La Gran Depresión de los años 30 tuvo sus orígenes en los problemas creados por la Primera Guerra Mundial y el Tratado de Versalles, lo que llevó a una disminución de la producción industrial en Estados Unidos, Alemania, Francia e Inglaterra e incrementó las tasas de desempleo. La crisis económica se extendió hasta la Segunda Guerra Mundial y condujo al desarrollo de nuevos modelos macroeconómicos.