La escuela cirenaica fue fundada por Aristipo de Cirene en el siglo V a.C. en la ciudad de Cirene. Sostenía que el bien supremo es el placer y que la felicidad se alcanza librándose de la inquietud y alcanzando la autarquía. Defendió una posición sensualista donde los sentidos son la única fuente de conocimiento. Sus enseñanzas se prolongaron en el período helenístico por filósofos como Teodoro y Hegesias, aunque este último fue prohibido de enseñar