El Internet de las Cosas (IoT) permite interconectar objetos físicos a través de internet, transformándolos en 'inteligentes' mediante la recopilación y transmisión de datos. Este concepto, acuñado por Kevin Ashton en 1999, ha evolucionado gracias a avances en tecnologías inalámbricas y la expansión del protocolo IPv6, permitiendo asignar direcciones IP a innumerables objetos. Su implementación facilita la automatización de tareas cotidianas, brindando autonomía a los dispositivos al interactuar con su entorno y generar información útil para la toma de decisiones.