HISTORIA DE UNAGRADUACIÓNC.R.A. “GUADIELA”Alumnos y alumnas de 6º Educación Primaria
La historia que van ustedes a ver es un homenaje de todos los maestros y maestras del C.R.A.”Guadiela” a los alumnos y alumnas de 6º de Educación Primaria por su Graduación en esta etapa educativa.
Una historia basada en un cuento camboyano  adaptada a las vivencias de los alumnos en supaso por el colegio desde que tenían tres años hasta hoy.
Hace algunos años, no muchos, comenzó esta bonita historia. Había una pequeña comarca repleta de multitud de niños deseosos de aprender cosas nuevas de manos de sus mayores.
En poco tiempo habían construídouna misma ilusión: escuchar pequeñas y divertidas historias.Sin embargo no todos esos pequeños estaban interesados en conocer nuevas aventuras porque decían que eran muy aburridas.
A l poco tiempo llegaron unas personas que hacían llamarse “Forjadores de Historias” y los pequeños quedaron fascinados cada vez que se sentaban en la plaza del pueblo a escuchar sus aventuras.
Un buen día, los más pequeños del lugar comenzaban la mañana con la firme intención de escuchar a aquellos forasteros, y para ello sus padres decidieron que debían ir a la plaza con ellos.
Los primeros días fueron muy duros y los niños no querían despegarse de sus padres. Algunos lloraban, otros no sabían dónde estaban, y otros sólo pensaban en vivir una gran aventura.
“¡Cuéntame otro cuento!”, decía uno de los niños.  “No, es la hora de irnos a casa”, contestaba Antón, el contador de historias más mayor.Y los niños se iban a sus casas pensando y recordando la última aventura que les habían contado.
Desde que eran muy niños, aquellos nuevos visitantes les contaban cada día aventuras maravillosas:  de poderosos magos, de princesas, de hadas, …A los niños les encantaban esas historias porque sabían que debían ser muy emocionantes.
Los niños iban creciendo y aprendiendo cosas nuevas, cada vez más y más interesantes. Y así, siguieron conociendo a otros nuevos contadores de historias y otras emocionantes aventuras.
Pero un buen día, las cosas se complicaron. Una de aquellas historias se enfadó mucho porque nadie la quería escuchar. “Todos saben que las historias están hechas para ser contadas”, le recriminaba una leyenda. Pero aquella historia se metió en su vieja maleta sin  dar más explicaciones.
Era el momento de hacer algo. La enfadada historia no dejaba de refunfuñar allí metida mientras el viejo Antón pensaba en qué contar a los niños a la mañana siguiente, pero mirando de reojo a la vieja maleta que no hacía más quejarse y quejarse.
Tal era el enfado que tenía que las demás decidieron reunirse para buscar una solución. “Mañana tendrá sed. Me convertiré en pozo y cuando beba, le entrará dolor de barriga y tendrá que salir”, decía una adivinanza.
“Yo me puedo convertir en sandía y cuando me coma, le entrará un dolor de cabeza terrible, así tendrá que salir para pedirle una pastilla a Antón”, decía un acertijo.“Y yo puedo ser una serpiente y morderle aunque sea un diente”, decía la rima.
Y así, una tras otra,  ideaban lo que podían hacer para que aquella historia enfadada saliera de la maleta y dejara de quejarse de una vez por todas. Todos los cuentos   bromeaban y reían mientras tramaban su plan.
El viejo Antón estaba un tanto desconcertado entre tanto quejido de una historia y las risas de las otras. No entendía nada y pasó toda la noche pensando en buscar una solución para aquella situación.¿Qué estarán tramando?
Al día siguiente, Antón se dirigió a la plaza del pueblo como todos los días. Allí estaban todos los niños esperando cuando, de repente,  apareció una adivinanza y se convirtió en un pozo, pero la historia enfadica no salió de su escondite.
Al momento, salió el acertijo para convertirse en sandía, pero la enfadada historia tampoco salió de la maleta. Y tampoco salió, después de ver cómo la rima se convertía en serpiente.
Entretanto, el viejo Antón no daba crédito a lo que veía mientras los niños esperaban ansiosos que empezara a contar su nueva y emocionante historia. De repente, de entre todos los niños, se oyeron unos sollozos, y, poco a poco, de la vieja maleta, salió la historia enfadada y se acercó hasta él lentamente.
“¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?”, le preguntó. “¡Lloro porque no te he visto, no quieres salir de esa vieja y sucia maleta. Yo sí quiero escucharte, me gusta mucho tu historia”, le contestó entre sollozos. “Mira a tus amigos. Ellos no quieren saber nada de mí”, le recriminó enfadada. “Pero yo sí”, le contestó mirándole a la portada.
Así pues nuestra enfadada historia, al ver las lágrimas y comprobar la sinceridad de aquel niño, dio un salto y se colocó suavemente en las manos del viejo Antón. Este, muy sorprendido, empezó a relatar su historia: “Diario de una maestra, …”
Dicen que desde aquel día, el viejo Antón siguió contando, uno tras otro, los relatos escritos en aquel libro .Uno por uno, fueron saliendo todos los cuentos de la vieja maleta con gran alegría.
Años más tarde, Antón se los contó a sus compañeros, y a su vez, ellos se los contaron a los suyos. Y los niños fueron creciendo y aprendiendo con esas y otras historias.
Hoy en día se siguen contando. Lo sé muy bien, porque yo también los heescuchado y porque yo soy uno de esos cuentos apretujados en aquella vieja maleta.
Maestros  y Maestras  del C.R.A. “Guadiela”A.M.P.A. “La Torre“ de PriegoA.M.P.A. “San Juan” de Villaconejos de TrabaqueExcmo. Ayuntamiento de AlbendeaExcmo. Ayuntamento de PriegoExcmo. Ayuntamiento de SalmeroncillosExcmo. Ayuntamiento de ValdeolivasExcmo. Ayuntamiento de Villaconejos de TrabaqueCeremonia de Graduación del C.R.A. “Guadiela”Alumnos y Alumnas de 6º de Ed. PrimariaAlbendeaPriegoSalmeroncillosValdeolivasVillaconejos de TrabaqueCopyright C.R.A. “Guadiela”Priego, 14 de Junio de 2011
FIN
GRADUACIÓN DE 6º EP

GRADUACIÓN DE 6º EP

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    HISTORIA DE UNAGRADUACIÓNC.R.A.“GUADIELA”Alumnos y alumnas de 6º Educación Primaria
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    La historia quevan ustedes a ver es un homenaje de todos los maestros y maestras del C.R.A.”Guadiela” a los alumnos y alumnas de 6º de Educación Primaria por su Graduación en esta etapa educativa.
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    Una historia basadaen un cuento camboyano adaptada a las vivencias de los alumnos en supaso por el colegio desde que tenían tres años hasta hoy.
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    Hace algunos años,no muchos, comenzó esta bonita historia. Había una pequeña comarca repleta de multitud de niños deseosos de aprender cosas nuevas de manos de sus mayores.
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    En poco tiempohabían construídouna misma ilusión: escuchar pequeñas y divertidas historias.Sin embargo no todos esos pequeños estaban interesados en conocer nuevas aventuras porque decían que eran muy aburridas.
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    A l pocotiempo llegaron unas personas que hacían llamarse “Forjadores de Historias” y los pequeños quedaron fascinados cada vez que se sentaban en la plaza del pueblo a escuchar sus aventuras.
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    Un buen día,los más pequeños del lugar comenzaban la mañana con la firme intención de escuchar a aquellos forasteros, y para ello sus padres decidieron que debían ir a la plaza con ellos.
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    Los primeros díasfueron muy duros y los niños no querían despegarse de sus padres. Algunos lloraban, otros no sabían dónde estaban, y otros sólo pensaban en vivir una gran aventura.
  • 9.
    “¡Cuéntame otro cuento!”,decía uno de los niños. “No, es la hora de irnos a casa”, contestaba Antón, el contador de historias más mayor.Y los niños se iban a sus casas pensando y recordando la última aventura que les habían contado.
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    Desde que eranmuy niños, aquellos nuevos visitantes les contaban cada día aventuras maravillosas: de poderosos magos, de princesas, de hadas, …A los niños les encantaban esas historias porque sabían que debían ser muy emocionantes.
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    Los niños ibancreciendo y aprendiendo cosas nuevas, cada vez más y más interesantes. Y así, siguieron conociendo a otros nuevos contadores de historias y otras emocionantes aventuras.
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    Pero un buendía, las cosas se complicaron. Una de aquellas historias se enfadó mucho porque nadie la quería escuchar. “Todos saben que las historias están hechas para ser contadas”, le recriminaba una leyenda. Pero aquella historia se metió en su vieja maleta sin dar más explicaciones.
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    Era el momentode hacer algo. La enfadada historia no dejaba de refunfuñar allí metida mientras el viejo Antón pensaba en qué contar a los niños a la mañana siguiente, pero mirando de reojo a la vieja maleta que no hacía más quejarse y quejarse.
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    Tal era elenfado que tenía que las demás decidieron reunirse para buscar una solución. “Mañana tendrá sed. Me convertiré en pozo y cuando beba, le entrará dolor de barriga y tendrá que salir”, decía una adivinanza.
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    “Yo me puedoconvertir en sandía y cuando me coma, le entrará un dolor de cabeza terrible, así tendrá que salir para pedirle una pastilla a Antón”, decía un acertijo.“Y yo puedo ser una serpiente y morderle aunque sea un diente”, decía la rima.
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    Y así, unatras otra, ideaban lo que podían hacer para que aquella historia enfadada saliera de la maleta y dejara de quejarse de una vez por todas. Todos los cuentos bromeaban y reían mientras tramaban su plan.
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    El viejo Antónestaba un tanto desconcertado entre tanto quejido de una historia y las risas de las otras. No entendía nada y pasó toda la noche pensando en buscar una solución para aquella situación.¿Qué estarán tramando?
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    Al día siguiente,Antón se dirigió a la plaza del pueblo como todos los días. Allí estaban todos los niños esperando cuando, de repente, apareció una adivinanza y se convirtió en un pozo, pero la historia enfadica no salió de su escondite.
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    Al momento, salióel acertijo para convertirse en sandía, pero la enfadada historia tampoco salió de la maleta. Y tampoco salió, después de ver cómo la rima se convertía en serpiente.
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    Entretanto, el viejoAntón no daba crédito a lo que veía mientras los niños esperaban ansiosos que empezara a contar su nueva y emocionante historia. De repente, de entre todos los niños, se oyeron unos sollozos, y, poco a poco, de la vieja maleta, salió la historia enfadada y se acercó hasta él lentamente.
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    “¿Qué te pasa?¿Por qué lloras?”, le preguntó. “¡Lloro porque no te he visto, no quieres salir de esa vieja y sucia maleta. Yo sí quiero escucharte, me gusta mucho tu historia”, le contestó entre sollozos. “Mira a tus amigos. Ellos no quieren saber nada de mí”, le recriminó enfadada. “Pero yo sí”, le contestó mirándole a la portada.
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    Así pues nuestraenfadada historia, al ver las lágrimas y comprobar la sinceridad de aquel niño, dio un salto y se colocó suavemente en las manos del viejo Antón. Este, muy sorprendido, empezó a relatar su historia: “Diario de una maestra, …”
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    Dicen que desdeaquel día, el viejo Antón siguió contando, uno tras otro, los relatos escritos en aquel libro .Uno por uno, fueron saliendo todos los cuentos de la vieja maleta con gran alegría.
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    Años más tarde,Antón se los contó a sus compañeros, y a su vez, ellos se los contaron a los suyos. Y los niños fueron creciendo y aprendiendo con esas y otras historias.
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    Maestros yMaestras del C.R.A. “Guadiela”A.M.P.A. “La Torre“ de PriegoA.M.P.A. “San Juan” de Villaconejos de TrabaqueExcmo. Ayuntamiento de AlbendeaExcmo. Ayuntamento de PriegoExcmo. Ayuntamiento de SalmeroncillosExcmo. Ayuntamiento de ValdeolivasExcmo. Ayuntamiento de Villaconejos de TrabaqueCeremonia de Graduación del C.R.A. “Guadiela”Alumnos y Alumnas de 6º de Ed. PrimariaAlbendeaPriegoSalmeroncillosValdeolivasVillaconejos de TrabaqueCopyright C.R.A. “Guadiela”Priego, 14 de Junio de 2011
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