La rivalidad política entre Mario y Sila en la antigua Roma dio lugar a una guerra civil en el 88 a.C. Sila fue nombrado comandante del ejército para luchar contra el rey Ponto, pero fue destituido a favor de Mario debido a la presión popular. Esto llevó a Sila a atacar Roma y desterrar a Mario. Mario regresó cuando Sila marchó a Oriente, pero murió al año siguiente mientras sus partidarios mantuvieron el poder hasta que Sila los desplazó en el 82 a.C.