La crisis económica de 1929 tuvo graves consecuencias sociales y políticas en la década de 1930. Llevó a una gran depresión económica en Estados Unidos y Europa, con altas tasas de desempleo que afectaron desproporcionadamente a las clases medias y bajas. Esto contribuyó al ascenso de dictaduras totalitarias como el fascismo en Italia y el nazismo en Alemania, que prometieron restaurar la estabilidad económica y el orgullo nacional.