Este artículo analiza la experiencia pedagógica del Proyecto Nuevas Voces Ciudadanas en Bogotá entre 2002-2003, la cual utilizó la vida cotidiana y el juego como estrategias para formar la ciudadanía de niños de 8 a 12 años. El autor examina cómo los niños asimilan la dinámica urbana y aprenden sobre lo público y privado a través de la participación en la calle, el vecindario y otros espacios. El artículo también discute cómo la ciudad puede ser una fuente educativa y cómo la social