El pueblo de Boquiñeni era conocido por su río, pero los vecinos estaban asustados por lo desconocido en él. Un día, el niño Sergio fue a pescar y atrapó una gran carpa dorada de dos metros después de dos horas. Esto resolvió el misterio de la mancha negra que los vecinos habían visto, y celebraron a Sergio por su descubrimiento.