Ulises Heureaux gobernó la República Dominicana de forma ininterrumpida entre 1886 y 1899, enfrentando numerosas dificultades como insurrecciones, opositores políticos y presiones externas. Para mantenerse en el poder, recurrió a tácticas como comprar apoyos, eliminar opositores, controlar el Congreso y reprimir la prensa, aunque su mala administración financiera generó problemas económicos que contribuyeron a su asesinato.