El documento presenta la revelación bíblica del Padre celestial como un Dios de amor que se preocupa por sus hijos. Jesús enseñó a llamar a Dios "Padre" para resaltar Su cercanía y cuidado por nosotros. El mayor acto de amor del Padre fue enviar a Su Hijo para salvarnos. El Padre, Hijo y Espíritu Santo trabajan juntos en la obra de la redención.