El expresionismo abstracto surgió en Estados Unidos en los años 40 como un movimiento pictórico posterior a la Segunda Guerra Mundial. Se caracterizó por el uso de grandes formatos y la eliminación de la figuración a favor de trazos espontáneos e informales. Artistas clave como Pollock, Rothko, De Kooning y Motherwell promovieron una pintura de acción que buscaba expresar emociones y el inconsciente a través de la libre ejecución del acto de pintar.