La doctrina jurídica contemporánea ha elaborado dos soluciones al ejercicio de la soberanía en el Estado: la soberanía nacional y la soberanía popular. La soberanía nacional se basa en el principio del régimen representativo donde la nación ejerce la soberanía designando a sus gobernantes a través del sufragio. La soberanía popular establece que la soberanía reside en el pueblo que se gobierna democráticamente eligiendo a sus gobernantes.