Propp considera que los cuentos populares siguen un esquema narrativo invariable de 31 funciones que establecen relaciones lógicas y estéticas para configurar la trama. Estas funciones incluyen el alejamiento de un miembro de la familia, la prohibición sobre el protagonista, la trasgresión de esta prohibición y el enfrentamiento final entre el héroe y su agresor que lleva a la reparación del daño inicial.