Los jardines han evolucionado a través de la historia y las culturas para cumplir diferentes propósitos como proveer sombra y frescura, cultivar plantas, representar conceptos religiosos o demostrar poder. Los jardines notables incluyen los Jardines Colgantes de Babilonia, los jardines islámicos de la Alhambra que usaban agua para enfriar, y los jardines renacentistas franceses que ocupaban grandes extensiones para proyectar poder.