La firma electrónica es equivalente a la firma manuscrita y tiene la misma validez legal. Se usa para facturación electrónica, gestión de documentos, compras públicas y más. Para obtener una firma electrónica hay que solicitar un certificado en el BCE, llenar un formulario, pagar el certificado y retirarlo con documentos de identificación. Se forma aplicando una función matemática al documento y la clave privada del firmante para verificar la autoría y integridad.