Rousseau criticó que la educación estuviese dominada por la Iglesia y se basara en normas y preceptos, impidiendo que los niños se formaran libre y autónomamente. Propuso que la educación debe permitir que los niños se desarrollen a través de la experiencia para formar personas racionales y morales. Rechazaba la ciudad y favorecía los ambientes naturales donde los niños puedan aprender libremente sin preceptos u orientaciones.