El documento discute las tendencias globales y cómo podrían afectar a América Latina para 2030. Señala que la región necesita fortalecer su capacidad prospectiva para explorar diferentes escenarios futuros y desarrollar estrategias. Algunas tendencias clave incluyen el surgimiento de la clase media global, el traspaso del poder económico hacia Asia, y los desafíos relacionados con los recursos naturales como el agua y la energía. También analiza cómo estas tendencias podrían influir en los objetivos estratégicos