El documento describe la evolución histórica del concepto de soberanía desde la Edad Media hasta la actualidad. Explica cómo la soberanía se ha despersonificado y relativizado debido a factores como la creciente interdependencia global, el surgimiento de nuevos actores internacionales y la globalización económica. Concluye que el Estado ha dejado de ser el único actor político y que para sobrevivir debe integrarse con otros a través de bloques regionales, cediendo parte de su soberanía.