El documento aborda la importancia de no profanar el nombre de Dios, resaltando que los actos de maldad y deshonestidad son considerados jilul hashem, que significa hacer el nombre de Dios parecer vacío. Se citan diversos pasajes bíblicos que ilustran cómo acciones como la mentira, el engaño y el desprecio de cosas sagradas profanan el nombre divino. Finalmente, se exhorta a los fieles a santificar su nombre en lugar de caer en la profanación.