El documento examina el graffiti como una forma de expresión contracultural, destacando su origen en movimientos sociales y su relación con la búsqueda de identidad individual a través del anonimato. Se discute cómo el graffiti desafía los valores hegemónicos y propone nuevas formas de comunicación en un contexto sociopolítico específico, especialmente en Colombia. También se menciona la evolución del graffiti hacia lo que hoy se conoce como 'arte urbano', centrándose en su impacto en la comunidad y el espacio urbano.