La Reforma en México durante la década de 1850 llevó a la promulgación de leyes como la Ley Juárez y la Ley Lerdo que limitaron el poder de la iglesia y el clero. Esto condujo a la Guerra de Tres Años entre liberales y conservadores. Aunque ambos bandos firmaron tratados desfavorables, los liberales emergieron victoriosos bajo el presidente Benito Juárez y establecieron la Constitución de 1857 garantizando derechos individuales y soberanía popular.