La civilización cretense se remonta al tercer milenio a.C. y tuvo una fuerte influencia de Egipto y Mesopotamia. Los griegos estaban divididos en pequeñas ciudades-estado independientes gobernadas por oligarquías o tiranías. Atenas y Esparta fueron las polis más importantes. Alejandro Magno conquistó gran parte del mundo conocido y extendió la cultura griega.