La escuela filosófica cirenaica fue fundada por Aristipo de Cirene en el siglo V a.C. y enseñaba que el placer es el sumo bien y que los sentidos son la única fuente de conocimiento. Dentro de la escuela cirenaica hubo diversas ramas como los cireneos, hegesíacos y anicerios que defendían posiciones diferentes sobre la ética y la teoría del conocimiento. Filósofos como Hegesias y Teodoro continuaron desarrollando las ideas de la escuela en periodos posteriores.