a ciertas ramas de servicios.
De todos modos, existe cierto consenso en torno a sus
limitaciones y la necesidad de mejorar y ajustar los
instrumentos de medición. Continuar de manera inercial
con las tradicionales encuestas de innovación en servicios
sin problematizar la información recolectada puede
conducir a un desinterés de los policy makers en el uso de
los resultados. Pero a la vez, dejar de hacer encuestas o
entrar en un largo proceso de cambio de metodologías y
formularios tampoco parece un camino interesante a
seguir.
En este contexto, y en respuesta a las preguntas
planteadas en la introducción, podría seguirse una
estrategia exploratoria, basada en estudios específicos
que contribuyan a entender con mayor profundidad los
procesos de innovación en diferentes ramas de servicios.
No se trata entonces de abandonar las encuestas que
están haciendo los países de la región sino de generar un
mayor debate sobre la interpretación y utilidad de los
resultados. Algunas actividades resultarán claves per se,
dado su potencial de cierre de la brecha tecnológica y por
tanto habría que comprender lo que sucede con la
innovación en aquellas ramas que: i) tienen una elevada
elasticidad ingreso de la demanda, ii) basan sus ventajas
competitivas en factores no-precio, iii) son intensivas en el
uso del conocimiento. Otras ramas, en cambio, resultan
estratégicas por su peso en las economías regionales y
será preciso entender la dinámica del cambio
organizacional y tecnológico y cómo ello repercute en la
generación y apropiación de valor. En cualquier caso, el
planteo metodológico sería mantener un core de preguntas
comunes a todos los sectores y adicionar módulos
especializados en ramas específicas.
Otra posible estrategia podría basarse en incorporar a las
encuestas de innovación existentes preguntas que
capturen la dinámica innovativa de las actividades de
servicios en general, más allá del sector económico. Esta
propuesta se respalda en el enfoque de síntesis
presentado en la sección 1, que plantea que incluso las
ramas productoras de bienes han tendido a desarrollar
servicios asociados en los últimos años y, por lo tanto, la
dicotomía productos vs. servicios ha perdido sentido. A
diferencia de las sugerencias derivadas del enfoque
demarcatorio, las ventajas de esta estrategia en términos
metodológicos consisten en conservar una única encuesta
de innovación para todos los sectores, que incluya
preguntas que releven información sobre las actividades
de servicios que hacen las empresas, independientemente
de su rama de actividad (CIIU a dos dígitos).
En efecto, ciertas especificidades planteadas para los
servicios también pueden observarse en la producción de
bienes, sobre todo a partir de los procesos de
flexibilización de la producción y diferenciación, que
emergieron con el actual paradigma tecno-económico. Una
de ellas es la lógica de organización por proyecto asociada
a una oferta customizada y no estandarizada. Así, por
ejemplo, si se incorporan preguntas que capturen este
fenómeno, quedaría claro en qué casos no tiene sentido
entender a la innovación como un producto nuevo o
mejorado, cuando la diferenciación consiste en una
característica natural de la propia actividad de ciertas
firmas.
Siguiendo esta propuesta se resolverían los problemas
que plantea la medición de la innovación más allá de la
especificidad sectorial. Esto es, las discusiones que
exceden a los servicios y que se vienen planteando desde
los organismos internacionales y también en diferentes
ámbitos académicos desde hace ya varios años. En
especial, la discusión en torno a las limitaciones de medir
la innovación mediante los indicadores de I+D, que
responden a un enfoque lineal del proceso innovativo que
sólo ocurre en algunas ramas de actividad – basados en la
ciencia-.
Claramente, entendemos, en primer lugar, que todos los
posibles caminos deben partir de las encuestas de
innovación existentes, cuya historia no puede
desconocerse. En segundo lugar, estas alternativas deben
plantearse desde una estrategia exploratoria y dinámica en
la que se puedan ir testeando y ajustando las preguntas en
diferentes ondas de relevamientos hasta alcanzar un
instrumento de medición que capture de manera eficiente
73
la innovación en servicios. Finalmente, los países de la
región cuentan con la oportunidad única de avanzar hacia
un esquema de medición comparable, desde su diseño,
que permita superar las viejas limitaciones de los
formularios tradicionalmente utilizados, que asimilan
servicios a manufactura.
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I. INTRODUCCIÓN
El Manual de Buenos Aires de Indicadores de Trayectorias
de Investigadores Iberoamericanos de la Red de
Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana e
Interamericana (RICYT), en proceso de elaboración,
constituye una propuesta de medición de los principales
rasgos característicos de las trayectorias científicas y
tecnológicas de los investigadores de los diferentes
países de Iberoamérica. Como se expresa en los avances
del Manual que fueron publicados en el libro El Estado de
la Ciencia 2010. Principales Indicadores de Ciencia y
Tecnología Iberoamericanos / Interamericanos2
(D’Onofrio
et al, 2010), se trata de una propuesta de medición que
contiene un conjunto de indicadores dirigidos a describir y
comparar los principales rasgos de las trayectorias
científicas y tecnológicas que permiten marcar diferencias
en la producción para cada población específica de
investigadores iberoamericanos pertenecientes a
diferentes países, cohortes de nacimiento y/o áreas de
conocimiento, entre otras clasificaciones recomendadas.
Entre los rasgos o dimensiones básicas de análisis de las
trayectorias de los investigadores identificados en los
referidos avances del Manual se encuentra la dimensión
“diversidad de perfiles profesionales, de perfiles de
producción científica y tecnológica y/o de desempeño en
diferentes campos disciplinarios”, definida
conceptualmente como “el desarrollo combinado y
simultáneo de una pluralidad de actividades profesionales,
la realización de una pluralidad de productos científicos y
tecnológicos y/o el desempeño en una pluralidad de
campos disciplinarios a lo largo de toda la trayectoria
científica y tecnológica, de una población dada de
investigadores en un período de referencia”.3
El objetivo de este trabajo es presentar una propuesta de
tipología de perfiles de diversidad profesional de los
investigadores inspirada en tal definición, junto con una
prueba de aplicación de la tipología construida para los
investigadores pertenecientes a un consejo de
investigación argentino.
La población de investigadores seleccionada para la
prueba de aplicación empírica de la tipología construida
está conformada por 7.444 miembros de la Carrera del
Investigador Científico y Tecnológico del Consejo de
Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)
argentino, el principal organismo nacional de promoción
de la ciencia y la tecnología y de formación de los recursos
humanos de ciencia y tecnología del país. Se incluye en la
población bajo estudio a los investigadores de todas las
categorías del escalafón profesional que forman parte de
la Carrera del Investigador del referido Consejo (esto es,
2.3. CONSTRUCCIÓN Y APLICACIÓN DE UNA
TIPOLOGÍA DE PERFILES DE DIVERSIDAD PROFESIONAL
DE LOS INVESTIGADORES ARGENTINOS: APORTES AL
MANUAL DE BUENOS AIRES1
SANTIAGO BARANDIARÁN*
MARÍA GUILLERMINA D’ONOFRIO**
* Subsecretaría de Evaluación Institucional del Ministerio de Ciencia, Tecnología
e Innovación Productiva de Argentina y Universidad Nacional de La Plata.
** Subsecretaría de Evaluación Institucional del Ministerio de Ciencia, Tecnología
e Innovación Productiva de Argentina y Universidad de Buenos Aires.
1. Una versión preliminar de este trabajo fue presentada en el IX Congreso de
Indicadores de Ciencia y Tecnología de la RICYT realizado en Bogotá del 9 al 11
de octubre de 2013. Los autores agradecen los comentarios y sugerencias
recibidos por los participantes de la Sesión sobre Trayectorias de investigadores
y académicos del Congreso.
2. D’Onofrio, M. G.; Solís, F.; Tignino, M. V. y Cabrera, E. (2010), Indicadores de
trayectorias de los investigadores iberoamericanos: Avances del Manual de
Buenos Aires y resultados de su validación técnica, en El Estado de la Ciencia
2010. Principales indicadores de ciencia y tecnología Iberoamericanos /
Interamericanos, Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana e
Interamericana (RICYT): Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pp. 117-132.
75
3. Ibídem, p. 119.
76
Investigadores Asistentes, Investigadores Adjuntos,
Investigadores Independientes, Investigadores Principales
e Investigadores Superiores), con excepción de quienes al
momento de la extracción de información tenían formas no
estables de contratación (Investigadores Extranjeros e
Investigadores Jubilados contratados, rentados o ad-
honorem).
La fuente de información utilizada es la base de los
currículum vítae (CVs) electrónicos denominada Registro
CVar del Sistema de Información de Ciencia y Tecnología
Argentino (SICYTAR), registro que es administrado por la
Subsecretaría de Evaluación Institucional del Ministerio de
Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MCTIP) de
Argentina. La información curricular analizada fue cargada
y actualizada por los propios investigadores en el Sistema
Integral de Gestión y Evaluación (SIGEVA) del CONICET
con el propósito de participar de las diversas
convocatorias del Consejo u otras organizaciones y
transferida al Registro CVar del MCTIP por el referido
Consejo de Investigación. La extracción de la información
curricular realizada para el presente trabajo analítico fue
efectuada en junio de 2013 y consideró como ventana de
observación los últimos cinco años, es decir, los registros
de las actividades realizadas por los investigadores entre
2008 y 2012.
II. PROPUESTA TEÓRICO-METODOLÓGICA DE
TIPOS DE PERFILES DE DIVERSIDAD
PROFESIONAL
La construcción de la tipología de diversidad profesional
de los investigadores realizada comprendió las siguientes
etapas:
1. Definición de las dimensiones de actividad profesional
relevantes para la presente tipología.
2. Identificación de los indicadores más representativos
de cada dimensión de actividad profesional.
3. Definición de las categorías de cada indicador
identificado, en base a una exploración del
comportamiento de la población de investigadores
estudiada en cada uno de ellos.
4. Definición de los perfiles de diversidad profesional
relevantes, de acuerdo a las combinaciones de
actividades teóricamente significativas, y a los niveles
que presenta cada una de ellas en dichas
combinaciones en virtud de la exploración realizada.
5. Clasificación empírica de cada investigador en un perfil
de diversidad profesional teóricamente definido.
Una vez construida esta tipología se agregaron dos
etapas para su validación y utilización:
6. Caracterización de los perfiles de diversidad
profesional con arreglo a otras variables (área del
conocimiento, género, edad y cohorte de nacimiento
de los investigadores).
7. Análisis de la posible relación entre los perfiles de
diversidad profesional y los indicadores de producción
científica y tecnológica de los investigadores
analizados.
Las dimensiones de actividad profesional que se
consideraron para construir los perfiles de diversidad
profesional son las siguientes:
i. I+D
ii. Docencia universitaria de grado y posgrado
iii. Formación de recursos humanos en ciencia y
tecnología
iv. Evaluación en ciencia y tecnología
v. Extensión y divulgación de información científica y
tecnológica
vi. Gestión en ciencia y tecnología
vii. Servicios científicos y tecnológicos
Las primeras cuatro dimensiones conforman lo que puede
entenderse como el “núcleo básico” de la actividad
profesional de un investigador académico “clásico”. Las
últimas tres dimensiones, en cambio, son actividades
adicionales no siempre presentes en las trayectorias de
los investigadores y que, cuando forman parte de las
actividades realizadas imprimen diferentes orientaciones
al perfil de actividad científica y tecnológica tradicional.
En cada una de estas dimensiones de actividad
profesional se examinaron diferentes antecedentes
curriculares para construir los correspondientes
indicadores de dedicación a cada una de ellas durante el
período de referencia:
i. I+D
Se tomaron en cuenta los cargos de I+D desempeñados
actualmente en la institución, y para aquellos que
ingresaron a la Carrera del Investigador durante el período
de referencia, se consideraron también las becas de I+D
anteriores a dicho ingreso, en tanto implicaron la
dedicación exclusiva al desempeño de actividades de I+D.
Con estas consideraciones, se calculó un indicador en dos
pasos:
a. Días con cargo o beca de I+D en cada año del
período: se considera año completo con cargo de I+D si
la cantidad de días es mayor a 273 (3/4 partes del año
con cargo).
b. Proporción de años completos del período con cargo
de I+D: se requiere al menos 60% del período para ser
considerado con “alta dedicación” a las actividades de
I+D.
ii. Docencia universitaria de grado y posgrado
Se tomaron en cuenta los cargos docentes
desempeñados por los investigadores en el nivel superior
universitario de grado y/o posgrado. Se calculó un
indicador en tres pasos:
a. Días con cargo docente en cada año del período: se
considera año completo con cargo docente si la
cantidad de días es mayor a 273 (3/4 partes del año con
cargo).
b. Ponderación de acuerdo a la dedicación del cargo:
dedicación parcial = 1/2 dedicación exclusiva.
c. Proporción de años completos del período con cargo
docente: se requiere al menos 60% del período para ser
considerado con “alta dedicación” a las actividades
docentes.
iii. Formación de recursos humanos en ciencia y
tecnología
Se tomaron en cuenta la formación de tesistas
(doctorales, de maestría, de especialización y de grado),
becarios (posdoctorales, doctorales, de maestría, de
especialización y con otras becas de formación en ciencia
y tecnología), pasantes de I+D e investigadores. Se
calculó un indicador en tres pasos:
a. Equivalencia para medición de la intensidad de la
actividad de formación según tipo de personal formado:
tesista doctoral = 2, otros recursos humanos en ciencia
y tecnología formados = 1.4
b. Cantidad de personas formadas durante el período
de referencia.
c. En base a la mediana de la última variable, se
clasificó como “baja” dedicación a la formación de
recursos humanos en ciencia y tecnología a aquellos
valores que llegan hasta el valor mediano, y “alta” a los
que la superan (mediana = 10).
iv. Evaluación en ciencia y tecnología
Se tomaron en cuenta actividades de evaluación de:
personal científico y tecnológico (investigadores, técnicos
de apoyo, becarios, tesistas, pasantes y/u otros tipos de
personal), programas y proyectos de I+D, trabajos en
revistas científico-tecnológicas, e instituciones de ciencia,
tecnología e innovación. Se calculó un indicador en dos
pasos:
a. Cantidad total de evaluaciones científicas y
tecnológicas realizadas durante el período de
referencia.
b. En base a la mediana de esta variable, se clasificó
como “baja” dedicación a las actividades de evaluación
a aquellos valores que llegan hasta el valor mediano, y
“alta” a los que la superan (mediana = 23
evaluaciones).5
v. Extensión y divulgación de información científica y
tecnológica
Dado el tipo de población de investigadores utilizada para
este ejercicio de aplicación de la tipología construida, la
cual prácticamente no realiza actividades de extensión
industrial y/o agropecuaria, en esta dimensión sólo se
tomaron en cuenta las actividades de divulgación de
información científica y tecnológica. Éstas abarcan la
participación en conferencias y debates públicos, la
elaboración de notas o la participación como entrevistados
para prensa escrita, radio, TV e Internet, la participación
en exposiciones y otras actividades. Se calculó un
indicador en dos pasos:
a. Cantidad total de divulgaciones científicas y
tecnológicas realizadas durante el período de
referencia.
b. En base a la mediana de esta variable, se clasificó
como “baja” dedicación a las actividades de divulgación
a aquellos valores que llegan hasta el valor mediano, y
“alta” a los que la superan (mediana = 4 divulgaciones).
vi. Gestión en ciencia y tecnología
Se consideraron los cargos en gestión institucional de la
ciencia y la tecnología, esto es, el desempeño como
director de centros e institutos de I+D u otras unidades
organizacionales, como responsable de la gestión de la
función de I+D de universidades u otros cargos de gestión.
Con ello, se calculó un indicador en tres pasos:
a. Días con cargo de gestión en cada año del período:
se considera año completo con cargo de gestión si la
cantidad de días es mayor a 273 (3/4 partes del año con
cargo).
b. Ponderación de acuerdo a la dedicación del cargo:
dedicación parcial = ? dedicación exclusiva.
c. Proporción de años completos del período con cargo
de gestión: se requiere al menos 60% del período para
ser considerado con “alta dedicación” a la gestión.
vii. Servicios científicos y tecnológicos
Comprende la prestación de servicios científicos y
tecnológicos tales como convenios de I+D, convenios de
cooperación técnica, asesorías, consultorías, etcétera. Se
calculó un indicador en dos pasos:
a. Cantidad total de servicios prestados durante el
período de referencia.
b. En base a la mediana de esta variable, se clasificó
como “baja” dedicación a las actividades de servicios a
aquellos valores que llegan hasta el valor mediano, y
“alta” a los que la superan (mediana = 6 servicios).6
La distribución de los siete indicadores de actividad
profesional entre los investigadores del CONICET se
presenta en el Gráfico 1. Las actividades científicas y
tecnológicas realizadas por más investigadores argentinos
bajo estudio son la I+D, la evaluación, la docencia
universitaria y la formación de recursos humanos en
ciencia y tecnología (más de 88% en todos los casos) y las
77
4. Dada la alta correlación entre formación de tesistas doctorales y dirección de
becarios doctorales, se optó por dejar una ponderación baja para becarios
doctorales, ya que en la gran mayoría de los casos se trataría de la misma
persona.
5. Dado que las diferentes actividades de evaluación pueden tener duraciones
muy disímiles, el conteo se realizó tomando como unidad la actividad por año. Es
decir, si un investigador fue evaluador en una revista a lo largo de los 5 años bajo
análisis, cuenta como 5 actividades de evaluación.
6. Dada la disímil duración de los servicios científicos y tecnológicos (en tanto,
además, algunos son de carácter eventual y otros de tipo permanente) aquí
aplica la misma forma de conteo que en las actividades de evaluación.
78
realizadas por menos de ellos son los
servicios científicos y tecnológicos y la
gestión -llevadas a cabo sólo por el 25% y el
38% de los investigadores respectivamente-.
(Gráfico 1)
Las actividades profesionales realizadas con
alta dedicación por más investigadores del
CONICET durante el período de referencia
son la I+D (93%), la evaluación (45%) y la
formación de recursos humanos en ciencia y
tecnología (41%), las dos últimas realizadas
con baja dedicación por proporciones muy
similares de investigadores. Las actividades
realizadas mayoritariamente con baja
dedicación por estos investigadores
argentinos son la docencia (63%) y, luego de
la evaluación y la formación de recursos
humanos ya mencionadas, la divulgación de
información científica y tecnológica (38%) y la
gestión institucional (36% frente a sólo un 2%
de investigadores que la realiza con alta
dedicación).
III. DEFINICIÓN Y DESCRIPCIÓN DE
LOS TIPOS DE PERFILES DE
DIVERSIDAD PROFESIONAL
CONSTRUIDOS
La definición de los perfiles de diversidad en
función de la combinación teóricamente
relevante de actividades profesionales
durante un período determinado partió de un
primer conjunto de actividades compuesto por
la presencia de las cuatro tareas del
Gráfico 1. Actividades científicas y tecnológicas realizadas por los
investigadores del CONICET, 2008-2012
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
7%
63%
47%
46%
38%
36%
13%
93%
27%
41%
45%
28%
2%
12%
0%
10%
12%
9%
34%
62%
75%
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
I+D
Docencia
Formación de
recursos humanos
Evaluación
Divulgación
Gestión
Servicios
Baja
Alta
No hizo
denominado “núcleo básico”. Para definirlo de manera más restrictiva
y cohesiva, se agregó la condición de que esas cuatro actividades no
estuvieran acompañadas por ninguna de las tres adicionales. Luego,
en función de tales actividades adicionales, se fueron identificando
otros cuatro tipos de perfiles con orientaciones profesionales
diferenciales.
Se configuraron así cinco tipos distintos de perfiles de diversidad
profesional de los investigadores argentinos:
Perfil 1: el investigador que hace I+D + Docencia universitaria o Formación de recursos humanos o Evaluación, y no
hace Divulgación, ni Gestión, ni presta Servicios científicos y tecnológicos. Perfil académico clásico.
Perfil 2: similar al Perfil 1, con el agregado de actividades de Divulgación de información científica y tecnológica, ya
sea que sólo agregue esa dimensión de actividad, o bien que la realice en combinación con Gestión y/o Servicios,
pero en mayor medida que ellas. Perfil académico con orientación a divulgación CYT.
Perfil 3: similar al Perfil 1, con el agregado de actividades de Gestión institucional, ya sea que sólo agregue esa
dimensión de actividad, o bien que la realice en combinación con Divulgación y/o Servicios, pero en mayor medida
que ellas. Perfil académico con orientación a gestión CYT.
Perfil 4: similar al Perfil 1, con el agregado de actividades de prestación de Servicios cientificos y tecnológicos, ya sea
que sólo agregue esa dimensión de actividad, o bien que la realice en combinación con Divulgación y/o Gestión, pero
en mayor medida que ellas. Perfil académico con orientación a servicios CYT.
Perfil 5: similar al Perfil 1, con el agregado de dos o tres de las actividades adicionales (Servicios y/o Divulgación y/o
Gestión), pero realizadas con el mismo nivel de dedicación. Perfil académico multidiverso.
79
De esta manera, la definición de los cinco tipos de perfiles de
diversidad profesional va desde los menos diversos (Perfil 1) hasta los
más diversos (Perfil 5) en términos de las actividades realizadas
simultáneamente por cada uno de los investigadores bajo medición.
Para la población de investigadores del CONICET, la distribución de
los perfiles de diversidad profesional del período 2008-2012 es la que
se observa en el Gráfico 2 a continuación:
El perfil de mayor volumen en esta población
es el 2, el perfil académico orientado a
divulgación, con un 41%. Si a este perfil se le
suma el 21% del perfil académico clásico,
prácticamente dos tercios de los
investigadores analizados quedan
clasificados en perfiles con un bajo nivel
relativo de diversidad de actividades
profesionales. En el tercio restante de alto
nivel de diversidad predominan los de
orientación multidiversa, es decir aquellos
investigadores con mayor diversidad
profesional, que representan el 21% del total
de la población analizada. Finalmente, los
dos perfiles de diversidad más pequeños son
los de la orientación a la prestación de
servicios científicos y tecnológicos, con 9%, y
los de la orientación a la gestión institucional,
con 8%.
La distribución de los perfiles de diversidad
profesional según la gran área del
conocimiento de pertenencia de los
investigadores argentinos analizados se
presenta en la Tabla 1.
En primer lugar, resulta claramente apreciable
el mayor peso de la gran área “Ciencias
agrarias, ingenierías y tecnologías” en los
perfiles más diversos profesionalmente:
mientras en el total de los investigadores del
CONICET estudiados la gran área representa
un 22%, en el perfil orientado a servicios pesa
un 47% y en el académico multidiverso un 29%.
En segundo lugar, se observa que los perfiles
menos diversos tienen mayor presencia
relativa en las otras tres grandes áreas del
conocimiento. Allí se destacan las áreas de
“Ciencias biológicas y de la salud” y de
Gráfico 2. Perfiles de diversidad profesional de los investigadores del
CONICET, 2008-2012
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
21%
41%
8%
9%
21% Académico clásico
Orientación a divulgación
Orientación a gestión
Orientación a servicios
Académico multidiverso
Tabla 1. Perfiles de diversidad profesional de los investigadores del CONICET por gran área del conocimiento, 2008-2012
Ciencias Ciencias Ciencias Ciencias Total
agrícolas, biológicas y exactas y sociales y
ingenierías y de la salud naturales humanidades
tecnologías
Perfil 1 – Académico clásico 18% 41% 33% 8% 100%
Perfil 2 – Orientación a divulgación 15% 28% 24% 33% 100%
Perfil 3 – Orientación a gestión 18% 39% 31% 12% 100%
Perfil 4 – Orientación a servicios 47% 26% 21% 6% 100%
Perfil 5 – Académico multidiverso 29% 26% 23% 22% 100%
Total 22% 31% 26% 21% 100%
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
80
Tabla 2. Perfiles de diversidad profesional de los investigadores del CONICET por género y edad, 2008-2012
% Femenino % Masculino Edad promedio Edad mediana
Perfil 1 – Académico clásico 49% 51% 45 41
Perfil 2 – Orientación a divulgación 55% 45% 45 43
Perfil 3 – Orientación a gestión 45% 55% 49 49
Perfil 4 – Orientación a servicios 47% 53% 48 47
Perfil 5 – Académico multidiverso 48% 52% 48 47
Total 51% 49% 46 44
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
Tabla 3. Perfiles de diversidad profesional de los investigadores del CONICET por cohorte de nacimiento, 2008-2012
1940 1950 1960 1970-1980 Total
Perfil 1 – Académico clásico 7% 14% 22% 57% 100%
Perfil 2 – Orientación a divulgación 6% 14% 29% 51% 100%
Perfil 3 – Orientación a gestión 9% 27% 33% 31% 100%
Perfil 4 – Orientación a servicios 8% 26% 30% 36% 100%
Perfil 5 – Académico multidiverso 8% 22% 33% 37% 100%
Total 7% 18% 29% 46% 100%
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
“Ciencias exactas y naturales” en el perfil académico
clásico (en el cual representan el 41% y el 33% de los
investigadores respectivamente), y el área de “Ciencias
sociales y humanidades” en el perfil de orientación a
divulgación de información científica y tecnológica (área
que caracteriza a una tercera parte de los investigadores
del CONICET con ese perfil de diversidad profesional).
Finalmente, en el perfil orientado a gestión institucional se
registran las mismas pertenencias disciplinarias
predominantes del perfil clásico, con una mayor presencia
relativa de las áreas de “Ciencias biológicas y de la salud”
y de “Ciencias exactas y naturales”.
Los perfiles de diversidad profesional por género (Tabla 2)
denotan que el perfil académico con orientación a
divulgación es el que tiene mayor presencia femenina, con
55%. Inversamente, el perfil académico con orientación a
gestión institucional es el de mayor presencia masculina,
con 55%.
En cuanto a la edad y a las cohortes de nacimiento de los
investigadores, puede observarse una esperable
asociación positiva entre años de trayectoria científica y
tecnológica y diversidad de las actividades profesionales
desempeñadas por ellos en el último quinquenio (Tablas 2
y 3), asociación particularmente visible en los perfiles
académicos con orientación a la gestión institucional y a la
prestación de servicios científicos y tecnológicos.
Finalmente, la caracterización de los perfiles de diversidad
profesional de los investigadores argentinos analizados de
acuerdo con el comportamiento en los siete indicadores de
actividad utilizados (Tablas 4 a 8) permite completar esta
breve descripción.
Es destacable que los perfiles más diversos
profesionalmente son los que realizan en mayor proporción
(y también con mayor intensidad) las actividades del
denominado “núcleo básico”. Así, por ejemplo, las
proporciones de investigadores que no hicieron docencia
de nivel superior universitario o formación de recursos
humanos en ciencia y tecnología resultan más bajas en los
perfiles de diversidad profesional 2 a 5 (con orientación a
divulgación, con orientación a gestión, con orientación a
servicios y académico multidiverso respectivamente) que
en el perfil 1 (académico clásico). En particular, es el perfil
5, el profesionalmente más diverso, el que tiene los
menores porcentajes de investigadores del CONICET que
no hicieron ninguna de esas dos actividades.
81
I+D Docencia Formación Evaluación Divulgación Gestión Servicios
de recursos
humanos
No hizo 0% 17% 24% 22% 100% 100% 100%
Baja 10% 59% 55% 52% 0% 0% 0%
Alta 90% 24% 21% 26% 0% 0% 0%
Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%
Tabla 5. Niveles de actividad profesional de los investigadores del CONICET
con perfil académico con orientación a divulgación, 2008-2012
I+D Docencia Formación Evaluación Divulgación Gestión Servicios
de recursos
humanos
No hizo 0% 9% 10% 6% 0% 74% 88%
Baja 6% 69% 49% 48% 45% 26% 12%
Alta 94% 22% 41% 46% 55% 0% 0%
Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
Tabla 6. Niveles de actividad profesional de los investigadores del CONICET
con perfil académico con orientación a gestión, 2008-2012
I+D Docencia Formación Evaluación Divulgación Gestión Servicios
de recursos
humanos
No hizo 0% 5% 7% 7% 94% 0% 98%
Baja 7% 51% 41% 40% 6% 91% 2%
Alta 93% 44% 52% 53% 0% 9% 0%
Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
Tabla 4. Niveles de actividad profesional de los investigadores del CONICET con perfil académico clásico, 2008-2012
Tabla 7. Niveles de actividad profesional de los investigadores del CONICET
con perfil académico con orientación a servicios, 2008-2012
I+D Docencia Formación Evaluación Divulgación Gestión Servicios
de recursos
humanos
No hizo 0% 11% 7% 8% 51% 65% 0%
Baja 4 57% 38% 43% 49% 35% 21%
Alta 96% 32% 55% 49% 0% 0% 79%
Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
82
Tabla 8. Niveles de actividad profesional de los investigadores del CONICET con perfil académico multidiverso, 2008-2012
I+D Docencia Formación Evaluación Divulgación Gestión Servicios
de recursos
humanos
No hizo 0% 6% 5% 3% 5% 23% 46%
Baja 7% 63% 40% 39% 68% 72% 29%
Alta 93% 31% 55% 58% 27% 5% 25%
Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
Lo mismo puede observarse con respecto a la intensidad
en la cual se realizaron las diversas actividades. Los
perfiles 3 a 5 (con orientación a gestión, con orientación a
servicios y académico multidiverso respectivamente)
tienen mayores porcentajes de investigadores con alta
dedicación a las actividades de docencia, de formación de
recursos humanos y de evaluación que el perfil 1
(académico clásico), lo cual podría estar indicando que la
diversidad de actividades profesionales está positivamente
asociada a la intensidad de desempeño de las actividades
que componen el “núcleo básico”.
A partir de estos datos podría considerarse que las
diferencias entre los perfiles de diversidad profesional en
función de la edad, y por lo tanto de la particular etapa de
la trayectoria científica y tecnológica atravesada por los
investigadores, tendría un rol importante en la explicación
de esta asociación, ya que los perfiles profesionales más
diversos tienen algunos años de edad de diferencia con
respecto al perfil profesional menos diverso (tanto
considerando la media como la mediana, como se observó
en la Tabla 2).
Sin embargo, en análisis de información complementarios7
se observó que la referida asociación se mantiene al
comparar entre perfiles de diversidad profesional
controlando por cohorte de nacimiento de los
investigadores analizados. Es decir, que dentro de una
misma cohorte se mantiene la mayor intensidad de
desempeño de las actividades de docencia, de formación
de recursos humanos y de evaluación cientifica y
tecnológica entre los perfiles más diversos
profesionalmente con respecto al perfil académico más
clásico.
IV. TIPOS DE PERFILES DE DIVERSIDAD
PROFESIONAL Y PRODUCCIÓN CIENTÍFICA Y
TECNOLÓGICA DE LOS INVESTIGADORES
La producción científica de los investigadores del
CONICET analizados durante los últimos cinco años se
presenta para cada tipo de producción (esto es, artículos
publicados en revistas, trabajos publicados en congresos,
capítulos de libros y libros) y perfil de diversidad
profesional en las Tablas 9 a 12.
Tabla 9. Artículos publicados en revistas de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional, 2008-2012
Primer Segundo Tercer
cuartil cuartil cuartil Media Desvío
Perfil 1 – Académico clásico 5 7 11 8,7 6,5
Perfil 2 – Orientación a divulgación 6 9 13 10,6 8,4
Perfil 3 – Orientación a gestión 6 9 13 10,4 7,1
Perfil 4 – Orientación a servicios 6 10 15 11,5 8,0
Perfil 5 – Académico multidiverso 6 9 15 11,8 10,6
Total 5 8 13 10,5 8,5
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
7. En el siguiente apartado se exponen algunos datos producidos a partir de estos análisis complementarios.
83
Tabla 10. Trabajos publicados en congresos de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional,
2008-2012
Primer Segundo Tercer
cuartil cuartil cuartil Media Desvío
Perfil 1 – Académico clásico 4 8 14 9,9 8,8
Perfil 2 – Orientación a divulgación 7 11 18 13,7 11,3
Perfil 3 – Orientación a gestión 5 10 17 12,9 11,3
Perfil 4 – Orientación a servicios 9 15 24 18,0 13,8
Perfil 5 – Académico multidiverso 8 13 22 16,3 13,0
Total 6 11 18 13,7 11,7
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
Tabla 11. Capítulos de libros publicados de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional, 2008-2012
Primer Segundo Tercer
cuartil cuartil cuartil Media Desvío
Perfil 1 – Académico clásico 0 0 1 1,0 2,2
Perfil 2 – Orientación a divulgación 0 1 5 3,5 4,8
Perfil 3 – Orientación a gestión 0 0 2 1,6 3,3
Perfil 4 – Orientación a servicios 0 1 3 1,9 3,1
Perfil 5 – Académico multidiverso 0 1 4 3,1 4,4
Total 0 1 3 2,6 4,1
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
Tabla 12. Libros publicados de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional, 2008-2012
Primer Segundo Tercer
cuartil cuartil cuartil Media Desvío
Perfil 1 – Académico clásico 0 0 0 0,2 0,6
Perfil 2 – Orientación a divulgación 0 0 1 0,9 2,2
Perfil 3 – Orientación a gestión 0 0 0 0,4 1,1
Perfil 4 – Orientación a servicios 0 0 0 0,3 0,9
Perfil 5 – Académico multidiverso 0 0 1 0,8 1,7
Total 0 0 1 0, 1,7
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
Tomando en consideración sólo la cantidad de
producciones científicas realizadas (un análisis más
detallado en base a la calidad de las publicaciones queda
para otro trabajo) se destaca claramente la mayor
productividad de los perfiles profesionalmente más
diversos. Tomando cualquiera de las medidas (mediana,
media, o cuartiles), los investigadores con estos tipos de
perfiles tuvieron una mayor cantidad de artículos de
investigación y de trabajos en congresos en este período,
en relación a los investigadores con perfiles profesionales
menos diversos. En especial, los perfiles con orientación a
servicios científicos y tecnológicos y los multidiversos son
84
los más productivos científicamente, mientras
que el perfil académico clásico es el menos
productivo.
En la producción científica en formato de
libros y capítulos de libro también puede
observarse una baja productividad relativa de
los investigadores con perfil académico
clásico. En ambos tipos de documentos, el
perfil de diversidad profesional que más se
destaca es el de orientación a divulgación,
aunque el de orientación a servicios (para
capítulos de libro) y el multidiverso (para
capítulos y libros) también superan al perfil
académico clásico.
Nuevamente, al igual que en la
caracterización realizada en el apartado
anterior, podría suponerse que la edad es un
factor importante para explicar estas
diferencias en la producción científica entre
investigadores con diferentes perfiles
profesionales. Además de este factor, el área
de conocimiento de pertenencia también
podría ser relevante. Sin embargo, al
comparar la producción de artículos entre los
perfiles de diversidad profesional controlando
por cohorte de nacimiento y gran área del
conocimiento, las diferencias entre perfiles se
mantienen. Es decir que, en una misma
cohorte, y en una misma área disciplinar, se
observa que los perfiles más diversos (en
especial los de orientación a servicios
científicos y tecnológicos y los multidiversos)
mantienen una más alta producción científica
que los perfiles profesionales menos diversos
(académico clásico).
En los Gráficos 3 y 4 que se presentan a
continuación estas diferencias pueden
verificarse mejor.8
Al analizar la producción de artículos de
investigación publicados en revistas por perfil
profesional y gran área del conocimiento de
pertenencia de los investigadores, el rasgo
que se destaca en primer lugar, para la
población estudiada, es que hay una mayor
variabilidad de producción entre perfiles
profesionales que entre áreas disciplinares.
En segundo lugar, se observa cómo la mayor
producción de artículos de los perfiles
profesionalmente más diversos se mantiene a
través de las diferentes grandes áreas
disciplinares. En tercer lugar, se puede
Gráfico 3. Artículos publicados en revistas de los investigadores del
CONICET por perfil de diversidad profesional y gran área del
conocimiento, 2008-2012 (medianas)
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
Gráfico 4. Artículos publicados en revistas de los investigadores del
CONICET por perfil de diversidad profesional y cohorte de nacimiento,
2008-2012 (medianas)
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
8. Para los gráficos que siguen se optó por utilizar las medianas,
ya que eliminan las posibles distorsiones de casos extremos
sobre los promedios. No obstante, las mismas diferencias se
obtienen al tomar como medida de resumen el promedio.
0
2
4
6
8
10
12
Ciencias
agrícolas,
ingenierías y
tecnologías
Ciencias
biológicas y
de la salud
Ciencias
exactas y
naturales
Ciencias
sociales y
humanidades
Académico clásico
Orientación a divulgación
Orientación a gestión
Orientación a servicios
Académico multidiverso
0
2
4
6
8
10
12
14
1940 1950 1960 1970-1980
Académico clásico
Orientación a divulgación
Orientación a gestión
Orientación a servicios
Académico multidiverso
85
observar una interacción puntual entre área disciplinar y
perfil profesional en el caso de la gran área de “Ciencias
sociales y humanidades”, ya que allí los investigadores
que tienen perfiles profesionales multidiversos tienen su
nivel más bajo, y quedan por debajo de los perfiles
académicos orientados a actividades de divulgación de
información científica y tecnológica y prestación de
servicios.
mayor al promedio. Con todo, el análisis según perfil
profesional muestra que los investigadores con perfiles
orientados a la prestación de servicios y multidiversos son
los que más registros de propiedad intelectual poseen en
promedio, aunque también en estos casos el promedio se
explica por una mínima proporción de casos.
A diferencia del gráfico anterior, en este caso se puede
notar cómo las cohortes de nacimiento tienen mayor
impacto en la producción de artículos científicos que el que
tienen las áreas disciplinares, ya que lógicamente las
cohortes más recientes tienen menor producción que las
cohortes más antiguas. Este efecto de la cohorte es casi
tan importante como el del perfil de diversidad profesional.
Además, se observa cómo el efecto del perfil profesional
se mantiene a través de las diferentes cohortes con una
mayor producción científica de los perfiles
profesionalmente más diversos. Sin embargo, también se
puede observar una moderada interacción entre el referido
efecto de las cohortes de nacimiento y los perfiles de
diversidad profesional, ya que en la cohorte de 1950 las
diferencias son más amplias en favor de los multidiversos
y los orientados a servicios y en las cohortes de nacimiento
más recientes, en cambio, se acortan las distancias.
Finalmente, cabe analizar la relación existente entre los
tipos de perfiles de diversidad profesional construidos y la
producción tecnológica de los investigadores del CONICET
estudiados durante los últimos cinco años (Tabla 13).
La producción tecnológica con registro de propiedad
intelectual (patentes de invención, modelos de utilidad,
derechos de obtentor, derechos de autor en producciones
tecnológicas y otros tipos) es de por sí muy baja en la
población bajo estudio. En promedio tienen 0,12 registros,
que corresponden a una fracción muy pequeña de
investigadores (menos del 10% cuenta con al menos un
registro), razón por la cual el desvío es considerablemente
V. CONSIDERACIONES FINALES
La medición de los perfiles profesionales que caracterizan
a los investigadores iberoamericanos es uno de los
propósitos del Manual de Buenos Aires de la RICYT en
elaboración. El presente trabajo realizó algunos aportes
conceptuales y metodológicos dirigidos a refinar las
definiciones operativas adoptadas en materia de
diversidad de actividades profesionales y profundizar la
validez metodológica del indicador propuesto para la
medición de esta subdimensión de análisis de las
trayectorias científicas y tecnológicas de los investigadores
que desempeñan sus actividades en los países de
Iberoamérica.
La aplicación de la tipología construida al caso de los
investigadores del más importante consejo de
investigación argentino y utilizando información
proveniente de sus CVs mostró que, al menos para el caso
estudiado, el perfil profesional al cual pertenece un
investigador es un factor importante que incide sobre la
producción científica y tecnológica, y que este efecto se
mantiene al controlarlo por otros dos factores relevantes
como el área disciplinar y la cohorte de nacimiento. La
realización de estudios similares referidos a otros casos
nacionales o a otras poblaciones de investigadores
permitirá discutir estos resultados y consolidar la estrategia
conceptual y metodológica de abordaje, incluyendo las
medidas estadísticas utilizadas, de la medición de los tipos
de diversidad profesional de los investigadores a lo largo
de sus trayectorias.
Tabla 13. Producción tecnológica con registros de propiedad intelectual de los investigadores del CONICET
por perfil de diversidad profesional, 2008-2012
Primer Segundo Tercer
cuartil cuartil cuartil Media Desvío
Perfil 1 – Académico clásico 0 0 0 0,04 0,26
Perfil 2 – Orientación a divulgación 0 0 0 0,09 0,78
Perfil 3 – Orientación a gestión 0 0 0 0,06 0,35
Perfil 4 – Orientación a servicios 0 0 0 0,24 0,76
Perfil 5 – Académico multidiverso 0 0 0 0,22 1,26
Total 0 0 0 0,12 0,82
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).

Estado de la ciencia2013

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    EL ESTADO DE LACIENCIA Principales Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericanos / Interamericanos 2013
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    2 EL ESTADO DELA CIENCIA Principales Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericanos / Interamericanos 2013 diseño y diagramación: Florencia Abot Glenz obra de tapa y contratapa: Jorge Abot impresión: Artes Gráficas Integradas (AGI) El presente informe ha sido elaborado por el equipo técnico responsable de las actividades de la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología -Iberoamericana e Interamericana- (RICYT), con el apoyo de colaboradores especializados en las diferentes temáticas que se presentan. El volumen incluye resultados de las actividades del Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). La edición de este libro cuenta con el apoyo de la Junta de Andalucía, la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED) e incorpora resultados de actividades desarrolladas en el marco de la Cátedra UNESCO de Indicadores de Ciencia y Tecnología. Durante los años 2009 a 2012 esta edición ha contado con recursos aportados por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el desarrollo (AECID), a través del Centro de Altos Estudios Universitarios de la Organización de Estados Iberoamericanos (CAEU/OEI). Director del informe: Rodolfo Barrere Colaboradores: María Laura Trama Rodrigo Liscovsky Manuel Crespo Colaboraron también en este informe: Facundo Albornoz, Pablo Warnes, Guillermo Anlló, Mariana Fuchs, Florencia Barletta, Diana Suárez, Gabriel Yoguel, Santiago Barandiarán, María Guillermina D’Onofrio Si desea obtener las publicaciones de la RICYT o solicitar información adicional diríjase a: REDES - Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior Mansilla 2698, piso 2, (C1425BPD) Buenos Aires, Argentina Tel.: (+ 54 11) 4813 0033 internos: 221 / 222 / 224 Correo electrónico: ricyt@ricyt.org Sitio web: http://www.ricyt.org Las actualizaciones de la información contenida en este volumen pueden ser consultadas en www.ricyt.org Quedan autorizadas las citas y la reproducción del contenido, con el expreso requerimiento de la mención de la fuente.
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    7 PRÓLOGO El futuro tampocoestá exento de desafíos. Durante la conferencia inaugural del IX Congreso, realizado en Bogotá, el propio Mario Albornoz señalaba algunos de los desafíos que nos toca enfrentar actualmente. Considerando el crecimiento que presentó nuestra región en la última década, incluso en años de fuerte inestabilidad internacional, afirmaba que “América Latina ha tenido una oportunidad que posiblemente se extienda algunos años más. Esta es la ocasión adecuada para pensar a largo plazo, con metas de desarrollo sustentable y equidad social. Aprovechar esa ventana de oportunidad es una tarea que involucra a la ciencia, la tecnología y la educación”. “Esta vez hay menos certidumbres y menos ejemplos para imitar. Los latinoamericanos –los iberoamericanos- habremos de aprender a pensar estrategias propias, para lo cual se requiere nueva información confiable. Aprender a reunir esa información será una tarea convocante para quienes producen indicadores en estos países. La RICYT deberá acompañar y estimular la reflexión sobre estos problemas”. Además de la información estadística recopilada a partir del relevamiento anual a los países de la región -que queda también sintetizada en el primer informe de esta publicación, “El Estado de la Ciencia en Imágenes”- los estudios que se incluyen en esta edición buscan aportar a la discusión de algunas de esas problemáticas. El papel de la educación como un elemento central para el desarrollo de la región se ve abordado en esta oportunidad desde la perspectiva comparativa de los exámenes PISA en Iberoamérica. Este artículo, a cargo de Facundo Albornoz (Universidad de San Andrés y CONICET) y Pablo Warnes (Universidad de San Andrés), presenta la información más actualizada disponible y se focaliza en desempeños que pueden resultar similares, pero que se dan en contextos distintos. Las posibilidades de desarrollo de Iberoamérica a partir de la conjunción del conocimiento científico y las recursos naturales disponibles son analizadas en el estudio de La RICYT publica una nueva edición del Estado de la Ciencia, resultado del esfuerzo conjunto de los países participantes, que ofrecen los datos estadísticos que aquí se publican, y de la activa comunidad de expertos en indicadores que participan de la red. Es producto también del respaldo de varios organismos internacionales que acompañan a la RICYT. Se trata de una red que se ha consolidado a lo largo de 18 años de trabajo en Iberoamérica. Eso se ve reflejado también en los indicadores aquí publicados. Hoy la RICYT cuenta con 48 indicadores, dentro de los cuales 25 países aportan datos de gastos y 18 países cuentan con información sobre recursos humanos. Desde la coordinación de la red se producen indicadores bibliométricos para 28 países y en el sitio web se publica información comparada de 20 encuestas de innovación de 6 países iberoamericanos. Desde sus comienzos, la articulación de una red de actores sumamente heterogéneos fue uno de los principales desafíos. Por un lado fue necesario articular los intereses y demandas de información de los organismos nacionales de ciencia y tecnología de una región con niveles de desarrollo muy diverso. Al mismo tiempo considerar y dar lugar a intereses académicos muy distintos de la comunidad de investigadores y gestores de las actividades de ciencia, tecnología e innovación iberoamericanos. También fue necesario alinear intereses de una cantidad importante de organismos internacionales que sustentaron el desarrollo de la RICYT, algunas veces con apoyo técnico y otras con respaldo económico. Dar respuesta a esos desafíos fue posible bajo el liderazgo y la coordinación de Mario Albornoz, quien tuvo la capacidad de identificar una demanda regional a mediados de los años noventa y darle una respuesta adecuada a la realidad iberoamericana, sin copiar las fórmulas de los países más desarrollados, pero sin perder de vista tampoco la inserción de la región en un contexto global. Quienes tuvimos la fortuna de compartir parte de ese trabajo podemos dar cuenta del esfuerzo que significó.
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    8 Guillermo Anlló (IIEP-UBA/CONICET)y Mariana Fuchs. En él se señalan las potencialidades de la biotecnología, un área en el que la relación entre los productores de conocimiento y las empresas que lo aplican resulta muy cercana y en el que nuestra región cuenta con ventajas significativas. Se abre así un espacio de discusión cada vez más vigente a nivel mundial: la bioeconomía. Otro aspecto que requiere atención desde la perspectiva de los indicadores es la innovación en servicios. Este sector es muy dinámico en los países iberoamericanos pero ha quedado excluido de la mayor parte de los ejercicios de medición en la región, generando un vacío informativo importante para la toma de decisiones. El artículo de Florencia Barletta, Diana Suárez y Gabriel Yoguel (UNGS) aborda la necesaria discusión conceptual y metodológica para una correcta medición de este fenómeno. Por último, las múltiples bases de datos aparecidas en los últimos años ofrecen nuevas posibilidades en el terreno de la medición. Sin embargo también se requiere del adecuado desarrollo metodológico para obtener indicadores útiles y robustos. Uno de los casos paradigmáticos es el de las bases de CV. El artículo de Santiago Barandiarán y María Guillermina D’Onofrio (MINCYT, Argentina) pone en juego algunos de los indicadores de trayectoria que se están discutiendo para el Manual de Buenos Aires en un interesante ejercicio práctico que arroja resultados alentadores. Este libro se complementa con la información publicada por la RICYT en su sitio web (www.ricyt.org), en el cual se publican los indicadores actualizados y los contenidos surgidos de las actividades de la red. Rodolfo Barrere 1. En el apartado “Organismos y personas de enlace” se brindan las referencias a las fuentes de información en cada país. 2. En algunos casos, a falta de información más reciente, se tomaron en consideración los datos provistos en Relevamientos anteriores o en otras fuentes de información.
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    3 ORGANISMOS Y PERSONASDE ENLACE PAÍS CONTACTO E-MAIL ORGANISMO SIGLA ARGENTINA Jorge Robbio jrobbio@mincyt.gov.ar Ministerio de Ciencia, Tecnología MINCYT e Innovación Productiva BARBADOS Lennox Chandler ncst@commerce.gov.bb National Council of Science and NCST Technology BOLIVIA Roberto Sánchez Saravia rsanchez@minedu.gob.bo Viceministerio de Ciencia y VCYT Tecnología BRASIL Renato Baumgratz Viotti rbviotti@mct.gov.br Ministerio da Ciencia e Tecnología MCT CANADÁ Francois Rimbaud Francois.Rimbaud@ic.gc.ca Industry Canada - National IC/NRC Research Council CHILE Mauricio Zepeda Sanchez mzepeda@conicyt.cl Comisión Nacional de Investigación CONICYT Científica y Tecnológica COLOMBIA Mónica Salazar msalazar@ocyt.org.co Observatorio Colombiano de OCYT Ciencia y Tecnología COSTA RICA Eduardo Navarro Ceciliano eduardo.navarro@micit.go.cr Ministerio de Ciencia y Tecnología MICIT CUBA Jesús Chía chia@citma.cu Ministerio de Ciencia, Tecnología CITMA y Medio Ambiente ECUADOR Diego Fernando Cueva dcueva@senescyt.gob.ec Secretaría Nacional de Educación SENESCYT Ochoa Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación EL SALVADOR Doris Ruth Salinas de Alens dsalinas@conacyt.gob.sv Consejo Nacional de Ciencia CONACYT y Tecnología ESPAÑA Belén González Olmos bgolmos@ine.es Instituto Nacional de Estadística INE ESTADOS Robert E. Webber rwebber@nsf.gov National Science Foundation NSF UNIDOS GUATEMALA Miriam Ivonne Rivera ivrivera@concyt.gob.gt Consejo Nacional de Ciencia CONCYT de Lacayo y Tecnología JAMAICA Donald Miller donald.miller@opm.gov.jm National Commission on Science NCST and Technology MÉXICO Octavio Daniel Lázaro Ríos orios@conacyt.mx Consejo Nacional de Ciencia y CONACYT Tecnología NICARAGUA Saray Elizabeth Gaitán saray.gaitan@conicyt.gob.ni Consejo Nicaragüense de Ciencia CONICYT Boudot y Tecnología PANAMÁ Carlos Aguirre caguirre@senacyt.gob.pa Secretaría Nacional de Ciencia, SENACYT Tecnología e Innovación PARAGUAY Nathalie Elizabeth Alderete nalderete@conacyt.gov.py Consejo Nacional de Ciencia y CONACYT Troche Tecnología PERÚ José Luís Segovia Suárez jlsegovia@concytec.gob.pe Consejo Nacional de Ciencia y CONCYTEC Tecnología PORTUGAL José Alexandre da alexandre.paredes@dgeec.mec.pt Direcção Geral das Estatísticas da DGEEC Silva Paredes Educação e Ciência PUERTO RICO Mario Marazzi Santiago mario.marazzi@estadisticas.gobierno.pr Instituto de Estadísticas de Puerto Rico REPÚBLICA Andrés Guerrero aguerrero@seescyt.gov.do Secretaría de Estado de Educación SEESCYT DOMINICANA Superior, Ciencia y Tecnología TRINIDAD Y Sharon Parmanan sparmanan@niherst.gov.tt National Institute of Higher Education, NIHERST TOBAGO Research, Science and Technology URUGUAY Ximena Usher xusher@anii.org.uy Agencia Nacional de Investigación ANII e Innovación VENEZUELA Jerónimo Quintero jquintero@oncti.gob.ve Observatorio Nacional Ciencia, ONCTI Tecnología e Innovación
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    1. EL ESTADO DELA CIENCIA
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    11 En el casode los indicadores de recursos humanos, los valores se presentan en Equivalencia a Jornada Completa (EJC). Se trata de la suma de las dedicaciones parciales a la investigación durante el año, divididas por el número de horas de una dedicación completa a la I+D. La medición en EJC es de particular importancia en sistemas de ciencia y tecnología en los que el sector universitario tiene una presencia preponderante, como es el caso de los países de América Latina, dado que los investigadores dedican una parte de su tiempo a la I+D y otra a la docencia o la transferencia. Para la medición de los resultados de la I+D, se presentan datos acerca de publicaciones científicas y de patentes. Este informe contiene información de bases de datos multidisciplinarias, como Science Citation Index y Pascal, así como también de bases de datos especializadas en diferentes áreas temáticas. En el caso de las patentes, como uno de los productos que refleja el desarrollo tecnológico, se presenta información obtenida de las oficinas de propiedad industrial de cada uno de los países iberoamericanos. Para facilitar la comparación, algunos de los gráficos que se presentan están diseñados en base al año 2002=100. Para ello, se han igualado los valores iniciales de las series (los que corresponden al año 2002) y se trazaron - a partir del año base- sus tasas de evolución, permitiendo así comparar series con valores absolutos de inversión o cantidad de recursos humanos muy dispares. Por último, en el anexo de este volumen, se encuentran las definiciones de cada uno de los indicadores que se utilizan tanto en este resumen gráfico como en las tablas que se presentan en la última sección del libro. 1.1. EL ESTADO DE LA CIENCIA EN IMÁGENES Como ya es costumbre, el Estado de la Ciencia comienza con un primer informe gráfico acerca de las principales tendencias de los indicadores de ciencia y tecnología de América Latina y el Caribe (ALC) e Iberoamérica, en el contexto global. Los gráficos que siguen constituyen un resumen descriptivo de los indicadores que conforman la base de datos de la RICYT y que pueden ser consultados en las tablas de la última sección de este volumen o en el sitio www.ricyt.org. A continuación, se detallan algunas cuestiones técnicas respecto a su construcción. Los valores correspondientes a los países de Iberoamérica son obtenidos de la base de datos de la RICYT la cual contiene la información brindada por los Organismos Nacionales de Ciencia y Tecnología de cada país a través del relevamiento anual sobre actividades científicas y tecnológicas que realiza la red. En el caso de los países de la Unión Europea, los de Asia y África se utilizan las bases de datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (http://www.oecd.org) y la del Instituto de Estadísticas de la Unesco (http://www.uis.unesco.org). La mayoría de los gráficos toma como período de referencia los diez años comprendidos entre el 2002 y el 2011, siendo éste el último año para el cual se dispone de información en la mayoría de los países. Los valores relativos a inversión se encuentran expresados en Paridad de Poder de Compra (PPC), con el objetivo de evitar las distorsiones generadas por las diferencias del tipo de cambio en relación al dólar. En el caso de los países de Iberoamérica y el Caribe se han tomado los índices de conversión publicados por el Banco Mundial.
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    12 El contexto económico Laeconomía de los países de América Latina y el Caribe (ALC) continuó en proceso de expansión, luego de la caída como producto de la crisis económica de 2008. Su crecimiento entre 2010 y 2011 fue uno de los más acelerados del mundo, sólo superado por el bloque asiático. La inversión en I+D La inversión en I+D para ALC en 2011 alcanzó casi los 44 mil millones de dólares (medidos en PPC), lo cual implicó duplicar los valores con los que inició la serie en 2002. El impacto de la crisis sólo se observó en una leve desaceleración en 2009, explicada principalmente por Brasil y México. El panorama en Iberoamérica es algo diferente, dado que la crisis se notó de forma mucho más cruda en España y Portugal. Ambos países (que explican el 35% del bloque) tuvieron un descenso en su inversión en I+D, cercano al 5%. De todas formas, a lo largo de diez años, ALC e Iberoamérica sólo aparecen detrás de Ásia en tasa de crecimiento, replicando la tendencia del PBI. Sin embargo, no hay que perder de vista que la inversión de ALC en I+D para 2011 representó tan sólo el 3,2% del total mundial. Entre los países latinoamericanos y caribeños existe también un fuerte fenómeno de concentración. En 2011, Brasil representó el 63% de la inversión de ALC, México el 18% y Argentina el 11%. Sólo entre esos tres países alcanzan el 92% de la inversión total del bloque. En 2011 el conjunto de países latinoamericanos y caribeños realizó una inversión equivalente al 0,78% del producto bruto regional. Con la excepción de Brasil, todos los países presentaron valores por debajo de la media latinoamericana. Iberoamérica invierte el 0,93% de su producto bruto en I+D gracias al esfuerzo de Portugal y España con 1,49% y 1,33%, respectivamente. Comparativamente, la inversión de ALC e Iberoamérica continúa siendo marcadamente inferior a la inversión realizada, por ejemplo, por el conjunto de países que conforman la Unión Europea, que destinan el 1.95% de su PBI a la I+D. Una característica distintiva de los países de ALC es la baja participación del sector empresas en el financiamiento de la I+D. Si bien se ha registrado un cierto incremento desde 2002, evolucionado desde el 39% de la inversión total en I+D en ese año, a casi el 42% del total alcanzado en 2011, los valores están por debajo de la Unión Europea o de EEUU y Canadá, con un 53% y 59% respectivamente. Investigadores y tecnólogos La evolución del número de investigadores, tanto de Iberoamérica como de ALC, ha seguido una evolución semejante a la de la inversión en I+D en el transcurso del decenio. Así la cantidad de investigadores y tecnólogos de Iberoamérica aumentó un 73% habiendo superado el total de 450.000 personas en EJC en 2011. En ALC creció un 71% habiendo registrado más de 271.000 investigadores y tecnólogos en 2011. La proporción de los investigadores en EJC de ALC, en relación al total mundial, alcanzó en 2011 un porcentaje del 3,8%. Se trata de un valor algo superior a la participación regional en la inversión mundial en I+D, que fue en ese año del 3,2%. La marcada concentración de los recursos en pocos países de ALC se replica con los investigadores y tecnólogos. En 2011, Brasil concentraba más de la mitad de los investigadores y tecnólogos en EJC de la región. Si además se agrega a México, Argentina y Colombia, se alcanza al 93% del número total de los investigadores de la región. PRINCIPALES EVIDENCIAS
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    13 Graduados Las ciencias socialescontinúan siendo las más elegidas por los estudiantes de grado en Iberoamérica y por lo tanto las que registran el mayor número de graduados con un crecimiento constante a lo largo del decenio. En 2011 más del 55% de los titulados de grado provenían de estas áreas. En el caso de los graduados en maestrías, el predominio de las ciencia sociales aparece matizado por el aumento en el número de graduados en humanidades, seguidos por de los graduados en ingeniera y tecnología y ciencias médicas. En los últimos 10 años, el número total de graduados de doctorados en Iberoamérica ha tenido un crecimiento del 87%. A diferencia del caso de los titulados de grado y de maestría, la mayor cantidad de graduados de doctorado corresponde a humanidades seguido de las ciencias sociales y ciencias naturales y exactas. Publicaciones Entre 2002 y 2011 se duplicó la cantidad de artículos publicados en revistas científicas registradas en el Science Citation Index (SCI) por autores de ALC. El crecimiento del número de autores latinoamericanos se explica, en parte, por un aumento de la presencia de revistas regionales en la colección de esta base. De todas formas, destaca una vez más el crecimiento de Brasil que supera el 140% de crecimiento en esta serie. El crecimiento de la producción científica local se registra en todas las bases de datos internacionales. En promedio, en todas estas bases se observó un crecimiento del 1,8% en la década analizada, aunque en SCI, PASCAL y MEDLINE superó el 2,2%. De esta forma queda en evidencia el crecimiento sostenido del aporte regional a la producción científica de la “corriente principal”. Patentes El volumen de las solicitudes de patentes varía considerablemente entre países, reflejando en buena medida el interés de los mercados locales en la comercialización de los productos que se busca proteger, aunque también se ve influenciado por las características de los sistemas locales de protección intelectual. Mientras la cantidad de solicitudes en Brasil creció un 57% entre 2002 y 2011, las solicitudes en México lo hicieron en un 8% y en Argentina sufrieron una leve disminución del 1%. En Iberoamérica el 95% de las solicitudes de patentes corresponde a no residentes, principalmente a empresas extranjeras protegiendo productos en los mercados de la región. Para 2011, España es el país en el que este fenómeno es más marcado, con un 99% del total de las solicitudes en manos de no residentes. En México ese valor alcanza al 92% y en Argentina al 86%. Uno de los valores más bajos de ALC lo obtiene Brasil, donde el 76% de las solicitudes corresponden a no residentes.
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    La inversión enI+D para ALC en 2011 alcanzó casi los 44 mil millones de dólares (medidos en PPC), lo cual implicó duplicar los valores con los que inició la serie en 2002. La línea de evolución de inversión en I+D de Iberoamérica, que incluye a España y Portugal muestra un crecimeinto menor al de ALC en los últimos tres años. Esto se debe a que ambos países tuvieron un leve descenso en su inversión en I+D. 14 La evolución de la economía mundial mostró una tendencia positiva desde el 2002 hasta el 2008, año marcado por la crisis económica a nivel mundial que se vio reflejada en la caída de la evolución del PBI de la Unión Europea, EEUU y Canadá y ALC en ese mismo año. A partir de entonces, la mejora de los niveles de crecimiento del PBI presentó variaciones según la región, siendo la Unión Europea el bloque regional que mostró una recuperación más paulatina. 1. EL CONTEXTO ECONÓMICO 1.1. Evolución del PBI en PPC por bloques geográficos. 80 100 120 140 160 180 200 220 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 evoluciónporcentual(%),2002añobase Unión Europea Asia Oceanía EEUU y Canadá ALC 2. RECURSOS ECONÓMICOS DEDICADOS A CIENCIA Y TECNOLOGÍA 2.1. Inversión en I+D de ALC e Iberoamérica en PPC, años 2002-2011. 10000 20000 30000 40000 50000 60000 70000 80000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 MillonesdedólarescorrientesenPPC Iberoamérica ALC
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    15 2.2. Evolución dela Inversión en I+D en PPC por bloques geográficos. Si comparamos la evolución de la inversión en I+D de ALC e Iberoamérica con el resto de bloques geográficos observamos que ambas trayectorias han tenido un desempeño muy destacado. En el decenio analizado en este informe, el crecimiento de este indicador para ALC e Iberoamérica superó el 110% - porcentaje tan solo superado por Asia con una evolución del 140%. Por su parte, y a pesar de que su inversión en términos nominales es considerablemente superior, la evolución de la inversión en el resto de bloques de los países desarrollados presenta valores más moderados aunque sostenidos a lo largo de la serie como el caso de Estados Unidos y Canadá. 2.3. Distribución de la inversión mundial en I+D en PPC, por bloques geográficos. Año 2011* En este caso se advierte que más allá de los esfuerzos realizados en incrementar la inversión en I+D, el aporte de ALC a la inversión mundial continúa siendo bajo. Durante toda la serie representó el 3% del total mundial invertido, comenzando con un 2,7% en 2002 y finalizando con el 3,2% en 2011. También se observa un marcado detrimento de la participación de la Unión Europea y de Estados Unidos junto a Canadá, a raíz del crecimiento asiático impulsado por la inversión realizada por Israel, Japón y China, principalmente. 80 100 120 140 160 180 200 220 240 260 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 evoluciónporcentual(%),añobase2002 Iberoamérica ALC EEUU y Canadá Asia Unión Europea 39,1% 30,7% 25,2% 2,7% 1,4% 0,9% EEUU y Canadá Unión Europea Asia ALC Oceanía Africa 32,4% 28,3% 33,7% 3,2% 1,8% 0,7% * O último año disponible. Año 2002
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    Entre los paísesque más invierten en I+D en Iberoamérica (medido en PPC) se destaca Brasil, país que desde el año 2004 inició un proceso de crecimiento acelerado de su inversión llegando a casi duplicar el valor con el que inició la serie con una inversión de 27,69 mil millones de dólares. Argentina tuvo un desempeño de crecimiento sostenido durante los diez años y para 2011 registró una inversión de 4,63 mil millones de dólares. México también mostró una evolución positiva y sostenida de su inversión en I+D a lo largo del tiempo, con un salto en 2010 al invertir 21% más que en 2009. España, por su parte, comenzó a disminuir su inversión en I+D desde 2008, terminando la serie con un valor de 19,7 mil millones de dólares, producto de la crisis económica que afecta al país. 16 2.4. Evolución de la inversión en I+D en PPC, en países seleccionados. 2.5. Evolución de la inversión en I+D en PPC en países seleccionados. Este gráfico muestra la evolución porcentual de la inversión en I+D de los cuatro países iberoamericanos seleccionados. Se puede observar claramente el esfuerzo realizado por Argentina en los últimos 10 años, al cuadruplicar la inversión con la que inicia la serie. La trayectoria del crecimiento de inversión de Brasil también ha sido ascendente durante todo el periodo y desde 2010 llega a superar los niveles de crecimiento de España. México, por su parte, en 2011 mostró un crecimiento moderado con respecto a lo invertido en 2010. 5000 10000 15000 20000 25000 30000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 MillonesdedólarescorrientesenPPC Argentina Brasil España México 80 130 180 230 280 330 380 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 evoluciónporcentual(%),añobase2002 Argentina Brasil España México
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    Al analizar laevolución de la participación de los países latinoamericanos en la inversión regional en I+D, se puede observar una evolución positiva de Argentina quien pasó de representar el 6% del total de ALC en 2002 al 11% en 2011. La participación de Brasil superó el 60% del total de la inversión durante toda la serie, mientras México rondó el 20%. 17 2.6. Evolución de la participación en la Inversión en I+D de ALC (PPC). 2.7. Inversión en I+D en relación al PBI por regiones y países seleccionados, año 2011*. * O último dato disponible. En 2011 el conjunto de países latinoamericanos y caribeños realizó una inversión que constituye el 0,78% del producto bruto regional. Con la excepción de Brasil, todos los países de la región presentaron valores por debajo de la media latinoamericana. El resto de los países latinoamericanos invirtieron menos del 0,5% de sus productos en I+D, con excepción de Argentina quien presentó una inversión equivalente al 0,65 %. Iberoamérica invierte el 0,93% de su producto bruto en I+D gracias al esfuerzo de Portugal y España con 1,49% y 1,33%, respectivamente. Comparativamente, la inversión de ALC e Iberoamérica continúa siendo inferior a la inversión realizada, por ejemplo, por el conjunto de países que conforman la Unión Europea, que destinan el 1.95% de su PBI a la I+D. 21% 22% 22% 21% 20% 18% 18% 17% 19% 18% 6% 6% 7% 8% 9% 8% 8% 9% 10% 11% 10% 10% 11% 9% 9% 7% 8% 8% 8% 8% 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 Brasil México Argentina Resto de ALC 21% 22% 22% 21% 20% 18% 18% 17% 19% 18% 0,06 0,19 0,43 0,45 0,46 0,48 1,49 1,95 4,03 Paraguay Panamá Uruguay Chile México Costa Rica Argentina ALC Iberoamérica Brasil España Portugal Canadá Reino Unido China Unión Europea Francia EEUU Alemania Japón Finlandia Corea Israel 0,65 0,78 0,93 1,21 1,33 1,74 1,77 1,84 2,24 2,84 2,88 3,39 3,78 4,38
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    18 2.9. Inversión enI+D con relación al PBI en algunos países de Iberoamérica, años 2002 y 2011. 0,67 0,99 0,98 0,39 0,39 1,21 0,65 0,46 Iberoamérica España Brasil Portugal Argentina México 2002 2011 1,33 1,52 0,73 0,93 2.8. Inversión en I+D en relación al PBI por bloques geográficos, años 2002 y 2011*. 2,60 2,58 1,85 0,53 2,73 2,66 1,95 0,78 Asia EEUU y Canadá Unión Europea ALC 2002 2011 * O último dato disponible La relación entre la inversión en I+D y el PBI de los países de ALC pasó de una equivalencia del 0,53% en el año 2002 al 0,78% en 2011. A nivel mundial, Asia ha desplazado a Estados Unidos y Canadá de la cabecera en la relación entre inversión en I+D y su PBI. Los países asiáticos registraron en 2011 una versión equivalente al 2,73% del PBI regional mientras que Estados Unidos y Canadá registraron un menor crecimiento equivalente al 2,66% de su producto. Este cambio de liderazgo se debe a que el ritmo de crecimiento de la inversión en I+D en ambos países no acompañó al del PBI. Por su parte, en la Unión Europea la relación entre la inversión en I+D y el PBI muestra un crecimiento del 1,85% en 2002 al 1,95% en 2011. Si se observa el comportamiento de la relación entre la inversión en I+D y el PBI del conjunto de países de Iberoamérica seleccionados se puede apreciar que Portugal es el que presenta un mayor crecimiento de este indicador entre 2002 y 2011, pasando de 0,73% al 1,52%. De la misma forma, España también experimentó un notable crecimiento de su gasto en I+D en relación su PBI durante el decenio aunque registró una caída en este porcentaje del 1,39% en 2010 al 1,33% en 2011. Por su parte, Brasil pasó de invertir en I+D el 0,98% al 1,21%. En conjunto, estos tres países han tenido una fuerte influencia en el crecimiento de este indicador para Iberoamérica que alcanzó el 0,93% del PBI regional en 2011.
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    19 2.10. Participación deempresas en la inversión en I+D por bloques geográficos, años 2002 y 2011*. 55% 65% 42% 39% 53% 59% 41% 42% Unión Europea EEUU y Canadá Iberoamérica ALC 2002 2011 * O último año disponible. La participación del sector empresas en los países de ALC ha evolucionado desde el 39% del total de la inversión en I+D realizada en 2002 al 42% del total en 2011, siendo el único bloque geográfico que ve incrementada la participación de las empresas en su inversión. En Iberoamérica el porcentaje prácticamente no ha tenido variaciones aunque se debe destacar que en 2006 este indicador alcanzó el 45% del total de la región. Iniciando la serie con un porcentaje del 65%, a partir de 2007 la participación de las empresas de Estados Unidos y Canadá ha venido mostrando una tendencia declinante. En 2011 este porcentaje cayó más de cinco puntos porcentuales y se ubicó en 59%. En la Unión Europea también es posible observar una tendencia declinante aunque más moderada. Con un financiamiento por parte de las empresas que superó siempre el 50%, en 2011 el porcentaje no ha experimentado variaciones con respecto a los dos años anteriores y se ha vuelto a situar en el 53% aunque menor con respecto a 2002. 3. RECURSOS HUMANOS DEDICADOS A CIENCIA Y TECNOLOGÍA 3.1. Evolución del número total de investigadores EJC en ALC e Iberoamérica. 50000 100000 150000 200000 250000 300000 350000 400000 450000 500000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 cantidaddeinvestigadoresybecariosEJC ALC Iberoamérica La evolución del número de investigadores, tanto de Iberoamérica como de ALC, ha seguido una evolución semejante a la de la inversión en I+D en el transcurso del decenio. Así la cantidad de investigadores y tecnólogos de Iberoamérica aumentó un 73% habiendo superado el total de 450.000 personas en EJC en 2011. El capital humano en ciencia y tecnología en ALC creció un 71% habiendo registrado más de 271.000 investigadores y tecnólogos en 2011.
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    20 3.3. Evolución delnúmero total de investigadores EJC en países seleccionados. 20000 40000 60000 80000 100000 120000 140000 160000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 evoluciónporcentual(%),añobase2002 Argentina Brasil Colombia México 3.2. Distribución de investigadores en EJC por bloques geográficos, años 2002 y 2011*. 35,3% 31,5% 26,3% 2,9% 2,6% 1,5% 39,9% 30,5% 22,0% 3,8% 2,3% 1,6% Asia Unión Europea EEUU y Canadá ALC Africa Oceanía * O último dato disponible. A lo largo de estos diez años, la proporción de investigadores en EJC de ALC creció notablemente y alcanzó su máximo porcentaje de participación con el 3,8% del total mundial en 2011. Además, se observa un notable crecimiento del capital humano en ciencia y tecnología por parte de Asia con valores cercanos al 40% del total en detrimento de la participación de EEUU y Canadá y la Unión Europea. El número total de investigadores en EJC de Brasil ha experimentado un fuerte crecimiento a lo largo del decenio en análisis, comenzando la serie con un poco más de 82 mil investigadores y finalizando con casi un 80% más. Argentina, por su parte, muestra un crecimiento sostenido, acompañando la evolución de su inversión en I+D. En el caso de México existen algunos altibajos, pero desde 2006 el país mantiene volúmenes muy similares a los de Argentina. Por último, la cantidad de investigadores en Colombia pasa de alrededor de 5200 a 8600 investigadores. Año 2011Año 2002
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    21 3.4. Distribución delos investigadores EJC en ALC, en países seleccionados, año 2011*. 18,5% 51,5% 3,2% 17% 9,8% Argentina Brasil Colombia México Resto de ALC 4. FLUJO DE GRADUADOS 4.1. Evolución del número de titulados de grado en Iberoamérica. 200000 400000 600000 800000 1000000 1200000 1400000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 cantidaddetítulosdegrado Cs. Naturales y Exactas Ingeniería y Tecnología Ciencias Médicas Ciencias Agrícolas Ciencias Sociales Humanidades * O último año disponible. La distribución de los recursos humanos en ciencia y tecnología en ALC sigue una pauta similar al de la inversión en I+D (ver gráfico 2.6). En 2011 Brasil continúa concentrando más de la mitad de los investigadores y tecnólogos en EJC de la región. Cuatro países – Brasil, Argentina México y Colombia – aportan el 90% del capital humano en ciencia y tecnología mientras que el 10% restante se distribuye entre los demás países latinoamericanos. Las ciencias sociales continúan siendo las más elegidas por los estudiantes de grado en Iberoamérica y por lo tanto las que registran el mayor número de graduados con un crecimiento constante a lo largo del decenio. En 2011 más del 55% de los titulados de grado provenían de estas áreas. Por el contrario, el número de graduados en ciencias agrícolas, así como en ciencias naturales y exactas se ha mantenido prácticamente sin modificaciones. Por último, cabe destacar el crecimiento leve que se viene produciendo en los últimos años en las ciencias médicas así como en ingeniera y tecnología en la región.
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    22 4.3. Evolución delnúmero de doctores en Iberoamérica 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 8000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 cantidaddetítulosdedoctorados Cs. Naturales y Exactas Ingeniería y Tecnología Ciencias Médicas Ciencias Agrícolas Ciencias Sociales Humanidades 4.2. Evolución del número de titulados de maestrías en Iberoamérica 10000 20000 30000 40000 50000 60000 70000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 cantidaddetítulosdemaestrías Cs. Naturales y Exactas Ingeniería y Tecnología Ciencias Médicas Ciencias Agrícolas Ciencias Sociales HumanidadesEn el caso de los graduados en maestrías, el predominio de las ciencia sociales aparece matizado por el aumento en el número de graduados en humanidades, seguidos por de los graduados en ingeniera y tecnología y ciencias médicas. La cantidad de graduados de maestrías en Iberoamérica prácticamente se ha triplicado con respecto a 2002. En los últimos 10 años, el número total de graduados de doctorados en Iberoamérica ha tenido un crecimiento del 87%. A diferencia del caso de los titulados de grado y de maestría, la mayor cantidad de graduados de doctorado corresponde a humanidades seguido de las ciencias sociales y ciencias naturales y exactas. Cabe aclarar que las trayectorias de titulados por disciplinas de Iberoamérica se modificó respecto a lo informado en publicaciones anteriores. A principios del 2013, el Ministério da Ciência e Tecnologia (MCT) de Brasil informó nuevos datos para las series de titulados de grado, maestrías y doctorados desde los años 1998 al 2011. Si bien el número total de doctorados no se vio afectado, sí se modificaron los valores por disciplina. La diferencia fundamental respecto a los datos informados en relevamientos anteriores, consistió en una menor cantidad de titulados en ciencias naturales y exactas y un crecimiento en los titulados de humanidades. Consecuentemente, los valores de graduados en éstas disciplinas para Iberoamérica también se vieron afectados.
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    23 5.2. Publicaciones enla base SCI en relación al número de investigadores en EJC 5 10 15 20 25 30 35 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 PublicacionesenSCIcada100investigadoresEJC ALC Iberoamérica 5. INDICADORES DE PRODUCTO 5.1. Evolución del número de publicaciones en el Science Citation Index (SCI)* 80 120 160 200 240 280 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 evoluciónporcentual(%),añobase2002 Argentina Brasil España EEUU México ALC Total En los años comprendidos en esta serie, la cantidad de artículos publicados en revistas científicas registradas en el Science Citation Index (SCI) por autores de ALC creció un 109%. El crecimiento del número de autores latinoamericanos se explica, en parte, por un aumento de la presencia de revistas regionales en la colección de esta base. De todas formas, destaca una vez más el crecimiento de Brasil que supera el 140% de crecimiento en esta serie. Con todo, es necesario advertir que las diferentes tasas de crecimiento están relacionadas directamente con el volumen de la producción científica de cada país o grupo regional, ya que Estados Unidos es el líder mundial en este indicador y por ello su tasa de crecimiento muestra una evolución más estable. El crecimiento de las publicaciones de ALC observado en el gráfico anterior acompaña la evolución de la inversión y de los recursos humanos en estos años. Tanto para el caso de ALC como para Iberoamérica, la relación entre las publicaciones y el número de investigadores se ha mantenido relativamente constante durante los años que ocupa esta serie. Si bien es posible observar un marcado crecimiento, a partir de 2005, las publicaciones de estos países han oscilado entre las 20 y 29 por cada 100 investigadores en EJC.
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    24 5.4. Solicitudes depatentes en países seleccionados. 5000 10000 15000 20000 25000 30000 35000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 Cantidaddesolicitudes,enmiles Argentina Brasil México 5.3. Participación de Iberoamérica en distintas bases de datos, años 2002 y 2011 0% 2% 4% 6% 8% 10% 12% SCI Pascal INSPEC COMPENDEXBIOSIS MEDLINE CAB 2002 2011 La participación de autores pertenecientes a países de Iberoamérica en las bases de datos bases CAB (Ciencias Agrícolas), SCI (Multidisciplinaria), BIOSIS (Biología), PASCAL (Multidisciplinaria), MEDLINE (Salud), Compendex (Ingeniería) e Inspec (Física) ha aumentado considerablemente en el decenio analizado. En promedio, en todas estas bases se observó un crecimiento del 1,8% en la década analizado, aunque en SCI, PASCAL y MEDLINE superó el 2,2%. De esta forma queda en evidencia el crecimiento sostenido del aporte regional a la producción científica de la “corriente principal”. En este gráfico se ilustra el número de solicitudes de patentes de los 3 países de que concentran la mayor participación en la inversión de I+D de ALC. Mientras la cantidad de solicitudes en Brasil creció un 57% entre 2002 y 2011, las solicitudes en México lo hicieron en un 8% y en Argentina sufrieron una leve disminución del 1%.
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    25 5.5. Solicitudes depatentes por no residentes en relación al total de solicitudes*. 86% 76% 92% 99% 84% 95% Argentina Brasil México España ALC Iberoamérica * 2011 o último año disponible. Resulta interesante analizar estos valores de acuerdo al lugar de residencia de los solicitantes. Así, se observa que en Iberoamérica el 95% de las solicitudes de patentes corresponde a no residentes, principalmente a empresas extranjeras protegiendo productos en los mercados de la región. Para el 2011, España es el país en el que este fenómeno es más marcado, con un 99% del total de las solicitudes en manos de no residentes. En México ese valor alcanza al 92% y en Argentina al 86%. Uno de los valores más bajos de ALC lo obtiene Brasil, donde el 76% de las solicitudes corresponden a no residentes. En conjunto, las solicitudes de no residentes alcanzan al 95% en Iberoamérica y al 84% en ALC.
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    27 INTRODUCCIÓN En este capítulodamos cuenta del desempeño de los países iberoamericanos en la evaluación estandarizada a estudiantes de 15 años que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a través del PISA (Programme for International Student Assesment). Más allá de los debates sobre su relevancia, el PISA permite estudiar la acumulación de una serie de capacidades en las áreas de lectura, matemática y ciencias. Más relevante aún para nuestro propósito, el PISA brinda información comparable entre países, y a lo largo del tiempo, sobre el ambiente, los medios y las características del alumnado y sus profesores. De esta manera, el PISA va más allá de calificar y clasificar a los países de acuerdo a un test de conocimientos y otorga al investigador y hacedor de política una herramienta para identificar debilidades en el proceso de aprendizaje y detectar cambios en el comportamiento de los distintos actores que componen el sistema educativo. En la primera parte de este trabajo se analiza, para los países iberoamericanos que participaron del PISA, la evolución de los resultados en las tres disciplinas mencionadas tanto en sus valores promedio como en los porcentajes de estudiantes con alto y bajo desempeño. En la segunda parte se brinda información que permite verificar cómo la desigualdad material condiciona el desempeño educativo. Más allá de la particularidad de cada caso, es posible mostrar que la desigualdad material se refleja en desigualdad educativa y que ésta se manifiesta en peores desempeños a nivel de los países. Un canal en que la desigualdad económica deriva en desigualdad educativa es a través del acceso a escuelas privadas y en cómo éstas conllevan mejores resultados educativos. La tercera parte de este trabajo muestra el peso relativo de la escuela privada para cada país de Iberoamérica que accedió a la evaluación del PISA y determina si el tipo de escuela impone diferentes desempeños promedios. La cuarta parte del trabajo se concentra en el acceso a tecnologías por parte de los estudiantes. La posesión de computadoras introduce una fuente de heterogeneidad muy fuerte entre los distintos países de la región y entre estudiantes de escuelas públicas y privadas. Se identifican países con gran acceso a computadoras por parte de los estudiantes y pequeñas diferencias generadas por el distinto tipo de escuelas como en los casos de España, Portugal, Argentina Uruguay y Chile. Otros países como Brasil, México y Perú tienen relativamente menos estudiantes propietarios de computadoras y reflejan fuertes disparidades entre quienes van a escuelas privadas y públicas. El hecho de que ambos grupos contengan países con similares niveles de ingreso y desempeños educativos sugiere que los diferentes niveles de propiedad de computadoras pueden estar vinculados a acciones de política educativa. Este trabajo culmina mostrando cómo los estudiantes perciben que su educación puede potenciar sus oportunidades laborales futuras. Esta es la única dimensión en que las diferencias entre la región ibérica y la latinoamericana se diluyen. En general, el 60% de los estudiantes iberoamericanos considera que la escuela ayuda a obtener trabajo. Este valor es menor al promedio de la OCDE (90%) y a varios países avanzados como Alemania (84%) y Estados Unidos (93%). El resultado es consistente con el hecho de que no sólo el nivel de desarrollo afecta las expectativas asociadas a la educación, sino que también éstas se ven afectadas por las situaciones de alto desempleo como las experimentadas en España y Portugal durante estos últimos años. 1.2. RESULTADOS PISA EN IBEROAMÉRICA: DESEMPEÑOS SIMILARES, DISTINTOS CONTEXTOS FACUNDO ALBORNOZ* Y PABLO E. WARNES** * Universidad de San Andrés – CONICET ** Universidad de San Andrés
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    28 1. EL DESEMPEÑODE LA REGIÓN EN EL PISA Los Gráficos 1, 2 y 3 muestran la evolución de los promedios nacionales de los resultados de los exámenes PISA en matemática, lectura y ciencia en los diferentes años en los que se realizó (2000, 2003, 2006, 2009 y 2012) para los países iberoamericanos que participaron en el programa de evaluación. Se pueden observar dos grupos claros de países que convergen entre sí a rangos de valores similares. Por un lado, debido a una mejora sistemática de Portugal y al poco cambio de los resultados agregados en España, estos dos países convergieron a valores cercanos al promedio de los países de la OCDE (500 para todos los años salvo para el 2012 donde el promedio en matemática de la OCDE fue estandarizado a 494). Por otro lado, el resto de los países iberoamericanos (los países latinoamericanos) muestran una dinámica de convergencia hacia valores entre 400 y 450 en lectura y ciencia, y entre 370 y 420 en matemática. Dentro de esta dinámica general de convergencia existen trayectorias muy diferentes, desde el caso de Perú que posee un resultado promedio en matemática de 292 en el 2000 y aumenta hasta alcanzar el valor de 368 en el 2009 y mantenerlo en el 2012, hasta casos como los de Argentina y Uruguay cuyos resultados prácticamente no se modifican entre el 2000 y el 2012 (aunque sí sufren una ligera caída en el 2006 y posterior recuperación en el 2009). Se puede observar además que el fenómeno de convergencia se dio con mucha mayor velocidad hasta el 2009, mientras que entre el 2009 y el 2012 en todos los casos pareciera haberse estancado el crecimiento. Por fuera de la dinámica de los promedios agregados a nivel nacional es relevante observar la distribución de resultados dentro de cada país. Para ello recurrimos a una clasificación de niveles de competencia realizada por la OCDE, que establece puntajes mínimos asociados a capacidades que los alumnos con esos resultados deberían tener en cada disciplina. La Tabla 1 muestra el porcentaje de alumnos en cada par de niveles de competencia en matemática (se agregaron de a dos los niveles de competencia para facilitar la legibilidad), según los resultados del PISA 2012.1 Gráfico 1. Evolución resultados promedio PISA en matemáticas Evolución en el tiempo de los resultados promedio por país de PISA matemática, para los países de Iberoamérica que participaron en PISA al menos una vez. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012. Gráfico 2. Evolución resultados promedio PISA en lectura Evolución en el tiempo de los resultados promedio por país de PISA lectura, para los países de Iberoamérica que participaron en PISA al menos una vez. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012. 250 300 350 400 450 500 550 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 Valorespromedio Años Costa Rica Argentina Brasil Colombia Chile España Perú México Portugal Uruguay 250 300 350 400 450 500 550 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 Valorespromedio Años Costa Rica Argentina Brasil Colombia Chile España Perú México Portugal Uruguay 1. Los resultados son cualitativamente equivalentes para las otras dos disciplinas testeadas.
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    29 Al igual quecon los gráficos anteriores, se observa una clara diferencia entre los países europeos de Iberoamérica y los americanos. España y Portugal poseen una distribución de alumnos según competencias muy similar a la del promedio de los países desarrollados, mientras que los países americanos poseen, en el mejor de los casos, 2,75 veces los alumnos por debajo del nivel mínimo de competencia (en el caso de Chile) y, en el peor de los casos, 5,87 veces el porcentaje de alumnos por debajo de ese nivel (en Perú) con respecto al promedio de la OCDE. Esto significa que en países como Perú, Colombia o Brasil, según los datos de PISA 2012, el 47%, 41,6% y 35,2% de los alumnos escolarizados de 15 años son incapaces de llevar a cabo de forma exitosa las tareas más elementales que evalúa el PISA en matemática. Esto es, son incapaces de identificar la información y llevar a cabo procedimientos rutinarios siguiendo instrucciones directas en situaciones explícitas; no saben responder a preguntas relacionadas con contextos cotidianos, en los que se explicita toda la información relevante y las preguntas están claramente definidas y no pueden realizar acciones obvias que se deducen inmediatamente de los estímulos presentados. Por otro lado, a excepción de Chile y Uruguay, ninguno de los países Gráfico 3. Evolución resultados promedio PISA en ciencia Evolución en el tiempo de los resultados promedio por país de PISA ciencia, para los países de Iberoamérica que participaron en PISA al menos una vez. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012. 250 300 350 400 450 500 550 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 Valorespromedio Años Costa Rica Argentina Brasil Colombia Chile España Perú México Portugal Uruguay Sistema educativo Menor a nivel 1 (%) Niveles 1 y 2 (%) Niveles 3 y 4 (%) Niveles 5 y 6 (%) Promedio OCDE 8 37,5 41,9 12,6 España 7,8 40,7 43,6 8 Portugal 8,9 38,8 41,7 10,6 Chile 22 54,8 21,6 1,6 México 22,8 59,7 16,8 0,6 Costa Rica 23,6 63 12,7 0,5 Uruguay 29,2 49,5 19,8 1,3 Argentina 34,9 53,8 11 0,3 Brasil 35,2 52,3 11,8 0,7 Colombia 41,6 50 8 0,3 Perú 47 43,7 8,8 0,5 Tabla 1. Desempeño en PISA matemáticas según niveles de competencia Porcentaje de alumnos cuyos resultados en matemática en PISA 2012 no alcanzan el nivel 1 de competencia, porcentaje de alumnos que alcanzan los niveles 1 o 2 de competencia, niveles 3 o 4 y niveles 5 o 6, por país (además del promedio para la OCDE), para los países de Iberoamérica que participaron en PISA 2012. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
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    latinoamericanos estudiados poseemás de un 1% de estudiantes notables en matemática (estudiantes con competencias avanzadas) y aún Chile y Uruguay están muy por debajo de los valores de España y Portugal con respecto a la proporción de alumnos notables. 1. DESEMPEÑO EDUCATIVO Y RIQUEZA MATERIAL EN IBEROAMÉRICA Otro aspecto relevante de los resultados del PISA es que éstos permiten evaluar el nivel de desigualdad educativa entre diferentes grupos de un mismo país. En particular es relevante la diferencia en la calidad educativa que reciben aquellos con escasos recursos económicos y aquella que reciben los que se encuentran en la parte superior de la distribución de la riqueza. Para poder estimar el nivel de riqueza de los alumnos que son examinados en el PISA se les solicita que completen un cuestionario con información personal. Dentro de este cuestionario se les pide que respondan si poseen o no una serie de objetos, de lo que se deduce el nivel económico relativo entre los estudiantes y se construye un índice de riqueza estandarizado. Utilizando este índice calculamos en cada país el promedio de los resultados en cada disciplina de aquellos alumnos que se encuentran en el decil más bajo de la distribución de riqueza y el promedio de aquellos que se encuentran en el decil más alto. Luego calculamos la diferencia entre estos valores. Esta diferencia es una medida simple de la desigualdad educativa causada por diferencias socioeconómicas. La Tabla 2 y el Gráfico 4 muestran los resultados de esta diferencia para matemática para PISA 2012 (las conclusiones son cualitativamente equivalentes para lectura y ciencia). En todos los casos, como es de esperar, los estudiantes pertenecientes al último decil de riqueza tienen mejor desempeño que los del primer decil, sin embargo, esta diferencia es heterogénea entre países. En la tabla 2 se observa que los países con mayor desigualdad son Perú, Uruguay y Chile, mientras que los de menor desigualdad son España, México y Argentina. Salvo por el caso de España, que casi no posee diferencia entre deciles de riqueza en términos de resultados, para todos los demás la diferencia es cuantitativamente relevante. Los 64 puntos de diferencia en México son suficientes para pasar de un nivel de competencia al siguiente, mientras que los 122 puntos de Perú corresponden a dos niveles de competencia de diferencia. Esto significa que si en promedio un estudiante del nivel 30 País Diferencia Perú 121.951 Uruguay 107.492 Chile 105.897 Brasil 91.365 Colombia 87.693 Costa Rica 78.418 Portugal 72.744 Argentina 65.052 México 64.667 España 18.875 Tabla 2. Diferencia de resultados del decil 10 al 1 de riqueza Gráfico 4. Diferencia de resultados del decil 10 al 1 de riqueza 0 20 40 60 80 100 120 140 Perú Uruguay Chile Brasil Colombia Costa Rica Portugal Argentina México España Diferencia de deciles 10 a 1 Diferencia entre los resultados promedio de matemática en PISA 2012 de los alumnos en el primer decil de riqueza y aquellos en el último decil de riqueza, por país, para los países de Iberoamérica que participaron en PISA 2012. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012. económico más bajo se encuentra por debajo del nivel 1 en Perú, es decir, sin reunir las competencias básicas para poder desempeñarse correctamente en el examen PISA, un estudiante del nivel más alto se encuentra en promedio en el nivel 2 o 3, que corresponde a un nivel de desempeño medio. El Gráfico 5 muestra que la desigualdad en desempeños por diferencias socioeconómicas se encuentra relacionada negativamente con el desempeño promedio de todos los alumnos del país. Es decir, mayor desigualdad se relaciona con un menor resultado en PISA 2012. Sin embargo, la relación no es perfectamente lineal, algunos países como Portugal y Chile son particularmente desiguales para el nivel de resultados promedio en matemática que poseen y, de forma inversa, Argentina y Colombia tienen resultados excesivamente menores a lo que la relación lineal predice, dado sus bajos niveles de desigualdad.
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    2. DESEMPEÑO EDUCATIVOY TIPO DE ESCUELA EN IBEROAMÉRICA Una manera alternativa de identificar la desigualdad entre grupos en términos de desempeño en PISA 2012 es a través de la diferencia en el promedio de los resultados entre alumnos de escuelas públicas y los de escuelas privadas. El Gráfico 6 muestra la proporción de estudiantes de 15 años escolarizados que asisten a escuelas privadas y la proporción que asiste a escuelas públicas, según datos de PISA 2012, por país. Como se puede observar, en todos los países iberoamericanos que participaron en PISA 2012, a excepción de Chile, la mayoría de los alumnos asisten a escuelas públicas. Sin embargo, tanto en Argentina, como en España y Perú, entre un tercio y un quinto de los alumnos de 15 años asisten a escuelas privadas. Esto implica que el peso de la educación privada en estos países no es despreciable y por lo tanto la comparación en resultados entre tipos de escuela parecería ser atinada. El Gráfico 7 muestra los resultados promedios por país de alumnos en escuelas públicas, alumnos en escuelas privadas y la diferencia entre estos dos resultados, para matemática en PISA 2012. En todos los casos los alumnos de escuelas privadas en promedio tienen mejores resultados que los alumnos en escuelas públicas (al menos en parte esto se debe a la correlación entre nivel de riqueza y asistencia a escuela privada). Los países donde esta diferencia es menor son España, México y Chile, mientras que los que manifiestan mayor diferencia son Perú, Brasil y Uruguay. Las diferencias entre escuelas públicas y privadas son del mismo orden de magnitud, y en muchos países similares en valor, que las diferencias entre el primer y último decil de riqueza. El único caso con alta desigualdad medida por diferencias en riqueza pero baja desigualdad de desempeños entre escuelas públicas y privadas es Chile. Esto podría estar relacionado con la inusualmente alta proporción de estudiantes de 15 años que atienden escuelas privadas en este país. Esto podría estar reflejando una menor vinculación entre ingresos y capacidad de asistir a una escuela privada en Chile que en los demás países. Si la diferencia entre escuelas públicas y privadas estuviera causada en parte por el nivel de ingreso de los alumnos que atienden a un tipo de escuela y a otro, entonces en un país con menor relación entre estas variables habría menor desigualdad en escuelas públicas y privadas. Este potencialmente podría ser el caso de Chile. 31 ARG BRA CHL COL CRI MEX PER PRTESP URY 300 320 340 360 380 400 420 440 460 480 500 0 20 40 60 80 100 120 140 Valorespromedio Diferencias de puntaje entre decil 1 y 10 de riqueza Gráfico 5. Relación entre desempeño en PISA matemática y desigualdad económica por países Relación entre los valores promedio de los resultados a nivel país en matemática de PISA 2012 y la diferencia en resultado promedio en matemática para PISA 2012 entre los alumnos en el primer decil de riqueza y aquellos en el último decil de riqueza, por país, para los países de Iberoamérica que formaron parte de PISA 2012. Además de las observaciones para cada país se incluye una recta que surge de una estimación lineal por mínimos cuadrados ordinarios de la relación entre las variables. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012. Gráfico 6. Porcentaje de estudiantes en escuelas públicas y privadas por países 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% C hile Argentina España Perú Brasil U ruguay C olom bia C osta R ica M éxico Portugal Pública Privada Porcentaje de alumnos de 15 años escolarizados que asiste a escuela privada y porcentaje que asiste a escuela pública, según datos de PISA 2012, por país, para los países de Iberoamérica que participaron en PISA 2012. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
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    32 3. EL ACCESOESCOLAR A COMPUTADORAS EN IBEROAMÉRICA A través del cuestionario completado por los estudiantes en los exámenes PISA es posible estimar el porcentaje de alumnos de 15 años de cada país que poseen computadoras. La tabla 3 muestra este porcentaje, desagregado además entre el grupo de alumnos que asisten a una escuela pública y aquellos que asisten a escuela privada. Como es de esperar, en todos los países los alumnos de escuelas privadas tienen en promedio más acceso a computadoras que los de escuelas públicas. Sin embargo, estas diferencias (que se pueden observar en el Gráfico 8) varían sustancialmente entre países. España posee el segundo mayor porcentaje de alumnos con computadoras (después de Portugal) y el primero en porcentaje de alumnos de escuelas públicas con computadoras. En todos los países el porcentaje de alumnos en escuelas privadas con posesión de una computadora supera el 80%, mientras que en escuelas públicas los porcentajes van desde una cobertura casi total (como es el caso de España y Portugal) a una cobertura muy baja, como sucede en Perú y México, donde casi la mitad de los alumnos de 15 años de escuelas públicas (que además constituyen la mayoría de los alumnos, ver Gráfico 6) no poseen computadoras. Gráfico 7. Desempeño en PISA de estudiantes de escuela pública y privada Resultados promedio en matemática de PISA 2012 desagregado por tipo de escuela a la que asisten los alumnos (pública o privada) y diferencia entre el resultado promedio en escuela privada y el de escuela pública, por país, para los países de Iberoamérica que participaron en PISA 2012. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012. 0 100 200 300 400 500 600 Uruguay Brasil Perú Costa Rica Portugal Argentina Colombia Chile México España Resultados promedio Privada - Pública Privada Pública Poseen Computadora Total Pública Privada Privada - Pública España 94.8% 94.5% 95.5% 1.0% Portugal 95.2% 94.7% 99.0% 4.3% Argentina 80.4% 77.0% 87.1% 10.1% Chile 84.3% 76.9% 88.9% 12.0% Uruguay 83.1% 80.2% 97.4% 17.2% Colombia 59.8% 55.5% 83.2% 27.7% Costa Rica 71.1% 66.4% 97.8% 31.4% Brasil 66.0% 60.3% 93.7% 33.4% México 55.3% 50.5% 90.5% 40.0% Perú 50.0% 40.2% 81.9% 41.7% Tabla 3. Porcentaje de estudiantes que poseen computadora en escuelas públicas y privadas Porcentaje de alumnos de 15 años escolarizados que poseen computadoras, según datos de PISA 2012, en total en cada país, solamente en escuelas públicas y en escuelas privadas. Además, la última columna reporta la diferencia entre el porcentaje en escuelas privadas y el de escuelas públicas, por país, para los países de Iberoamérica que participaron en PISA 2012. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
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    lado, en Colombiay Perú una cantidad menor de alumnos está fuertemente de acuerdo. Además, cabe destacar que en ningún país es significativa la proporción de alumnos que está en desacuerdo con la afirmación (a excepción de Colombia, donde más del 8% está en desacuerdo). Es decir, en todos los países iberoamericanos los alumnos le atribuyen a la educación una esperanza de mejores oportunidades laborales. Sin embargo, tal certeza alcanza tan sólo a alrededor del 60% de los estudiantes, con cierta heterogeneidad regional que pone a Colombia y Perú entre los países con menor vínculo entre la educación y las expectativas laborales. Es curioso, además, que tanto Portugal y España tienen estudiantes con expectativas similares a las de los estudiantes de Latinoamérica. Esto sugiere que las diferencias en el desempeño entre los países ibéricos y los latinoamericanos surgen de diferentes recursos y capacidades institucionales, no tanto de cuál es el beneficio laboral de una mejor educación. Por otro lado, en la primera columna de la Tabla 4 se puede observar que en promedio en la OCDE el 90% de los estudiantes de 15 años están al menos de acuerdo con que el esfuerzo en su educación les ayudará a obtener trabajo. Esta cifra es considerablemente mayor a los valores entre 50% y 60% de los países iberoamericanos, incluyendo a los dos integrantes de la OCDE, Portugal y España. El hecho de que España y Portugal posean valores cercanos a los de los países latinoamericanos con respecto a la expectativa laboral de sus estudiantes, cuando sus resultados están claramente más cercanos a los del promedio de la OCDE, podría ser producto de la situación de alto desempleo en la que se encuentran estos dos países. 33 Gráfico 8. Diferencia en tenencia de computadoras entre estudiantes de escuelas públicas y privadas Diferencia en tenencia de computadoras para alumnos de 15 años escolarizados entre aquellos que asisten a escuelas privadas y los que asisten a escuelas públicas, por país, para los países de Iberoamérica que participaron en PISA 2012. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012. 0,0% 5,0% 10,0% 15,0% 20,0% 25,0% 30,0% 35,0% 40,0% 45,0% España Portugal Argentina Chile Uruguay Colombia Costa Rica Brasil México Perú Privada - Pública 4. LA EDUCACIÓN Y SU IMPACTO LABORAL EN IBEROAMÉRICA Uno de los objetivos de las encuestas que complementan a los exámenes de PISA es caracterizar en forma general aspectos de comportamiento y actitudes de los alumnos en los diferentes países. Un aspecto motivacional relevante para alumnos de nivel secundario podría ser la relación percibida entre el esfuerzo realizado en la escuela y sus posteriores oportunidades laborales. Para ello se incluye en el cuestionario una afirmación específica: “esforzarme en la escuela me ayudará a obtener un trabajo”. Se le pide al alumno que elija qué tan de acuerdo está con esa afirmación. Como se puede observar, en todos los países un porcentaje mayor o igual al 50% de los alumnos está de acuerdo con la afirmación (a excepción de Colombia, donde la cifra es 49,3%). Chile, Uruguay y Costa Rica son los países en que más alumnos están fuertemente de acuerdo con la afirmación. Por otro OCDE ARG BRA ESP MEX CHL URY COL CRI PER PRT Fuertemente de acuerdo 45,15 37,4 35,6 37,7 37,3 42,9 40,9 22,1 45,3 31,0 36,2 De acuerdo 44,61 22,4 22,9 23,3 25,2 19,7 19,2 27,2 15,2 24,1 27,4 En desacuerdo 7,19 1,91 2,16 3,28 2,17 2,06 0,926 7,05 1,11 2,45 1,80 Fuertemente en desacuerdo 1,34 0,714 0,382 0,664 0,527 0,343 0,367 0,967 0,270 0,270 0,296 NR - 33,2 34,4 33,7 33,6 34,3 34,0 33,3 36,9 33,7 33,7 Inválida 1,73 8,96 10,8 1,63 0,027 0,203 0,102 0,140 0,0531 0,042 0,011 Ausente - 4,33 4,42 1,35 1,21 0,522 4,55 9,19 1,27 8,42 0,557 Tabla 4. Nivel de acuerdo con la afirmación: "esforzarme en la escuela me ayudará a obtener un trabajo" Porcentaje de alumnos de 15 años que está fuertemente de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o fuertemente en desacuerdo con la afirmación “esforzarme en la escuela me ayudará a obtener un trabajo”; por país, para los países de Iberoamérica que participaron en PISA 2012. En la segunda columna se encuentran los valores correspondientes al promedio de las respuestas de los países de la OCDE. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), 2012.
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    2.1. BIOECONOMÍA YLOS DESAFÍOS FUTUROS. LA BIOTECNOLOGÍA COMO VENTANA DE OPORTUNIDAD PARA IBEROAMÉRICA GUILLERMO ANLLÓ* Y MARIANA FUCHS 45 INTRODUCCIÓN El mundo enfrenta una perspectiva de crecimiento demográfico y ascenso social masivo que pone en riesgo la sustentabilidad ecológica y la sostenibilidad del estilo de consumo occidental actual. Estos desequilibrios e inconsistencias temporales ya eran señaladas a mediados del siglo pasado desde la bioeconomía, pero hoy, con las proyecciones de aumento de la población, se tornan una realidad más palpable. Esta perspectiva plantea un desafío a la humanidad a ser resuelto en simultáneo, desde la demanda, a partir de modificar los hábitos de consumo y estilo de vida; y desde la oferta, a partir de incorporar mayor conocimiento al sistema productivo y obtener soluciones más productivas, eficientes y amigables con el medio ambiente. Los avances en la biotecnología están trazando un sendero en este sentido y abren la puerta a pensar el ingreso a un nuevo paradigma tecno-productivo (Freeman y Soete, 1997). ¿Cómo se encuentra Iberoamérica para ingresar a este nuevo paradigma? ¿Qué le exige el mismo? El próximo paradigma –el cual, en teoría, debiera estar gestándose actualmente- muy probablemente se vinculará con la biotecnología, la nanotecnología, la bioelectrónica, los nuevos materiales y fuentes alternativas de energía. En todos los casos, las industrias de proceso serán las grandes protagonistas –el tipo de industria con mayor presencia en Iberoamérica-1 y, si acaso la historia sirve de ejemplo, la transición hacia la nueva era podrá ocurrir en las próximas dos o tres décadas, y cuando ello suceda es importante posicionarse desde hoy (Perez, C., 2010). Es por ello que vale la pena imaginar el futuro más inmediato en términos de desafíos tecnológicos, relevar lo mejor posible los activos con que cuenta la región en la materia y, a partir de ello, vislumbrar las oportunidades que se presentan a futuro. En este nuevo paradigma que se abre, existe una fuerte correlación entre la investigación en Biotecnología y las Empresas Dedicadas a Biotecnología (EDB). Más adelante se podrá ver que, de hecho, la propia definición adoptada globalmente así lo plantea, ya que para ser una EDB es necesario utilizar técnicas de biotecnología moderna ya sea en actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) o en actividades productivas. Esta interrelación lleva a que en los emprendimientos de base biotecnológica el modelo lineal sea el que mejor explica su dinámica –para obtener una innovación (un producto comercializable y novedoso) previamente es necesario todo el desarrollo de I+D-. Por esto, también existe un vínculo directo entre la creación de empresas y la inversión en investigación biotecnológica en universidades e institutos públicos. Al mismo tiempo, dadas las particularidades del desarrollo de un producto biotecnológico (intensivo en I+D, con largos tiempos para su descubrimiento, largos plazos para su puesta en punto e incertidumbres mayores por trabajar con organismos vivos que mutan) en general la base de la I+D del área es prioritariamente de origen público. De esta manera, para poder determinar la potencialidad de desarrollo del sector empresarial biotecnológico en un determinado país o región hay que comenzar por relevar sus activos de investigación y desarrollo, al tiempo de observar las vinculaciones y entramados institucionales que se establecen a su alrededor, ya que la biotecnología demanda trabajo en equipo e interacción para la generación de conocimiento. * IIEP - UBA/CONICET 1. Joan Woodward, en su trabajo de 1965, Industrial organization: Theory and Practices; Oxford University Press,z define a las “industrias de fabricación” como la manufactura de productos mediante el ensamblaje de partes diferentes (automóviles, equipos mecánicos, eléctricos y electrónicos, ropa, y otros) generalmente en talleres y línea de ensamblaje usando mano de obra; y a las “industrias de procesos” como a aquellas que realizan la transformación directa de materias primas mediante métodos químicos, eléctricos, calor u otros (acero, papel, alimentos y bebidas, gasolina, plásticos), y servicios como las telecomunicaciones. La diferencia principal entre ambas reside en que el proceso de producción tiene lugar “dentro” del sistema de equipamiento y el personal supervisa y apoya el proceso en lugar de ejecutarlo. (Perez, 2010).
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    46 Este documento buscarevisar aquellas áreas en las que la biotecnología podría brindar respuestas productivas a los problemas que se prevén con la futura explosión demográfica, de qué manera se están estructurando organizativamente los modelos empresariales para proveer esas respuestas y qué activos presenta la región para sumarse a esta nueva ola. Evidentemente, este mundo con incremento demográfico, creciente demandas por alimento y salud y consecuencias ambientales que plantea un conjunto de desafíos acuciantes, no será ni necesaria, ni exclusivamente, atendido desde la biotecnología. Otras disciplinas de investigación se irán desplazando (quizás, el ejemplo más claro se encuentra asociado al desarrollo de energías alternativas), lo que también tendrá su correlato sobre el futuro derrotero de la “bioeconomía” y la región. Así, el trabajo aquí planteado se estructura, en su primera parte, en un breve repaso de los desafíos más sobresalientes del cambio de composición demográfica y geopolítica global, para luego en la segunda parte revisar aquellas áreas en las que la biotecnología podría brindar respuestas productivas a estos problemas. A continuación, en la tercera parte, se describen las principales características del modelo de negocios que acompaña las iniciativas biotecnológicas, con una somera aproximación cuantitativa para poder dimensionar la magnitud que significan estas iniciativas para la economía global. En la cuarta y última sección, se describe brevemente, a través de los indicadores de insumo más tradicionales (publicaciones, índice de citas, patentes, formación de recursos humanos) y otras fuentes secundarias, los recursos científicos y académicos que posee la región que permiten vislumbrar la potencialidad de desarrollo de la bioeconomía. I. UN MUNDO EN EXPANSIÓN. NUEVOS DESAFÍOS GLOBALES Y LA BIOECONOMÍA La evolución de la humanidad se encuentra indisolublemente atada a la domesticación de la energía y de los alimentos -como fuente de energía-, lo que, a medida que fue sucediendo, derivó en cambios sociales de enorme trascendencia y magnitud. Teniendo en cuenta que hoy somos el resultado de diversos hechos que sucedieron en el pasado y que, muchos de ellos –por no decir los más trascendentales en términos de consecuencias futuras- estuvieron vinculados a la intervención del hombre sobre la naturaleza en un intento por controlar cada vez más el ciclo natural de reproducción de los seres vivos, es importante hacer un pequeño ejercicio de prospectiva para imaginar qué puede pasar en el futuro, sobre todo ahora que la biotecnología aplicada viene avanzando a paso firme. A principios de siglo XX, la población mundial mostraba por primera vez indicios de un crecimiento acelerado, superando la barrera de los 1000 millones de habitantes (se estima una población de 1600 millones, para ese momento); a fines de octubre del 2011, Naciones Unidas ungía a una beba nacida en filipinas como el habitante 7000 millón del planeta, con proyecciones demográficas que especulan con un ritmo de crecimiento en torno a los mil millones más por década durante los próximos cuarenta años. Esta tendencia plantea, para el año 2030, una población de 9000 millones de habitantes, lo que supone un gran desafío para la sustentabilidad futura del planeta, dado que las proyecciones señalan que los recursos naturales no son suficientes para esa población al actual ritmo de consumo. Por lo tanto, es importante modificar los hábitos de consumo hacia modelos más sustentables y responsables, así como también incrementar la oferta de bienes, también responsable y sustentablemente. ¿Quién proveerá de alimentos a toda esa población? ¿Dónde se originará la materia prima? ¿Cuál será su fuente de energía? Las proyecciones de FAO (Food and Agricultural Organization) prevén que el 90% del crecimiento de la producción mundial de granos se deberá por mayores cosechas gracias a una mayor productividad, y sólo un 10% por el corrimiento de la frontera agrícola2 (el 80% de ese incremento se espera que provenga de países en desarrollo). Es decir, la mayor parte del aumento en la producción granaria se deberá a una mejora tecnológica continua, aunque no todos podrán garantizar el autoabastecimiento. Las esperanzas, por lo tanto, se encuentran fuertemente depositadas sobre los progresos biotecnológicos en la producción primaria. La biotecnología promete aportar mejoras en los procesos, gracias a la mayor precisión del manejo de lo biológico, al mismo tiempo que una mejor eficiencia genética –mejores granos, diseñados para obtener mejores resultados según el destino final de lo producido- y un mejor aprovechamiento del “ambiente” natural en el cual se vaya a desarrollar el emprendimiento agrícola. La FAO menciona que para 2050 las estimaciones para el cercano oriente y el norte de África continuarán siendo deficitarias en cuanto a la producción de cereales (base de la pirámide alimenticia) y que sólo Latinoamérica y el Caribe se volverán superavitarias (es decir, es la región que más crecerá como proveedora del mundo de insumos en base a semillas, volviéndose en el exportador global de las mismas). Las otras regiones se mantendrán cerca del equilibrio, aunque con una tendencia deficitaria. (Gráfico 1) La población mundial crece gracias a los avances técnicos y cierto progreso social, lo que se verifica tanto en una reducción en las tasas de mortalidad infantil, como en una prolongación en la esperanza de vida. Si bien esto es fruto –en parte- a una mejora en el sistema de salud a escala global, el envejecimiento y crecimiento poblacional vendrá acompañado de nuevas y mayores demandas por salud, las que presionaran sobre el costo del sistema y empujarán 2. Las fronteras agrícolas también sufrirán modificaciones: el incremento neto será de unas 70 millones de hectáreas, que surgen de un aporte positivo en 120 millones por parte de los países en desarrollo (básicamente el África sub- sahariana y Latinoamérica) y un retiro de unas 50 millones de hectáreas por parte de los países desarrollados (FAO, 2009).
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    47 a buscar nuevasalternativas, más eficientes y menos costosas -la biotecnología también está llamada a jugar un rol determinante en este sentido-. Asia (principalmente China e India)3 , está recorriendo un proceso de modernización e industrialización que ha llevado a que gran parte de su población migre desde su origen rural (donde se autoabastecían y, por lo tanto, no existían para el mercado global) a las ciudades donde, si bien, por un lado contribuyen a la producción y crecimiento económico de esos países -al tiempo que aspiran a un ascenso social-, ahora son nuevos consumidores ávidos por adquirir bienes y servicios. Estas grandes migraciones, que suceden a la par del incremento de la población, vienen acompañadas de cambios de hábitos y estilos de vida que no son inocuos en materia de salud asociada a la alimentación –y, por lo tanto, en términos de consumo-.4 Por lo tanto, se verifican dos fenómenos concurrentes asociados al incremento de la población mundial con consecuencias sobre el patrón de demanda global: una mejora en la esperanza de vida (por acceso y mayor conocimiento) junto a cambios en los hábitos y costumbres hacia posiciones más suntuarias (por mayor riqueza y potencial económico).5 Estas circunstancias han derivado en un escenario que presenta severas dudas sobre la sostenibilidad en el tiempo del modelo de desarrollo social imperante. Para diversas proyecciones futuras, el mundo, tal cual lo conocemos, no es sostenible y, por voluntad u omisión, va a tener que modificarse (Visión 2050, 2010). Es sumamente relevante comprender los desafíos que se vislumbran en el horizonte para continuar el desarrollo y las respuestas que puede brindar la tecnología y la ciencia a los mismos –particularmente, la biotecnología-. El estudio de estas cuestiones ha vuelto a poner en boga a la bioeconomía.6 En contra de un espíritu un tanto pesimista que imbuía al termino en sus orígenes -si bien continúa pendiente la necesidad por modificar los hábitos de consumo de la población-, existe la buena nueva de que mediante la moderna biotecnología, muchos de los problemas y desafíos que plantea el escenario futuro pueden ser atendidos, de forma tal de incrementar la oferta, procurando un sendero más sustentable. La OECD (Organization for Economic Cooperation and Development) plantea que la bioeconomía puede ser pensada como un mundo donde la biotecnología 3. China e India explican un tercio de la población mundial y, si se le añaden los países aledaños, probablemente se llegue a los dos tercios. Esta región del planeta está viendo salir de la mayor de las pobrezas a su población media; lo que lleva a un ingente número de personas sumarse al consumo mundial, con consecuencias que amenazan la sustentabilidad global. Ciertos estudios señalan que, si las nuevas capas medias asiáticas replican el patrón de consumo promedio occidental, harán falta 2,3 mundos para sostener ese nivel de consumo (Visión 2050, 2010). 4. Una mayor urbanización quita tiempo en la cocina, lo que lleva a -junto a un mayor acceso a alimentos procesados-, dietas desbalanceadas con altos contenidos en hidratos de carbono. Así, mientras globalmente se seguirán enfrentando problemas de desnutrición, también serán cada vez más los problemas de obesidad y otras cuestiones asociadas a la malnutrición (Bisang, et.al 2013). 5. A medida que la población mejora sus ingresos, su demanda por alimentos se modifica, hacia gustos más sofisticados, mutando del consumo de proteína verde (vegetales), hacia proteínas rojas (carne) y blancas (lácteos), las que implican mayores transformaciones de energía (Bisang, et al, 2013). 6. La bioeconomía es la administración eficiente de los recursos escasos de origen biológico. El origen del término puede rastrearse hasta fines de la década del 50 y a Nicholas Georgescu-Roegen, matemático y estadístico reconocido, como su autor. La bioeconomía nace con una visión un tanto fatalista –ya que, en apariencia, no hay mucho margen para modificar el sendero- que establece que, ante una oferta limitada y finita de recursos de origen biológico, la demanda debe modificar su conducta para adaptarse a esa realidad ya que no hay posibilidades de alcanzar el crecimiento infinito. Gráfico 1. Estimación de producción de cereales – 2005 a 2050 Fuente: Van der Mensbrugghe, D. FAO. IADB y Seminario CIAT, Marzo 2012. -40 -30 -20 -10 0 10 20 30 40 50 América Latina y el Caribe Oriente y África del Norte Asia oriental Asia del sur África subsahariana 2005/07 2015 2030 2050
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    48 contribuya con unaparte importante del PBI global7 y colabore a que la producción se guíe por los principios de desarrollo sostenible y sustentabilidad ambiental, involucrando tres elementos fundamentales: la generación de conocimiento biotecnológico, la existencia de biomasa renovable y su integración a través de diversas aplicaciones (OECD, 2009). Las áreas involucradas donde la biotecnología actualmente tiene conocimiento y puede aportar para atender los desafíos bioeconómicos son: la producción de recursos renovables de origen biológico (seguir llamándolo producción primaria parece quitarle trascendencia a la incorporación de conocimiento y cambio tecnológico que está llevando adelante),8 el sector de la salud y la producción industrial. Al mismo tiempo, las tendencias futuras que despiertan señales de alerta no impactarán de igual modo en las áreas mencionadas: el incremento de la población y los niveles de ingreso demandarán con mayor fuerza recursos renovables; los cambios demográficos –especialmente en los países desarrollados- demandarán mayor atención sobre el sector salud; el cambio climático y desafíos ambientales afectarán, por un lado, la agricultura, pero sobre todo impulsarán a tomar acciones sobre la producción industrial contaminante. Más allá de algunos factores exógenos –regulación, estrategias de negocio, financiamiento a la I+D- algunos senderos de la biotecnología pueden estimarse mejor que otros. Según la OECD, las plataformas tecnológicas que se prevé tendrán mayores impactos en el corto plazo son la bioinformática, la secuenciación genética, la interferencia de ANR (RNAi), la ingeniería metabólica, la síntesis de ADN y, posiblemente, la biología sintética (OECD, 2009). Los desarrollos tecnológicos del futuro inmediato en este sector hacen prever que el número de aplicaciones de la biotecnología se encuentra en expansión. Las plataformas tecnológicas seguirán consolidándose y las nuevas aplicaciones desarrolladas a partir de ellas llevarán a un mayor uso de la biotecnología en muchas más áreas. Pronto, casi todos los productos farmacéuticos, así como las nuevas variedades de granos, se desarrollarán aplicando biotecnología en su proceso. También se irá incrementando la participación de ésta en la producción de químicos y plásticos. En este proceso, la frontera entre el sector agrícola y el industrial continuará desdibujándose, de tal forma que cada vez más el primero producirá insumos específicos para el segundo, trasladando lógicas y rutinas propias de la industria a la organización y gestión del agro; es decir, mucho de lo que la industria produzca, tendrá origen en procesos que se dieron al momento de plantar la semilla –o incluso antes cuando se “diseñó” la semilla-. El avance en la biología sintética podría funcionar como contrapeso a esta imbricación entre industria y agro, ya que lo biológico producido en el laboratorio evitaría tener que pasar por el “laboratorio de la tierra” –después de todo, el suelo actúa como un gran laboratorio-. Estas opciones, también serán diferentes según el país y región del mundo del que se trate, en función de los recursos relativamente abundantes con los que cuente. La OECD prevé para la biotecnología avances evolutivos del tipo “innovaciones incrementales”. Es decir, en salud se irán observando avances paulatinos y constantes, pero no un cambio de paradigma, la producción industrial se volverá más amigable ambientalmente, pero no modificará sus procesos o productos; en la agricultura, se tendrán granos que demanden menos agua, sean más productivos y, por lo tanto, más eficientes en su resultado, pero tampoco serán saltos por fuera de lo previsible. Al mismo tiempo, es importante señalar que el desarrollo de la bioeconomía no depende exclusivamente de los avances tecnológicos. El marco regulatorio (derechos de propiedad intelectual, leyes sanitarias, etc.); cómo se estructura el mercado (regulado/intervenido, monopolizado, atomizado, etc.); el conjunto de empresas existentes (grandes, pequeñas, trasnacionales, familiares, etc.); cómo se forman los recursos humanos; y cómo son los canales de venta y distribución impactan sobre la forma en que los productos serán comercial y económicamente viables, y, por lo tanto, tienen relación directa con quién y cómo va a financiar la investigación y desarrollo necesarios para poder avanzar en biotecnología (una actividad altamente dependiente de la I+D). El cómo se estructuren estas variables determinará fuertemente cómo se desarrollará el sector a futuro. II. LA BIOTECNOLOGÍA HOY. SUS APLICACIONES La OECD identifica dos factores claves para poder pensar el futuro desarrollo de la bioeconomía: i) la tasa de innovaciones exitosas que alcance la investigación biotecnológica en los próximos años; entendida como la comercialización exitosa de los productos biotecnológicos –dependientes del grado de avance y competitividad alcanzada por la I+D del área en relación a otras disciplinas; y ii) los cambios en la matriz político- 7. La OECD, en una estimación conservadora, presupone que en sus países miembros para el año 2030 la biotecnología contribuirá con, al menos, el 2,7% del PBI. 8. En Brasil, en 2012, se produjeron 166 millones de toneladas de granos en 55 millones de Hectáreas. Según expertos de EMBRAPA, alcanzar esa producción con la misma tecnología que se aplicaba cuarenta años atrás, hubiera implicado involucrar 155 millones de hectáreas más a la producción. Es decir, en ese lapso de tiempo la producción se incrementó en más de un 500%, mientras que la superficie implantada creció tan sólo un 80%. En Argentina se pueden observar cifras semejantes. La producción de granos superó en el 2012/3 los 100 millones de toneladas, con perspectivas de crecimiento superiores a los 160 millones en unos pocos años más, siendo que, de la década del ´20 a la década del ´60 la producción oscilaba los 20 millones de toneladas y durante los años 80 se había logrado duplicar esa cifra, pero en un esfuerzo que estaba erosionando fuertemente los suelos cultivables. En términos de superficie, este salto productivo se dio con un incremento en la superficie cultivada de un poco más de 20 millones de ha, a cultivar, en la actualidad, un poco más de 30 millones de ha. 9. La apreciación conservadora sobre los escenarios a futuro se basa tanto en los largos períodos que hacen falta para poder comercializar los descubrimientos biotecnológicos; como en cuanto a que la mayoría de los cambios regulatorios e institucionales -la matriz política- tienden a ser reactivos a las modificaciones que van sucediendo –su tendencia es más bien conservadora, tradicionalmente-.
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    Tabla 1. Biotecnologíascon alta probabilidad de llegar al mercado para el año 2030 según la OECD 49 institucional regulatoria; la calidad de gobierno. A partir de ello, plantean la construcción de dos escenarios, con una perspectiva conservadora –es decir, una expectativa de cambio moderado para los próximos 15 años-9 , en los cuales se desenvolverá la investigación biotecnológica. Los dos escenarios descriptos por la OECD buscan destacar, por sobre todo, cómo se pueden desenvolver diversas realidades que condicionarán los disparadores y eventos que pueden llegar a ocurrir y moldear el futuro de la bioeconomía. Al contrario de los tradicionales trabajos con escenarios (una bueno, uno regular y otro malo), en este caso, ambos presentan aspectos positivos y negativos, sin resultar uno mejor que otro. Comparten la idea de un mundo multipolar, con ningún país o región con dominio por sobre las demás; e incluyen eventos y sucesos plausibles de suceder con influencia sobre el sendero de la bioeconomía (como ser la degradación ambiental, grandes sequías, falta de agua, epidemias y algún suceso de bioterrorismo). Al mismo tiempo, auguran que gran parte de los productos de Producción Primaria Salud Industria Amplio uso de marcadores moleculares en Aprobación anual de muchas vacunas Enzimas mejoradas para un amplio rango cría de animales, peces, mariscos y plantas nuevas y productos farmacéuticos de aplicaciones en el sector químico. basados en avances biotecnológicos. Variedades OGM de los principales granos Gran uso de farmogenéticos en Microorganismos mejorados para y árboles con mejoras en contenidos de tratamientos clínicos y en la práctica producir un creciente número de almidón, lignina y aceites para su posterior de prescripciones, con una caída en productos químicos en un solo paso, procesamiento industrial. los pacientes elegibles para algunos a partir de genes identificados con ciertas terapias dadas. tratamientos por biopropección. Plantas y animales OGM para producir Seguridad mejorada y eficacia para Biosensores para monitorear en farmacéuticos y otros componentes valiosos. los tratamientos terapéuticos, gracias tiempo real contaminantes ambientales a la vinculación entre información e identificaciones biométricas de gente. farmogenética, de prescripción y resultados de salud de largo plazo. Variedades mejoradas de los principales Blindaje extensivo para múltiples Biocombustibles de segunda generación granos para alimentación, con mayores factores de riesgo genético para (alta densidad energética en base rindes por cosecha, tolerancia al estrés, enfermedades comunes (como artritis). a caña de azúcar y biomasa). resistencia a pesticidas, por OGM, marcadores moleculares, cisgénesis o intragénesis. Más diagnósticos para rasgos y Sistema de administración de drogas Mayores porciones de mercado enfermedades genéticas de animales. mejorado a partir de la convergencia atendidas por biomateriales entre la bio y la nanotecnología. (como bioplásticos). Clonaciones de animales de alto Nuevos nutracéuticos, producidos valor en los stocks de cría. a partir de microorganismos OGM, y plantas o extractos marinos. Principales granos de los países en Test genéticos de bajo costo para desarrollo reforzados con vitaminas y factores de riesgo en enfermedades nutrientes a partir de crónicas (artritis, diabetes II, coronarias, modificaciones genéticas. algunos cánceres) Microbiología de suelos La medicina regenerativa proveerá mejor manejo de la diabetes y el reemplazo o reparación de ciertos tipos de tejidos dañados. Fuente: Tabla 7.1 de la página 195 del informe The Bioeconomy of 2030; OECD, 2009.
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    50 origen biotecnológico provendráde –y será consumido por- los países en vías de desarrollo. Esto mismo se vincula directamente con el hecho de que estos países serán referentes en diversas investigaciones biotecnológicas, lo que tendrá consecuencias sobre la localización de los recursos humanos calificados, la I+D, mercados, competición y comercio, ya que, para la aplicación de biotecnología, las empresas adoptarán crecientemente estrategias globales. Pero, ¿qué es la biotecnología? Dada la falta de una definición única y unívoca, lo que dificultaba la obtención de información estadística confiable y comparable a fin de cuantificar la magnitud de las actividades biotecnológicas en el mundo,10 en la OECD se consensuó la siguiente definición: “La aplicación de la ciencia y la tecnología a los organismos vivos, así como a partes, productos y modelos de los mismos, con el objeto de alterar materiales vivos o no, con el fin de producir conocimiento, bienes y servicios”, la cual actualmente guía la compilación de las estadísticas biotecnologías en muchos países (OECD, 2005). Dado que el propósito de la OECD era el de proveer de una definición que permita dar cuenta de la relevancia de la biotecnología moderna, la definición propuesta se acota e interpreta a partir de una lista de técnicas de la misma.11 En esa misma línea, según la OECD, una empresa biotecnológica es una firma que utiliza técnicas de biotecnología moderna (según el listado de referencia), tanto para actividades de I+D, como para actividades productivas. Aquellas empresas que sólo comercializan productos biotecnológicos o utilizan insumos biotecnológicos sin realizarles ninguna otra modificación, no serían, por lo tanto, empresas biotecnológicas. Siguiendo ese criterio, dentro de las firmas biotecnológicas, la OECD diferencia entre: 1) Las empresas dedicadas a la biotecnología o Dedicated Biotechnology Firms (DBF) definidas como firmas activas en biotecnología cuya actividad predominante involucra la aplicación de técnicas biotecnológicas en la producción de bienes o servicios y/o en la ejecución de I+D biotecnológica. 2) Las empresas de I+D biotecnológicas definidas como aquellas que realizan actividades de I+D en el área biotecnológica. Estas firmas no tienen productos biotecnológicos desarrollados o comercializados. Simplemente se dedican a la I+D, desde una iniciativa privada.12 La biotecnología no es una industria en sí misma (como la aeronáutica, la automotriz o la textil) ni se relaciona estrictamente con un conjunto de productos determinados (agrícolas, forestales, de la salud). En cambio, se puede afirmar que abarca un conjunto de tecnologías que pueden utilizarse para diversos propósitos en distintas actividades económicas. Por ejemplo, la tecnología de ADN recombinante puede usarse para producir moléculas en la industria farmacéutica, crear nuevas variedades de cultivos para el sector agrícola o modificar microorganismos para producir enzimas industriales en el sector químico. Lo anterior pone de manifiesto la transversalidad de la biotecnología, lo que dificulta encasillarla dentro de un sector, actividad o grupo de productos determinados. En la actualidad, la biotecnología es aplicada en la producción primaria, en algunas actividades industriales y en el sector de la salud. En el primer caso, sus principales usos son para la cría de animales y plantas, para realizar diagnósticos y en algunas aplicaciones veterinarias. En salud humana, su uso va desde acciones terapéuticas, diagnósticos médicos, farmogenética para mejorar las prácticas prescriptivas, los alimentos funcionales y nutracéuticos, y algunos instrumentos médicos. En la industria, los procesos biotecnológicos se utilizan para producir enzimas, plásticos y químicos, para aplicaciones ambientales (biorremediación y biosensores), reducción de efectos ambientales o costos de extracción, y la producción de biocombustibles. Algunas de estas aplicaciones pueden ya considerarse que son procesos maduros, mientras que otras aún presentan viabilidades comerciales limitadas sin un apoyo gubernamental (biocombustible, por ejemplo) o son meras promesas (medicina regenerativa). Estos diferentes usos que la economía está haciendo de la biotecnología comparten plataformas tecnológicas comunes. Es decir, ciertos descubrimientos aplicados a más de una de las actividades descriptas provienen de un mismo origen pero, dada la particularidad de cada actividad, se desarrollaron con diferentes trayectorias –principalmente, porque cada campo de aplicación posee distintos marcos regulatorios, estructuras productivas y culturas empresariales-. Esto, en definitiva, se verá reflejado en diversos modelos de negocio. Áreas en las que la biotecnología se aplica actualmente al sistema productivo13 Los avances en biotecnología deberían suceder sin mayores problemas; según diferentes expertos, los obstáculos existentes hoy se irán solucionando, sólo es cuestión de tiempo ya que todavía falta cierta maduración 13. Este acápite se basa en la revisión realizada por la OECD en su documento “The bioeconomy 2030”. 10. En el reporte de 1982 (Bull A.T, G. Holt y M. Lilly (1982) “Biotecnology: International Trends and Perspectives” OECD) se mencionan 10 definiciones de biotecnología utilizadas por organizaciones en distintos países, a partir de las cuales se construían estadísticas y reportes de la actividad biotecnológica. 11. Ver el anexo con la lista de técnicas provista por la OECD. 12. Podría definirse un tercer tipo de firmas en las que se desarrollan actividades de I+D o productivas que involucran tecnologías biotecnológicas, pero que ésta no es su actividad principal. Se trata, generalmente, de empresas de origen químico o biológico, que empiezan a incursionar en el desarrollo de la biotecnología –como una alimenticia, o una farmacéutica-.
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    51 - En laprimera área se incluye a la biofarmacéutica (basada en anticuerpos monoclonales y recombinantes); los tratamientos experimentales (que van desde ingeniería de tejidos a tratamientos con células madres) y terapéuticas de pequeñas moléculas (producidas, generalmente, por síntesis química). - En el plano de los diagnósticos, la biotecnología moderna se utiliza para identificar enfermedades tanto de origen genético, como no genético; las técnicas pueden ser invasivas (en este caso existe mayor regulación que en otras áreas de salud, razón por la que los avances en la materia, si bien llenos de promesas impactantes, marchan muy lentos) o in-vitro (inmunológicos y genético moleculares). - En farmacogenética se estudia el modo en que las drogas y los genes interactúan, identificando aquellos que responden –o no- a drogas específicas. Este tipo de sendero abre la puerta a pensar en un futuro de la salud mucho más orientado (casi a medida). - Avanzando un poco más sobre el plano industrial, aunque todavía con lazos con la salud humana, surge todo el mercado de alimentos funcionales15 y nutracéuticos.16 En estos casos, la biotecnología se utiliza para seleccionar o actuar sobre especímenes que puedan incrementar los niveles de ciertos nutrientes o componentes funcionales. Debido a los altos costos asociados a este tipo de I+D y a los marcos regulatorios que acompañan al sector de alimentos, en general este tipo de iniciativa son económicamente viables sólo si se aplican a grandes producciones (es decir, estamos ante la presencia de altos costos de escala). Por ejemplo, aditivos sobre la harina (y no algún tipo de galletita especial) o sobre la leche fluida (y no algún tipo de derivado particular de la leche). Al mismo tiempo, las promesas de contribución a disminuir el riesgo sobre ciertas enfermedades resulta un atractivo para los consumidores del mundo desarrollado, dispuestos a pagar un sobre precio por este tipo de productos “innovadores”. - Finalmente, en relación al mundo de la salud, pero dentro de la industria, se encuentran cierto tipo de “aparatos médicos” que involucran a la biotecnología –muchos tipos de diagnósticos y la ingeniería de tejido, por caso-. Se están desarrollando biosensores para identificar la presencia de ciertas sustancias (en el caso de tratamientos diabéticos, por ejemplo). * En cuanto a la producción manufacturera, las aplicaciones de biotecnología se dan en aquellas en el desarrollo de la tecnología para poder apreciarlo.14 En cualquier caso, lo que se haga los próximos años, ciertamente, condicionará lo que pase en el futuro. ¿En qué áreas se puede observar la presencia de la biotecnología hoy? * En la aplicación en producción primaria para desarrollar: nuevas variedades de plantas y animales, con rasgos mejorados; nuevas herramientas de diagnóstico; técnicas avanzadas de propagación; y vacunas y terapéuticos veterinarios. - En el plano de las nuevas variedades para cereales y oleaginosas se podría decir que los avances a la fecha ocurrieron en el plano de tolerancia a herbicidas; resistencia a pestes; fortalecer ciertos rasgos agronómicos; modificar características cualitativas del producto, más la utilización de marcadores moleculares. - En el caso de la industria forestal, si bien existen avances de laboratorio en la modificación genética, el sector –o mejor dicho las certificadoras internacionales del sector que defienden su imagen “verde”- se resiste a adoptar este tipo de variedades, por lo que se encuentran más extendidas otras prácticas asociadas a la hibridación y la multiplicación (mutagénesis y micropropagación). Al mismo tiempo, los plazos de crecimiento de los árboles (décadas), versus los cultivos anuales, también hacen que los avances en este sector sean mucho más lentos en comparación. - En el caso de la cría de animales, actualmente lo más utilizado son los marcadores moleculares con el objeto de identificar en origen características deseadas (terneza de la carne, contenido de grasa, capacidad de producción láctea, etc.) y poder seleccionar esos especímenes para su reproducción. A su vez, también se está avanzando aceleradamente en la clonación y selección de embriones. - Por otro lado, la industria veterinaria avanza a la par de la de salud humana; en muchos casos aplicando antes las experiencias en animales, y en otros trasladando los avances alcanzados en salud humana. * A propósito, en el plano de la salud humana se pueden identificar tres grandes áreas: terapéutica, diagnosis y farmacogenética. 15. Aquellos que se asemejan a los alimentos ingeridos en cualquier dieta regular y se ha comprobado que contienen beneficios fisiológicos o contribuyen a reducir el riesgo de ciertas enfermedades crónicas, más allá de sus funciones nutritivas, como ser que contienen compuestos bioactivos. 16. Aquellos productos aislados y purificados con base en algún alimento que se venden en forma médica. También deben poseer probados beneficios fisiológicos o proveer protección contra alguna enfermedad crónica. También pueden obtenerse en base a plantas no comestibles –como las algas-. 14. La producción agrícola de biotecnología, si bien es el origen de la biomasa a ser utilizada en otras industrias, aún adolece de desarrollos específicos según determinadas demandas. Esta débil integración de la cadena de proveedores genera ineficiencias. La reducción en el uso de combustible fósil requiere que los granos que se planten sean los más adecuados a estos fines; mientras no sea así, se estará ante un segundo mejor. En el campo de la salud, el lento desarrollo de medicamentos y tratamiento en base biotecnológica sólo vuelve más costoso este tipo de tratamiento, y lo deja al alcance de unos pocos, atrapado en un círculo vicioso. No porque estos deban ser siempre costosos, sino que, debido a un problema de escalas, al ser pocos los que los utilizan, los altos costos de la I+D son afrontados por los pocos tratamientos aplicados; una vez que se masifique su aplicación, los costos se reducirán rápidamente sustituyendo a la medicina tradicional.
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    52 industrias que aplicanquímica en sus procesos o biomateriales. Por ende, existe lugar para la biotecnología en la producción de enzimas, solventes, aminoácidos, ácidos orgánicos, antibióticos, polímeros y biocombustibles. - En el caso de la industria química, la ventaja de la biotecnología radica, fundamentalmente, en la posibilidad de reducir costos, porque puede reducir pasos sensiblemente respecto a la producción tradicional mediante una mejor focalización en las reacciones buscadas o menores demandas en el proceso productivo (como ser de energía), con menos desperdicios y, consecuentemente, menores impactos ambientales. A pesar de ello, su uso aún no es extendido en esta rama productiva ya que todavía es costosa la obtención de enzimas o biorreactores y existen resistencias a desmontar o adaptar las grandes plantas existentes en la actualidad (la destrucción creadora schumpeteriana lleva a volver inservible un amplio conjunto del parque industrial, generando así grandes perjuicios a aquellas firmas que poseen capital instalado en esas áreas). Estos no son más que obstáculos que retrasan la imposición del nuevo paradigma, pero su paso irá disminuyendo costos y volverán estériles cualquier movimiento por impedir su sendero. - En la producción de biomateriales –más allá de los más usuales como madera y algodón- se pueden obtener una amplia variedad de productos (desde containers, hasta bienes de consumo durable); el gran sector a ser impactado por la biotecnología será el de los bioplásticos. - La industria de enzimas es amplia y de larga data. En general reemplaza a ciertos químicos, con consecuencias favorables tanto en términos sanitarios como ambientales. Se las suele aplicar en alimentos y bebidas, detergentes, telas y pulpa y papel. - Las aplicaciones ambientales de la biotecnología se vinculan con la remediación de contaminaciones efectuadas por ciertos procesos industriales o humanos (aguas servidas). Para ello, los avances ocurren por lo que se conoce como biorremediación y por biosensores. - A su vez, se está aplicando la biotecnología en las industrias extractivas (principalmente, minería). La exploración e investigación en este sector tiene un mayor retraso en relación a otros sectores, aunque con un fuerte potencial dado los grandes montos que se manejan en el mismo. * Por último, existe todo el plano de los biocombustibles. Aquí hay dos grandes senderos establecidos y un tercero en ciernes, que viene avanzando rápidamente: los derivados de etanol (en base a los azucares en las plantas), y los biodiesel (asociados al componente oleico de las semillas). El que viene marchando se asocia a la explotación forestal, pero aún se encuentra en etapas experimentales. En este sector, la biotecnología actúa sobre dos planos: Modificar las variedades de grano en pos de mejorar los atributos que contribuyan a obtener más y mejor combustible (azucares, aceites o lignina) o sobre los procesos que convierten la biomasa en combustible. - Asociado a los biocombustibles están las biorefinerías, las que actúan de forma similar que las refinerías del petróleo pero, en este caso, haciendo cracking de la biomasa. En su proceso se obtiene combustible, pero también los demás derivados con origen en biomasa. III. LOS MODELOS DE NEGOCIO EN BIOTECNOLOGÍA Los progresos que promete la biotecnología en medicina, agricultura, materiales avanzados y energía no serán posibles sin un diseño organizacional, institucional y administrativo apropiado que acompañe su desarrollo. Es decir, a medida que la idea madure, la investigación evolucione y los resultados se vayan haciendo más reales, el modelo de negocio deberá ir cambiando para poder responder a cada etapa del desarrollo. Desde finales de los años 70 –momento donde comienzan a surgir las empresas de biotecnología- predominan dos modelos de negocios en el sector: a) la PyME que se concentra en investigación biotecnológica y b) la gran empresa, integrada verticalmente; los cuales presentan una relación simbiótica (McKelvey 2008). En este esquema, las pequeñas empresas proveen de servicios y un cierto menú de opciones de acuerdos de cooperación y alianzas para acceder a ciertos activos tecnológicos potenciales. En contrapartida, las grandes empresas ofrecen a las pequeñas el acceso a ganancias rápidas, cierta credibilidad y el acceso a activos complementarios –como ser la comercialización y venta por los canales ya establecidos por las grandes-. Esta relación, claramente, se basa en que las grandes firmas no pueden abarcar por sí solas la gran variedad de tecnologías relevantes asociadas a la biotecnología, ni llevar adelante la I+D necesaria para sostener su negocio. Los problemas de gestión y administración son distintos en ambos casos (OECD, 2009). La gran empresa ya tiene montada una gran estructura y, para llegar a ella, lleva recorrido un camino que le permitió incorporar y aprender muchas de las cuestiones atinentes a la gestión empresarial. En todo caso, sus problemas se asocian mayormente con la falta de agilidad para enfrentar un escenario dinámico y cambiante lleno de incertidumbres –como el de la biotecnología naciente- junto a la necesidad de sostener altos costos fijos. Por su parte, las pequeñas empresas, si bien más ágiles, enfrentan un conjunto de desafíos propios a su tamaño al que suman las particularidades de la producción biotecnológica -largos plazos de maduración para obtener un producto comercializable; necesidad por grandes sumas de dinero durante bastante tiempo antes de
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    53 continuo ingreso almercado de nuevas iniciativas (en general, derivadas de saltos a la producción comercial desde desarrollos en laboratorios) lo que ha evitado la concentración -que si existe en otros rubros-. En la producción primaria ya se dio un fenómeno de concentración que devino de la adquisición de las PyMEs por parte de las grandes firmas o de la unión de PyMEs en empresas de mayor porte. Desde finales del siglo XX, la concentración ha sido muy marcada.18 En el sector industrial, algunas especificidades tecnológicas y condiciones de mercado favorecen la integración vertical. Por ejemplo, en el caso de las enzimas, si bien existen miles de empresas en el mundo, su producción se encuentra fuertemente concentrada: cuatro empresas –de las cuales tres se localizan en Dinamarca- explican el 80% de las ventas globales. A su vez, las capacidades ingenieriles requeridas para escalar cierto tipo de producciones (como en algunos rubros químicos), actúan de barreras a la entrada para pequeñas empresas al sector. El panorama en Iberoamérica Todos los países de la región, si bien con diferentes órdenes de magnitud, vienen experimentando un crecimiento del sector biotecnológico –ya sea en términos de emprendimientos como de facturación-. Dados los modelos de negocios descriptos, es importante remarcar que la región adolece de grandes empresas de escala global –son pocas las excepciones-, y cuenta con un gran presencia de subsidiarias de éstas. Por lo tanto, en general, los emprendimientos biotecnológicos locales son de menor porte y responden a lo descripto para estos casos: planta de personal reducidas, pero con alta calificación,19 con fuertes vinculaciones con el sector académico,20 y con aportes financieros del sector público, claves para el desarrollo de las iniciativas biotecnológicas.21 18. Los ensayos a campo de OGM conducidos por las cinco principales empresas del sector pasaron de ser el 53% a mediados de los años 90 a ser casi el 80% diez años después. (OECD, 2009) 19. Por ejemplo, en Brasil, el 90% de las empresas con menos de 5 empleados, tiene un alto nivel educativo: 40% PhDs, 25% Masters y 25% graduados universitarios. Una situación similar se observa en las empresas con entre 6 y 10 empleados. Hasta en las firmas con entre 21 y 50, que representan un quinto del total, se registra un alto porcentaje de doctores (12,5%) (Biominas, Brasil, 2011). 20. El trabajo en colaboración con universidades y centros de investigación es una de las características de las empresas de biotecnología de Brasil. EL 95% de estas tienen algún tipo de relación con estas instituciones. Del total, aproximadamente el 70% tiene una relación formal con Universidades o centros de investigación. Cabe mencionar que para el 77% de las empresas el objetivo de esta asociación es el desarrollo conjunto de productos o procesos (BrBiotec, Brasil, 2011). En Chile existen 215 grupos de investigación que se encuentran en los diversos ámbitos de la biotecnología, éstos trabajan en el marco de 61 instituciones, incluyendo universidades, entidades del sector público y centros privados de investigación (InvestChile 2012). 21. En Brasil, el financiamiento público ocupa un lugar central en el desarrollo del sector privado; 78% de las empresas lo utilizan (BrBiotec Brasil 2011). El Programa Biotecnológico de InvestChile ha materializado proyectos por US$ 37 millones (InvestChile 2012). España, producto de la crisis, ha visto caer casi un 30% la participación de los fondos públicos –un 70% el de las universidades- y prevén que eso tenga consecuencias severas sobre el desempeño del sector privado –de hecho, el último año, la I+D privada ha caído por primera vez en cinco años un 5%- (Asebio, 2013). presentar resultados; más la incertidumbre propia de toda iniciativa científica sobre sus posibilidades de descubrimiento-. En general, las Empresas Dedicadas a Biotecnología (EDB) son lideradas por investigadores desde algún laboratorio (público o universitario) y requieren más de una década para desarrollar su descubrimiento y convertirlo en algo comercializable; carecen de recursos para su manufactura, distribución y comercialización; y su modelo de negocios depende de conseguir apoyo financiero –estos fondos van desde venture capitals, a ofertas públicas de acciones, pasando por la venta de licencias a grandes empresas del sector o subsidios públicos-. Estos dos modelos se observan sin lugar a dudas dentro de la industria de la salud. En lo relativo a la producción primaria, en cambio, el uso predominante de tecnologías de modificación genética ha dado lugar a economías de gama y escala; lo que ha llevado, rápidamente, a la concentración corporativa al mismo tiempo. Por su parte, existen muy pocos casos de pequeñas firmas dedicadas a la biotecnología en los rubros industriales (distintos a los dos anteriores), ya que los retornos en ese sector dependen de la capacidad para escalar la producción (es decir, de poder llevar el producto de escala laboratorio a escala de producción en cantidades industriales en planta), lo que exige poseer conocimientos ingenieriles y una gran capacidad de inversión. La OECD, entre sus países miembro para el año 2009, había identificado unas 6000 PyMEs en el sector de la salud (casi todas EDB) activas en el desarrollo de nuevas drogas, plataformas tecnológicas –como ser la secuenciación de genes, la síntesis génica o bioinformática-, bioingeniería, y otras técnicas. En las otras dos grandes ramas de actividad identificadas para la biotecnología (producción primaria e industrial) la presencia de PyME es mucho menor y con menos EDB. En relación a las grandes firmas integradas, la OECD identificó 50 grandes firmas en el rubro farmacéutico. En el año 2006, las 5 más grandes invirtieron en I+D más de us$ 6.000 millones, lo que casi cuadruplica lo invertido por las 5 principales en el rubro primario –donde identificó 10 grandes empresas- y vuelven insignificante lo gastado en el rubro por las 5 primeras en biotecnología industrial (us$ 275 millones).17 En farmacéutica, desde finales de los años 70, la comercialización es dominada por las grandes firmas del sector, mientras que las EDB las proveen con servicios y otros desarrollos. Al mismo tiempo que el sector experimenta gran cantidad de uniones y adquisiciones, el amplio acceso a capital de bajo costo ha permitido el 17. La inversión total en I+D para ese mismo año–pública y privada, y en todos los rubros (no sólo en los asociados a biotecnología)-, en Brasil rosó los us$ 11.000 millones y en España los us$ 15.000 millones –los dos principales inversores de la región por órdenes de magnitud-. En México fue de us$ 3.600 millones, en Portugal de casi us$ 1.500 millones y en Argentina fue de un poco más de u$s 1.000 millones (www.ricyt.org).
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    54 las cuales tieneningresos anuales de alrededor de us$ 1,5 millones. Una quinta parte de las empresas no tiene ingresos con sus productos o servicios aún en desarrollo, y sólo el 10% tiene ingresos anuales superiores a los us$ 7 millones. Tomando el empleo como indicador del tamaño de las firmas, la conclusión es similar. El 85% de las empresas tiene hasta 50 empleados -un quinto tiene menos de 5 empleados y un 25% tiene entre 6 y 10 empleados-; sólo el 9,4% de las empresas tiene más de 100 empleados, lo que indica que la mayoría de las firmas tiene una estructura sencilla y/o se encuentran en proceso de formar equipos (BrBiotec Brasil, 2011). Las empresas que en México desarrollan actividad en biotecnología varían en cuanto a su nivel de base biotecnológica. Algunas tienen como su principal núcleo de negocios a la biotecnología, mientras que otras sólo incluyen en sus cadenas productivas o de servicios, insumos, sistemas, procesos o aplicaciones relacionadas con biotecnología. Dichas empresas constituyen una base amplia y variada de la demanda de innovación, de adaptación de tecnología y de conocimiento en biotecnología. En este sentido (con criterios más amplios que los establecidos para Brasil y España), se han detectado 375 empresas que cuentan con procesos o productos, insumos o sistemas relacionados con biotecnología. La mayor proporción de ellas corresponde al área de biotecnología farmacéutica (36%), seguida por aquéllas de agrobiotecnología (21%) y después por las correspondientes a biotecnología alimentaria (14%). En las demás áreas se distribuyen el restante 19% (“Situación de la biotecnología en México y su factibilidad de desarrollo”; 2010). Según la 2da Encuesta Nacional de Empresas de biotecnología (Anlló et al, 2011), Argentina contaba en el año 2009 con unas 120 empresas dedicadas a la producción de biotecnología que se concentraban en distintos campos productivos entre los que sobresalen los medicamentos y otros insumos para el cuidado de la salud humana (24 empresas), la producción de semillas (14), inoculantes (29) y micropropagación (6), la sanidad (6) y manejo ganadero (14) y la reproducción humana asistida (22). Claramente, dada la estructura productiva del país, se observa un sesgo hacia el sector agrícola-ganadero –el sector de las semillas explica dos terceras partes de la facturación total de las 120 empresas relevadas-. De esas 120 empresas, 58 son microempresas, un número similar (52) PyMEs, y solamente una decena califica como grandes (en términos de las definiciones locales sobre el tema). La presencia de empresas medianas y grandes sobresale en las producciones de semillas y medicamentos y otros servicios aplicados a la salud humana, mientras que las firmas de menor tamaño tienen presencia en inoculantes, fertilización asistida y reproducción animal. Más del 98% de las firmas relevadas son de origen local; solamente en semillas, inoculantes e insumos industriales existen empresas multinacionales. A pesar de ello, éstas últimas explican más del 50% de la facturación total –claramente, los grandes agentes trasnacionales en el sector semillas son determinantes-. Por otro lado, es importante remarcar que, si bien hay un creciente apoyo al sector y los distintos países presentan diversas iniciativas para apoyar su crecimiento, no existe información sistematizada al respecto –salvo algún caso particular-, lo que dificulta poder comparar los datos existentes sobre la evolución del sector empresarial biotecnológico en Iberoamérica. A su vez, dado que es un área de crecimiento muy dinámico, la información suele presentar fuertes variaciones de un año a otro –las fuentes existentes no presentan, necesariamente, información de los mismos períodos-lo que se suma al problema de poder garantizar que se relevó todo el universo existente.22 Por ende, a continuación se presenta la información que se pudo relevar de fuentes secundarias, procurando obtener el dato más reciente en cada caso, motivo por el cual no debe tomarse como dato definitivo o realmente significativo de toda la realidad de cada país. Desde diversas perspectivas (patentes, indicadores bibliométricos, entre otros), el principal país en Iberoamérica en términos de inversión en I+D en Biotecnología es España. Esto se refleja en inversión y empresas de biotecnología. España, entre 2000 y 2010, pasó de tener 89 a 395 empresas de biotecnología (Fundación Genoma España). Casi dos terceras partes de ellas (67%) tienen una orientación en salud (desarrollo de nuevas tecnologías y aplicaciones o de agentes terapéuticos –biofarmacéuticas - diagnóstico clínico); agroalimentos ocupa el 23% y bioprocesos industriales el 10%. Entre 2011 y 2012, la facturación del sector pasó de ser el 5,72% al 7,15% del PIB español, confirmando una tendencia alcista del sector durante la década pasada (ASEBIO, 2012). En Brasil, segundo país de la región en relación al desarrollo del sector biotecnológico, se ha estimado la presencia de 237 empresas. El sector privado biotecnológico se concentra en la región sudeste de Brasil, especialmente en los Estados de San Pablo (40,5% del total) y en Minas Gerais (24,5%).23 La mayoría de la actividad del sector se concentra en salud humana (39,7%). La salud animal es otro sector con fuerte presencia en Brasil y el de reactivos también, representando, respectivamente, 14,3%y 13,1%. Las firmas dedicadas a la agricultura representan 9,7% y medio ambiente y bioenergía suman 14,8% del número total de empresas (BrBiotec Brasil, 2011). Una de las características del sector biotecnológico privado de Brasil es que está compuesto mayoritariamente de micro y pequeñas empresas, 56% de 22. En general, dado que es un sector novedoso que está surgiendo, es muy difícil determinar el padrón/universo a ser relevado, por lo que se suele trabajar mediante el efecto “bola de nieve”, por la acumulación de información en varias rondas de consulta, lo que, si bien permite realizar una aproximación, suele brindar indicadores que subestiman la realidad. 23. Otros estados importantes son Rio de Janeiro (13,1%) y Rio Grande do Sul (8%). En la region noreste, en el estado de Pernambuco se concentra el 4,2% de las empresas de Brasil.
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    Según el informeelaborado por CORFO, existen 201 empresas de biotecnología en Chile, representando un incremento del 30% en los últimos años. Las empresas biotecnológicas chilenas se distribuyen principalmente en el sector agroindustrial (41%) y de salud-diagnóstico humano (27%), el 32% restante se distribuye en empresas dedicadas a la acuicultura, alimentos, bioprocesos y biotecnología industrial (InvestChile, 2012). Según un relevamiento reciente, Colombia cuenta con 153 firmas de base biotecnológicas distribuidas en distintos sectores: en el sector agrícola 59 (38%), sector alimentos y bebidas alcohólicas 50 (33%), biocombustibles 12 (8%), sector farmacéutico 8 (5%), Universidades y Centros de Investigación 24 (16%) (Buitrago Hurtado G, 2012). Por su parte, según un estudio de Ernst&Young, en Portugal existen 40 empresas dedicadas a la biotecnología; en su mayoría creadas entre 2001 y 2006. Enfocadas en I+D, la mayoría de éstas se concentran en tres áreas: salud, sector agrícola y medio ambiente. Al mismo tiempo, el 40% de las empresas de biotecnología de Portugal tienen algún tipo de asociación o colaboración con otras firmas de I+D. Se observa una fuerte conexión entre estas firmas y la comunidad científica, ya que el 86% de estas firmas tienen acuerdos con universidades. Dos lógicas en busca de una síntesis Frente a esta realidad, cabe resaltar que el modelo de negocios imperante se encuentra en conformación y transita en el límite entre la empresa que investiga y el laboratorio –público o universitario- que comercializa. La tarea organizativa por delante no es sencilla ya que implica sintetizar dos mundos muy diferentes en horizontes temporales, riesgos, expectativas, normas y conductas. No es novedad que la ciencia se aplica y utiliza para hacer negocios. De hecho, en algunas clasificaciones utilizadas para segmentar a la industria según su comportamiento tecnológico, se habla de sectores basados en ciencia (Pavit, 1984). Pero existe una gran diferencia entre hablar de sectores basados en ciencia, con empresas propietarias de grandes laboratorios, que hacer de la ciencia un negocio. El modelo de negocios de la ciencia durante el siglo pasado presenta algunas características salientes: a) aquellas empresas que se embarcaron en la realización de investigación básica fueron empresas de grandes dimensiones, con capacidad para montar y sostener grandes laboratorios (Dupont, Dow, Xerox, Kodak, entre otras); b) las nuevas empresas emprendedoras, si bien fueron claves para desarrollar nuevos productos y mercados, en general, no se comprometieron con significativas investigaciones científicas; y c) las instituciones académicas, si bien podían involucrarse en investigación aplicada, y tener cierta injerencia en algunos sectores o áreas, nunca fueron grandes agentes en el 55 “negocio” de la ciencia. Las tres cosas cambiarían radicalmente con el advenimiento de la biotecnología. Recientemente, se observa el surgimiento de empresas de base científica con otra lógica empresarial asociadas a las nuevas tendencias (nanotecnología, biotecnología y energía). Estas nuevas empresas tienen la particularidad de que enfrentan horizontes temporales mucho mayores que los de cualquier empresa tradicional (décadas de riesgo e incertidumbre antes de colocar el producto en el mercado) y, en ellas, la ciencia ha dejado de ser un insumo necesario para avanzar en la elaboración de ciertos productos, para pasar a ser, directamente, el producto a comercializar. De allí que recientemente las universidades estén asumiendo, o se las esté viendo, como potenciales “nuevas empresas”. Quizás en parte por la fuerte incertidumbre, o por estar acostumbradas a tratar con la “lógica y tiempos científicos”, las universidades son un nuevo agente que cada vez interviene más fuertemente en este tipo de iniciativas, adquiriendo una función empresarial en el nuevo mundo productivo basado en ciencia (buscando no sólo ser quienes proveen el conocimiento, sino también volviéndose inversores y aspirando a obtener, al menos, parte de las ganancias). El desarrollo de las TIC como negocio presentó ciertos indicios que marcaban un cambio en el modelo organizativo de la empresa24 hacia un perfil comercial que implicaba poner en el centro, como el activo estratégico, al conocimiento -aunque su mayor desarrollo comercial no necesitó de la ciencia-. La biotecnología probablemente es la puerta de entrada a un nuevo mundo de negocios que presenta muchos desafíos de gestión y organización y que, todavía, no logró salir de la gran promesa para convertirse en una realidad –si bien el volumen de facturación del sector ha ido creciendo sistemática y significativamente, las ganancias asociadas a estas iniciativas continúan siendo muy bajas y en algunos casos, incluso, siguen dando pérdidas (Pisano, 2006)-. La capacidad que una empresa privada alcance para desenvolver un modelo de negocio rentable en biotecnología, que recupere los costos asociados a la investigación, producción, distribución y comercialización de los productos y procesos biotecnológicos y, a la vez, deje una ganancia, será determinante para establecer el modo en que se desarrollará la bioeconomía en el futuro. En este caso, la idea de modelo de negocio remite a cómo la empresa hace negocios; a cómo utiliza sus capacidades y recursos para producir y generar ganancias en la venta de bienes y servicios biotecnológicos. 24. Como novedades en el campo de la organización se pueden mencionar a los spin-off de las universidades; un nuevo conjunto de instrumentos financieros para este tipo de actividades –angel capitals, venture capitals, etc.-; más la necesidad de un mayor vínculo entre los equipos comerciales y los de desarrollo de producto, ya que el producto a comercializar implicaba una complejidad cognitiva elevada para poder sostener su venta.
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    56 Si bien lacadena de valor en biotecnología va desde un primer eslabón compuesto por la investigación básica hasta llegar, en la otra punta, al consumidor final, es importante comprender que la gran diferencia con otras cadenas productivas pasa porque, en biotecnología, la ciencia es el negocio en sí mismo, y no una herramienta más para los negocios. Esto implica establecer una nueva organización y forma de administración institucional que facilite nuevas formas de colaboración empresarial, nuevas definiciones de propiedad intelectual y nuevos arreglos contractuales. Es decir, una gran empresa farmoquímica, para desarrollar una nueva droga, puede aplicar técnicas biotecnológicas (de hecho, lo hace desde hace muchos años); allí no radica la novedad. Lo nuevo está en aquellos emprendimientos que están surgiendo para desarrollar las técnicas biotecnológicas y todo lo que ellas implican. Lo novedoso radica en aquellos casos en los que el negocio es todo el desarrollo de conocimiento para poder producir una nueva droga. Allí está el eje de las nuevas empresas biotecnológicas, conformadas por planteles científicos (en general, con origen en universidades y laboratorios públicos). Según Gary Pisano, un negocio basado en ciencia se diferencia de aquellos emprendimientos productivos que utilizan a la ciencia en el hecho de que los basados en ciencia trabajan, al mismo tiempo, en generar ciencia y obtener un valor comercial de ella. Por lo tanto, las empresas que utilizan a la ciencia como negocio participan activamente en el proceso de creación y avance científico –como cualquier laboratorio público o universitario-. De hecho, el valor económico de la empresa depende, principalmente, de la calidad de ciencia en la que se encuentra involucrada y desarrollando. La biotecnología presenta varias empresas que cumplen con esta consigna (desde GENENTECH –considerada la pionera en el mundo de la biotecnología- con sus investigaciones sobre clonación genética y expresión de proteínas, hasta MERCK identificando la estructura del virus del SIDA, pasando por CELERA, la compañía privada que participó de la iniciativa global por secuenciar el genoma humano), o casos paradigmáticos (como la rápida creación de empresas a partir de la publicación de ciertos artículos claves sobre interferencia en ARN en búsqueda de descubrir nuevas drogas). Cada novedad que aparece dentro del campo de la biotecnología atrae ingentes masas de recursos atentos a obtener grandes ganancias, incluso mucho antes de que los descubrimientos estén asentados y hayan dado señales consistentes sobre su capacidad funcional. En consecuencia, estos emprendimientos privados se ven forzados a participar activamente en resolver cuestiones atinentes a la ciencia básica, a través de desarrollos propios o en colaboración con otras empresas y laboratorios universitarios (existe una fuerte tasa de publicaciones conjuntas entre investigadores universitarios y empresas en las disciplinas asociadas a la biotecnología). Así como las empresas privadas se involucran activamente en la esfera académica de la investigación básica, las universidades y laboratorios públicos avanzan sobre las cuestiones comerciales. Las universidades, de hecho, han comenzado a operar licencias y lazos con la industria tanto para incrementar los fondos para investigación como para apropiarse de los ingresos por derechos de propiedad intelectual.25 Ya no se limitan solamente a las etapas de investigación básica, sino que están avanzando aguas abajo en las etapas de desarrollo y testeo de nuevas drogas. En algún punto, las necesidades básicas de los negocios basados en ciencia no son muy distintas de las de otro tipo de emprendimientos. Hace falta contar con los arreglos institucionales necesarios para administrar una iniciativa comercial, lo que implica poder asignar correctamente los recursos escasos (financieros, humanos, intelectuales, etc.), administrar el riesgo, coordinar las diferentes actividades a llevar a cabo para generar valor y apropiarse de las ganancias. Para ello, el capitalismo de mercado ha avanzado a lo largo de la historia hasta presentar hoy diversas herramientas sofisticadas que acompañan la administración empresarial (sistemas de derecho de propiedad intelectual, prácticas contables modernas, mercados de capitales, diversas formas empresariales –SA, SRL, etc.-). La ciencia, como negocio, implica desafíos nuevos y únicos que demandan innovaciones organizacionales y de gestión para poder llegar a obtener resultados. Una buena gestión en empresas de base científica será aquella que pueda administrar la incertidumbre en el largo plazo, integrar los diferentes cuerpos de conocimiento y aprender en el proceso (Pisano, 2010). A pesar de los buenos augurios y grandes apuestas que se han hecho sobre el sector desde el surgimiento de GENENTECH a la fecha, la tasa de éxito es relativamente muy baja. Las expectativas de éxito y grandes retornos generadas por las novedades biotecnológicas atrajeron grandes inversiones sin resultados acordes a dichas expectativas. La hipótesis de Gary Pisano al respecto –la que plasma en su libro “Science Business”- es que no se ha sabido resolver satisfactoriamente, aún, la fuerte tensión existente entre los objetivos y requisitos de la investigación y las iniciativas comerciales biotecnológicas. Así, plantea para la biotecnología los tres planos en los que existen desafíos particulares a ser resueltos en la gestión de este tipo de iniciativas: a) Las grandes y persistentes incertidumbres asociadas a la ciencia exigen mecanismos que administren y recompensen la toma de riesgo. Obviamente que todo proyecto tiene sus propias dosis de riesgo e incertidumbre, sobre todo si éste se desarrolla en contextos que involucran tecnologías avanzadas. Sin embargo, en muchos de ellos, la tecnología ya está suficientemente madura como para garantizar una base sólida de posibilidades fácticas. En 25. Son ejemplo de ello tanto la Universidad de Columbia, que generó ingresos por más de u$d 300 millones durante dos décadas por sus patentes en tecnología de ADN recombinante, como el Hospital escuela de Harvard, que ganó u$d 46 millones en licencias en el año 2003.
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    57 desarrollar un tipode organización particular –que, a su vez, coincida con algún tipo de financiación específica. c) El rápido ritmo de avance del conocimiento científico en un campo nuevo y en desarrollo como es el de la biotecnología implica asimilar una capacidad por aprendizaje acumulativo. El aprendizaje organizacional o, mejor dicho, el desarrollar organizaciones que aprendan es, a esta altura, un cliché del management moderno. En cualquier caso, esta idea, dentro de las empresas de base científica, toma toda una nueva dimensión. Al iniciar un emprendimiento de base biotecnológica son tan pocas las certezas que se tienen y es tan dinámico el proceso de cambio que está sucediendo debido al avance del conocimiento, que todo debe ser re-evaluado permanentemente; las decisiones deben ser revisadas reiteradamente para poder determinar qué seguir y qué descartar, con el agregado de que éstas deben tomarse en contextos inciertos y nebulosos, donde existen escasos antecedentes y experiencia, lo que garantizará que los errores sean rutinarios, no por incompetencia, sino por desconocimiento. Por lo tanto, el aprendizaje más relevante, es aquel que nos permita aprender del error y, a la vez, nos habilite a aprender a desaprender lo actuado (Johnson, 2009). En este caso, el aprendizaje es colectivo, y no sólo como un conjunto de aprendizajes individuales, experimentado por cada integrante del equipo, sino como un aprendizaje organizacional acumulativo. Parte quedará expresado en la memoria institucional escrita (manuales de procedimiento, etc.), pero gran parte será tácito, dado lo incipiente y dinámico del estado del arte. Como plantean Khilji, Mroczkowski y Bernstein, las firmas biotecnológicas son únicas porque, no sólo enfrentan costos crecientes de I+D, competición global y adolecen de masa crítica suficiente como para aprovechar economías de escala, sino porque i) al basarse en ciencia, son más ágiles y menos adversas al riesgo que una gran farmoquímica, y sus innovaciones suelen ser más radicales que en otros rubros (es decir, se destacan más, a nivel individual, por obtener innovaciones radicales que por recorrer el sendero de las innovaciones incrementales); ii) representan conocimiento tácito, por lo que la generación/explotación económica de dicho conocimiento demanda una fuerte interacción basada en ciencia; las alianzas con otras firmas y/o universidades son parte de la rutina diaria, acelerando su acceso a capital y conocimiento, y dándoles mayor velocidad y flexibilidad de reacción ante las novedades que aparezcan; y iii) el tiempo que transcurre entre el establecimiento de la compañía y la aparición de ganancias es más largo que el promedio de cualquier otra industria –en promedio, todo el proceso biotecnológico, desde el descubrimiento hasta su comercialización, demanda unos 15 años-. La innovación es la base de las pequeñas firmas biotecnológicas; es lo que les permite atender nichos de mercado con mayor eficiencia que sus competidores. Si los negocios de base científica no es así, ya que todavía hay dudas sobre la factibilidad tecnológica (¿se puede expresar esa proteína en una bacteria? ¿qué gen se relaciona con qué?, etc.). La biotecnología enfrenta altos riesgos, variadas incertidumbres y largos plazos de maduración. Para poder afrontar estos desafíos, es necesario contar con financiamiento y, para ello, es relevante el poder transformar el knowhow de la industria en un activo distinguible y transable comercialmente, para lo que hace falta volverlo apropiable y plausible de ser monetizado (aquí es donde intervienen los derechos de propiedad intelectual y se abre la puerta para la polémica entre la posibilidad de apropiar algo que está en la naturaleza y la necesidad de financiar las iniciativas). La apropiación de la ciencia básica –objeto a ser comercializado en los nuevos emprendimientos de base científica- presenta dos complicaciones particulares: i) ciertos tipos de avances científicos no son plausibles de ser patentados (por ejemplo, los descubrimientos biológicos básicos); ii) los diversos modos de apropiación de la propiedad intelectual (patentes, secretos comerciales, marcas, etc.) son difíciles de aplicar en el marco de las rutinas y valores de la comunidad científica, donde se aspira a publicar los resultados y compartir los avances del conocimiento. b) Las bases heterogéneas y complejas que componen el desarrollo científico de la biotecnología (por sólo mencionar algunos de los campos: biomedicina; biológica molecular; ciencias de la vida; genómica), plantean un desafío por la integración de estas lógicas. A pesar del esfuerzo sintetizador de esos términos identificando una tecnología determinada como base del cambio en curso, la realidad es que esa base es mucho más amplia. Resulta más acertado pensar a la biotecnología como una constelación de revoluciones científicas (en biología, bioquímica, química, computación y bioinformática, nano-física, ingeniería, varios campos de la medicina, etc.) que como una revolución única y concentrada. Por ejemplo, el mundo de la investigación en medicamentos ha variado sustantivamente. Mientras en el pasado se concentraba en el campo de la química médica, actualmente incluye multiplicidad de áreas. Toda esta bateria de nuevas herramientas ha abierto un conjunto de nuevas ventanas de oportunidad pero con un detalle no menor: cada una de las tecnologías nuevas permiten visualizar y solucionar problemas parciales dentro del complejo rompecabezas que implican los nuevos descubrimientos. Por ende, el gran desafío pasa por coordinar, complementar e integrar las diversas soluciones halladas, para dar una respuesta global. En el caso particular de la biotecnología, se añade que este conjunto de sub- disciplinas se encuentran transitando etapas madurativas incipientes. Por lo tanto, la dinámica de integración compleja que presenta la biotecnología establece el desafío por lograr articular el diálogo entre expertos de distintas áreas del saber para poder llegar a un destino común, para lo que es necesario
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    58 importante revisar elestado de la ciencia en biotecnología. Para ello, en el próximo punto se hará una pequeña reseña sobre los recursos humanos con que cuenta cada país (en los casos que exista información), para luego pasar revista a la evolución de las publicaciones, como proxy de la producción científica en la materia, y a las patentes, para acercarse a la idea de cuánto de ese conocimiento producido es visto como un activo rentable y quién se está apropiando del mismo. IV. OFERTA ACTUAL DE CONOCIMIENTO EN LA REGIÓN En España, el personal dedicado a I+D (en equivalencia a jornada completa) en biotecnología, tanto pública como privada, se situaba para 2009 en torno a 22.000 personas30 (según los datos del INE). Esta cifra significaba un aumento en más del 80% respecto a 2005, representando los investigadores públicos un 75% del total. Ello confirma la importancia que tienen los centros públicos de investigación como motor de la producción científica que sirve de base para las aplicaciones de la biotecnología. España produjo el 2,4% en 2009 y el 3,0% en 2010 de todos los artículos científicos mundiales en Biociencias, y el 9,9% de la producción científica europea en 2010, situándose en el 4º lugar en el ranking de la Unión Europea (Genoma España, 2011).31 Esto marca claramente un crecimiento en la investigación biotecnológica española, lo que augura un mayor conjunto de iniciativas plausibles de ser transformadas en emprendimientos privados o empresas de base biotecnológica. En el caso de Brasil, el financiamiento público ocupa un lugar central en el desarrollo del sector privado en biotecnología. El 78% de las empresas lo utilizan, y ello muestra la importancia de la política científica, tecnológica y de innovación -el financiamiento con capital de riesgo es todavía poco: sólo el 14% de las inversiones de las empresas proviene de él- (Biominas Brasil, 2011). En cuanto a la producción científica, medida en términos de programas/formación de posgrado en biotecnología, el número de graduados y profesores (Masters y PhDs) es significativo. En agronomía, se concentran alrededor de 8000 investigadores (considerando docentes y estudiantes); en salud animal (veterinaria) 3300; en bioquímica, ciencias farmacéuticas y farmacología 5100. Otras áreas son muy importantes también: genética (2000), enfermedades infecciosas (1600), inmunología y microbiología (1500) (Biominas Brasil, 2011). Por lo tanto, a pesar de contar con mayor cantidad de empresas en el bien hace tiempo que se critica el modelo líneal para comprender el proceso innovador26 (para alcanzar una innovación deben cumplirse todas las etapas del conocimiento previas, desde la investigación básica, pasando por la aplicada, para luego desarrollar el producto y recién allí lanzarlo al mercado como una innovación), ciertamente, en este tipo de sectores de base científica, el mismo está vigente y es el que mejor explica la evolución y funcionamiento de la dinámica de producción. Casi que sería la descripción de la función de producción de este tipo de empresas (Khilji, S.; Mroczkowski T.; y Bernstein B., 2006). Quizás, justamente por su funcionamiento lineal, contrariamente a otras disciplinas, en relación a las actividades de I+D el aporte de fondos del sector público en esta rama se corresponde con la mayor parte del esfuerzo en investigación.27 Los laboratorios públicos y las universidades son los grandes espacios donde se desarrolla la investigación de punta en biotecnología, tanto en salud como en actividades agropecuarias. Estos centros investigan y mueven la frontera, al mismo tiempo que son quienes forman los recursos humanos capacitados.28 La actividad pública, sin embargo, no es inocua; según la línea a la cual destinen financiamiento, determinará qué actividad se desarrollará más rápidamente. Por esta razón –la relevancia de la inversión pública en I+D-,29 más el hecho de que las Universidades e Institutos Públicos son claves en el desarrollo del sector, es que es 26. Antes de que se desarrollaran las modernas concepciones que resaltan la enorme complejidad de los procesos asociados a la innovación, predominaba el llamado “modelo lineal de innovación” -bien caracterizado por Kline y Rosenberg (1986)-. Allí, el cambio tecnológico se concibe como un proceso unidireccional que va desde la investigación básica (ciencia), al surgimiento de aplicaciones prácticas (innovación), continuando con la producción de nuevos bienes y servicios, para, finalmente comercializarlos. En otras palabras, aquí se supone que la innovación es simplemente ciencia aplicada -idea que responde bastante acabadamente al “saber común” con relación al tema- y que las condiciones que permiten su transformación en productos o procesos comercializables son relativamente sencillas. Un reflejo de esta concepción es la distinción entre invención, innovación y difusión como tres actos o etapas claramente separables y bien definidas. La invención sería una actividad creativa aislada del proceso productivo y cuyo impacto se deriva de las etapas siguientes de innovación y difusión. La innovación, en tanto, consistiría en la primera introducción comercial exitosa de un invento, cuyas características técnicas básicas ya se encontraban plenamente definidas. A su vez, la difusión se entiende como una actividad similar, en esencia, a la copia, encarada por los imitadores de la firma que originalmente introdujo la innovación en cuestión. Claramente, el proceso biotecnológico presenta mayores dificultades; sin embargo, este modelo lineal es una descripción simplificada bastante certera sobre la función de producción de las iniciativas biotecnológicas modernas. 27. EE.UU. explicó más del 80% del gasto público en I+D en biotecnología registrado en 2005 (para ese año, el gasto público norteamericano en biotecnología en salud era cuatro veces el gasto sumado de 25 países integrantes de la UE); el gasto privado global es menor que el público y, en este caso, USA concentraba un poco más del 65%. Las previsiones marcan que esta preponderancia de USA no se va a modificar (básicamente gracias a su industria de la salud), aunque también señalan un crecimiento importante por parte de las economías emergentes (principalmente Brasil, China e India en agricultura, con cierta lógica por las demandas crecientes de su población). 28. Se verifica un incremento notable en formación de RRHH por parte de múltiples países (entre los que se destacan varios emergentes, con China e India escalando posiciones los últimos años). 29. La región no cuenta con grandes empresas globales en biotecnología que puedan sostener por sí solas la inversión necesaria para llevar adelante investigaciones de punta -todavía, ya que algunas iniciativas, acompañadas por las adecuadas políticas gubernamentales, podrían ir en ese sentido- lo que demanda la participación activa de la inversión pública para sostener los proyectos de I+D. 30. En la distribución del gasto en los centros públicos de investigación, el personal constituye aproximadamente el 60%. 31. Evidentemente, esta dinámica y producción científica se verán afectadas por los recortes presupuestarios que viene sufriendo el sector de I+D en España los últimos años como consecuencia de la crisis.
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    59 215 grupos deinvestigación que se encuentran en los diversos ámbitos de la biotecnología. Éstos trabajan en el marco de 61 instituciones, incluyendo universidades, entidades del sector público y centros privados de investigación. El caso de Cuba merece un comentario aparte. El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) concentra las actividades de Investigación y Desarrollo, de producción y de comercialización de productos biológicos. Según su propia definición, su impacto está destinado a la salud humana, las producciones agropecuarias, acuícolas, y al medio ambiente. En la Dirección de Investigaciones Biomédicas (IBM) del centro trabajan en más de 20 proyectos encaminados a la obtención y desarrollo de productos biomédicos 200 trabajadores: el 41% de los investigadores ostenta el grado de Doctor en Ciencias y el 37% el de Máster en Ciencias. En lo referido a las investigaciones agropecuarias, cuenta con un Departamento de Plantas y uno de Biotecnología animal (www.cigb.edu.cu). Un reciente trabajo de relevamiento sobre los recursos biotecnológicos en la Provincia de Buenos Aires, en Argentina, estimaba que existían, para 2011, más de 600 proyectos de investigación en marcha con más de 3500 investigadores abocados a ello (Anlló, Bisang y Gutti; 2013) en dicha provincia -la de mayor concentración poblacional y de investigadores-. Sendos informes para las otras dos mayores provincias del país, Córdoba y Santa Fe, también señalan una gran cantidad de proyectos de investigación. En Santa Fe, el estudio identificó 192 proyectos llevados adelante por 75 equipos de investigación que aglutinaban, aproximadamente, a unos 450 investigadores en el año 2010 (Stubrin, 2012a); mientras que en Córdoba se identificaron aproximadamente 200 investigadores involucrados en 259 proyectos de investigación (Stubrin, 2012b). Por otra serie de indicadores, podría aseverarse que esta información representa el 80% del total para el país, por lo que podría estimarse que Argentina, para el año 2010, contaba con más de 5000 investigadores trabajando en más de 1300 proyectos de investigación biotecnológica. Todo este conjunto de grupos de investigación y proyectos se traducen en resultados. Por ende, a continuación se pasa revista a la producción científica en biotecnología de Iberoamérica en términos de citas bibliográficas y patentes. PUBLICACIONES CIENTÍFICAS El Informe “La biotecnología en Iberoamérica: situación actual y tendencias”, publicado en el Estado de la Ciencia 2009, realizaba un exhaustivo relevamiento de la evolución de las producción científica –medida en publicaciones y citas realizadas- en biotecnología. Todas las tendencias allí señaladas han continuado, reforzando los horizontes que se vislumbraban. Aquel informe contaba con información hasta el año 2008, en el que el total de las publicaciones en biotecnología registradas en área asociado a salud, los recursos científicos se encuentran mayormente concentrados en áreas relacionadas con la producción primaria (agricultura y salud animal). El trabajo en colaboración con universidades y centros de investigación es una de las características de las empresas de biotecnología de Brasil. El 95% de éstas tienen algún tipo de relación con aquellas. Del total, aproximadamente el 70% tiene una relación formal con universidades o centros de investigación. A su vez, cabe mencionar que para el 77% de las empresas el objetivo de esta asociación es el desarrollo conjunto de productos o procesos. Adicionalmente, más de la mitad de estas compañías utiliza la infraestructura de estas instituciones (laboratorios o equipos) y 44% contrata servicios especializados. Estos datos confirman el rol central que juegan las universidades y los centros de investigación en el desarrollo de nuevas tecnologías en el sector privado en Brasil (BrBiotech Brasil, 2011). Por su parte, en México se desempeñan aproximadamente 3100 investigadores en las áreas de biotecnología y biociencias aplicadas, agrupados en 185 programas de posgrado e investigación en los que se desarrolla investigación científica y formación de maestros o doctores en ciencias -solamente 1000 se dedican tiempo completo a la biotecnología como actividad principal- (Trejo Estrada, 2010. Existen 542 programas educativos en biotecnología y biociencias aplicadas, o en áreas relacionadas con la biotecnología; el 46% correspondieron a programas de nivel de licenciatura; el 32% a programas de nivel maestría; el 18% a doctorado, y sólo el 4% al nivel de Técnico Superior Universitario (TSU). (Bolivar Zapata F, 2003). Según un estudio del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT 2004) sobre los programas de posgrado para la formación en biotecnología, Colombia contaba en el primer quinquenio del siglo con 16 doctorados y 50 maestrías. En la perspectiva de capacidad científica y tecnológica medida a través de las unidades de investigación, investigadores y proyectos de biotecnología moderna, Colombia presentaba 184 unidades de investigación y 1007 investigadores relacionados a 678 proyectos. Los centros de investigación en biotecnología en Colombia se distribuían en su inmensa mayoría entre las instituciones de educación superior (113, representando el 61,4%), y las instituciones y organizaciones sin fines de lucro (con 45, son el 24,5%). El resto se repartía entre el Gobierno (con 12, siendo el 6,5 %) y empresas privadas (14 centros, que significaban el 7,6%). El 54% de los grupos y centros en Colombia trabajan en biotecnología agropecuaria, mientras que el resto se reparte en salud humana, animal, problemas ambientales e industriales (Gonzáles C. et al, 2010). Actualmente, la biotecnología en Chile abarca una amplia gama de sectores gracias al Programa Biotecnológico de InvestChile (Conicyt, 2012). Hoy en día en Chile existen
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    60 el SCI alcanzabana 62.472. La actualización de esa información32 muestra que en 2012 ese conjunto alcanzó a un total de 81.843 documentos (Gráfico 2). Si se observa a nivel global, las publicaciones en biotecnología han crecido mucho más que la producción científica general; así, mientras que las citas en publicaciones científicas en su conjunto crecieron entre 2000 y 2012 un poco más de un 50% -lo cual también señala la dinámica ascendente de la producción de conocimiento científico globalmente-, las destinadas específicamente a cuestiones relativas a biotecnología lo hicieron en casi un 130% (Gráfico 3). Este crecimiento se explica, principalmente, por la dinámica de publicación de los dos primeros países: EE.UU. con un crecimiento superior al 75% durante ese período (principal país en cantidad de citas en publicaciones, con casi 25.000 en el 2012), y la muy significativa aceleración de la capacidad de producción y publicación de China, quien pasó a ocupar la segunda posición en número de publicaciones (con casi 15.000 en 2012) incrementando su presencia en la SCI en más de 15 veces en estos últimos 12 años. Japón, Alemania e Inglaterra completan el podio de los países con mayor cantidad de publicaciones -todos ellos rondando las 5000 publicaciones el último año- (Gráfico 4). En este sentido, es válido destacar que Iberoamérica también ha participado de este fenómeno ascendente, más que duplicando su producción científica (pasando de menos de 2000 publicaciones a más de 7000 en los últimos 12 años) y escalando posiciones aproximándose a los principales países. En este caso, el incremento en el ratio de citas en publicaciones ha sido generalizado, aunque se destacan -por la gran cantidad de publicaciones- los dos principales países en términos de esfuerzo científico: España (con casi 3000 citas) y Brasil (con casi 2000) –nótese que no son valores tan alejados de los del pelotón de cola del top cinco a nivel global, los que, de mantenerse la tendencia, serían rápidamente alcanzados por estos dos países-. El podio de los cinco primeros países iberoamericanos lo completan Portugal, México y Argentina (en ese orden), todos con citas en publicaciones en torno a 500 (Gráfico 5). 0 5000 10000 15000 20000 25000 30000 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 EEUU CHINA JAPÓN ALEMANIA INGLATERRA Gráfico 4. Publicaciones en biotecnología de los principales países del mundo. Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS 0 50 100 150 200 250 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 Total Bio Total SCI Gráfico 3. Total de publicaciones en SCI y biotecnología (Base 2000=100) Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS 0 10000 20000 30000 40000 50000 60000 70000 80000 90000 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 Gráfico 2. Total de publicaciones en biotecnología (SCI) Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS 32. Para la actualización se replicó la estrategia de búsqueda utilizada en el informe mencionado, basada en las técnicas incluidas en la definición de biotecnología de la OCDE.
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    61 Cuando se desagreganlas publicaciones por institución de origen, sorprendentemente, no es una institución española la primera del ranking para el año 2012, sino la Universidad de San Pablo (USP), Brasil, la que participa en casi un cuarto del total de publicaciones de ese país. Siguiendo en el análisis por instituciones, se observa que la producción científica se encuentra bastante concentrada. En Brasil, las cinco primeras instituciones (todas Universidades del sur del país) explican más de la mitad de la producción científica; en Chile, la Universidad de Chile, y en México, la Universidad Autónoma, explican casi un tercio de la producción; en Argentina, el CONICET representa más del 50% de las citas bibliográficas –esta fuerte concentración permite que el CONICET se ubique entre las primeras cinco instituciones académicas en producción científica en la región que, junto al CSIC (quien ocupa el segundo lugar), son las únicas entidades que no son universidades dentro de las primeras 25 instituciones por producción bibliométrica-. En España y Portugal (1º y 3º país en término de citas bibliográficas), en cambio, si bien son países con muchas publicaciones, las mismas aparecen más repartidas entre distintas entidades, marcando una menor concentración institucional (probablemente, exista una mayor competitividad entre los diversos grupos y, la posibilidad de establecer redes en Europa les permita no tener que concentrar toda su producción en pocas entidades) (Gráfico 6). En este sentido, en términos de redes y vinculaciones de 2012, utilizando las co- publicaciones como proxy de la colaboración en la producción científica, se puede observar que Iberoamérica conforma una “constelación planetaria” con dos “soles”: España y Brasil. A su vez, aquellos países que más publican –el tamaño del círculo está en relación a la cantidad de documentos- tienden a tener mayores relaciones entre sí, siendo España quien mayores colaboraciones con los demás países presenta (Gráfico 7). De forma un tanto previsible, cuando se desglosa por co-publicaciones entre instituciones en 2012, en cambio, se observa una tendencia fuerte a colaboraciones intra- países, y un menor flujo inter-países. En cualquier caso, lo que si se mantiene es la mayor vinculación entre los nodos mayores, los que terminan funcionando como soles o planetas mayores que atraen a sus órbitas a los de menor tamaño (Gráfico 8). 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 8000 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 TOTAL IBERO ESPAÑA BRASIL PORTUGAL MÉXICO ARGENTINA CHILE COLOMBIA Gráfico 5. Publicaciones en biotecnología de los principales países iberoamericanos. Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS 549 327 267 265 217 170 169 143 142 129 117 116 110 107 106 105 101 88 87 85 76 75 73 70 69 0 100 200 300 400 500 600 U niv Sao Paulo -BR C SIC -ES U niv Barcelona -ES C O N IC ET -AR U niv Autonom a Barcelona -ES U niv Porto -PT U niv N aclAutonom a M exico -M X U niv Fed R io G rande do Sul-BR U niv Fed M inas G erais -BR U niv Fed R io de Janeiro -BR U niv Fed Sao Paulo -BR U niv EstadualC am pinas -BR U niv Buenos Aires -AR U niv Valencia -ES InstSalud C arlos III-ES U niv C om plutense M adrid -ES U niv Autonom a M adrid -ES U niv Santiago de C om postela -ES U niv N ova Lisboa -PT U niv C hile -C L U niv M inho -PT U niv G ranada -ES U niv C oim bra -PT U niv N avarra -ES U niv Sevilla -ES Gráfico 6. Producción en biotecnología de las principales instituciones iberoamericanas Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS
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    62 CSIC CONICET Inst Salud CarlosIII Univ Autonoma Barcelona Univ Autonoma Madrid Univ Barcelona Univ Buenos Aires Univ Chile Univ Coimbra Univ Complutense Madrid Univ Estadual Campinas Univ Fed Minas Gerais Univ Fed Rio de Janeiro Univ Fed Rio Grande do Sul Univ Fed Sao Paulo Univ Granada Univ Minho Univ Nacl Autonoma Mexico Univ Navarra Univ Nova Lisboa Univ Porto Univ Santiago de Compostela Univ Sao Paulo Univ Sevilla Univ Valencia Gráfico 8. Red de colaboración institucional en la biotecnología iberoamericana (2012) Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS Nota: Se incluyen las 25 instituciones de mayor producción. El tamaño del nodo representa la cantidad de publicaciones. Los colores agrupan señalan países de pertenencia (rojo: Argentina, violeta: Brasil, gris: Portugal, naranja: España, negro: México y azul: Chile). BRASIL ARGENTINA CHILE BOLIVIA COLOMBIA COSTA RICA CUBA ECUADOR EL SALVADOR GUATEMALA HONDURAS MEXICO NICARAGUA PANAMA PERU ESPAÑA PARAGUAY URUGUAY VENEZUELA DOMINICANA PORTUGAL Gráfico 7. Red de colaboración en la biotecnología iberoamericana (2012). Fuente: RICYT, en base a datos de SCI-WOS Nota: El tamaño de los nodos da cuenta de la cantidad de publicaciones. El color señala la cantidad de lazos que establece cada país (grado): rojo para mayor intensidad de relaciones, gris para menor intensidad.
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    63 0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 2000 2001 20022003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 Gráfico 9. Patentes PCT publicadas en biotecnología Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI 33. Para ampliar en cuestiones técnicas sobre la lectura e interpretación de las patentes, se recomienda leer las aclaraciones metodológicas que se realizan en el informe “La biotecnología en Iberoamérica: situación actual y tendencias”, publicado en el Estado de la Ciencia 2009 (www.ricyt.org). 34. Aunque en declinación constante, pasando de explicar más del 50% de las mismas a inicios del milenio, para ser hoy apenas un poco más del 40% del total. 35. Del 2002 en adelante con registros que varían en torno a las 1000 patentes. 36. Luego del boom de inicios de milenio se estabilizó los últimos años en torno a las 600 patentes. 37. Intercambiando posiciones en el cuarto y quinto lugar (a comienzos de la década del 2000, Inglaterra ocupaba el segundo lugar, pero desde ese momento viene declinando su patentamiento, y hoy registra la mitad de lo que hacía en aquellos años, mientras que Francia ha venido incrementando su participación lenta, pero sostenidamente). PATENTES Como ya señalara oportunamente el informe “La biotecnología en Iberoamérica: situación actual y tendencias”, publicado en el Estado de la Ciencia 2009,33 a nivel mundial las patentes publicadas por la OMPI en el marco del convenio PCT en biotecnología (utilizando la definición de patente biotecnológica de la OECD) oscilan anualmente en torno a las 8000 -con una variabilidad menor a mil, salvo para el período de auge entre 2001 y 2003, donde los registros superaron la barrera de las 10.000 publicaciones (Gráfico 9). A nivel mundial, EE.UU. es el principal titular de las mismas.34 Completan los cinco principales países en términos de titularidad, Japón,35 Alemania,36 Francia e Inglaterra37 (Gráfico 10). Asimismo, como también se remarcara en dicho informe, los cinco primeros países en términos de titularidad de patentes, también son los primeros cinco en términos de publicaciones (con la excepción de China, segundo en publicaciones). Esta correlación no haría más que reafirmar la dependencia de la investigación para poder obtener resultados plausibles de transformarse en innovaciones (en la lógica del modelo lineal de innovación). En ese escenario de cierta estabilidad, Iberoamérica pasó de ser titular del 0,4% del total de patentes publicadas en el año 2000, a superar el 3% en el 2012 (en base a un incremento sostenido en el tiempo en sintonía con lo sucedido en publicaciones), dando lugar a una perspectiva optimista sobre el futuro del sector (Gráfico 11). Sin embargo, a pesar de que la mayoría de los países han experimentado un movimiento ascendente en el desarrollo del sector, el mismo se encuentra fuertemente concentrado por los dos países con mayor presencia en el sector; España y Brasil –quienes, a su vez, poseen los mayores sistemas científicos de Iberoamérica-. 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 EEUU JAPON ALEMANIA FRANCIA INGLATERRA Gráfico 10. Principales países en la titularidad de patentes PCT publicadas en biotecnología Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI 0 50 100 150 200 250 300 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 Gráfico 11. Patentes PCT de titualres iberoamericanos publicadas en biotecnología Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI
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    64 Cerca del 80%de las patentes iberoamericanas las explican España (registrando por encima del 60% del total durante casi todo el período), y Brasil (explicando un poco menos del 15% del total registrado, aunque ganando participación los últimos años). En el acumulado de estos 12 años, si se suman Portugal (6,3% del total) y México (4,9%), se tiene el 90% del total de patentes con titularidad en Iberoamérica. Si en lugar de observar el acumulado se presta atención a la dinámica de los últimos años, se destaca Chile, quien registra un incremento en su tasa de patentamiento anual en biotecnología, pasando a ocupar el tercer lugar de patentes registradas en el año 2012 -debajo de España y Brasil- (Gráfico 12). Merecen mencionarse dos casos particulares que, por sus características individuales y antagónicas entre sí, llaman la atención. Por un lado, el caso de Cuba que en el acumulado completa el podio de los cinco primeros países titulares de patentes en la región (con 70 registros). Dadas las particularidades del sistema de investigación cubano, estos registros contribuyen a que la segunda entidad con mayores títulos de patente en su poder sea el CIGB. Al mismo tiempo, la relación entre nacionalidad del inventor y del titular de la patente registrada es de casi una. En el otro extremo, Argentina, que figura séptima en el total acumulado de titularidad de patentes biotecnológicas, aparece en el tercer lugar según los inventores (muy cerca de Brasil), lo que hace que la relación titularidad e inventores sea la más elevada de la región (10 inventores argentinos por cada titular de patente con esa nacionalidad), duplicando a su seguidor. Los valores de este ratio (entre nacionalidad de inventor y nacionalidad de titular), en general, son bastante elevados y llamativos para toda Latinoamérica, señalando una buena capacidad inventiva (en este caso, sobre todo, de investigación en biotecnología), pero una poca capacidad empresarial para transformar el descubrimiento científico en un negocio próspero y afincado territorialmente en los países latinoamericanos, siendo el caso argentino el extremo de tal situación. Este aspecto debería ser atendido por los gobiernos, ya que se están realizando fuertes esfuerzos en materia de formación de recursos humanos y financiamiento de proyectos, y los frutos de dicha inversión social parecerían estar siendo aprovechados (y madurados) en otras latitudes. Estas características llevan a plantear la siguiente hipótesis: los problemas no residirían en la política científica y tecnológica sino, más bien, en las condiciones para –o ausencia de- la 0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 200 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 ESPAÑA BRASIL CHILE PORTUGAL MEXICO COLOMBIA ARGENTINA CUBA Gráfico 12. Principales países iberoamericanos en la titularidad de patentes PCT publicadas en biotecnología Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI 863 184 85 68 62 36 34 25 7 5 3 2 1 1 1 0 100 200 300 400 500 600 700 800 900 1000 ESPAÑ A BR ASILPO RTU G AL M EXIC O C U BA C H ILEAR G EN TIN AC O LO M BIAU R U G U AY PAN AM AVEN EZU ELA R EP D O M IN IC AN AEC U AD O RC O STA R IC AH O N D U R AS Gráfico 13. Patentes PCT de países iberoamericanos (acumulado 2000-2012) Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI
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    65 creación de empresas,es decir, para un óptimo“clima de negocios”. En términos de titularidad, la institución que más patentes posee a nivel global es la Universidad de California –reafirmando así la noción del estrecho vínculo entre investigación y oportunidad comercial-. Detrás de ella, se ubican 9 empresas relacionadas con el campo de la farmaceútica y la salud humana, en las que, si bien predominan las de origen norteamericano, dado su carácter de multinacionales y la sucesión de adquisiones y fusiones que están sucediendo, es dificil distinguir la nacionalidad del capital y sus propietarios. Por ello, quizás resulte más significativo observar que sus comienzos están ligados a la ciencia, tanto las de reciente formación como las de más larga data38 (Gráfico 14). En contraposición, en Iberoamérica, la principal institución en términos de titularidad, muy lejos de su seguidor inmediato, es el CSIC de España (que registra más de 200 patentes, mientras que el segundo no llega a 30). Asimismo, tambien se destaca que, mayoritariamente, los titulares de las patentes son universidades (7 españolas, 3 brasileras y una chilena) o instituciones científicas (a la CSIC de España, se suman la FAPESP y FIOCRUZ de Brasil, más el CONICET de Argentina). Por lo tanto, entre las primeras 20 entidades en términos de titularidad de patente, sólo se encuentran 6 empresas –y no entre las diez primeras- (3 españolas, una argentina y otra brasilera)39 (Gráfico 15). 38. Las empresas que, junto a la Universidad de California, conforman los diez principales titulares de patentes, si no son ya grandes empresas constituidas que, en los últimos años, viraron hacia la biotecnolgogía (como Bayer y Novozymes), son compañías de reciente creación (GENENTECH, considerada la pionera en la moderna biotecnología, tiene 35 años), que están siendo adquiridas o se están funcionando con grandes empresas (grandes laboratorios, mayoritariamente). Así, Human Genome Science fue adquirida en el 2012 por GlaxoSmithKline; CuraGen fue absorbida por Celldex Therapheutics en 2009, mismo año en el que GENENTECH pasó a ser parte del grupo ROCHE; Millennium Pharmaceuticals –creada originalmente en el año 1993, en Cambridge, Massachusets-, fue adquirida en el 2008 por Takeda Pharmaceutical. Applera, es un contra caso, ya que nace como un desprendimiento de la división de ciencias de la vida de la corporación Perkin-Elmer –en el año 1999 ésta última es adquirida por una empresa tecnológica multipropósito a la que no le interesó la división-. Finalmente, quedan dos casos paradigmáticos que continuan independientes: Isis Pharmaceuticals, creada en 1989 con sede en San Diego, que es proveedora de casi todos los grandes laboratorios farmacéuticos, y Biowindow, que fue fundada en 1998 y tiene base en Shangai. 39. Es interesante remarcar que la empresa brasileña, Alellyx SA, especializada en el estudio de la caña de azúcar, fue adquirida en el 2008 por Monsanto. Al mismo tiempo, dos de los emprendimientos privados son los “comercializadores” de las patentes generados en laboratorios privados de investigación (INIS, de la Fundación Leloir en Argentina, y CIMA, del Centro de Investigaciones en Medicina Aplicada de Pamplona, Navarra, en España). 1221 922 825 552 498 469 435 376 329 322 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA BAYER BIOWINDOW ISIS PHARMACEUTICALS NOVOZYMES MILLENNIUM PHARMACEUTICALS GENENTECH HUMAN GENOME SCIENCES APPLERA CURAGEN Gráfico 14. Principales titulares de patentes PCT en biotecnología a nivel mundial (acumulado 2000-2012) Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI 220 37 25 24 23 19 17 15 14 14 14 14 14 12 12 11 10 8 8 8 6 5 5 5 0 50 100 150 200 250 CSIC CT BIOTECH BIOMEDICINA CIMA UNIV. AUT. MADRID UNIV. SANTIAGO COMPOSTELA UNIV. BARCELONA UNIV. AUT. BARCELONA PROGENIKA BIOPHARMA SA FAPESP UNIV. POL. VALENCIA UNIV. MINAS GERAIS UNIV RIO DE JANEIRO UNIV. DE ZARAGOZA UNICAMP UNIV. COMPLUTENSE DE MADRID PANGEA BIOTECH SA CONICET FUND OSWALDO CRUZ INIS BIOTECH LLC UNIV. CHILE ALELLYX SA BRASIL PESQUISA AGROPEC UNIV. COIMBRA UNIV. DO MINHO Gráfico 15. Principales titulares iberoamericanos de patentes PCT en biotecnología a nivel mundial (acumulado 2000-2012). Fuente: RICYT, en base a datos de OMPI
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    66 Sin embargo, sibien se trata de una ventaja relativa adquirida, la abundancia e historia evolutiva en términos de recursos naturales de origen biológico por sí sola no llega a constituir una condición necesaria para poder participar en la revolución biotecnológica. La condición necesaria es contar con equipos y laboratorios de investigación en biotecnología. Como se vio en el presente documento, la función de producción biotecnológica moderna demanda necesariamente iniciar el proceso en el laboratorio, si se espera obtener algún producto al final del proceso. Por ello, es importante saber con qué recursos científicos se cuenta en estas disciplinas –aquellas vinculadas a la biotecnología moderna- y conocer su evolución reciente. En este sentido, un indicador positivo para la región lo constituye la creciente participación de Iberoamérica en la producción de conocimiento asociado a la biotecnología y la existencia de numerosos y diversos grupos de investigación. Al mismo tiempo, como toda condición necesaria, no es suficiente. Lo que hace falta para poder ser protagonistas del cambio por venir es poseer empresas grandes que se vuelvan agentes relevantes a escala global en los nuevos modos de producción. Es aquí donde se presenta el mayor desafío a la región. Si bien hoy se cuenta con incipientes y crecientes iniciativas de pequeña escala –las empresas de base biotecnológica-, el grueso del negocio se relaciona con grandes corporaciones, las que hoy, todavía, pertenecen a otros países. La región está llamada a jugar un rol relevante en el próximo paradigma tecnológico. Las características que tendrá su participación, todavía está por verse. Para que esa relevancia se vuelva determinante y el control –o rol a interpretar- no quede supeditado a las decisiones de otros agentes, será necesario el desarrollo de emprendimientos de gran escala localizados en su territorio -de preferencia, con dueños de la región-. Para ello hace falta diseñar buenas políticas públicas y de gobierno (incluso, a escala regional). Parte de esas políticas debe consistir en continuar financiando la investigación en temas relativos a la moderna biotecnología, comenzar a ser más selectivo en la orientación de las investigaciones y acompañar –y en algunos casos, de ser necesario, generar- el surgimiento y crecimiento de empresas de base biotecnológica. Es ahí donde se encuentra la gran oportunidad, el gran desafío, para las próximas décadas. La presentación realizada de manera estilizada de la oferta actual de conocimiento en biotecnología en la región permite confirmar el rol estratégico de los sistemas científicos en la producción de conocimiento y en el establecimiento de las bases del potencial sistema empresarial de la bioeconomía en la región. V. REFLEXIONES FINALES Si las proyecciones sobre crecimiento demográfico y sustentabilidad del modo de vida actual se verifican en el futuro, entonces, Iberoamérica tiene una oportunidad única -en perspectiva histórica-. La superpoblación, el crecimiento de la clase media global, y la presión sobre la demanda de recursos naturales por los hábitos de consumo existentes acelerarán el surgimiento del próximo paradigma tecnológico, el cual deberá dar respuesta a estos desafíos. Evidentemente, parte de la solución vendrá de la mano de las innovaciones biotecnológicas (lo que resta saber es si serán todas de ese origen o si el paradigma a conformarse tendrá otros componentes más relevantes, como ser la nanotecnología y los nuevos materiales), por lo que es lógico pensar que la bioeconomía tendrá un rol muy importante en el marco de las políticas y previsiones gubernamentales. Las anteriores revoluciones tecnológicas (siguiendo la descripción realizada por Freeman y Soete), estuvieron basadas en procesos y cambios fuera de la región.40 Esta vez, existe una característica tecnológica asociada a lo biológico que establece una necesidad de localización: el territorio importa, en tanto y en cuanto los climas, suelos y ambientes son únicos y particulares a cada lugar. En este sentido, Iberoamérica presenta una larga experiencia en el tema. La península Ibérica con una milenaria tradición en la producción de alimentos –que va desde las plantaciones de vides, olivos y frutales, hasta la elaboración de aceites, vinos y otros alimentos-, junto a los países latinoamericanos con una fuerte raíz e historia agrícola y siglos de adaptación de especies y variedades a las condiciones ambientales de la región, posicionan a estos países en el lugar de potenciales proveedores de materias primas renovables al resto del mundo. De hecho, las proyecciones de FAO predicen que para los próximos veinte años la única región con capacidad de exportar –y abastecer- productos agrícolas será Sudamérica. 40. La primera revolución tecnológica, fue la revolución industrial (1780-1840), con predominancia del Reino Unido, y se vinculó a la industria textil; la segunda (1840-1890), hizo eje en la aparición del motor a vapor y el ferrocarril, sumando al Reino Unido otros países europeos y a EE.UU.; la tercera (1890-1940), fue la era del acero y la electricidad, marcando el cambio de eje como principal potencia mundial a EE.UU.; la cuarta (1940-1990), fue la consolidación del modelo americano de vida y producción, con las producciones masivas asociadas al automóvil, los electrodomésticos y materiales sintéticos; y la última, hasta ahora, (desde 1990 en adelante), relacionada con la revolución en las tecnologías de la información y la comunicación (la microelectrónica), abriendo la puerta a los países del sudeste asiático (Freeman y Soete; 1997).
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    67 Bibliografía Anlló, Bisang yGutti (coord.); (2013). “Relevamiento de la infraestructura biotecnológica en la Provincia de Buenos Aires”; Documento Electrónico, UNQ (en prensa). ASEBIO (2012). “Situación y tendencias del sector de biotecnología en España. Informe ASEBIO 2012”. Biominas, Brasil (2011). “The Brazilian life science industry. Pathways for growth “ Bisang, Illescas, Pontelli, Tarraborelli y Tejeda Rodríguez (2013). “Argentina y las cadenas globales de valor agroalimentarias”; Cap. 7 (pp.285-330), del libro Claves para Entender el Agro Argentino, coordinado por Anlló, Bisang y Campi. EUDEBA. Bolivar Zapata F (2003). “Biotecnología moderna para el desarrollo de México en el siglo XXI. Retos y oportunidades”. CONACYT. BRBIOTEC Brasil (2011). “Brazil Biotech Map 2011”. Corfo (2008). “Biotechnology and life science in Chile”. Ernst&Young (2012). “Beyond borders. Global biotechnology report 2012”. FAO (2009). “How to feed the world in 2050”. http://www.fao.org/fileadmin/templates/wsfs/docs/expert_p aper/How_to_Feed_the_World_in_2050.pdf Freeman, C. y Soete, L. (1997) The economics of Industrial Innovation; Third Edition; MIT Press. Genoma España (2011) “Relevancia de la Biotecnología en España” Gonzales C. et al (2010) “La biotecnología como visión de empresa”. Facultad de Ciencias Agropecuarias, Vol 8.No 1. Enero-Junio 2010. InvestChile (2012) “Investigadores en Empresas. El camino a la innovación”. Johnson, Björn; “Aprendizaje institucional”; Capítulo 2; en Sistemas Nacionales de Innovación. Hacia una teoría de la innovación y el aprendizaje por interacción., Bengt-Ake Lundvall (editor), UNSAM EDITA, 2009. Khilji, S. E., Mroczkowski, T., & Bernstein, B. (2006). From Invention to Innovation: Toward Developing an Integrated Innovation Model for Biotech Firms*. Journal of product innovation management, 23(6), 528-540. Kline, S. J., & Rosenberg, N. (1986). Innovation: an overview. The Positive Sum Strategy: Harnessing Technology for Economic Growth, National Academic Press, Washington DC, 275-307. McKelvey, M. (2008). “Health Biotechnology: Emerging Business Models and Institutional Drivers”, www.oecd.org/dataoecd/12/29/40923107.pdf. OECD (2005). “A Framework for Biotechnology Statistics” OECD (2009). ”The Bioeconomy of 2030”. Ortín et al (2007). “El spin-off universitario en España como modelo de creación de empresas intensivas en tecnología”. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. España. Pavitt, K. (1984). Sectoral patterns of technical change: towards a taxonomy and a theory. Research policy, 13(6), 343-373. Pérez C. (2010); “Dinamismo tecnológico e inclusión social en América Latina: una estrategia de desarrollo productivo basada en los recursos naturales”; Revista de la CEPAL No 100, (2010). http://www.carlotaperez.org /download/RVE100Perez.pdf Pisano, G. P. (2006). The science business: The promise, the reality, and the future of biotech. Harvard Business Press. Pisano, G. P. (2010). The evolution of science-based business: innovating how we innovate. Industrial and Corporate Change, 19(2), 465-482. RICYT (2009), “La biotecnología en Iberoamérica: situación actual y tendencias”, El Estado de la Ciencia 2009, RICYT/REDES Stubrin, L. (2012a), “Biotecnología en la Provincia de Santa Fe: el sector científico técnico”. Documento de proyecto. CEPAL, UN, LC/BUE/W.61 Stubrin, L. (2012b), “Mapa biotecnológico de la Provincia de Córdoba”. Documento de proyecto. CEPAL, UN, LC/BUE/W.59 Trejo Estrada, S. Coord. (2010) “La   biotecnología en México: situación de la biotecnología en el mundo y situación de la biotecnología en el México y su factibilidad de desarrollo”. Estudio realizado por el Centro de Investigación en Biotecnología aplicada del IPN (Instituto Politécnico Nacional) Vision 2050 (2010). Visión 2050: Una agenda para los negocios. World Business Council for Sustainable Development. http://www.wbcsd.org/pages/edocument /edocumentdetails.aspx?id=219 Otros materiales consultados para la realización de este trabajo Bisang R.; Campi M. y Cesa V. (2009) “Biotecnología y desarrollo”. Documento de proyecto. CEPAL, UN. Capdevielle F., Chabalgoity, A. y Silveira R. (2008). “Biotecnología: promoviendo la innovación en los sectores farmacéutico, agroindustrial y de salud humana y animal”.
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    68 PENCTI. (Plan EstratégicoNacional en Ciencia, Tecnología e Innovación; Uruguay) March Chorda, I. (2007) “Modelos de negocio en las empresas de biotecnología: Análisis comparativo entre España y los países líderes”. Journal of Technology, Management and Innovation. Vol. 2.1. PROCISUR (2012). “Informe Anual 2012”. Solleiro-Rebolledo, J.L. et al (2009). ”La Biotecnología Agropecuaria en América Latina. Una Visión Cuantitativa” IFPRI. Stezano Pérez. F. (2011). “Construcción de redes de transferencia ciencia-industria en el sector de biotecnología en México. Estudio de caso sobre las vinculaciones tecnológicas entre investigadores de INVESTAV Irapuato y LANGEBIO y empresas del sector agro-biotecnológico”; en Estudios Sociales, Enero-Junio 2012 Vol. 20 Num.39. Sitios web consultados www.cabiotec.com.ar www.consorcioinnovador.com.ar www.redbioargentina.org.ar www.cenibiot.gov.cr www.iibunsam.edu.ar www.observatoriocts.org www.redalyc.org www.ines.es www.inia.es www.agrobiomexico.org.mx www.promexico.gob.mx www.grupobiotecnologia.com.ar www.biobras.org.br www.fiocruz.br www.embrapa.br www.audebio.org.uy www.asebio.com www.biotecsur.org ANEXO Lista de técnicas de la biotecnología moderna provista por la OECD Las técnicas de la moderna biotecnología según los criterios establecidos por la OECD para la definición de una empresa biotecnológica son las siguientes: ADN (Ácido Desoxirribonucleico)/ARN (Ácido Ribonucléico): genómica, fármaco-genética, sondas de genes, ingenergía genética, secuenciamiento/síntesis/amplifiación de DNA/RNA, perfil de expresión genética) Proteínas y otras moléculas: secuenciado/síntesis/ingeniería de proteínas y péptidos (incluyendo grandes hormonas moleculares), drugs, proteómica, aislamiento y purificación de proteínas, transmisores de señales, identificación de receptores celulares. Cultivo e ingeniería celular y de tejidos: cultivo de células/tejidos, ingeniería de tejidos, hibridación, fusión celular, vacunas/estimulantes de inmunidad, manipulación de embriones. Biotecnología de procesos: bioreactores, fermentación, bio-lixiviación, bioproducción de pulpa de papel, bio- blanqueado, bio-desulfuración, bioremediación y biofiltración. Organismos subcelulares: terapia génica, vectores virales Bioinformática: construcción de bases de datos de genomas, secuencias de proteínas y modelización de procesos biológicos complejos, incluyendo sistemas biológicos. Nanobiotecnología: aplicaciones de herramientas y procesos de nano/microfabricación a la construcción de dispositivos para estudiar biosistemas y aplicaciones en liberación de fármacos, diagnósticos, etcétera.
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    INTRODUCCIÓN Durante las últimasdécadas, los servicios se han convertido en una de las actividades económicas más relevantes a nivel mundial, tanto en las economías desarrolladas como en los países en desarrollo. Esta dinámica se pone de manifiesto a partir del significativo incremento de la participación de los servicios en el empleo, el valor agregado y el comercio de la mayoría de los países. A su vez, se ha puesto en evidencia en los últimos años su potencial para traccionar la productividad del resto de las actividades que configuran la estructura productiva, lo que ha colocado al sector de servicios en el centro del debate académico y político. En la actualidad, los servicios representan alrededor del 66% del valor agregado mundial, alcanzando el 75% en los países desarrollados, aunque con fuertes diferencias entre países y sobre todo entre regiones (UNCTAD, 2013; Eurostat, 2013). En la Unión Europea, por ejemplo, en 2010 se registraban alrededor de 50 mil empresas manufactureras de alta tecnología mientras que el número de empresas de servicios intensivos en conocimiento ascendía a 800 mil (Eurostat, 2013). En gran parte, esta dinámica positiva fue impulsada por la emergencia de nuevos sectores de servicios asociados a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), que constituyen el núcleo del paradigma tecno- económico vigente. A su vez, la difusión de las TICs al resto del entramado productivo incrementó la importancia relativa de otros servicios y facilitó la internacionalización de otros que anteriormente eran no transables o débilmente transables – salud, educación, publicidad, ingeniería, diseño, contabilidad, administración, entre otros (Lopez et al., 2011; Miles, 2012). En América Latina, la participación de servicios es significativamente mayor que en otras economías en desarrollo.1 En particular, en los países más pequeños como los del Caribe, donde el turismo es una actividad central, los servicios son la actividad principal de sus economías, explicando alrededor del 74% del valor agregado (Rubalcaba, 2013). En este contexto, el desarrollo de las economías de la región depende fuertemente de las ganancias de competitividad que puedan desarrollar las actividades vinculadas a este sector y, por lo tanto, de la posibilidad de generar procesos de innovación. En este marco, y desde hace más de 10 años, académicos y organismos internacionales encargados de compilar y difundir estadísticas han venido participando de un importante debate que busca responder qué se entiende por innovación en servicios. En la práctica, sin embargo, en la mayor parte de los relevamientos realizados se observa una extrapolación lineal de las encuestas tradicionales de innovación utilizando los conceptos estandarizados del Manual de Oslo (OECD, 2005a) y la traducción metodológica de la Encuesta de Innovación de la Comunidad Europea (CIS, por sus siglas en inglés). Así, mientras que desde la teoría se ha avanzado en el desarrollo de enfoques que resaltan las especificidades del sector (demarcatorio y de síntesis), en la práctica su medición ha seguido un abordaje asimilacionista, que considera que la innovación en industria y servicios se manifiesta de manera semejante. Por lo tanto, este abordaje sugiere que los procesos de innovación en industria y servicios requieren un 2.2. INNOVACIÓN EN SERVICIOS: UN APORTE A LA DISCUSIÓN CONCEPTUAL Y METODOLÓGICA FLORENCIA BARLETTA, DIANA SÁREZ Y GABRIEL YOGUEL* 1. El 51% del valor agregado de las economías en desarrollo es generado por los servicios. En los países asiáticos este porcentaje es del 48% y del 45% en las economías africanas. En las economías en transición y Oceanía este valor se ubica entre el 52 y 59%, mientras que en América Latina los servicios explican el 62% del valor agregado (Rubalcaba, 2013). 61 *Instituto de Industria - Universidad Nacional de General Sarmiento
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    62 tratamiento análogo. Comoveremos a lo largo de este documento, la tensión constante entre lo que se puede medir y lo que debería medirse, y entre la comparabilidad –intertemporal y entre países- y la relevancia de captar especificidades sectoriales se ponen de manifiesto en la búsqueda de clasificaciones e indicadores que den cuenta de la naturaleza intangible de los servicios y de su dinámica particular de búsqueda de nuevos productos, procesos y prácticas organizacionales y de comercialización. Desde las perspectivas planteadas, el principal objetivo de este documento es contribuir al debate respecto de la medición de la innovación en el sector servicios a partir de la revisión bibliográfica de documentos que reúnan contribuciones teóricas y metodológicas. Las preguntas que articulan este documento son las siguientes: ¿Qué actividades y rubros incluye el universo “servicios”? ¿Qué se entiende por innovación en servicios? ¿Las especificidades del sector requieren un tratamiento diferente del que se da a la innovación en la industria manufacturera? ¿De qué manera se aborda el estudio de la innovación en servicios en las encuestas tecnológicas? El análisis realizado en este documento pone de manifiesto que cuando se pretende medir el comportamiento innovativo de las firmas del sector servicios se debería tener en cuenta que está compuesto por una multiplicidad de actividades que requieren un tratamiento diferente al que se da a la industria manufacturera. Estas especificidades no radican tanto en los drivers de la innovación –que desde Schumpeter se centran en la búsqueda de cuasirentas en el mercado- sino en los tipos de innovaciones prevalecientes, en las formas para alcanzarlas y en los determinantes de los aumentos en la productividad. En esta línea, diversos estudios empíricos regionales presentan evidencias dispares que dependen del conjunto de elementos complementarios de la innovación incluidos en las estimaciones (por ejemplo, el nivel de calificación de los recursos humanos, las vinculaciones con el entorno y las características estructurales de la firma). A fin de avanzar con las preguntas y el objetivo de este documento, en la primera sección se realiza una revisión teórica de la literatura que aborda la definición de las actividades de servicios en general, y de la innovación en servicios, en particular. En la segunda sección se presenta la definición de servicios que adoptan aquellos países que aplican encuestas de innovación en servicios. En la tercera sección se explora la forma en la que se mide la innovación en servicios en las encuestas de innovación y se discuten las ventajas y desventajas de las metodologías utilizadas. Finalmente, se desarrollan las principales conclusiones. 1. ¿Qué se entiende por innovación en servicios? En una de sus definiciones más básicas, los servicios están conformados por un conjunto de actividades cuyo output no se puede stockear (servicios personales, salud, educación), que se co-producen con la demanda (servicios prestados a las empresas) o que se consumen mientras se ofrecen (transporte). Desde esta primera definición, el estudio del sector ha ido cobrando relevancia dentro del análisis académico, en un contexto de creciente participación del sector en la explicación del crecimiento, el empleo y las ganancias de productividad de toda la estructura productiva. En efecto, dada la relevancia que ha tomado el sector en la economía global, las investigaciones sobre innovación en servicios son relativamente recientes y tomaron impulso en los últimos 10 años.2 A pesar del uso extendido de los indicadores tradicionales de innovación para la medición de este proceso en el sector servicios, desde el punto de vista conceptual diversos autores y organismos internacionales coinciden en señalar que las innovaciones en servicios no suelen ser el resultado de las inversiones en investigación y desarrollo (I+D) (Miles, 2012; OECD, 2009a; Rubalcaba, 2013; Tacsir, 2011). En consecuencia, el enfoque centrado en los esfuerzos endógenos orientados a generar innovaciones radicales, que ha predominado en materia de análisis de la innovación en el sector manufacturero, pierde utilidad y pone de manifiesto las limitaciones que tienen las encuestas de innovación basadas en el Manual de Oslo para dar cuenta de la dinámica de generación, apropiación y difusión de conocimiento en el sector. La manifestación de estas limitaciones ha dado lugar a la multiplicación de contribuciones teóricas, conceptuales y metodológicas tendientes a explicar los determinantes del cambio tecnológico y organizacional. En esta línea, desde principios de los 2000s se han venido realizando un conjunto de estudios específicos sobre innovación en diversos segmentos del sector de servicios (Colecchia, 2006 Corrocher et al., 2009). Muchos de estos avances se hicieron fuera del ámbito de los indicadores de CyT, y como consecuencia de estudios que analizaron el desarrollo de la sociedad de la información y su impacto sobre: i) nuevas formas de servicios ii) la creciente importancia de los procesos de outsourcing y offshoring en las cadenas globales de valor comandadas por empresas multinacionales iii) los cambios significativos en la investigación colaborativa. Desde una perspectiva teórica, y tal como planteamos en la introducción, este conjunto de contribuciones forman parte de un debate aún abierto, en el cual es posible identificar tres enfoques diferenciados: el enfoque asimilacionista, el enfoque demarcatorio y el enfoque de síntesis. 2. La creciente importancia del sector servicios en la estructura productiva se manifiesta en la aparición de un número muy significativo de artículos académicos desde los 2000´s. Así, mientras entre 1975 y 1989 se pueden identificar sólo 8 publicaciones que contengan en su título “innovación en servicios”, y 24 entre 1990 y 1999, a partir del año 2000 pueden contabilizarse más de 500 (Miles, 2012).
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    63 El enfoque asimilacionistaconceptualiza la innovación en servicios siguiendo los mismos criterios utilizados para definir la innovación en productos. De esta manera, se considera que los conceptos y herramientas desarrolladas para estudiar la innovación en manufactura pueden ser transferidos y adaptados al análisis de los servicios, entendiendo a la innovación como un servicio nuevo o mejorado (Romijn y Albaladejo, 2002; Segelod y Jordan, 2002; Boschma y Weterings 2005; Grimaldi y Torrisi, 2001). Según Rubalcaba (2013), este enfoque representa una visión tecnológica de la innovación en los servicios al asumir que éstos tienen un comportamiento similar a los productos. Así, esta perspectiva le otorga un rol menos importante a los servicios en el proceso de innovación, y se deriva de una visión muy arraigada en los orígenes de la tradición económica clásica, según la cual los servicios no generaban ningún valor. También tuvo cierta influencia la taxonomía de Pavitt (1984),3 cuya adopción para el análisis del sector conduce a afirmar que los servicios son principalmente receptores de innovaciones desarrolladas en otros sectores de actividad –a excepción de los servicios informáticos y las telecomunicaciones, donde el rol innovador es ampliamente reconocido. Siguiendo esta taxonomía, los servicios quedarían categorizados como sectores “dominados por proveedores”. Desde otra perspectiva, algunos autores señalan que las dimensiones no-tecnológicas de la innovación son particularmente relevantes en los servicios, y que esto requiere el desarrollo de un nuevo enfoque, específico para este sector, que es denominado demarcatorio (Coombs y Miles, 2000). Según este enfoque, la innovación en servicios muestra ciertas particularidades distintivas de la innovación en productos, que requieren una nueva manera de pensar la forma en que tiene lugar este proceso. Si bien estas particularidades son difusas y no están muy bien definidas, sus dinámicas y características requieren un enfoque novedoso y nuevos instrumentos de medición. Bajo esta concepción, las características que definen a los servicios son: i) su naturaleza intangible ii) sus dificultades para almacenarlos, para transportarlos y para protegerlos a partir de los mecanismos tradicionales de propiedad intelectual y, finalmente iii) el alto grado de interacción con los clientes (incluso, en muchos casos, el servicio es co-producido con el cliente) que requiere su producción. Siguiendo esta perspectiva, la I+D -como insumo- y las patentes -como resultados- tienen poca importancia en la generación de innovaciones. Así, la identificación de servicios intensivos en conocimiento (como análogos a las industrias de alta intensidad tecnológica), no puede realizarse tomando en cuenta únicamente el gasto en I+D. Por el contrario, se requerirían nuevos indicadores -tales como la calificación de la fuerza de trabajo y su proporción en la ocupación total- que capturen el grado de desarrollo de las capacidades de absorción de las empresas de servicios. Otra característica distintiva del sector se deriva de la importancia asignada a las interacciones en el proceso de innovación, en la medida que las fuentes de conocimiento de las empresas de servicios generalmente provienen de agentes externos. En este marco, Den Hertog (2010) define cinco patrones de innovación en servicios: i) innovaciones dominadas por proveedores ii) innovaciones en firmas de servicios (in-house) iii) innovaciones motorizadas por clientes o usuarios iv) innovaciones a través de servicios (servicios empresariales intensivos en conocimientos) v) innovaciones paradigmáticas o motorizadas por las TICs. A excepción del segundo caso, donde gran parte del conocimiento se genera dentro de la empresa, en el resto de los patrones, gran parte del conocimiento aplicado a las innovaciones proviene de fuentes externas. En esta línea, y con el objetivo de estilizar los distintos procesos de generación y aplicación de conocimiento al interior del sector, Gallouj y Djelall (2010) identifican siete patrones diferentes de innovación, que pueden tener lugar en distintas actividades de servicios: 1) comportamiento clásico centrado en la I+D, sobre todo en firmas grandes de base tecnológica 2) servicios profesionales intensivos en conocimiento y customizados (industrias creativas, diseño, publicidad) 3) un patrón neo-industrial con actividades como servicios de salud y consultoría, que comparten rasgos de los dos patrones previos 4) un patrón de innovación organizacional 5) un patrón emprendedor caracterizado por firmas start- up que ofrecen innovaciones radicales 6) un patrón artesanal (limpieza y catering) 7) un patrón de red que involucra una multiplicidad de firmas que, operando en forma conjunta, adaptan procedimientos operativos y estándares comunes (franchising, comida rápida, hoteles, entre otros). Siguiendo una línea similar, aunque preocupados por la naturaleza de las relaciones que establecen las firmas del sector con el resto del entramado productivo, Hipp y Grupp (2005) diferencian entre servicios intensivos en conocimiento de naturaleza técnica (I+D), intensivos en red (bancos), intensivos en escala y motivados por patrones de innovación externas al sector e inducidas por otros sectores (comercio). 3. Es importante recordar que la taxonomía de Pavitt fue el resultado de una ardua tarea de investigación sobre las características del proceso innovador en el Reino Unido sobre la base de amplios relevamientos en las empresas realizados durante un largo período. Las asimilaciones de la clasificación realizada por Pavitt a otros países y sectores tienen muchas veces un carácter fetichista dado que atribuyen a los sectores la misma intensidad tecnológica que Pavitt había estudiado durante varias décadas para el caso del Reino Unido.
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    64 Sin embargo, laevidencia empírica de éstas y otras clasificaciones incluidas en el denominado enfoque demarcatorio no proviene de investigadores interesados en la teoría de la innovación. Por el contrario, surge fundamentalmente: i) de estudios de caso realizados por investigadores interesados en entender la estructura y dinámica de los servicios ii) de la literatura del marketing iii) de estudios sobre productividad (Gadrey, 2002; Grönroos y Ojasalo 2004). La importancia de una aproximación empírica a través de los estudios de caso también se justifica a partir de la lógica organizacional de ciertos sectores de servicios, basada en el trabajo por proyecto –y por tanto, transitorios-, en los que la innovación surge de manera experimental y ad-hoc. En esta línea, Miles (2012) sugiere que la profundización de estudios de caso es clave para identificar mejores alternativas metodológicas para medir la innovación en el sector. Finalmente, el enfoque de síntesis,4 que también incluye algunos investigadores presentes en el enfoque demarcatorio (Coombs y Miles, 2000; Gallouj, 1998), reconoce similitudes y diferencias entre industria y servicios. Sin embargo, plantea que las diferencias entre sectores, al interior de la industria manufacturera y de servicios, son en muchos casos más marcadas que las diferencias entre el conjunto de la industria manufacturera y de los servicios cuando se los considera en forma agregada. Por este motivo, proponen como unidad analítica a las “actividades” y no a las tradicionales clasificaciones de sectores. Por ejemplo, señalan que la dimensión de actividad de cualquier sector económico, incluyendo la manufactura y la agricultura, siempre comprende diversas actividades de servicios, lo que hace borroso el límite convencional entre producto y servicios. Así, la innovación en servicios es altamente relevante porque no sólo está presente en las empresas de servicios sino también porque ocurre en los demás sectores económicos. Este fenómeno de convergencia entre sectores, a partir de la transversalidad de los servicios que es denominado “servicisation”5 (Avadikyan y Lhuillery, 2007; Howells, 2001; Miles, 2012; Neely, 2008; Susman et al., 2006) se puede identificar en diversas situaciones. Por ejemplo, en firmas que proveen servicios sobre los bienes o materias primas (como los servicios de post-venta y mantenimiento), en firmas que ofrecen servicios complementarios de bienes (como los seguros y software) y en firmas que ofrecen un servicio que los propios bienes crean (por ejemplo, el alquiler de autos), entre otras. También en muchos casos el proceso productivo de la industria manufacturera se volvió más parecido a las lógicas de producción y organización de los servicios con el pasaje de la producción en masa a la producción flexible, donde la customización de los productos requiere de una fuerte interacción con los clientes y puede adoptar también la forma de co- producción. Esto amerita que muchas de las cuestiones metodológicas que se discuten en el caso de servicios también son válidas para el caso de la innovación en la industria manufacturera. En términos metodológicos, desde esta perspectiva de síntesis, se propone adecuar los indicadores para mejorar la comprensión del proceso de innovación a lo largo de toda la economía y poder captar tanto las actividades de servicios de las empresas manufactureras como la producción de bienes que puede tener lugar en firmas de servicios. Ahora bien, cuando se pretende avanzar desde el abordaje teórico hacia el abordaje conceptual y metodológico, se observa que a pesar de las potencialidades de los enfoques demarcatorios y de síntesis, la información primaria sigue recogiéndose sobre la base de las clasificaciones tradicionales, lo que obliga a los tres enfoques mencionados a forzar las definiciones para convertirse en agregaciones de rubros y a la búsqueda de combinaciones ad-hoc de los indicadores tradicionales de innovación para dar cuenta de fenómenos que, en apariencia, parecen diferir de manera notable de los observados en la producción de bienes. En la práctica esto conduce a que el enfoque asimilacionista haya primado por encima de los otros, relegando la búsqueda de aproximaciones superadoras a la realización de estudios de caso y análisis sectoriales. Desde luego, se trata de un campo que está aún en sus primeros estadíos de desarrollo y por lo tanto es de esperar que se produzcan avances notables en la medición en los próximos años. 2. ¿Qué actividades y rubros incluye el universo servicios? Tal como se mencionara previamente, a pesar de las discusiones teóricas y metodológicas recientes, los procesos innovativos en servicios son estimados mayoritariamente siguiendo el criterio asimilacionista, con algunas diferencias centradas en la utilización de clasificaciones ad-hoc e indicadores de capacidades, los que se construyen a partir de la medición de la innovación en diferentes sectores de la estructura productiva. La Tabla 1 presenta una síntesis de los sectores relevados por las encuestas de innovación en las diferentes regiones. Esta tabla pretende esquematizar la multiplicidad de definiciones del sector servicios en términos de las clasificaciones internacionales. Como es habitual, estas tablas resultan de la agregación de realidades diversas, especialmente para el caso de la región latinoamericana, donde no existe un organismo 4. Miles (2013) identifica un cuarto enfoque que denomina “tecnologicista” (Gallouj, 1998), cuyo foco está en el rol de las nuevas tecnologías (fundamentalmente las tecnologías de la información) en la innovación en servicios. Sin embargo, por sus similitudes, este enfoque es comúnmente identificado con la perspectiva asimilacionista (Gallouj y Savona, 2010). 5. Esta perspectiva retoma la visión Lancasteriana de la industria planteada por Saviotti y por Metcafe (1984) acerca de la doble naturaleza de producto y servicios.
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    ISIC Rev. 4OECD UE LAC A – Agricultura, silvicultura y pesca B – Explotación de minas y canteras C – Manufactura D – Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado Industria Industria E – Captación, depuración y distribución de agua, gestión de desechos y recuperación de materiales F – Construcción G – Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores, motocicletas H – Trasporte y almacenamiento I – Hoteles y Restoranes J – Información y Comunicaciones Servicios Servicios K – Intermediación financiera L – Actividades inmobiliarias M – Actividades profesionales, científicas y técnicas N – Actividades administrativas y servicios de apoyo O – Administración pública, defensa y seguridad social P – Educación Q – Salud Humana R – Arte, entretenimiento y recreación S – Otras actividades de servicios 65 análogo a Eurostat que pueda generar directrices metodológicas y suministrar pautas de difusión de la información estadística (y la metadata). En este sentido, el agrupamiento resulta arbitrario y las tonalidades de gris dan cuenta de la mayor (más oscuro) o menor (más claro) cantidad de países que incluye la clasificación. Asimismo, y a fin de presentar un esquema sintético, sólo se ha considerado el nivel de clasificación (letras), donde se asume que la clasificación es relevada cuando al menos una de sus ramas (dos dígitos CIIU) es incluida en las encuestas. Desde la OECD, se agrupa como servicios a las ramas comprendidas entre las categorías G y S de la Clasificación Internacional Industrial Uniforme (CIIU Rev. 4) (OECD, 2012). Al interior del sector servicios, suele distinguirse entre los intensivos en conocimiento (KIS, por sus siglas en inglés) y los servicios menos intensivos en conocimiento (LKIS). Entre los primeros se incluyen ramas seleccionadas de las letras J y M,6 mientras que los LKIS se definen como un residuo compuesto por todas las demás ramas no KIS. En el caso de los países de la Unión Europea (UE) y de acuerdo a las directrices de Eurostat, el núcleo del sector servicios (“core services”) que los países deben relevar en sus encuestas de innovación comprende ramas incluidas entre las categorías G y M.7 Luego, cada país elige extender el relevamiento ya sea a otras clasificaciones (otras letras) o a una mayor desagregación (más de dos dígitos CIIU). Al igual que en la OECD, también en la UE se distingue al interior del sector, siendo el core KIS el mismo conjunto selecto de ramas dentro de las categorías J y M (Eurostat, 2013). Para el caso de los países latinoamericanos no es posible establecer una distinción tan clara entre industria y servicios. En términos generales, el sector parecería definirse como un residuo compuesto por todas las actividades que no pertenecen ni al sector primario (clasificaciones A y B), ni al sector secundario (clasificación C). Cuando se abre la diversidad de actividades relevadas por las encuestas de innovación en la región, se observan tres situaciones diferentes (Gráfico 1). En un extremo se encuentran encuestas como la de Argentina, donde sólo 6. Incluye CIIU rev. 4, ramas 59-63 y 72 (OECD, 2012). Tabla 1. Clasificaciones CIIU relevadas por las encuestas de innovación* * Al menos una rama (dos dígitos CIIU) relevada dentro de la categoría (letra). Las tonalidades de grises dan cuenta de la cantidad de países que incluyen cada clasificación en sus encuestas de innovación: más oscuro, mayor cantidad de países. UE: sectores clave determinados por Eurostat. LAC: incluye Chile, Colombia, Cuba, Brasil, México, Panamá, Paraguay y Uruguay. Fuentes: Eurostat (2013), OECD (2012), UIS (2013), BID (2012). 7. Incluye CIIU rev. 4, ramas G46, H, J58, J61, J62, J63, K y M71 (Eurostat, 2013).
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    66 relevamiento de unaclasificación completa, en particular, la J. A su vez, otros, como Colombia, avanzaron en el relevamiento de sectores prácticamente no explorados desde las encuestas de innovación como el caso de las ramas comprendidas dentro de la clasificación P. A esta disparidad de situaciones se agregan las limitaciones de las clasificaciones sectoriales (en este caso, la CIIU), cuando se pretende analizar la conducta innovativa de las firmas. Durante los últimos años, diversos autores han alertado sobre las implicancias de clasificaciones basadas en productos finales – y no en actividades- para comprender el proceso de innovación, sus determinantes y sus impactos en la industria manufacturera, aun cuando las comparaciones se realizan al nivel de dos dígitos de la CIIU (Anlló et al., 2007; Lugones y Suarez, 2010; Suarez, 2006). Además de las cuestiones señaladas por el enfoque de síntesis presentado en la sección anterior respecto de la servicisation de todos los sectores productivos, la complejidad adicional en el sector en cuestión es que las empresas que lo conforman difieren notablemente no sólo en la composición capital-trabajo sino también en la naturaleza del servicio prestado, en las tecnologías de proceso, en las competencias clave necesarias para desarrollarlos, en la regularidad en la prestación y en la complejidad tecnológica. Desde luego, además de los planteos teóricos y conceptuales de los enfoques demarcatorios y de síntesis, estas limitaciones son reconocidas por los diferentes analistas. Esto ha llevado a la multiplicación de agrupaciones ad-hoc que están atravesadas por la necesidad de reducir la heterogeneidad de las actividades incluidas en las diferentes clasificaciones y ramas. La Tabla 2 presenta una selección de estas clasificaciones, utilizadas en diferentes publicaciones oficiales, con el objetivo de mostrar la multiplicidad de los abordajes que se releva al sector manufacturero (clasificación C). A continuación se encuentran aquellos países que relevan al menos una rama dentro de cada una de las clasificaciones CIIU (este es el caso, por ejemplo, de Chile, Panamá y Uruguay). Finalmente, se observan países donde se releva un conjunto reducido de servicios seleccionados, con una amplia cobertura de alguna de las clasificaciones (tal es el caso de Brasil y Colombia).8 Cuando se retoma la información presentada en la Tabla 1, y se la aborda a partir de la lectura comparada de sus filas, se observa que mientras que las encuestas de innovación en la industria manufacturera (clasificación C) han avanzado de manera extensiva en sus diferentes ramas (todas las encuestas incluyen el conjunto de ramas incluidas dentro de esta clasificación – de la 10 a la 33-), en el sector servicios se ha avanzado de manera selectiva siguiendo criterios estratégicos ah-hoc en cada país. Esta conducta se observa tanto entre los países latinoamericanos como entre los países europeos. Así, por ejemplo algunos países como España y Uruguay han avanzado hacia un relevamiento extensivo, incluyendo tanto la clasificación A como los grupos N, Q y R. Otros países, como Brasil, Chile y Francia profundizaron el Gráfico 1. clasificaciones incluidas en las encuestas de innovación en Latinoamérica (países seleccionados – CIIU Rev. 4) Fuente: UIS (2013). ArgentinaArgentina Costa RicaCosta Rica BrasilBrasil CubaCuba ParaguayParaguay ColombiaColombia MéxicoMéxico UruguayUruguay ChileChile PanamáPanamá AA BB CC DD EE FF GG HH II JJ KK LL MM NN OO PP QQ RR 8. El caso de Brasil es interesante porque las actividades de servicios estudiadas se limitan a las de tipo KIA. Usando un criterio asimilacionista, la proporción de empresas innovadoras en servicios es mayor que en industria (46% vs. 38%), lo que si bien se puede deber a que las actividades que se incluyen en servicios (software, telecomunicaciones, bases de datos) son más innovativos , también se trata de sectores en los que los nuevos productos pueden estar referidos a una modalidad de trabajo a pedido, lo que tendería a sobreestimar la relevancia de las actividades innovativas Otras cuestiones que llaman la atención en el caso brasilero son i) que los gastos en actividades innovativas alcancen en promedio al 5% de las ventas de las empresas y llegan a ser casi del 7% en tratamiento de datos y hospedajes en internet, ii) que la actividad innovativa más importante en servicios sea la adquisición de maquinaria (78%) (incluso superior a la industria (56%)) y iii) que exista una asociación positiva tan importante entre la tasa de innovación y el tamaño de las firmas, en especial en las actividades KIA donde se esperaría que la escala no sea tan significativa.
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    67 se utilizan comocriterio de selección o corte. Estas clasificaciones pretenden superar las deficiencias encontradas en la CIIU y otras clasificaciones estandarizadas al momento de comparar la dinámica innovativa de diferentes empresas en diferentes países. Desde luego, la selección de ejemplos resulta arbitraria y siempre será posible encontrar ramas que en ocasiones pertenezcan a una categoría y en ocasiones a la contraria; no obstante, permite ilustrar la multiplicidad de taxonomías que pueden construirse con las empresas del sector. Una primera distinción, un tanto tácita, que se observa al momento de analizar el sector se relaciona con la naturaleza del servicio prestado. Por un lado, se identifican los denominados servicios públicos, cuya prestación suele encontrarse regulada por el sector público debido a que constituyen servicios básicos para el crecimiento y desarrollo. Este es el caso de la prestación de energía eléctrica, agua, gas y trasporte. Por otro lado, se encuentran los servicios de naturaleza privada, regidos por una lógica más cercana a la del mercado y la interacción de la oferta y la demanda. En este caso es posible identificar las actividades profesionales y los servicios de alojamiento y gastronomía (hoteles y restaurantes en términos de la tabla 2).9 En un informe reciente del proyecto EPISIS (2012) de la Unión Europea se plantean un conjunto de cuestiones para avanzar hacia una mejor caracterización de las actividades de servicios y de los procesos innovativos que se desarrollan a su interior. Así proponen que, más allá de la clasificación CIIU, las actividades de servicios deberían distinguirse según la dinámica de prestación del servicio, lo que da lugar, entre otras clasificaciones, a servicios de entrega continua y servicios de prestación discreta.10 Esta clasificación permite diferenciar, por ejemplo, la prestación de energía eléctrica (clasificación D) de las obras de ingeniería (clasificación M). En términos más generales, esta clasificación permite separar los servicios públicos de los servicios privados, en ambos casos regidos por lógicas diferentes al momento de establecer el precio de venta y también por incentivos diferentes al momento de establecer los planes de inversión. También en el marco de la Unión Europea, el último informe de Eurostat (2013) sobre la ciencia, la tecnología y la innovación en la región, dedica un apartado especial al análisis de las actividades intensivas en conocimiento (KIA, por sus siglas en inglés). Las KIA agrupan a todas aquellas ramas donde la participación de recursos humanos calificados (nivel terciario o universitario) es superior al 33% del empleo total, independientemente de la clasificación CIIU de las ramas. Esta diferenciación de actividades trasciende al sector servicios y permite separar a aquellas firmas donde la calificación de los recursos humanos resulta un elemento competitivo clave (el caso más claro son los servicios de I+D) de aquellos servicios donde las competencias se asocian más a los patrones de la demanda (comercio al por menor) o la disponibilidad de infraestructura y equipamiento (logística y trasporte). Tabla 2. El sector servicios – clasificaciones y ramas seleccionadas* Fuente Naturaleza Prestación Capacidades Conocimiento Pública Privada Continua Discreta KIA No-KIA KIBS No-KIBS D- Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado H- Transporte y almacenamiento I- Hoteles y Restoranes J- Información y Comunicaciones K- Intermediación financiera L- Actividades inmobiliarias M- Actividades profesionales, científicas y técnicas Fuentes: BID (2012), Eurostat (2013), EPISIS (2012), OECD (2012). 9. Vale aclarar que la clasificación J (información y comunicaciones) incluye claramente rubros de ambas categorías y por ello se optó por sombrear las dos celdas. 10. Otros criterios de diferenciación propuestos en este mismo proyecto son: características industriales, nivel de intangibilidad, objetos que son transformados por el servicio, simultaneidad de producción y consumo, intensidad de la interacción cliente- consumidor, intensidad laboral, intensidad del conocimiento, intensidad de la información y nivel de estandarización o customización.
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    68 En la regiónlatinoamericana, clasificaciones similares se observan en los documentos del proyecto BID (2012) sobre innovación en servicios en Latinoamérica, donde se comparan los resultados de las encuestas de innovación en manufactura y servicios, para un grupo selecto de países de la región. En el caso de México, Dutrénit et al. (2013) aplica una clasificación análoga a la clasificación OECD en sectores high- y low-tech en manufactura para el sector servicios y distingue entre servicios a las empresas intensivos en conocimiento (KIBS), donde se incluyen básicamente los servicios profesionales (clasificación M) y servicios tradicionales (el resto). En el caso de Chile se observa una diferenciación similar (Álvarez et al., 2012), aunque los KIBS también incluyen las ramas de trasporte, comunicaciones, actividades inmobiliarias e I+D (H, J, L, M). También en el marco del citado proyecto BID, y para el caso de Uruguay, Aboal y Garda (2012) distinguen entre KIBS y servicios tradicionales, donde los KIBS incluyen las ramas programación, I+D y otras actividades de servicios a las empresas (J y M). La diferenciación entre KIBS y no-KIBS es todavía anterior a la construcción de las categorías KIA y no-KIA, y fue utilizada originalmente por analistas de la Comisión Europea (1995) para identificar los sectores con mayor contenido de conocimiento. Esta es la misma definición que actualmente se aplica a los KIA. La diferencia radica en el hecho que los KIBS se definen de manera arbitraria a partir de la CIIU (y no a partir de un indicador objetivo), sobre la base de la complejidad tecnológica y los requerimientos de capacidades. En el caso puntual de las ramas incluidas en los diferentes estudios del proyecto BID mencionado, la disparidad en las agrupaciones se explica casi exclusivamente por la agregación con la que se difunde la información de las encuestas de innovación y la revisión CIIU utilizada. No obstante, las diferentes clasificaciones utilizadas permiten distinguir los servicios que resultan estratégicos por su capacidad para traccionar aumentos en la productividad en el resto de la estructura productiva (por ejemplo, los servicios profesionales) de los destinados a la satisfacción del consumidor final (hoteles y restaurantes), donde los aumentos en la productividad se trasladan a los márgenes de utilidad (competencia colusiva) o a los precios finales. Desde luego, se podría argumentar que cualquiera de estas clasificaciones tiene las mismas limitaciones que la CIIU – identificación del servicio en su etapa final-, si no se avanza hasta los últimos dígitos de la clasificación. El ejemplo más claro de ello lo constituye el sector de software y servicios informáticos, donde las actividades de factoring11 quedan agrupadas junto con las actividades de desarrollo a medida. Esta homogenización requiere partir de la hipótesis de que en ambas actividades se espera la misma interacción con los clientes, la misma inversión en I+D o la misma necesidad de competencias en los recursos humanos (Barletta et al., 2013). En otros términos, tanto las clasificaciones estándar como las construidas ad-hoc presentan limitaciones similares a las observadas en la industria manufacturera. Sin embargo, las clasificaciones también se ven agravadas por el hecho de que, en el sector servicios, aún se observa una prolífera discusión y falta de consensos respecto de lo que se pretende medir. Dicho de otro modo, aún está en discusión tanto teórica como metodológicamente cuáles son los elementos clave del proceso de innovación y la importancia de la pregunta de investigación con que se debe abordar el estudio de la innovación en el sector. 3. ¿Qué se entiende en innovación en servicios? Los antecedentes para medir los procesos innovativos en servicios comienzan con la revisión del Manual de Oslo en 1997 y la revisión del Manual Frascati en 2002. En efecto, ya en la segunda Encuesta Comunitaria de Innovación (CIS2), había muchos países que hacían encuestas de innovación en servicios usando el mismo formulario que en manufactura. Algo similar se observa en el caso latinoamericano con el agregado que aquellos países cuyas encuestas incorporaron desde el inicio no sólo las recomendaciones del Manual de Oslo sino también del Manual de Bogotá (RICYT, 2000), cuentan con una base más amplia de información respecto de las innovaciones en organización y comercialización, claves en el desarrollo de los procesos innovativos en servicios. Así, por ejemplo mientras en el caso de Chile y México se utilizan las recomendaciones del Manual de Oslo; en el caso de Colombia y Uruguay12 se combinan esas recomendaciones con las planteadas en el Manual de Bogotá. Las estimaciones de Colombia van aún más allá porque la metodología se complementa con el análisis de las estrategias innovativos de las firmas. Esto constituye un indicio de nuevas formas ad-hoc de medir la innovación en servicios. En Centroamérica, el BID está impulsando la realización de encuestas de innovación que incluyan al sector servicios a partir de un formulario mínimo que incorpora las recomendaciones del Manual de Oslo en su tercera revisión, la cual incluye gran parte de las recomendaciones que hacía el Manual de Bogotá. Además de las limitaciones planteadas en las secciones anteriores, la utilización de los citados manuales en la medición de la innovación en servicios acarrea, en parte, las mismas dificultades que las registradas en la medición en el sector manufacturero, destacándose: el sesgo hacia 11. La modalidad de servicios de factoring consiste en la venta de horas hombre de programación donde tanto los oferentes como los demandantes (ya sean empresas o departamentos de una empresa) realizan desarrollos de software y servicios informáticos. 12. El caso de Uruguay es interesante porque arroja resultados sorprendentes que abren dudas acerca de la metodología asimilacionista. Por ejemplo, a diferencia de toda la experiencia de la innovación en servicios en la UE (Eurostat, 2013), las actividades de I+D en servicios tienen mayor participación que en la industria. Esto se manifiesta en que la inversión realizada en actividades de I+D interna (casi un 10% del gasto total en innovación), es sustantivamente superior a la de las unidades industriales donde la inversión en I+D representaba sólo el 4%. Más allá de que esto puede ser la consecuencia del escaso desarrollo de la industria manufacturera y en especial del perfil de especialización predominante, este resultado es llamativo ya que alude a todas las actividades de servicio consideradas en forma agregada (incluyendo actividades que no son intensivas en conocimiento).
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    69 la innovación tecnológicaen detrimento de la innovación organizacional, la subjetividad en la definición de novedad, la falta de atención a las capacidades de absorción y el excesivo énfasis en las empresas que han realizado innovaciones por encima de aquellas que, no siendo exitosas, han realizado esfuerzos que permitieron mejorar su desempeño económico.13 En términos de los inputs del proceso innovativo, Tacsir (2013) sostiene que las especificidades del sector requieren un tratamiento especial centrado en que la innovación constituye una actividad continua y de colaboración en la que las empresas del sector cambian constantemente las características específicas del servicio. El desarrollo de nuevas formas de trabajo no se basa necesariamente en las actividades de I+D y en gastos asociados. Por el contrario, se observan fuertes inversiones en lo que se podría denominar innovación organizacional y en comercialización así como esfuerzos para la creación de capacidades en los recursos humanos y el establecimiento de vinculaciones aguas arriba y abajo. Estas especificidades se manifiestan tanto en una menor formalización de las actividades de innovación, que no pueden ser identificadas y estimadas a partir de los indicadores tradicionales porque subestiman el gasto efectivo de tipo incremental y la mayor inversión en intangibles. Rubalcaba (2013) sostiene que los indicadores de inputs del proceso innovativo deberían permitir cuantificar: i) el rol clave del capital humano involucrado, puesto que da cuenta del nivel alcanzado por la capacidad de absorción de las firmas, ii) la naturaleza fundamentalmente intangible del capital que dificulta la financiación de las actividades innovativas utilizando fuentes convencionales, iii) la menor importancia de las indivisibilidades, iv) la menor presencia de economías de escala y v) el mayor riesgo de conductas free-riding debido a la menor importancia de los mecanismos de protección. En efecto, los estudios realizados en países latinoamericanos destacan sobre todo el carácter fuertemente heterogéneo del sector, lo que se manifiesta en la dificultad para captar los esfuerzos y resultados innovativos utilizando instrumentos de medición similares a los utilizados en la industria manufacturera.14 Así, se sugiere que los indicadores tradicionales estarían subestimando los esfuerzos (inputs) en innovación dado que cuando una firma innova al prestar un servicio las convenciones contables requieren que los desembolsos involucrados en el desarrollo de la innovación sean considerados como costos de los servicios vendidos y no como esfuerzos innovadores o inversiones en desarrollo tecnológico u organizacional. En la misma dirección, desde la Comisión Europea (2012) se propone que la evaluación de la innovación en servicios debería incluir, además de los recursos requeridos en el proceso de innovación (tiempo, recursos humanos, recursos financieros) para desarrollar nuevos productos y servicios, un conjunto de elementos que resultan claves para entender el impacto tanto del proceso como de las innovaciones logradas. En particular, destacan la necesidad de: i) capturar la rapidez del proceso de innovación manifestado por el tiempo necesario hasta llegar al mercado, un elemento que suele distinguir a los servicios de los productos innovadores; ii) entender cómo se organizan y gestionan las actividades de innovación, incluido el grado de formalidad/informalidad y la importancia alcanzada por los departamentos de I+D;15 iii) diferenciar el tipo de innovación, identificando las innovaciones de producto, procesos y organizacionales; iv) distinguir entre las actividades de innovación que conducen a un cambio en la oferta del servicio; v) identificar el rol de la empresa y sus innovaciones en las cadenas de valor. De manera análoga, según la OECD (2005b) la innovación en servicios ha sido en general despreciada, en parte por la dificultad de medirla, lo que se expresaría ya sea en el predominio del criterio asimilacionista o en la ausencia de medición. Las propuestas generales de la OECD se sustentan en la necesidad de: i) comprender mejor la relación de servicios con otros sectores y su carácter transversal; ii) desarrollar métodos que permitan medir el peso de los recursos humanos calificados y su variación en el tiempo; iii) identificar la adquisición de conocimiento externo (patentes, software, etc.) que le permite a las firmas desarrollar innovaciones tecnológicas y no tecnológicas; iv) tener en cuenta la importancia de los clientes como fuente de conocimiento externo a la firma; v) identificar el rol de los emprendedores y de las nuevas firmas en el desarrollo de innovaciones; vi) evaluar la existencia de estándares y su efecto en el desarrollo de innovaciones en servicios. De las recomendaciones de la OECD se desprende que los factores que promueven la innovación deberían ser tomados en cuenta en mayor medida para su medición (relación con clientes, emprendedorismo, recursos humanos calificados, estándares, etc.). Sin embargo, las metodologías tradicionales subestiman la verdadera actividad innovativa de las firmas de servicios. A 13. Para una discusión más detallada de las limitaciones de las encuestas de innovación ver Lugones y Suárez (2010). 14. Vale destacar que a pesar de las diferencias entre la industria manufacturera y el sector servicios destacadas en cada uno de los análisis nacionales, todos los estudios utilizan el mismo método econométrico CDM para eliminar la endogeneidad en industria y en servicios cuando se investigan los factores determinantes de la productividad del trabajo. 15. A modo de ejemplo, se sugiere que al analizar la naturaleza de los desarrolladores de servicios, es importante diferenciar los casos en los que existe un staff designado de aquellos ámbitos de la firma en donde las actividades innovativas se desarrollan en el proceso de trabajo.
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    70 su vez, sesostiene que las relaciones con clientes y la trasmisión de conocimiento no se mide adecuadamente en la medida que se consulta únicamente por la existencia de vinculación y no por el contenido de la misma. En relación a las vinculaciones que se establecen durante el proceso innovativo, Rubalcaba (2013) destaca la centralidad de la co-producción de innovaciones que tiene lugar en el sector. Esta naturaleza cooperativa de la innovación requiere una mirada a la relación proveedor- cliente que vaya mucho más allá de las evidencias empíricas en la industria manufacturera y de los indicadores de vinculaciones/cooperación usualmente estimados. En esta línea, Guellec y Muzart (1998) critican la ausencia de preguntas que intenten dar cuenta de los procesos de co-producción de nuevos servicios con los clientes, un elemento sistemáticamente retomado por los diferentes enfoques de la innovación en servicios pero ausente en los instrumentos de medición. Uno de los estudios más importantes en materia de mejora en la identificación de la co-producción de la innovación se desarrolló a partir de una encuesta llevada a cabo por el Science & Technology Policy Institute (STEPI) de Corea del Sur con el objetivo explícito de buscar nuevas formas de medición de los sectores de servicios intensivos en conocimiento (Lee et al, 2003). El estudio, desarrollado en 60 firmas usuarias de innovaciones en servicios intensivos en conocimiento apuntaba a entenderlos desde la perspectiva de las firmas demandantes y del conjunto de agentes públicos y privados que intervienen como oferentes y co-productores del proceso de innovación. Siguiendo la lógica de encuestas de tipo estructuradas, las firmas usuarias de los servicios innovadores fueron entrevistadas acerca de la frecuencia con la que se vuelven usuarias/demandantes de servicios intensivos en conocimiento.16 Esta información cuantitativa fue combinada con un cuestionario semi- estructurado para tratar de entender el uso que las firmas hacen de las actividades intensivas en conocimiento (KISA) en su innovación más importante, cómo integran fuentes de KISA para esa innovación proveniente de diversas firmas y cómo construyen las firmas capacidades innovativas a través del uso e integración de KISA para mejorar sus capacidades. A partir de este estudio se concluyó que las actividades innovativas en servicios constituían un proceso de co-producción que la firma demandante hace con una red de oferentes KIA que articula. De esta forma, captar el proceso de innovación requiere ir más allá de las clasificaciones consideradas en la mayor parte de los trabajos empíricos. En este sentido, la estimación debería identificar cómo los servicios producidos en distintas actividades se articulan a partir del armado de una red que tiene como centro a la empresa demandante. Las variables de outputs (innovaciones logradas) no están exentas de conflicto. Desde la OECD (2012) se han elaborado numerosos documentos que plantean la importancia que alcanzan las innovaciones en innovación comercialización y la organización que, dadas las clasificaciones actuales serían consideradas como innovaciones no tecnológicas y no basadas en I+D. A su vez, y en línea con las posiciones que plantean la convergencia entre industria y servicios (enfoque de síntesis), desde estas publicaciones se sostiene que las diferencias en el grado de complejidad de las innovaciones logradas están más asociadas al dinamismo tecnológico de la rama que a las diferencias existentes entre servicios y manufactura. También como parte del debate respecto de los outputs, desde la Comisión Europea (2012) se sostiene que lo que distingue la innovación de servicios de la idea tradicional de innovación es la naturaleza no tecnológica e intangible que adquiere, donde la tecnología es entendida como una plataforma para desarrollar nuevos conceptos de servicios y modelos de negocios. De esta forma, la integración de servicios y tecnología es importante para el desarrollo de una innovación de servicios pero el driver de la innovación no es la solución tecnológica en sí misma sino el valor que puede crear tanto para el proveedor del servicio como para el consumidor. En esta línea, Guellec y Muzart (1998) critican el estado de las estimaciones en servicios y sostienen que las únicas innovaciones que se miden son sólo las de producto (servicio) y proceso, dejando afuera las innovaciones no tecnológicas (organización y comercialización), que son claves en servicios. En su crítica a las encuestas CIS, los autores plantean que éstas dejan afuera otros elementos importantes de la estrategia innovativa de las firmas, tales como como las cuestiones organizacionales y la gestión de los recursos humanos, los que según los autores deben ser incluidos a partir de otras fuentes de información. En esa dirección recomiendan que en avances ulteriores se discrimine entre firmas innovadoras y no innovadoras en base a esa definición más amplia de innovación y que se estime la capacidad de absorción de las firmas, un elemento hasta ahora aproximado en forma imperfecta a través de los indicadores de calificaciones (skills). Desde luego, estas discusiones no agotan las limitaciones observadas en los análisis de la innovación en servicios a partir de los instrumentos tradicionales, muchas de las cuales también aplican al análisis de la innovación en la industria manufacturera. El objetivo de estos debates es mostrar que si bien las ventajas de aplicar el formulario de las encuestas de innovación (CIS) entre los servicios se centran en la amplia aceptación, en la comparabilidad y en la posibilidad de diseño y adaptación rápidos, existe un conjunto de desventajas. Estas se centran en que pueden capturar sólo parcialmente el proceso de innovación, más basado en los flujos de conocimiento entre las diferentes partes involucradas que en la acumulación del mismo al 16. En particular, se consultó acerca de la frecuencia con que reciben i) trasmisión de saberes KIS por parte de profesionales TIC; ii) servicios de entrenamiento de TIC; iii) servicios de consultoría técnica en servicios de IT; iv) software enlatado; v) servicios de I+D; vi) servicios profesionales de propiedad intelectual; vii) consultoría vinculada a innovación organizacional y al desarrollo de productos y procesos y viii) apoyo por parte de agencias de empleo oferentes de personal muy calificado. A la vez, el ejercicio apuntaba a saber si los servicios recibidos provinieron del sector público, del sector privado o de una combinación de ambos y si los oferentes eran locales, internacionales y/o nacionales. A partir de estos antecedentes, también se consultó a las firmas respecto de sus preferencias sobre la localización de las empresas oferentes.
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    71 interior de lasfirmas (Hollanders, 2007). Esto influye en los factores que impulsan y dificultan el proceso de innovación, por lo que podrían proporcionar sólo información parcial para la formulación de políticas. La concatenación de los supuestos que están por detrás de las encuestas de innovación y los indicadores que a partir de ellas se construyen implica que actividades tan diversas como el comercio al por mayor (clasificación G) y la producción de software (clasificación J) sean abordadas con el mismo instrumento (la encuesta de innovación) esperando las mismas relaciones causales (a mayor intensidad del gasto en I+D es esperable mayores tasas de innovación y productividad). Similares apreciaciones podrían realizarse respecto de las relaciones causales entre inputs y outputs de innovación para ramas tan diversas como la textil y la química. En términos de los supuestos que están por detrás de los análisis de la innovación, vale la pena una breve disquisición sobre los servicios públicos. Existen sobrados antecedentes respecto de la importancia de la innovación en los servicios educativos, en especial entre los países miembros de la OECD. Por ejemplo, un estudio reciente de la OECD (2009b) se centra en marcar las especificidades de las actividades de servicios de educación y entrenamiento respecto tanto a otros servicios como a la industria manufacturera. Así, entre las especificidades de los servicios educativos que condicionan el desarrollo y tipo de las actividades innovativas destacan la importancia de los cambios obligatorios, que aluden a modificaciones en las prácticas de organización como resultado de la legislación o del proceso político y los menores incentivos a la competencia de las organizaciones públicas que tienen menor reacción a los incentivos para innovar y alto riesgo de fracaso. Como resultado, los cambios radicales en el sector público pueden seguir un proceso político de negociación entre las partes interesadas que pueden no estar relacionados con la generación de un conocimiento específico. A la vez, plantean que mientras las empresas del sector privado tienen un objetivo claro y único, las instituciones públicas tienen múltiples objetivos (mejorar la calidad, equidad, cobertura, eficiencia) que pueden entrar en conflicto. En este sentido, es importante aclarar que las limitaciones en la medición en servicios remiten en parte a viejas discusiones acontecidas en la región latinoamericana respecto de la importancia de otros esfuerzos de innovación y espacios no formalizados de I+D que son los que explican la mayor proporción de gasto innovativo en las empresas de la región así como también la lógica de generación y apropiación de nuevo conocimiento. En el extremo, la ampliación de la pregunta acerca de los esfuerzos en innovación se puede observar ya en el Manual de Bogotá, más de una década atrás. Es decir, parte de las “nuevas” discusiones en servicios son también cuentas pendientes de la medición de la innovación en la producción de bienes, cuando la producción se estructura en base a pedidos que van cambiando temporalmente. Así, retomando a Guellec y Muzart (1998) es posible afirmar que lograr avances en la medición de la innovación podría repercutir en una mejora en las estimaciones realizadas en manufactura, por ejemplo, a partir de una mejor identificación de lo que implica “innovación” en una empresa que trabaja a pedido, donde a manufactura y servicio le caben las mismas limitaciones de la definición de innovación del Manual de Oslo, que conduce a que cada uno de los bienes y servicios producido se trate de algo “nuevo o significativamente mejorado”. CONCLUSIONES En los últimos años se viene acentuando la discusión sobre la importancia de efectuar cambios significativos en la forma en que se conceptualizan y estiman las actividades innovativasen el sector de servicios en general, y en los intensivos en conocimiento en especial. Este creciente debate es impulsado en parte por diversos investigadores y policy makers pertenecientes a países desarrollados como el Reino Unido que, debido a cambios en su perfil de especialización hacia servicios intensivos en conocimiento, viene perdiendo peso en los rankings de los países más innovadores, estimados centralmente a partir del peso de la industria manufacturera. En relación a esa aparente caída en el ranking, muchos autores sostienen que esto se debe, en gran parte, a que la innovación en servicios se subestima cuando se adopta un enfoque asimilacionista debido a que en estas actividades los gastos en I+D son menos relevantes que en la industria manufacturera, tal como señaláramos a lo largo de este documento. Otro disparador que ha dado lugar a una mayor discusión teórica y metodológica proviene de la creciente importancia de las cadenas globales de valor y las actividades de off-shoring en servicios, en especial por las posibilidades de convertir servicios tradicionalmente no transables en transables a partir del uso de las TIC. Esto agrega otra problemática centrada en que con la emergencia de cadenas globales de valor en las últimas dos décadas las clasificaciones de rama tienen limitaciones para dar cuenta de los perfiles de especialización, particularmente cuando no se considera la importancia alcanzada por la subcontratación externa (off-shoring). Por su parte, los criterios demarcatorios, si bien resultan de interés, en especial en los segmentos de servicios intensivos en conocimiento en los que destacan las formas de co-producción, tienen el inconveniente de requerir una base de información que no sólo hoy no está presente sino que es difícil de generar y homogeneizar en el futuro. Así, por ejemplo, las actividades innovativas estimadas en el caso del ejemplo coreano, donde se estudia la innovación a partir de relevamientos cuali y cuantitativos a los usuarios, sólo pueden realizarse para estudios de caso o muestras acotadas. Fuera de ello, son imposibles de replicar en encuestas generales, orientadas a identificar los esfuerzos y resultados de innovación de todas las actividades de servicios. Esto requeriría conocer ex ante quiénes son los demandantes de las empresas de servicios a relevar. La discusión anterior pone de manifiesto la existencia de un trade-off entre continuar utilizando los métodos
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    72 tradicionales de medicióny avanzar hacia una nueva propuesta metodológica que pueda captar de mejor manera los procesos de innovación en el sector servicios. En el primer caso, la opción consiste en incorporar los servicios a las encuestas, como ya lo han hecho varios países no sólo de la UE sino de la región latinoamericana. Si bien estas encuestas no están exentas de críticas y pueden ser mejoradas, constituyen una herramienta con amplia aceptación entre los analistas, académicos y policy makers, y un buen punto de partida para llevar a cabo investigaciones ulteriores que permitan mejorar la metodología de captación. Las ventajas también están asociadas a la comparabilidad entre los distintos sectores económicos y a los bajos costos –en tiempo y recursos- respecto a la estrategia centrada en encarar un proceso de diseñar un nuevo formulario desde su inicio. Una segunda opción es adaptar las encuestas a las especificidades de los servicios, manteniendo un núcleo común de preguntas y agregando nuevas preguntas para poder captar mejor aquellas actividades que son claves en el perfil de especialización de cada país de la región. Esta vía, si bien implica mayores desafíos en términos del desarrollo de las preguntas y la generación de consensos para su implementación, permitiría obtener información comparable con la industria manufacturera. Esto último probablemente llevaría tiempo debido a que el debate conceptual sobre la forma en la que los procesos de innovación se manifiestan en el sector servicios es reciente y continúa aún abierto. A su vez, abre nuevas preguntas a las planteadas en la introducción: ¿se puede capturar con un único set de preguntas la innovación en todas las ramas de servicios? O, por el contrario, dada su heterogeneidad intra-sectorial ¿no es necesario avanzar hacia el desarrollo de diferentes preguntas para las distintas ramas? En el caso específico de América Latina, como se señaló en la sección 2, algunos países han optado por extender sus encuestas de innovación a ciertas ramas de servicios. De todos modos, existe cierto consenso en torno a sus limitaciones y la necesidad de mejorar y ajustar los instrumentos de medición. Continuar de manera inercial con las tradicionales encuestas de innovación en servicios sin problematizar la información recolectada puede conducir a un desinterés de los policy makers en el uso de los resultados. Pero a la vez, dejar de hacer encuestas o entrar en un largo proceso de cambio de metodologías y formularios tampoco parece un camino interesante a seguir. En este contexto, y en respuesta a las preguntas planteadas en la introducción, podría seguirse una estrategia exploratoria, basada en estudios específicos que contribuyan a entender con mayor profundidad los procesos de innovación en diferentes ramas de servicios. No se trata entonces de abandonar las encuestas que están haciendo los países de la región sino de generar un mayor debate sobre la interpretación y utilidad de los resultados. Algunas actividades resultarán claves per se, dado su potencial de cierre de la brecha tecnológica y por tanto habría que comprender lo que sucede con la innovación en aquellas ramas que: i) tienen una elevada elasticidad ingreso de la demanda, ii) basan sus ventajas competitivas en factores no-precio, iii) son intensivas en el uso del conocimiento. Otras ramas, en cambio, resultan estratégicas por su peso en las economías regionales y será preciso entender la dinámica del cambio organizacional y tecnológico y cómo ello repercute en la generación y apropiación de valor. En cualquier caso, el planteo metodológico sería mantener un core de preguntas comunes a todos los sectores y adicionar módulos especializados en ramas específicas. Otra posible estrategia podría basarse en incorporar a las encuestas de innovación existentes preguntas que capturen la dinámica innovativa de las actividades de servicios en general, más allá del sector económico. Esta propuesta se respalda en el enfoque de síntesis presentado en la sección 1, que plantea que incluso las ramas productoras de bienes han tendido a desarrollar servicios asociados en los últimos años y, por lo tanto, la dicotomía productos vs. servicios ha perdido sentido. A diferencia de las sugerencias derivadas del enfoque demarcatorio, las ventajas de esta estrategia en términos metodológicos consisten en conservar una única encuesta de innovación para todos los sectores, que incluya preguntas que releven información sobre las actividades de servicios que hacen las empresas, independientemente de su rama de actividad (CIIU a dos dígitos). En efecto, ciertas especificidades planteadas para los servicios también pueden observarse en la producción de bienes, sobre todo a partir de los procesos de flexibilización de la producción y diferenciación, que emergieron con el actual paradigma tecno-económico. Una de ellas es la lógica de organización por proyecto asociada a una oferta customizada y no estandarizada. Así, por ejemplo, si se incorporan preguntas que capturen este fenómeno, quedaría claro en qué casos no tiene sentido entender a la innovación como un producto nuevo o mejorado, cuando la diferenciación consiste en una característica natural de la propia actividad de ciertas firmas. Siguiendo esta propuesta se resolverían los problemas que plantea la medición de la innovación más allá de la especificidad sectorial. Esto es, las discusiones que exceden a los servicios y que se vienen planteando desde los organismos internacionales y también en diferentes ámbitos académicos desde hace ya varios años. En especial, la discusión en torno a las limitaciones de medir la innovación mediante los indicadores de I+D, que responden a un enfoque lineal del proceso innovativo que sólo ocurre en algunas ramas de actividad – basados en la ciencia-. Claramente, entendemos, en primer lugar, que todos los posibles caminos deben partir de las encuestas de innovación existentes, cuya historia no puede desconocerse. En segundo lugar, estas alternativas deben plantearse desde una estrategia exploratoria y dinámica en la que se puedan ir testeando y ajustando las preguntas en diferentes ondas de relevamientos hasta alcanzar un instrumento de medición que capture de manera eficiente
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    73 la innovación enservicios. Finalmente, los países de la región cuentan con la oportunidad única de avanzar hacia un esquema de medición comparable, desde su diseño, que permita superar las viejas limitaciones de los formularios tradicionalmente utilizados, que asimilan servicios a manufactura. REFERENCIAS Aboal, D., Garda, G., 2012. Technological and Non- technological Innovation and Productivity in Services vis a vis Manufacturing in Uruguay. Discussion paper No. IDB- DP-264. Inter-American Development Bank Competitiveness and Innovation Division (IFD/CTI). Álvarez, R., Zahler, A., Bravo-Ortega, C., 2012. Innovation and Productivity in Services: Evidence from Chile. Discussion paper No. IDB-DP-263. Inter-American Development Bank Competitiveness and Innovation Division (IFD/CTI). Anlló, G., Lugones, G., Peirano, F., 2007. La innovación en la argentina postdevaluación, antecedentes previos y tendencias a futuro, in: Kosacoff, B.e. (Ed.), Crisis, recuperación y nuevos dilemas. La economía argentina 2002-2007. CEPAL, Santiago de Chile, Buenos Aires. Avadikyan, A., Lhuillery, S., 2007. Innovation, organisational change and servicisation: a micro data level analysis in five European countries. , DIME workshop organisational innovation: the dynamics of organisational capabilities and design, GREDEG—DEMOS. http://www.idefi.cnrs.fr/Colloques/Organisation/Files/Avadi kyan%20%20Lhuillery.pdf., Nice. Barletta, F., Yoguel, G., Pereira, M., 2013. Capabilities, linkages, and performance. The recent dynamic of the Argentine software and IT services sector, Globelics 2013 Ankara, Ankara. BID, 2012. Innovation and Productivity in Services, BID- IDRC research project. www.iadb.org. Boschma, R. A., Weterings, A.B., 2005. The effect of regional differences on the performance of software firms in the Netherlands. Journal of Economic Geography, 5(5), 567-588. Comisión Europea, 1995. “Knowledge-Intensive Business Services: Users, Carriers and Sources of Innovation” European Commission, Luxemburg. Colecchia, A.,2006. What indicators for science, technology and innovation policies in the 21st century. In Blue Sky II Forum–Background. Coombs, R., Miles, I., 2000. Innovation, measurement and services., in: Metcalfe, J.S., Miles, I. (Eds.), Innovation systems in the service economy: measurement and case study analysis. Kluwer, Boston. Corrocher, N., Cusmano, L., Morrison, A. 2009. Modes of innovation in knowledge-intensive business services evidence from Lombardy, Journal of Evolutionary Economics (2009) 19:173–196. Den Hertog, P., 2010. Managing Service Innovation: Firm- level Dynamic Capabilities and Policy Options. University of Amsterdam, Amsterdam, The Netherlands. Dutrénit, G., De Fuentes, C., Santiago, F., Torres, A., Gras, N., 2013. Innovation and Productivity in the Service Sector The Case of Mexico. Discussion paper No. IDB-DP-293. Inter-American Development Bank, Competitiveness andInnovation Division, Institutions for Development. EPISIS, 2012. European Policies and Instruments to Support Service Innovation. Policy recommendations to support service innovation. European Union, Luxembourg. Eurostat, 2013. Science, technology and innovation in Europe, 2013 edition. European Union, Luxembourg. Gadrey, J., 2002. The misuse of productivity concepts in services: lessons from a comparison between France and the United States, in: Gadrey, J., Gallouj, F. (Eds.), Productivity, innovation and knowledge in services: new economic and socio-economic approaches. Elgar, Cheltenham. Gallouj, F., 1998. Innovating in reverse: services and the reverse product cycle. Eur J Innov Manage 1, 123–138. Gallouj, G., Djellal, F., 2010. Handbook of Service Innovation. Edward Elgar, Cheltenham, United Kingdom. Gallouj, F., Savona, M., 2010. Towards a theory of innovation in services., in: Gallouj, F., Djellal, F. (Eds.), The handbook of innovation and services. Elgar, Cheltenham. Grimaldi, R., Torrisi, S., 2001. Codified-tacit and general- specific knowledge in the division of labour among firms: a study of the software industry. Research Policy, 30 (9), 1425-1442. Grönroos, C., Ojasalo, K., 2004. Service productivity: towards a conceptualization of the transformation of inputs into economic results in services. J Bus Res 57, 414–423. Guellec, D., Muzart, G., 1998. Innovative firms: How they are captured by innovation surveys, OECD. Disponible en http://www.oecd.org/science/inno/2368384.pdf. Hipp, C., Grupp, H., 2005. Innovation in the Service sector: The Demand for service-specific Innovation Measurement Concepts and Typologies. Research Policy 34, 517-535. Hollanders, H., 2007. Measuring service innovation: service sector innovation index, Six Country Programme Workshop presentation, Karlsruhe, Germany
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    I. INTRODUCCIÓN El Manualde Buenos Aires de Indicadores de Trayectorias de Investigadores Iberoamericanos de la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana e Interamericana (RICYT), en proceso de elaboración, constituye una propuesta de medición de los principales rasgos característicos de las trayectorias científicas y tecnológicas de los investigadores de los diferentes países de Iberoamérica. Como se expresa en los avances del Manual que fueron publicados en el libro El Estado de la Ciencia 2010. Principales Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericanos / Interamericanos2 (D’Onofrio et al, 2010), se trata de una propuesta de medición que contiene un conjunto de indicadores dirigidos a describir y comparar los principales rasgos de las trayectorias científicas y tecnológicas que permiten marcar diferencias en la producción para cada población específica de investigadores iberoamericanos pertenecientes a diferentes países, cohortes de nacimiento y/o áreas de conocimiento, entre otras clasificaciones recomendadas. Entre los rasgos o dimensiones básicas de análisis de las trayectorias de los investigadores identificados en los referidos avances del Manual se encuentra la dimensión “diversidad de perfiles profesionales, de perfiles de producción científica y tecnológica y/o de desempeño en diferentes campos disciplinarios”, definida conceptualmente como “el desarrollo combinado y simultáneo de una pluralidad de actividades profesionales, la realización de una pluralidad de productos científicos y tecnológicos y/o el desempeño en una pluralidad de campos disciplinarios a lo largo de toda la trayectoria científica y tecnológica, de una población dada de investigadores en un período de referencia”.3 El objetivo de este trabajo es presentar una propuesta de tipología de perfiles de diversidad profesional de los investigadores inspirada en tal definición, junto con una prueba de aplicación de la tipología construida para los investigadores pertenecientes a un consejo de investigación argentino. La población de investigadores seleccionada para la prueba de aplicación empírica de la tipología construida está conformada por 7.444 miembros de la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) argentino, el principal organismo nacional de promoción de la ciencia y la tecnología y de formación de los recursos humanos de ciencia y tecnología del país. Se incluye en la población bajo estudio a los investigadores de todas las categorías del escalafón profesional que forman parte de la Carrera del Investigador del referido Consejo (esto es, 2.3. CONSTRUCCIÓN Y APLICACIÓN DE UNA TIPOLOGÍA DE PERFILES DE DIVERSIDAD PROFESIONAL DE LOS INVESTIGADORES ARGENTINOS: APORTES AL MANUAL DE BUENOS AIRES1 SANTIAGO BARANDIARÁN* MARÍA GUILLERMINA D’ONOFRIO** * Subsecretaría de Evaluación Institucional del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina y Universidad Nacional de La Plata. ** Subsecretaría de Evaluación Institucional del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina y Universidad de Buenos Aires. 1. Una versión preliminar de este trabajo fue presentada en el IX Congreso de Indicadores de Ciencia y Tecnología de la RICYT realizado en Bogotá del 9 al 11 de octubre de 2013. Los autores agradecen los comentarios y sugerencias recibidos por los participantes de la Sesión sobre Trayectorias de investigadores y académicos del Congreso. 2. D’Onofrio, M. G.; Solís, F.; Tignino, M. V. y Cabrera, E. (2010), Indicadores de trayectorias de los investigadores iberoamericanos: Avances del Manual de Buenos Aires y resultados de su validación técnica, en El Estado de la Ciencia 2010. Principales indicadores de ciencia y tecnología Iberoamericanos / Interamericanos, Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana e Interamericana (RICYT): Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pp. 117-132. 75 3. Ibídem, p. 119.
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    76 Investigadores Asistentes, InvestigadoresAdjuntos, Investigadores Independientes, Investigadores Principales e Investigadores Superiores), con excepción de quienes al momento de la extracción de información tenían formas no estables de contratación (Investigadores Extranjeros e Investigadores Jubilados contratados, rentados o ad- honorem). La fuente de información utilizada es la base de los currículum vítae (CVs) electrónicos denominada Registro CVar del Sistema de Información de Ciencia y Tecnología Argentino (SICYTAR), registro que es administrado por la Subsecretaría de Evaluación Institucional del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MCTIP) de Argentina. La información curricular analizada fue cargada y actualizada por los propios investigadores en el Sistema Integral de Gestión y Evaluación (SIGEVA) del CONICET con el propósito de participar de las diversas convocatorias del Consejo u otras organizaciones y transferida al Registro CVar del MCTIP por el referido Consejo de Investigación. La extracción de la información curricular realizada para el presente trabajo analítico fue efectuada en junio de 2013 y consideró como ventana de observación los últimos cinco años, es decir, los registros de las actividades realizadas por los investigadores entre 2008 y 2012. II. PROPUESTA TEÓRICO-METODOLÓGICA DE TIPOS DE PERFILES DE DIVERSIDAD PROFESIONAL La construcción de la tipología de diversidad profesional de los investigadores realizada comprendió las siguientes etapas: 1. Definición de las dimensiones de actividad profesional relevantes para la presente tipología. 2. Identificación de los indicadores más representativos de cada dimensión de actividad profesional. 3. Definición de las categorías de cada indicador identificado, en base a una exploración del comportamiento de la población de investigadores estudiada en cada uno de ellos. 4. Definición de los perfiles de diversidad profesional relevantes, de acuerdo a las combinaciones de actividades teóricamente significativas, y a los niveles que presenta cada una de ellas en dichas combinaciones en virtud de la exploración realizada. 5. Clasificación empírica de cada investigador en un perfil de diversidad profesional teóricamente definido. Una vez construida esta tipología se agregaron dos etapas para su validación y utilización: 6. Caracterización de los perfiles de diversidad profesional con arreglo a otras variables (área del conocimiento, género, edad y cohorte de nacimiento de los investigadores). 7. Análisis de la posible relación entre los perfiles de diversidad profesional y los indicadores de producción científica y tecnológica de los investigadores analizados. Las dimensiones de actividad profesional que se consideraron para construir los perfiles de diversidad profesional son las siguientes: i. I+D ii. Docencia universitaria de grado y posgrado iii. Formación de recursos humanos en ciencia y tecnología iv. Evaluación en ciencia y tecnología v. Extensión y divulgación de información científica y tecnológica vi. Gestión en ciencia y tecnología vii. Servicios científicos y tecnológicos Las primeras cuatro dimensiones conforman lo que puede entenderse como el “núcleo básico” de la actividad profesional de un investigador académico “clásico”. Las últimas tres dimensiones, en cambio, son actividades adicionales no siempre presentes en las trayectorias de los investigadores y que, cuando forman parte de las actividades realizadas imprimen diferentes orientaciones al perfil de actividad científica y tecnológica tradicional. En cada una de estas dimensiones de actividad profesional se examinaron diferentes antecedentes curriculares para construir los correspondientes indicadores de dedicación a cada una de ellas durante el período de referencia: i. I+D Se tomaron en cuenta los cargos de I+D desempeñados actualmente en la institución, y para aquellos que ingresaron a la Carrera del Investigador durante el período de referencia, se consideraron también las becas de I+D anteriores a dicho ingreso, en tanto implicaron la dedicación exclusiva al desempeño de actividades de I+D. Con estas consideraciones, se calculó un indicador en dos pasos: a. Días con cargo o beca de I+D en cada año del período: se considera año completo con cargo de I+D si la cantidad de días es mayor a 273 (3/4 partes del año con cargo). b. Proporción de años completos del período con cargo de I+D: se requiere al menos 60% del período para ser considerado con “alta dedicación” a las actividades de I+D. ii. Docencia universitaria de grado y posgrado Se tomaron en cuenta los cargos docentes desempeñados por los investigadores en el nivel superior universitario de grado y/o posgrado. Se calculó un indicador en tres pasos: a. Días con cargo docente en cada año del período: se considera año completo con cargo docente si la cantidad de días es mayor a 273 (3/4 partes del año con cargo). b. Ponderación de acuerdo a la dedicación del cargo: dedicación parcial = 1/2 dedicación exclusiva.
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    c. Proporción deaños completos del período con cargo docente: se requiere al menos 60% del período para ser considerado con “alta dedicación” a las actividades docentes. iii. Formación de recursos humanos en ciencia y tecnología Se tomaron en cuenta la formación de tesistas (doctorales, de maestría, de especialización y de grado), becarios (posdoctorales, doctorales, de maestría, de especialización y con otras becas de formación en ciencia y tecnología), pasantes de I+D e investigadores. Se calculó un indicador en tres pasos: a. Equivalencia para medición de la intensidad de la actividad de formación según tipo de personal formado: tesista doctoral = 2, otros recursos humanos en ciencia y tecnología formados = 1.4 b. Cantidad de personas formadas durante el período de referencia. c. En base a la mediana de la última variable, se clasificó como “baja” dedicación a la formación de recursos humanos en ciencia y tecnología a aquellos valores que llegan hasta el valor mediano, y “alta” a los que la superan (mediana = 10). iv. Evaluación en ciencia y tecnología Se tomaron en cuenta actividades de evaluación de: personal científico y tecnológico (investigadores, técnicos de apoyo, becarios, tesistas, pasantes y/u otros tipos de personal), programas y proyectos de I+D, trabajos en revistas científico-tecnológicas, e instituciones de ciencia, tecnología e innovación. Se calculó un indicador en dos pasos: a. Cantidad total de evaluaciones científicas y tecnológicas realizadas durante el período de referencia. b. En base a la mediana de esta variable, se clasificó como “baja” dedicación a las actividades de evaluación a aquellos valores que llegan hasta el valor mediano, y “alta” a los que la superan (mediana = 23 evaluaciones).5 v. Extensión y divulgación de información científica y tecnológica Dado el tipo de población de investigadores utilizada para este ejercicio de aplicación de la tipología construida, la cual prácticamente no realiza actividades de extensión industrial y/o agropecuaria, en esta dimensión sólo se tomaron en cuenta las actividades de divulgación de información científica y tecnológica. Éstas abarcan la participación en conferencias y debates públicos, la elaboración de notas o la participación como entrevistados para prensa escrita, radio, TV e Internet, la participación en exposiciones y otras actividades. Se calculó un indicador en dos pasos: a. Cantidad total de divulgaciones científicas y tecnológicas realizadas durante el período de referencia. b. En base a la mediana de esta variable, se clasificó como “baja” dedicación a las actividades de divulgación a aquellos valores que llegan hasta el valor mediano, y “alta” a los que la superan (mediana = 4 divulgaciones). vi. Gestión en ciencia y tecnología Se consideraron los cargos en gestión institucional de la ciencia y la tecnología, esto es, el desempeño como director de centros e institutos de I+D u otras unidades organizacionales, como responsable de la gestión de la función de I+D de universidades u otros cargos de gestión. Con ello, se calculó un indicador en tres pasos: a. Días con cargo de gestión en cada año del período: se considera año completo con cargo de gestión si la cantidad de días es mayor a 273 (3/4 partes del año con cargo). b. Ponderación de acuerdo a la dedicación del cargo: dedicación parcial = ? dedicación exclusiva. c. Proporción de años completos del período con cargo de gestión: se requiere al menos 60% del período para ser considerado con “alta dedicación” a la gestión. vii. Servicios científicos y tecnológicos Comprende la prestación de servicios científicos y tecnológicos tales como convenios de I+D, convenios de cooperación técnica, asesorías, consultorías, etcétera. Se calculó un indicador en dos pasos: a. Cantidad total de servicios prestados durante el período de referencia. b. En base a la mediana de esta variable, se clasificó como “baja” dedicación a las actividades de servicios a aquellos valores que llegan hasta el valor mediano, y “alta” a los que la superan (mediana = 6 servicios).6 La distribución de los siete indicadores de actividad profesional entre los investigadores del CONICET se presenta en el Gráfico 1. Las actividades científicas y tecnológicas realizadas por más investigadores argentinos bajo estudio son la I+D, la evaluación, la docencia universitaria y la formación de recursos humanos en ciencia y tecnología (más de 88% en todos los casos) y las 77 4. Dada la alta correlación entre formación de tesistas doctorales y dirección de becarios doctorales, se optó por dejar una ponderación baja para becarios doctorales, ya que en la gran mayoría de los casos se trataría de la misma persona. 5. Dado que las diferentes actividades de evaluación pueden tener duraciones muy disímiles, el conteo se realizó tomando como unidad la actividad por año. Es decir, si un investigador fue evaluador en una revista a lo largo de los 5 años bajo análisis, cuenta como 5 actividades de evaluación. 6. Dada la disímil duración de los servicios científicos y tecnológicos (en tanto, además, algunos son de carácter eventual y otros de tipo permanente) aquí aplica la misma forma de conteo que en las actividades de evaluación.
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    78 realizadas por menosde ellos son los servicios científicos y tecnológicos y la gestión -llevadas a cabo sólo por el 25% y el 38% de los investigadores respectivamente-. (Gráfico 1) Las actividades profesionales realizadas con alta dedicación por más investigadores del CONICET durante el período de referencia son la I+D (93%), la evaluación (45%) y la formación de recursos humanos en ciencia y tecnología (41%), las dos últimas realizadas con baja dedicación por proporciones muy similares de investigadores. Las actividades realizadas mayoritariamente con baja dedicación por estos investigadores argentinos son la docencia (63%) y, luego de la evaluación y la formación de recursos humanos ya mencionadas, la divulgación de información científica y tecnológica (38%) y la gestión institucional (36% frente a sólo un 2% de investigadores que la realiza con alta dedicación). III. DEFINICIÓN Y DESCRIPCIÓN DE LOS TIPOS DE PERFILES DE DIVERSIDAD PROFESIONAL CONSTRUIDOS La definición de los perfiles de diversidad en función de la combinación teóricamente relevante de actividades profesionales durante un período determinado partió de un primer conjunto de actividades compuesto por la presencia de las cuatro tareas del Gráfico 1. Actividades científicas y tecnológicas realizadas por los investigadores del CONICET, 2008-2012 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). 7% 63% 47% 46% 38% 36% 13% 93% 27% 41% 45% 28% 2% 12% 0% 10% 12% 9% 34% 62% 75% 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% I+D Docencia Formación de recursos humanos Evaluación Divulgación Gestión Servicios Baja Alta No hizo denominado “núcleo básico”. Para definirlo de manera más restrictiva y cohesiva, se agregó la condición de que esas cuatro actividades no estuvieran acompañadas por ninguna de las tres adicionales. Luego, en función de tales actividades adicionales, se fueron identificando otros cuatro tipos de perfiles con orientaciones profesionales diferenciales. Se configuraron así cinco tipos distintos de perfiles de diversidad profesional de los investigadores argentinos: Perfil 1: el investigador que hace I+D + Docencia universitaria o Formación de recursos humanos o Evaluación, y no hace Divulgación, ni Gestión, ni presta Servicios científicos y tecnológicos. Perfil académico clásico. Perfil 2: similar al Perfil 1, con el agregado de actividades de Divulgación de información científica y tecnológica, ya sea que sólo agregue esa dimensión de actividad, o bien que la realice en combinación con Gestión y/o Servicios, pero en mayor medida que ellas. Perfil académico con orientación a divulgación CYT. Perfil 3: similar al Perfil 1, con el agregado de actividades de Gestión institucional, ya sea que sólo agregue esa dimensión de actividad, o bien que la realice en combinación con Divulgación y/o Servicios, pero en mayor medida que ellas. Perfil académico con orientación a gestión CYT. Perfil 4: similar al Perfil 1, con el agregado de actividades de prestación de Servicios cientificos y tecnológicos, ya sea que sólo agregue esa dimensión de actividad, o bien que la realice en combinación con Divulgación y/o Gestión, pero en mayor medida que ellas. Perfil académico con orientación a servicios CYT. Perfil 5: similar al Perfil 1, con el agregado de dos o tres de las actividades adicionales (Servicios y/o Divulgación y/o Gestión), pero realizadas con el mismo nivel de dedicación. Perfil académico multidiverso.
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    79 De esta manera,la definición de los cinco tipos de perfiles de diversidad profesional va desde los menos diversos (Perfil 1) hasta los más diversos (Perfil 5) en términos de las actividades realizadas simultáneamente por cada uno de los investigadores bajo medición. Para la población de investigadores del CONICET, la distribución de los perfiles de diversidad profesional del período 2008-2012 es la que se observa en el Gráfico 2 a continuación: El perfil de mayor volumen en esta población es el 2, el perfil académico orientado a divulgación, con un 41%. Si a este perfil se le suma el 21% del perfil académico clásico, prácticamente dos tercios de los investigadores analizados quedan clasificados en perfiles con un bajo nivel relativo de diversidad de actividades profesionales. En el tercio restante de alto nivel de diversidad predominan los de orientación multidiversa, es decir aquellos investigadores con mayor diversidad profesional, que representan el 21% del total de la población analizada. Finalmente, los dos perfiles de diversidad más pequeños son los de la orientación a la prestación de servicios científicos y tecnológicos, con 9%, y los de la orientación a la gestión institucional, con 8%. La distribución de los perfiles de diversidad profesional según la gran área del conocimiento de pertenencia de los investigadores argentinos analizados se presenta en la Tabla 1. En primer lugar, resulta claramente apreciable el mayor peso de la gran área “Ciencias agrarias, ingenierías y tecnologías” en los perfiles más diversos profesionalmente: mientras en el total de los investigadores del CONICET estudiados la gran área representa un 22%, en el perfil orientado a servicios pesa un 47% y en el académico multidiverso un 29%. En segundo lugar, se observa que los perfiles menos diversos tienen mayor presencia relativa en las otras tres grandes áreas del conocimiento. Allí se destacan las áreas de “Ciencias biológicas y de la salud” y de Gráfico 2. Perfiles de diversidad profesional de los investigadores del CONICET, 2008-2012 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). 21% 41% 8% 9% 21% Académico clásico Orientación a divulgación Orientación a gestión Orientación a servicios Académico multidiverso Tabla 1. Perfiles de diversidad profesional de los investigadores del CONICET por gran área del conocimiento, 2008-2012 Ciencias Ciencias Ciencias Ciencias Total agrícolas, biológicas y exactas y sociales y ingenierías y de la salud naturales humanidades tecnologías Perfil 1 – Académico clásico 18% 41% 33% 8% 100% Perfil 2 – Orientación a divulgación 15% 28% 24% 33% 100% Perfil 3 – Orientación a gestión 18% 39% 31% 12% 100% Perfil 4 – Orientación a servicios 47% 26% 21% 6% 100% Perfil 5 – Académico multidiverso 29% 26% 23% 22% 100% Total 22% 31% 26% 21% 100% Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
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    80 Tabla 2. Perfilesde diversidad profesional de los investigadores del CONICET por género y edad, 2008-2012 % Femenino % Masculino Edad promedio Edad mediana Perfil 1 – Académico clásico 49% 51% 45 41 Perfil 2 – Orientación a divulgación 55% 45% 45 43 Perfil 3 – Orientación a gestión 45% 55% 49 49 Perfil 4 – Orientación a servicios 47% 53% 48 47 Perfil 5 – Académico multidiverso 48% 52% 48 47 Total 51% 49% 46 44 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). Tabla 3. Perfiles de diversidad profesional de los investigadores del CONICET por cohorte de nacimiento, 2008-2012 1940 1950 1960 1970-1980 Total Perfil 1 – Académico clásico 7% 14% 22% 57% 100% Perfil 2 – Orientación a divulgación 6% 14% 29% 51% 100% Perfil 3 – Orientación a gestión 9% 27% 33% 31% 100% Perfil 4 – Orientación a servicios 8% 26% 30% 36% 100% Perfil 5 – Académico multidiverso 8% 22% 33% 37% 100% Total 7% 18% 29% 46% 100% Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). “Ciencias exactas y naturales” en el perfil académico clásico (en el cual representan el 41% y el 33% de los investigadores respectivamente), y el área de “Ciencias sociales y humanidades” en el perfil de orientación a divulgación de información científica y tecnológica (área que caracteriza a una tercera parte de los investigadores del CONICET con ese perfil de diversidad profesional). Finalmente, en el perfil orientado a gestión institucional se registran las mismas pertenencias disciplinarias predominantes del perfil clásico, con una mayor presencia relativa de las áreas de “Ciencias biológicas y de la salud” y de “Ciencias exactas y naturales”. Los perfiles de diversidad profesional por género (Tabla 2) denotan que el perfil académico con orientación a divulgación es el que tiene mayor presencia femenina, con 55%. Inversamente, el perfil académico con orientación a gestión institucional es el de mayor presencia masculina, con 55%. En cuanto a la edad y a las cohortes de nacimiento de los investigadores, puede observarse una esperable asociación positiva entre años de trayectoria científica y tecnológica y diversidad de las actividades profesionales desempeñadas por ellos en el último quinquenio (Tablas 2 y 3), asociación particularmente visible en los perfiles académicos con orientación a la gestión institucional y a la prestación de servicios científicos y tecnológicos. Finalmente, la caracterización de los perfiles de diversidad profesional de los investigadores argentinos analizados de acuerdo con el comportamiento en los siete indicadores de actividad utilizados (Tablas 4 a 8) permite completar esta breve descripción. Es destacable que los perfiles más diversos profesionalmente son los que realizan en mayor proporción (y también con mayor intensidad) las actividades del denominado “núcleo básico”. Así, por ejemplo, las proporciones de investigadores que no hicieron docencia de nivel superior universitario o formación de recursos humanos en ciencia y tecnología resultan más bajas en los perfiles de diversidad profesional 2 a 5 (con orientación a divulgación, con orientación a gestión, con orientación a servicios y académico multidiverso respectivamente) que en el perfil 1 (académico clásico). En particular, es el perfil 5, el profesionalmente más diverso, el que tiene los menores porcentajes de investigadores del CONICET que no hicieron ninguna de esas dos actividades.
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    81 I+D Docencia FormaciónEvaluación Divulgación Gestión Servicios de recursos humanos No hizo 0% 17% 24% 22% 100% 100% 100% Baja 10% 59% 55% 52% 0% 0% 0% Alta 90% 24% 21% 26% 0% 0% 0% Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% Tabla 5. Niveles de actividad profesional de los investigadores del CONICET con perfil académico con orientación a divulgación, 2008-2012 I+D Docencia Formación Evaluación Divulgación Gestión Servicios de recursos humanos No hizo 0% 9% 10% 6% 0% 74% 88% Baja 6% 69% 49% 48% 45% 26% 12% Alta 94% 22% 41% 46% 55% 0% 0% Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). Tabla 6. Niveles de actividad profesional de los investigadores del CONICET con perfil académico con orientación a gestión, 2008-2012 I+D Docencia Formación Evaluación Divulgación Gestión Servicios de recursos humanos No hizo 0% 5% 7% 7% 94% 0% 98% Baja 7% 51% 41% 40% 6% 91% 2% Alta 93% 44% 52% 53% 0% 9% 0% Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). Tabla 4. Niveles de actividad profesional de los investigadores del CONICET con perfil académico clásico, 2008-2012 Tabla 7. Niveles de actividad profesional de los investigadores del CONICET con perfil académico con orientación a servicios, 2008-2012 I+D Docencia Formación Evaluación Divulgación Gestión Servicios de recursos humanos No hizo 0% 11% 7% 8% 51% 65% 0% Baja 4 57% 38% 43% 49% 35% 21% Alta 96% 32% 55% 49% 0% 0% 79% Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).
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    82 Tabla 8. Nivelesde actividad profesional de los investigadores del CONICET con perfil académico multidiverso, 2008-2012 I+D Docencia Formación Evaluación Divulgación Gestión Servicios de recursos humanos No hizo 0% 6% 5% 3% 5% 23% 46% Baja 7% 63% 40% 39% 68% 72% 29% Alta 93% 31% 55% 58% 27% 5% 25% Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). Lo mismo puede observarse con respecto a la intensidad en la cual se realizaron las diversas actividades. Los perfiles 3 a 5 (con orientación a gestión, con orientación a servicios y académico multidiverso respectivamente) tienen mayores porcentajes de investigadores con alta dedicación a las actividades de docencia, de formación de recursos humanos y de evaluación que el perfil 1 (académico clásico), lo cual podría estar indicando que la diversidad de actividades profesionales está positivamente asociada a la intensidad de desempeño de las actividades que componen el “núcleo básico”. A partir de estos datos podría considerarse que las diferencias entre los perfiles de diversidad profesional en función de la edad, y por lo tanto de la particular etapa de la trayectoria científica y tecnológica atravesada por los investigadores, tendría un rol importante en la explicación de esta asociación, ya que los perfiles profesionales más diversos tienen algunos años de edad de diferencia con respecto al perfil profesional menos diverso (tanto considerando la media como la mediana, como se observó en la Tabla 2). Sin embargo, en análisis de información complementarios7 se observó que la referida asociación se mantiene al comparar entre perfiles de diversidad profesional controlando por cohorte de nacimiento de los investigadores analizados. Es decir, que dentro de una misma cohorte se mantiene la mayor intensidad de desempeño de las actividades de docencia, de formación de recursos humanos y de evaluación cientifica y tecnológica entre los perfiles más diversos profesionalmente con respecto al perfil académico más clásico. IV. TIPOS DE PERFILES DE DIVERSIDAD PROFESIONAL Y PRODUCCIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LOS INVESTIGADORES La producción científica de los investigadores del CONICET analizados durante los últimos cinco años se presenta para cada tipo de producción (esto es, artículos publicados en revistas, trabajos publicados en congresos, capítulos de libros y libros) y perfil de diversidad profesional en las Tablas 9 a 12. Tabla 9. Artículos publicados en revistas de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional, 2008-2012 Primer Segundo Tercer cuartil cuartil cuartil Media Desvío Perfil 1 – Académico clásico 5 7 11 8,7 6,5 Perfil 2 – Orientación a divulgación 6 9 13 10,6 8,4 Perfil 3 – Orientación a gestión 6 9 13 10,4 7,1 Perfil 4 – Orientación a servicios 6 10 15 11,5 8,0 Perfil 5 – Académico multidiverso 6 9 15 11,8 10,6 Total 5 8 13 10,5 8,5 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). 7. En el siguiente apartado se exponen algunos datos producidos a partir de estos análisis complementarios.
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    83 Tabla 10. Trabajospublicados en congresos de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional, 2008-2012 Primer Segundo Tercer cuartil cuartil cuartil Media Desvío Perfil 1 – Académico clásico 4 8 14 9,9 8,8 Perfil 2 – Orientación a divulgación 7 11 18 13,7 11,3 Perfil 3 – Orientación a gestión 5 10 17 12,9 11,3 Perfil 4 – Orientación a servicios 9 15 24 18,0 13,8 Perfil 5 – Académico multidiverso 8 13 22 16,3 13,0 Total 6 11 18 13,7 11,7 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). Tabla 11. Capítulos de libros publicados de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional, 2008-2012 Primer Segundo Tercer cuartil cuartil cuartil Media Desvío Perfil 1 – Académico clásico 0 0 1 1,0 2,2 Perfil 2 – Orientación a divulgación 0 1 5 3,5 4,8 Perfil 3 – Orientación a gestión 0 0 2 1,6 3,3 Perfil 4 – Orientación a servicios 0 1 3 1,9 3,1 Perfil 5 – Académico multidiverso 0 1 4 3,1 4,4 Total 0 1 3 2,6 4,1 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). Tabla 12. Libros publicados de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional, 2008-2012 Primer Segundo Tercer cuartil cuartil cuartil Media Desvío Perfil 1 – Académico clásico 0 0 0 0,2 0,6 Perfil 2 – Orientación a divulgación 0 0 1 0,9 2,2 Perfil 3 – Orientación a gestión 0 0 0 0,4 1,1 Perfil 4 – Orientación a servicios 0 0 0 0,3 0,9 Perfil 5 – Académico multidiverso 0 0 1 0,8 1,7 Total 0 0 1 0, 1,7 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). Tomando en consideración sólo la cantidad de producciones científicas realizadas (un análisis más detallado en base a la calidad de las publicaciones queda para otro trabajo) se destaca claramente la mayor productividad de los perfiles profesionalmente más diversos. Tomando cualquiera de las medidas (mediana, media, o cuartiles), los investigadores con estos tipos de perfiles tuvieron una mayor cantidad de artículos de investigación y de trabajos en congresos en este período, en relación a los investigadores con perfiles profesionales menos diversos. En especial, los perfiles con orientación a servicios científicos y tecnológicos y los multidiversos son
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    84 los más productivoscientíficamente, mientras que el perfil académico clásico es el menos productivo. En la producción científica en formato de libros y capítulos de libro también puede observarse una baja productividad relativa de los investigadores con perfil académico clásico. En ambos tipos de documentos, el perfil de diversidad profesional que más se destaca es el de orientación a divulgación, aunque el de orientación a servicios (para capítulos de libro) y el multidiverso (para capítulos y libros) también superan al perfil académico clásico. Nuevamente, al igual que en la caracterización realizada en el apartado anterior, podría suponerse que la edad es un factor importante para explicar estas diferencias en la producción científica entre investigadores con diferentes perfiles profesionales. Además de este factor, el área de conocimiento de pertenencia también podría ser relevante. Sin embargo, al comparar la producción de artículos entre los perfiles de diversidad profesional controlando por cohorte de nacimiento y gran área del conocimiento, las diferencias entre perfiles se mantienen. Es decir que, en una misma cohorte, y en una misma área disciplinar, se observa que los perfiles más diversos (en especial los de orientación a servicios científicos y tecnológicos y los multidiversos) mantienen una más alta producción científica que los perfiles profesionales menos diversos (académico clásico). En los Gráficos 3 y 4 que se presentan a continuación estas diferencias pueden verificarse mejor.8 Al analizar la producción de artículos de investigación publicados en revistas por perfil profesional y gran área del conocimiento de pertenencia de los investigadores, el rasgo que se destaca en primer lugar, para la población estudiada, es que hay una mayor variabilidad de producción entre perfiles profesionales que entre áreas disciplinares. En segundo lugar, se observa cómo la mayor producción de artículos de los perfiles profesionalmente más diversos se mantiene a través de las diferentes grandes áreas disciplinares. En tercer lugar, se puede Gráfico 3. Artículos publicados en revistas de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional y gran área del conocimiento, 2008-2012 (medianas) Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). Gráfico 4. Artículos publicados en revistas de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional y cohorte de nacimiento, 2008-2012 (medianas) Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013). 8. Para los gráficos que siguen se optó por utilizar las medianas, ya que eliminan las posibles distorsiones de casos extremos sobre los promedios. No obstante, las mismas diferencias se obtienen al tomar como medida de resumen el promedio. 0 2 4 6 8 10 12 Ciencias agrícolas, ingenierías y tecnologías Ciencias biológicas y de la salud Ciencias exactas y naturales Ciencias sociales y humanidades Académico clásico Orientación a divulgación Orientación a gestión Orientación a servicios Académico multidiverso 0 2 4 6 8 10 12 14 1940 1950 1960 1970-1980 Académico clásico Orientación a divulgación Orientación a gestión Orientación a servicios Académico multidiverso
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    85 observar una interacciónpuntual entre área disciplinar y perfil profesional en el caso de la gran área de “Ciencias sociales y humanidades”, ya que allí los investigadores que tienen perfiles profesionales multidiversos tienen su nivel más bajo, y quedan por debajo de los perfiles académicos orientados a actividades de divulgación de información científica y tecnológica y prestación de servicios. mayor al promedio. Con todo, el análisis según perfil profesional muestra que los investigadores con perfiles orientados a la prestación de servicios y multidiversos son los que más registros de propiedad intelectual poseen en promedio, aunque también en estos casos el promedio se explica por una mínima proporción de casos. A diferencia del gráfico anterior, en este caso se puede notar cómo las cohortes de nacimiento tienen mayor impacto en la producción de artículos científicos que el que tienen las áreas disciplinares, ya que lógicamente las cohortes más recientes tienen menor producción que las cohortes más antiguas. Este efecto de la cohorte es casi tan importante como el del perfil de diversidad profesional. Además, se observa cómo el efecto del perfil profesional se mantiene a través de las diferentes cohortes con una mayor producción científica de los perfiles profesionalmente más diversos. Sin embargo, también se puede observar una moderada interacción entre el referido efecto de las cohortes de nacimiento y los perfiles de diversidad profesional, ya que en la cohorte de 1950 las diferencias son más amplias en favor de los multidiversos y los orientados a servicios y en las cohortes de nacimiento más recientes, en cambio, se acortan las distancias. Finalmente, cabe analizar la relación existente entre los tipos de perfiles de diversidad profesional construidos y la producción tecnológica de los investigadores del CONICET estudiados durante los últimos cinco años (Tabla 13). La producción tecnológica con registro de propiedad intelectual (patentes de invención, modelos de utilidad, derechos de obtentor, derechos de autor en producciones tecnológicas y otros tipos) es de por sí muy baja en la población bajo estudio. En promedio tienen 0,12 registros, que corresponden a una fracción muy pequeña de investigadores (menos del 10% cuenta con al menos un registro), razón por la cual el desvío es considerablemente V. CONSIDERACIONES FINALES La medición de los perfiles profesionales que caracterizan a los investigadores iberoamericanos es uno de los propósitos del Manual de Buenos Aires de la RICYT en elaboración. El presente trabajo realizó algunos aportes conceptuales y metodológicos dirigidos a refinar las definiciones operativas adoptadas en materia de diversidad de actividades profesionales y profundizar la validez metodológica del indicador propuesto para la medición de esta subdimensión de análisis de las trayectorias científicas y tecnológicas de los investigadores que desempeñan sus actividades en los países de Iberoamérica. La aplicación de la tipología construida al caso de los investigadores del más importante consejo de investigación argentino y utilizando información proveniente de sus CVs mostró que, al menos para el caso estudiado, el perfil profesional al cual pertenece un investigador es un factor importante que incide sobre la producción científica y tecnológica, y que este efecto se mantiene al controlarlo por otros dos factores relevantes como el área disciplinar y la cohorte de nacimiento. La realización de estudios similares referidos a otros casos nacionales o a otras poblaciones de investigadores permitirá discutir estos resultados y consolidar la estrategia conceptual y metodológica de abordaje, incluyendo las medidas estadísticas utilizadas, de la medición de los tipos de diversidad profesional de los investigadores a lo largo de sus trayectorias. Tabla 13. Producción tecnológica con registros de propiedad intelectual de los investigadores del CONICET por perfil de diversidad profesional, 2008-2012 Primer Segundo Tercer cuartil cuartil cuartil Media Desvío Perfil 1 – Académico clásico 0 0 0 0,04 0,26 Perfil 2 – Orientación a divulgación 0 0 0 0,09 0,78 Perfil 3 – Orientación a gestión 0 0 0 0,06 0,35 Perfil 4 – Orientación a servicios 0 0 0 0,24 0,76 Perfil 5 – Académico multidiverso 0 0 0 0,22 1,26 Total 0 0 0 0,12 0,82 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CVar (MCTIP, 2013).