La Segunda República española (1931-1936) estableció un estado autonómico y amplió los derechos civiles, pero enfrentó oposición de la derecha y la iglesia católica. Las reformas agrarias no lograron satisfacer a los campesinos pobres, lo que llevó a revueltas violentamente reprimidas. La revolución socialista de 1934 en Asturias también fue aplastada con brutalidad por el general Franco, desacreditando al gobierno. Las elecciones de 1936 dieron la victoria al Frente Popular