El documento clasifica las fuentes de financiación de una empresa en internas y externas, propias y ajenas, a corto y largo plazo. Entre las fuentes externas se encuentran el capital inicial, ampliaciones de capital, emisión de obligaciones, préstamos bancarios, créditos bancarios, leasing, descuento comercial y venta de derechos de cobro. Las fuentes internas incluyen reservas constituidas por beneficios no distribuidos y amortizaciones para mantener la capacidad productiva de la empresa.