El documento describe que las entidades del sector público boliviano tienen más de $us 3,800 millones en presupuestos no ejecutados, principalmente los gobiernos subnacionales. Esto revela las limitaciones del sector público para ejecutar su presupuesto y diversificar la economía a través de la inversión productiva. Las transferencias público-privadas surgen como una opción para dinamizar la economía mediante el concurso del sector privado, aunque existen desafíos en su implementación y regulación.