La Constitución de 1991 trajo numerosos cambios a Colombia, incluyendo la libertad de cultos, la acción de tutela para proteger los derechos fundamentales, y la creación de la Fiscalía General independiente del poder judicial. También descentralizó el poder, reconoció los derechos de las minorías étnicas y las mujeres, e impulsó una democracia más participativa.