El documento describe las ideas fundamentales del liberalismo político y económico del siglo XVIII. El liberalismo surge de la Ilustración y propone la tolerancia religiosa, igualdad ante la ley, soberanía popular y división de poderes. En lo económico, Adam Smith defendió la no intervención del Estado y la mano invisible del mercado, donde la oferta y demanda determinan los precios y el interés personal lleva al bien común.