Haití y más allá: Lograr resultados en la Gestión
                            de la Información durante las Crisis

                                                                                Marzo 2010


El Acontecimiento   El terremoto masivo que golpeó a Haití el 12 de Enero 2010, hizo añicos
                    los cimientos del país. El 23 de enero, poco menos que una quincena
                    después del sismo, el Gobierno de Haití declaró el fin de la fase de
                    búsqueda y rescate de sobrevivientes. Sólo se encontraron 132 personas
                    con vida entre los escombros. En el último recuento, más de 230.000
                    fueron confirmados fallecidos, igualando la cifra de muertos del tsunami
                    del 26 de diciembre de 2004 en el Sur de Asia.

Las Tecnologías     Pocas horas después del terremoto, ya había signos de un esfuerzo global
                    para reforzar las redes, tanto de Internet como de otras tecnologías
                    móviles, incluyendo plataformas de redes sociales, para apoyar las tareas
                    de auxilio y socorro a los damnificados. La utilización de Ushahidi,
                    (una plataforma que se utilizó primero en Kenya y que permite la
                    recolección de datos diseminados por SMS, correo electrónico o Internet
                    y visualizarlos en un mapa o diagrama de tiempo) fue el primer paso
                    que permitió determinar las necesidades urgentes de las víctimas y otros
                    pedidos de ayuda y socorro desde el terreno. Sahana, (una red
                    informática establecida en Sri Lanka como herramienta de apoyo para
                    los problemas comunes de coordinación que pudieran surgir entre los
                    responsables involucrados en tareas de socorro) desplegó rápidamente su
                    plataforma en Haití. Sahana colaboró, por ejemplo, en la determinación
                    de los emplazamientos para infraestructuras médicas, pidiendo a
                    voluntarios de todo el mundo su colaboración para establecer
                    coordenadas precisas a partir de datos imprecisos. Esto también fue una
                    característica clave de la labor de Ushahidi, una plataforma que utilizó
                    un ejército de voluntarios ubicados en los Estados Unidos de América
                    (EUA) encargados de pasar por el tamiz los miles de SMS para priorizar
                    y categorizar la información recibida desde el terreno. Internews y el
                    Servicio de Información en Emergencias (EIS) de la Fundación
                    Thomson Reuters, ambas organizaciones sin fines de lucro y con base en
                    los EUA y desarrolladas por InSTEDD, ayudaron a establecer la
                    comunicación directa entre las agencias humanitarias y los damnificados
                    a través de una red local de emisoras de radio y pedidos transmitidos por
                    SMS por las víctimas. Las Naciones Unidas, a través de su plataforma


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OneResponse gestionada por la Oficina para la Coordinación de Asuntos
                            Humanitarios (OCHA), también fue un foco vital e importante para la
                            recepción regular de informes de situación, información de contactos y
                            datos de localización actualizados. Casi todas las Agencias de ayuda
                            humanitaria, Agencias de las Naciones Unidas y unidades militares,
                            incluyendo el Comando Sur de los EUA, utilizaron para sus tareas de
                            coordinación, colaboración y acción consecuente, la información
                            generada por las víctimas desde el terreno a través de Twitter, Facebook,
                            Wikis y páginas de Internet, así como teléfonos celulares. El Wiki de la
                            Fundación ICT4Peace [http://bit.ly/haitiwiki] puesto en servicio un día
                            después del sismo, llegó a enlazar más de 120 fuentes de información
                            vital y, en algunos casos, facilitó el acceso a los datos críticos que se
                            encontraban dentro de bases de datos inaccesibles formateados para uso
                            restringido.

Los Progresos               Es evidente que los avances logrados en el establecimiento de redes
                            diversas, Internet y tecnologías móviles, apuntalaron los esfuerzos de
                            ayuda y socorro en Haití – desde la generación de fondos a la
                            coordinación de la acción humanitaria y la colaboración puntual entre el
                            personal de ayuda. Estos últimos, han convenido en que Haití ha sido el
                            momento culminante del uso de TICs en operaciones de ayuda.
                            Solamente en los EUA, se llegaron a recaudar más de 31 millones de
                            dólares mediante un número sin precedentes de donaciones por SMS a
                            la Cruz Roja para ayuda a Haití. Otra iniciativa basada en la red,
                            CrisisCommons, diseñó los mapas más exhaustivos y actualizados del
                            país y los dio a conocer a través de la página de OpenStreetMap. Miles
                            de voluntarios de todo el mundo                contribuyeron al rápido
                            establecimiento de estos mapas, utilizando fuentes diferentes tales como
                            informes de situación, catastros e imágenes satelitales.         Lo que
                            finalmente se llegó a conocer como el Proyecto 4636 (un simple número
                            de SMS al cual los haitianos podían enviar su posición exacta y
                            necesidades urgentes) exigió operaciones increíblemente complejas,
                            además de la instalación de telecomunicaciones móviles sin precedentes
                            en Haití, que fueron diseñadas y desplegadas en cuestión de días, por
                            múltiples protagonistas locales e internacionales, incluyendo efectivos
                            del ejército de los EUA. Los esfuerzos globales de voluntarios,
                            mayormente a través de Ushahidi, así como a través de redes basadas en
                            Ning, correos electrónicos, Skype y hasta radioaficionados, diseminaron
                            y analizaron información vital sobre necesidades urgentes, transmitida
                            por los haitianos sobre el terreno.

Los Desafíos que perduran A pesar de estos progresos, quedan por resolver una cantidad de desafíos
                          críticos. Por más innovadoras que sean, las TICs que operan de manera
                          aislada acumulando información como silos, traban los esfuerzos de
                          auxilio y suman pérdida de vidas. Por ejemplo, en los primeros
                          momentos de la organización de ayudas para Haití, existían



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innumerables sitios en la red y otros sistemas para registrar y localizar
                          personas perdidas, establecidos por los medios de comunicación
                          internacionales, redes sociales ancladas en Internet y Agencias de las
                          Naciones Unidas. Hasta el momento en que se estableció un almacenaje
                          reglamentado basado en el formato del PFIF (People Finder – Buscador
                          de Personas), cada sistema         era una isla de información, con
                          duplicaciones innecesarias, información fragmentada y fuente de
                          frustración. Incluso después de que Google instalara su almacenaje
                          estandardizado, algunos medios internacionales y Agencias de la UNO
                          rehusaron compartir su información o utilizar ese registro. En base a la
                          experiencia de la utilización del Wiki de ICT4Peace sobre Haití, la
                          miríada de fuentes de datos y formatos para uso restringido a partir de
                          los cuales se obtuvo información, sugiere un aumento en la
                          fragmentación y restricción de datos. Como lo ha hecho notar Patrick
                          Meier de Ushahidi, los problemas que se identificaron durante la
                          respuesta al desastre haitiano, denotan fallas en la gestión y
                          negociaciones con expectativas sobre-evaluadas, la falta de un
                          mecanismo de denuncias formales, la ausencia de responsabilidades por
                          parte de personal a nivel descendente y problemas con respecto a la
                          coordinación        y     claridad     de      los     mensajes      (ver
                          http://irevolution.wordpress.com/2010/03/02/haity-tyranny-technology) .
                          En 2008, la Fundación ICT4Peace llevó a cabo un inventario exhaustivo
                          de las capacidades de gestión de crisis de la UNO. El informe de ese
                          inventario fue dado a conocer en 2009 (bajarlo de
                          http://www.ict4peace.rg/view_files-1-v-165.html). Es particularmente
                          revelador que el número de observaciones referentes a la gestión de
                          crisis en la comunidad internacional y el sistema de Naciones Unidas no
                          hayan sido tenidas en cuenta incluyendo, pero sin limitarlas, a las
                          siguientes:
                        • Políticas pre-planificadas para compartir información lo suficientemente
                          robustas como para afrontar crisis severas en lapsos mínimos de tiempo.
                          Esto incluye políticas para utilizar correctamente la información crítica
                          generada por fuera del sistema de la ONU y el desarrollo de modelos
                          sólidos de bases de datos y diccionarios de datos que puedan ser
                          compartidos a pedido.
                        • Fuerte promoción de normas y reglas generales que sirvan de base para la
                          captura e intercambio de información indispensables.
                        • Armonización de las variables significativas en el enfoque y las
                          capacidades de gestión de la información durante las crisis por parte de
                          las diferentes organizaciones, incluyendo la gestión de recursos humanos
                          y sus políticas en cuanto a compartir datos.

Lecciones aprendidas?      Con toda razón, muchos ven el sismo de Haití como el momento crucial,
                           decisivo, en la utilización de las TICs como respuesta a desastres. Sin
                           embargo, ciertos cuestionamientos vitales en ayuda humanitaria y
                           reacción rápida, claramente identificados en lo que respecta a la reacción



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al tsunami asiático del 26 de diciembre 2004, quedan aún sin respuesta,
                  junto con puntos relativos a la tarea humanitaria y el uso de TICs tal
                  como se enumeran en el informe del simposio ONU/OCHA (Oficina de
                  Coordinación de Asuntos Humanitarios)+ 5, en el cual la Fundación
                  ICT4Peace tuvo una responsabilidad preponderante. Las comunidades
                  afectadas por el desastre fueron en su mayor parte receptores pasivos de
                  información, teniendo a su vez que lidiar con sus propios traumas y la
                  recepción de informaciones que competían entre sí con respecto a la
                  entrega de ayudas y servicios. Más allá del despliegue mediático, la
                  mayoría de los afectados por el terremoto en Haití no estaba en la órbita
                  de las TICs. Esta situación se agrava en abril 2010, puesto que la
                  situación en Haití se retrae de los medios internacionales y de la atención
                  mundial, mientras que significativos desafíos humanitarios a largo plazo
                  persisten en el terreno. Aún no está claro cómo las TICs desplegadas en
                  un primer momento en el país podrán mantenerse a largo plazo, y en
                  particular aquellas plataformas internacionales formadas por voluntarios.
                  Significativos problemas en la coordinación, colaboración y entrega de
                  ayudas obstaculizaron los esfuerzos de respuesta al desastre. En febrero,
                  Sir John Holmes, Subsecretario General para Asuntos Humanitarios de
                  la ONU, expresó su frustración en un duro correo electrónico en cuanto
                  al esfuerzo de ayuda de la ONU en Haití, diciendo que “sólo unos pocos
                  grupos tienen coordinadores grupales dedicados, puntos focales de
                  gestión de la información y capacidad de soporte técnico”, agregando
                  que este esfuerzo inconexo genera dudas sobre la capacidad de la
                  Organización de proveer ayuda eficaz. Más allá de la actuación de la
                  ONU, se han suscitado preocupaciones significativas en cuanto a la
                  coordinación y la colaboración entre civiles y militares, y con la
                  comunidad internacional en su totalidad.

Cómo avanzar      Puede y debe hacerse mucho más para reforzar la reactividad frente a
                  desastres y la gestión de la información en las crisis. Ya no hay excusas
                  para la mala preparación o reacciones de ayuda dejadas al azar. Ya
                  sabemos mucho sobre lo que necesita hacerse, y para avanzar se requiere
                  el financiamiento necesario acoplado a la voluntad política del sistema
                  de la ONU y de la comunidad internacional. Algunas ideas y
                  sugerencias en este sentido son:

               • Acelerar el desarrollo y recolección de información esencial para crear
                 bases de datos fácilmente accesibles para compartirlos con la ONU y
                 otras agencias de ayuda a fin de facilitar la identificación, los
                 preparativos, y el alivio de los desastres.
               • Desarrollar TICs que funcionen mejor y que sean más resistentes en un
                 entorno traumático.
               • Mejorar significativamente la interoperabilidad a través de todos los
                 sistemas, entre las agencias de la ONU y otras plataformas clave




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exteriores, incluyendo UN OneResponse, Ushahidi, Sahana y el Servicio
                        de Información en Emergencias de InSTEDD.
                   •   La utilización de tecnologías endógenas es de importancia vital para
                        ayudar a las comunidades a desarrollar sus propias capacidades y
                        aptitudes en previsión de avisos de desastre, prevención y resistencia.
                   •   Impulsar una mayor cooperación entre gobiernos y ONGs, sobre la base
                        de parámetros comunes estandardizados, de procedimientos que regulen
                        el acceso compartido a la información para facilitar la labor de ayuda.
                   •   Como se ha podido apreciar en Haití, las empresas internacionales y
                        locales también son fundamentales para generar y mantener la afluencia
                        financiera y reforzar la ayuda . Es necesario que estén asociadas a la
                        gestión de información en las crisis.
                   •   El desarrollo de una caja de herramientas exhaustiva que permita la
                        disponibilidad y evaluación de la gestión de la información durante las
                        crisis, y que incluya mecanismos de valoración, especialmente para
                        regiones y países propensos a desastres.


                       Para alcanzar estas metas, la Fundación ICT4Peace apoya activamente al
                       Oficial Principal de Tecnología de la Información en el Secretariado de
                       la ONU en Nueva York así como a otros participantes destacados,
                       incluyendo Agencias de la ONU y sus departamentos en Roma, Nueva
                       York y Ginebra, con el fin de desarrollar estrategias coherentes para la
                       gestión de la información en casos de crisis, concentrando su atención en
                       los desafíos que representan los procedimientos, la organización y las
                       tecnologías que hoy impiden llevar a buen término una ayuda
                       humanitaria eficaz y eficiente.

                       Autores: Sanjana Hattotuwa y Daniel Stauffacher

                       Traducido en Abril de 2010 – presentado por Ulla Winter en e-MARC 2011


Notas complementarias:        Demás está decir que desde la presentación de este informe, las
Tecnologías de la Información y la Comunicación siguen siendo utilizadas por los diferentes
actores en la reconstrucción física e institucional de Haití. Es una ardua tarea, en la cual las
TICs juegan un papel preponderante, ya sea para salvar distancias, comunicar y reunir familias,
ayudar en la implementación de proyectos de reconstrucción, recabar información y difundirla.
Existen iniciativas privadas de financiación para la implantación de redes de Internet y de
telefonía móvil y distribución de terminales, elementos esenciales para la educación a distancia
y la información sobre campañas sanitarias en las zonas no urbanizadas.

Las mismas tecnologías e instituciones estuvieron presentes en el terremoto de Chile, y
cumplieron con su deber absorbiendo y canalizando la información durante los disturbios que
tuvieron lugar primero en Kirguistán, y luego en Túnez y Egipto y que ahora están focalizados
en Libia, donde constituyen un apoyo insustituible para las operaciones de la ONU.



                                                                                                5
Con el fin de mejorar el ordenamiento de las operaciones, se ha convenido en establecer una
estrategia de gestión de la información durante las crisis (Crisis Information Management -
CiM) basada en la experiencia significativa que han adquirido los Gobiernos, la ONU, las
Instituciones Financieras Internacionales (IFIs), las organizaciones no gubernamentales, el
empresariado y los medios. Sin embargo, aisladamente, ninguna agencia, departamento u otro
interviniente tiene la capacidad o el mandato único para hacer frente a estas crisis. Esto hace
que sea vital que cada persona involucrada en la prevención de y respuesta a desastres, disponga
de herramientas y sistemas armonizados para producir, diseminar y archivar la información de
manera que ésta pueda ser rápidamente ubicada, ampliada y/o focalizada para manejar cualquier
tipo de crisis. La estrategia de gestión de la información durante las crisis ayudará a todos los
intervinientes, incluyendo los Estados Miembros y las Agencias especializadas de las Naciones
Unidas, a hacer frente con más eficiencia y eficacia a todas las etapas y ciclos de una crisis.




Mayo 2011




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Haití y más allá ulla winter

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    Haití y másallá: Lograr resultados en la Gestión de la Información durante las Crisis Marzo 2010 El Acontecimiento El terremoto masivo que golpeó a Haití el 12 de Enero 2010, hizo añicos los cimientos del país. El 23 de enero, poco menos que una quincena después del sismo, el Gobierno de Haití declaró el fin de la fase de búsqueda y rescate de sobrevivientes. Sólo se encontraron 132 personas con vida entre los escombros. En el último recuento, más de 230.000 fueron confirmados fallecidos, igualando la cifra de muertos del tsunami del 26 de diciembre de 2004 en el Sur de Asia. Las Tecnologías Pocas horas después del terremoto, ya había signos de un esfuerzo global para reforzar las redes, tanto de Internet como de otras tecnologías móviles, incluyendo plataformas de redes sociales, para apoyar las tareas de auxilio y socorro a los damnificados. La utilización de Ushahidi, (una plataforma que se utilizó primero en Kenya y que permite la recolección de datos diseminados por SMS, correo electrónico o Internet y visualizarlos en un mapa o diagrama de tiempo) fue el primer paso que permitió determinar las necesidades urgentes de las víctimas y otros pedidos de ayuda y socorro desde el terreno. Sahana, (una red informática establecida en Sri Lanka como herramienta de apoyo para los problemas comunes de coordinación que pudieran surgir entre los responsables involucrados en tareas de socorro) desplegó rápidamente su plataforma en Haití. Sahana colaboró, por ejemplo, en la determinación de los emplazamientos para infraestructuras médicas, pidiendo a voluntarios de todo el mundo su colaboración para establecer coordenadas precisas a partir de datos imprecisos. Esto también fue una característica clave de la labor de Ushahidi, una plataforma que utilizó un ejército de voluntarios ubicados en los Estados Unidos de América (EUA) encargados de pasar por el tamiz los miles de SMS para priorizar y categorizar la información recibida desde el terreno. Internews y el Servicio de Información en Emergencias (EIS) de la Fundación Thomson Reuters, ambas organizaciones sin fines de lucro y con base en los EUA y desarrolladas por InSTEDD, ayudaron a establecer la comunicación directa entre las agencias humanitarias y los damnificados a través de una red local de emisoras de radio y pedidos transmitidos por SMS por las víctimas. Las Naciones Unidas, a través de su plataforma 1
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    OneResponse gestionada porla Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), también fue un foco vital e importante para la recepción regular de informes de situación, información de contactos y datos de localización actualizados. Casi todas las Agencias de ayuda humanitaria, Agencias de las Naciones Unidas y unidades militares, incluyendo el Comando Sur de los EUA, utilizaron para sus tareas de coordinación, colaboración y acción consecuente, la información generada por las víctimas desde el terreno a través de Twitter, Facebook, Wikis y páginas de Internet, así como teléfonos celulares. El Wiki de la Fundación ICT4Peace [http://bit.ly/haitiwiki] puesto en servicio un día después del sismo, llegó a enlazar más de 120 fuentes de información vital y, en algunos casos, facilitó el acceso a los datos críticos que se encontraban dentro de bases de datos inaccesibles formateados para uso restringido. Los Progresos Es evidente que los avances logrados en el establecimiento de redes diversas, Internet y tecnologías móviles, apuntalaron los esfuerzos de ayuda y socorro en Haití – desde la generación de fondos a la coordinación de la acción humanitaria y la colaboración puntual entre el personal de ayuda. Estos últimos, han convenido en que Haití ha sido el momento culminante del uso de TICs en operaciones de ayuda. Solamente en los EUA, se llegaron a recaudar más de 31 millones de dólares mediante un número sin precedentes de donaciones por SMS a la Cruz Roja para ayuda a Haití. Otra iniciativa basada en la red, CrisisCommons, diseñó los mapas más exhaustivos y actualizados del país y los dio a conocer a través de la página de OpenStreetMap. Miles de voluntarios de todo el mundo contribuyeron al rápido establecimiento de estos mapas, utilizando fuentes diferentes tales como informes de situación, catastros e imágenes satelitales. Lo que finalmente se llegó a conocer como el Proyecto 4636 (un simple número de SMS al cual los haitianos podían enviar su posición exacta y necesidades urgentes) exigió operaciones increíblemente complejas, además de la instalación de telecomunicaciones móviles sin precedentes en Haití, que fueron diseñadas y desplegadas en cuestión de días, por múltiples protagonistas locales e internacionales, incluyendo efectivos del ejército de los EUA. Los esfuerzos globales de voluntarios, mayormente a través de Ushahidi, así como a través de redes basadas en Ning, correos electrónicos, Skype y hasta radioaficionados, diseminaron y analizaron información vital sobre necesidades urgentes, transmitida por los haitianos sobre el terreno. Los Desafíos que perduran A pesar de estos progresos, quedan por resolver una cantidad de desafíos críticos. Por más innovadoras que sean, las TICs que operan de manera aislada acumulando información como silos, traban los esfuerzos de auxilio y suman pérdida de vidas. Por ejemplo, en los primeros momentos de la organización de ayudas para Haití, existían 2
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    innumerables sitios enla red y otros sistemas para registrar y localizar personas perdidas, establecidos por los medios de comunicación internacionales, redes sociales ancladas en Internet y Agencias de las Naciones Unidas. Hasta el momento en que se estableció un almacenaje reglamentado basado en el formato del PFIF (People Finder – Buscador de Personas), cada sistema era una isla de información, con duplicaciones innecesarias, información fragmentada y fuente de frustración. Incluso después de que Google instalara su almacenaje estandardizado, algunos medios internacionales y Agencias de la UNO rehusaron compartir su información o utilizar ese registro. En base a la experiencia de la utilización del Wiki de ICT4Peace sobre Haití, la miríada de fuentes de datos y formatos para uso restringido a partir de los cuales se obtuvo información, sugiere un aumento en la fragmentación y restricción de datos. Como lo ha hecho notar Patrick Meier de Ushahidi, los problemas que se identificaron durante la respuesta al desastre haitiano, denotan fallas en la gestión y negociaciones con expectativas sobre-evaluadas, la falta de un mecanismo de denuncias formales, la ausencia de responsabilidades por parte de personal a nivel descendente y problemas con respecto a la coordinación y claridad de los mensajes (ver http://irevolution.wordpress.com/2010/03/02/haity-tyranny-technology) . En 2008, la Fundación ICT4Peace llevó a cabo un inventario exhaustivo de las capacidades de gestión de crisis de la UNO. El informe de ese inventario fue dado a conocer en 2009 (bajarlo de http://www.ict4peace.rg/view_files-1-v-165.html). Es particularmente revelador que el número de observaciones referentes a la gestión de crisis en la comunidad internacional y el sistema de Naciones Unidas no hayan sido tenidas en cuenta incluyendo, pero sin limitarlas, a las siguientes: • Políticas pre-planificadas para compartir información lo suficientemente robustas como para afrontar crisis severas en lapsos mínimos de tiempo. Esto incluye políticas para utilizar correctamente la información crítica generada por fuera del sistema de la ONU y el desarrollo de modelos sólidos de bases de datos y diccionarios de datos que puedan ser compartidos a pedido. • Fuerte promoción de normas y reglas generales que sirvan de base para la captura e intercambio de información indispensables. • Armonización de las variables significativas en el enfoque y las capacidades de gestión de la información durante las crisis por parte de las diferentes organizaciones, incluyendo la gestión de recursos humanos y sus políticas en cuanto a compartir datos. Lecciones aprendidas? Con toda razón, muchos ven el sismo de Haití como el momento crucial, decisivo, en la utilización de las TICs como respuesta a desastres. Sin embargo, ciertos cuestionamientos vitales en ayuda humanitaria y reacción rápida, claramente identificados en lo que respecta a la reacción 3
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    al tsunami asiáticodel 26 de diciembre 2004, quedan aún sin respuesta, junto con puntos relativos a la tarea humanitaria y el uso de TICs tal como se enumeran en el informe del simposio ONU/OCHA (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios)+ 5, en el cual la Fundación ICT4Peace tuvo una responsabilidad preponderante. Las comunidades afectadas por el desastre fueron en su mayor parte receptores pasivos de información, teniendo a su vez que lidiar con sus propios traumas y la recepción de informaciones que competían entre sí con respecto a la entrega de ayudas y servicios. Más allá del despliegue mediático, la mayoría de los afectados por el terremoto en Haití no estaba en la órbita de las TICs. Esta situación se agrava en abril 2010, puesto que la situación en Haití se retrae de los medios internacionales y de la atención mundial, mientras que significativos desafíos humanitarios a largo plazo persisten en el terreno. Aún no está claro cómo las TICs desplegadas en un primer momento en el país podrán mantenerse a largo plazo, y en particular aquellas plataformas internacionales formadas por voluntarios. Significativos problemas en la coordinación, colaboración y entrega de ayudas obstaculizaron los esfuerzos de respuesta al desastre. En febrero, Sir John Holmes, Subsecretario General para Asuntos Humanitarios de la ONU, expresó su frustración en un duro correo electrónico en cuanto al esfuerzo de ayuda de la ONU en Haití, diciendo que “sólo unos pocos grupos tienen coordinadores grupales dedicados, puntos focales de gestión de la información y capacidad de soporte técnico”, agregando que este esfuerzo inconexo genera dudas sobre la capacidad de la Organización de proveer ayuda eficaz. Más allá de la actuación de la ONU, se han suscitado preocupaciones significativas en cuanto a la coordinación y la colaboración entre civiles y militares, y con la comunidad internacional en su totalidad. Cómo avanzar Puede y debe hacerse mucho más para reforzar la reactividad frente a desastres y la gestión de la información en las crisis. Ya no hay excusas para la mala preparación o reacciones de ayuda dejadas al azar. Ya sabemos mucho sobre lo que necesita hacerse, y para avanzar se requiere el financiamiento necesario acoplado a la voluntad política del sistema de la ONU y de la comunidad internacional. Algunas ideas y sugerencias en este sentido son: • Acelerar el desarrollo y recolección de información esencial para crear bases de datos fácilmente accesibles para compartirlos con la ONU y otras agencias de ayuda a fin de facilitar la identificación, los preparativos, y el alivio de los desastres. • Desarrollar TICs que funcionen mejor y que sean más resistentes en un entorno traumático. • Mejorar significativamente la interoperabilidad a través de todos los sistemas, entre las agencias de la ONU y otras plataformas clave 4
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    exteriores, incluyendo UNOneResponse, Ushahidi, Sahana y el Servicio de Información en Emergencias de InSTEDD. • La utilización de tecnologías endógenas es de importancia vital para ayudar a las comunidades a desarrollar sus propias capacidades y aptitudes en previsión de avisos de desastre, prevención y resistencia. • Impulsar una mayor cooperación entre gobiernos y ONGs, sobre la base de parámetros comunes estandardizados, de procedimientos que regulen el acceso compartido a la información para facilitar la labor de ayuda. • Como se ha podido apreciar en Haití, las empresas internacionales y locales también son fundamentales para generar y mantener la afluencia financiera y reforzar la ayuda . Es necesario que estén asociadas a la gestión de información en las crisis. • El desarrollo de una caja de herramientas exhaustiva que permita la disponibilidad y evaluación de la gestión de la información durante las crisis, y que incluya mecanismos de valoración, especialmente para regiones y países propensos a desastres. Para alcanzar estas metas, la Fundación ICT4Peace apoya activamente al Oficial Principal de Tecnología de la Información en el Secretariado de la ONU en Nueva York así como a otros participantes destacados, incluyendo Agencias de la ONU y sus departamentos en Roma, Nueva York y Ginebra, con el fin de desarrollar estrategias coherentes para la gestión de la información en casos de crisis, concentrando su atención en los desafíos que representan los procedimientos, la organización y las tecnologías que hoy impiden llevar a buen término una ayuda humanitaria eficaz y eficiente. Autores: Sanjana Hattotuwa y Daniel Stauffacher Traducido en Abril de 2010 – presentado por Ulla Winter en e-MARC 2011 Notas complementarias: Demás está decir que desde la presentación de este informe, las Tecnologías de la Información y la Comunicación siguen siendo utilizadas por los diferentes actores en la reconstrucción física e institucional de Haití. Es una ardua tarea, en la cual las TICs juegan un papel preponderante, ya sea para salvar distancias, comunicar y reunir familias, ayudar en la implementación de proyectos de reconstrucción, recabar información y difundirla. Existen iniciativas privadas de financiación para la implantación de redes de Internet y de telefonía móvil y distribución de terminales, elementos esenciales para la educación a distancia y la información sobre campañas sanitarias en las zonas no urbanizadas. Las mismas tecnologías e instituciones estuvieron presentes en el terremoto de Chile, y cumplieron con su deber absorbiendo y canalizando la información durante los disturbios que tuvieron lugar primero en Kirguistán, y luego en Túnez y Egipto y que ahora están focalizados en Libia, donde constituyen un apoyo insustituible para las operaciones de la ONU. 5
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    Con el finde mejorar el ordenamiento de las operaciones, se ha convenido en establecer una estrategia de gestión de la información durante las crisis (Crisis Information Management - CiM) basada en la experiencia significativa que han adquirido los Gobiernos, la ONU, las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs), las organizaciones no gubernamentales, el empresariado y los medios. Sin embargo, aisladamente, ninguna agencia, departamento u otro interviniente tiene la capacidad o el mandato único para hacer frente a estas crisis. Esto hace que sea vital que cada persona involucrada en la prevención de y respuesta a desastres, disponga de herramientas y sistemas armonizados para producir, diseminar y archivar la información de manera que ésta pueda ser rápidamente ubicada, ampliada y/o focalizada para manejar cualquier tipo de crisis. La estrategia de gestión de la información durante las crisis ayudará a todos los intervinientes, incluyendo los Estados Miembros y las Agencias especializadas de las Naciones Unidas, a hacer frente con más eficiencia y eficacia a todas las etapas y ciclos de una crisis. Mayo 2011 6